Toda Tuya

Bienvenida
Los Bartholly la esperaban afuera de su edificio, partieron al aeropuerto y para su sorpresa, (aunque era un poco obvio) se fueron en un avión privado, muy de lujo en su interior. Antes de despegar, estaba muy nerviosa, acababa de pasar por un momento muy emocional con su amiga, iba a empezar prácticamente de cero en un lugar desconocido y por si fuera poco ahora iba a volar en un avión por primera vez, y no sólo eso, se estaba yendo con tres personas a las que apenas conocía y aún así ya les sabía un secreto difícil de asimilar, y para colmo sentía una fuerte atracción hacia uno de ellos. Definitivamente estaba muy nerviosa, sus manos se apretaron en un fuerte puño, trato de contener la respiración, pero era imposible no alterarse; sintió un roce de otra mano sobre una de las de ella, Drogo se había sentado a la par, le sostuvo la mano y le dio un tierno beso en los nudillos... -Mirame- Dijo con ternura, apoyando su mano contra su mejilla. -¿Qué?- Fruncio el ceño. -Mirame- Ella lo vio y en el instante quedó clavada en la dulce y traviesa mirada avellana de la persona que le aceleraba el corazón, sólo con el simple hecho de estar a su lado. Pensó, que era increíble, como de un momento a otro, algo que nunca busco, que nunca le importó ahora fuera capaz de experimentarlo, para ella las relaciones no eran nada más que una necesidad del humano por seguirse reproduciendo, así como los animales, simplemente se unen para procrear y listo, pero ahora su corazón le hacia ver otra realidad, algo que nunca notó en las múltiples miradas de los enamorados que pasaban a su alrededor, mientras que ella sólo podía dedicarle una mirada así a sus incomparables libros. Pudo ver los impenetrables ojos de él, eran muy profundos y muy deseosos, y en Drogo también surgieron un gran impacto esos hermosos ojos dorados, él podía sentir el calor que emanaba de ella, la atracción que el podía sentir era feroz, le desgarraba la garganta, no por la sed, era algo mucho más intenso, algo diferente e inexplicable, era Vida. - Mira por la ventanilla- Le dijo con alivio. Ella se acercó y vio que ya estaban en lo alto del cielo, aún se podía ver la tierra, pero ya iban alcanzando las esponjosas nubes. -¡Qué hermoso!- Ella sonrió y no pudo dejar de ver el sol de la mañana a punto de salir sobre las imponentes nubes. El viaje duro alrededor de 12 horas, un poco más o un poco menos; aunque no quería perderse nada, tuvo que dormir durante algún tiempo, a diferencia de sus acompañantes que no descansaban, ella si necesitaba un buen sueño. Drogo la despertó cuando aterrizaron en Madrid, salieron del aeropuerto y subieron a una camioneta negra, Nicolae conducía y Peter iba en el asiento del copiloto, ella y Drogo iban en la parte de atrás. Habían llegado en horas de la tarde, cuando el sol comenzaba a esconderse. Alhelí vio por la ventana del auto la inmensa y espléndida ciudad de Madrid, los edificios eran muy altos, las calles estaban abarrotadas de personas de todo tipo, habían puestos de comida de la calle hasta los hermosos restaurantes. Todo era un país muy diferente a su hogar; sus ojos brillaron de emoción. Se alejaron de la hermosa ciudad para desviarse por un camino que atravesaba el bosque cubierto por árboles frondosos de todo tipo, habían viñedos, plantaciones enormes, algunas partes del paisaje decorados con flores, y detrás del gran pastizal se alcanzaban a ver las soberbias montañas, que eran iluminadas por el hermoso cielo que mezclaba los colores rosado y anaranjado por causa del sol que se ocultaba en las nubes. Cruzaron un inmenso puente de piedra y del otro lado pasaron por debajo de un arco hecho por ramas de árbol y sobre el arco un cuadro de madera muy bien esculpido que decía "Bienvenidos a Mistery Spell". Ella vio el arco y los árboles que rodeaban el camino que se había convertido en un sendero, mucho más reducido que la carretera anterior; una sonrisa se dibujó en su rostro, extrañamente se sintió como en casa. -Bienvenida mi amor- Susurró Drogo a su oído. Nicolae y Peter rieron, y en ese momento, a un kilómetro del arco iniciaba el pueblo. Un lugar que no parecía exactamente un pueblo, era más una pequeña ciudad, dentro de otra ciudad, estaba lleno de todo, habían restaurantes, una fuente en el centro de un mercado abarrotado de personas, una torre inmensa con un reloj al frente y en su punta una campana. Había un camino llenó de personas con lienzos que dibujaban hermosas pinturas, también un parque llenó de niños, jóvenes y adultos. Pasaron al frente de un centro comercial y de otro parque un poco más alejado, tambien le mostraron la Universidad la cual era muy grande, estaba a la par de una biblioteca con un estilo antiguo pero moderno a la vez, cruzaron prácticamente todo el pueblo, y lo más increíble fue que desde que entraron muchos transeúntes prestaron atención a la camioneta negra que pasaba en la calle, Alhelí llevaba la ventana abierta, así que pudo escuchar las voces de algunos. - ¡Mira volvieron!- Dijeron un par de hombres sonriendo. -¡Si, han regresado!- Unas jóvenes murmuraron. -¿Alguien los acompaña?- Pregunto un anciano a una mujer. -¡¿Quién es ella?!- Dijo una chica notablemente enfurecida. Alhelí retrocedió su cabeza y cerró la ventana, suspiró y... -Veo que son muy conocidos aquí- Enarco un ceja a Drogo. -Si... algo- Dijo Peter. -¿Algo?- Ella bufó. -Tengo el presentimiento que no le caeré bien a ninguna chica de aquí, si me ven con ustedes- Peter rió. -Seguramente a los chicos si les agradarias, y mucho- Peter rió a carcajadas y Drogo le mostró su descontento con un golpe en la cabeza. Peter trato de parar pero no pudo contener mucho su risa, Alhelí sonrió pero trato de contenerse para que Drogo no se enojara más. Al final de pasar por todo el pueblo, se fueron por un camino desviado hacia las montañas, no muy lejos del pueblo pero si apartado a cierta distancia. Después de unos minutos de ir por el camino que cada vez subía más, inicio a un costado una rejilla que cubría un jardín, seguido al jardín estaba una inmensa casa salida de otra época, tenía columnas en las paredes, acabados muy bellos y todo parecía ser muy elegante, ella recordó el comentario de Rocío que le pareció muy apropiado para la hermosa casa, "Una escultura creada por el mismísimo Miguel Ángel". Ella rió para sus adentros. La rejilla se abrió de par en par y entraron al jardín principal, Alhelí contemplo la impecable casa, detuvo sus ojos en la entrada, que tenía tres gradas antes de llegar a la puerta, le llamo la atención la pequeña niña que se encontraba de pie con una sonrisa de oreja a oreja, en la puerta.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Toda Tuya

Populares

Populares

close 0/500