Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Despejando el Campo
La repentina aparición de Bai Yunfei y Jing Mingfeng hizo que los miembros de la secta Domadores de Bestias se pusieran en guardia apenas los vieron saltar del arbusto. El líder se sorprendió, pero no tuvo de tiempo para pensar en quienes eran esos dos hombres, ni cuáles eran sus intenciones, por lo que simplemente gritó a sus subordinados: "¡Deténganlos! ¡¿Que esperan?! Nada más al escucharlo, los ojos de Bai Yunfei relucieron. Agitó su mano derecha, extrayendo dos dagas de su anillo interdimensional que inmediatamente arrojó hacia el líder, apuntando a la mano con la que sujetaba la cuerda. El hombre apretó los dientes y decidió soltar la cuerda dorada, sin embargo, el repentino movimiento del ave penumbra veloz todavía sacudiéndose para liberarse tiró de esta, haciéndole perder por un instante la concentración. Entonces, una de las dagas perforó su mano, incrustándose hasta el hueso y generándole una herida de la que brotaba un profundo chorro de sangre. "¡Un objeto de Alma...!" El líder miró la herida en su mano con algo de aturdimiento. Conocía bien la resistencia de su cuerpo una vez que concentraba la energía elemental dorada para fortalecerse. Por lo tanto, lo único capaz herirlo de tal manera solo podía ser un objeto de Alma. Pero más le sorprendía que su enemigo usara una valiosa herramienta como si fuera algo meramente desechable. Aún no había recuperado la compostura cuando exclamó: "¡No puede ser!" Debido al inesperado ataque de Bai Yunfei, el ave penumbra veloz consiguió zafarse de la cuerda dorada. Batió sus alas con las pocas fuerzas que le quedaban mientras emitía un chillido de dolor. El ave logró volar unos cientos de metros hacia el norte, antes de caer en la profundidad del bosque. Cuando el ave penumbra veloz escapó, Yunfei y Mingfeng centraron su atención en los enemigos cercanos. Mingfeng le hizo frente a dos cultivadores en el reino de Personificación de Alma, entre tanto Bai Yunfei se preparaba para luchar con un Guerrero de Alma y también otro del reino Personificación de Alma. Lo siguiente ocurrió en tan solo pocos segundos. Los cultivadores de Alma más débiles fueron derrotados con veloces movimientos y el par de recién llegados no sudó ni una gota. "¡Que los renacuajos vuelvan a su estanque!", clamó Jing Mingfeng. Fue tan rápido que los dos hombres frente a él siquiera pudieron dar un salto hacia atrás al momento en que los tomó por el rostro a cada uno con sus manos, reforzó sus músculos y les estrelló la cabeza en el suelo. En el otro lado, tras arrojar otra daga, Bai Yunfei se precipitó contra el Personificación de Alma quien no pudo evitar recibir un puñetazo en la boca del estómago y salió enviado por los aires. Pero el Guerrero de Alma reaccionó a tiempo. Con el gesto torcido retrocedió mientras levantaba su mano derecha. Una bestia de Alma parecida a un chacal negro salió dispara hacia Bai Yunfei, no obstante con un simple puñetazo fue enviado por los aires, y acto seguido su dueño lo acompañó al recibir también un poderoso golpe. Yunfei no entendió si lo que pasó después fue intencional o el Guerrero de Alma tenía mala suerte. Cuando el hombre empezaba a caer al suelo, se cruzó con Jing Mingfeng y este le dio una patada en pleno aire, mandándolo de regreso a donde estaba Bai Yunfei; quien respondió instintivamente conectándole otra patada… En un santiamén, cuatro domadores de bestias habían sido derrotados. Junto a los dos cultivadores en el reino de Espíritu de Alma, quedaban dos Guerreros de Alma y un Personificación de Alma. Pero estos últimos poca oportunidad tendrían de enfrentarse a los dos desconocidos que poseían tanta fuerza. "¿Quiénes son ustedes? ¿Cómo se atreven a meterse en los asuntos de la secta Domadores de Bestias? ¿Acaso no temen volverse nuestros enemigos?" El líder finalmente se pronunció con esas palabras. La herida en su mano derecha había dejado de sangrar. Tanto él como el otro Espíritu de Alma permanecieron evaluando a los extraños en el breve momento que lucharon con sus subordinados. Concluyeron que uno estaba en la etapa Temprana y el otro en la Intermedia de Espíritu de Alma, respectivamente. Las bestias que manipulaban se aproximaron y se quedaron en guardia, esperando una orden para atacar. "¿A quién le importa sin son de la secta ‘Ladrones de Bestias’? ¡El caso es que tendrán que pagar por sus crímenes!" Luego de decir eso, Jing Mingfeng se apresuró en contra del Personificación de Alma a su izquierda a una velocidad absurda. "¡Hmph! ¡Estupideces!" Uno de los domadores en el reino de Espíritu de Alma resopló y señaló con un dedo a Mingfeng. Una de la águilas en el cielo se lanzó en picada. Y el murciélago, aunque algo lastimado, también fue al ataque, pero era mucho más lento. Al mismo tiempo, el otro Espíritu de Alma ordenó a la otra águila y a la serpiente que atacasen a Bai Yunfei. Los dos Guerreros de Alma reaccionaron finalmente e invocaron a sus bestias; un jabalí y una serpiente negra. En cuanto al Personificación de Alma que atacó Jing Mingfeng, ya se encontraba inconsciente en el suelo. "¡Quedan dos peces por freír, uno para ti y otro para mí!", dijo Jing Mingfeng, riendo. La energía elemental se concentraba en sus pies, haciéndolos brillar. Ignoró el remolino que provocó el águila y también el escupitajo negro que le lanzó el murciélago. Entonces atacó al jabalí con un potente empujón seguido de una doble patada. Mingfeng estaba utilizando energía elemental de Viento para ganar velocidad. Daba la impresión de estar empleando los Pasos Superpuestos, pero de una manera más sutil. Aunque parte de esa monstruosa velocidad que demostraba era resultado de llevar los accesorios fortalecidos. Antes de ser noqueado, el Guerrero de Alma solo pudo sentir terror, al ver como una sombra se acercaba dejando reflejos brumosos a su paso, para luego recibir un puñetazo en la frente. Jing Mingfeng estaba por continuar golpeando al hombre pero se percató que una poderosa ráfaga de viento se manifestaba por encima de él. Frunció el ceño y dio un salto para adelante, evitando así un vendaval de energía elemental de Viento que dejó un agujero en el suelo. Inmediatamente tuvo que esquivar un segundo escupitajo negro del murciégalo, el cual se fundió en la tierra como si fuera acido, consumiendo la hierba y tiñéndola de color oscuro. "¡Mierda! ¡Eso estuvo cerca!", gritó Jing Mingfeng exageradamente. Abrió mucho los ojos al ver que otra ráfaga de viento iba en su dirección. Para evitar ser alcanzado por el ataque, propició un salto de más de cinco metros de altura. Sin embargo, se sintió horrorizado al ver que el jabalí se había recuperado; ahora se encontraba en medio del asedio de tres bestias de Alma que lo atacarían al caer, mientras que Bai Yunfei estaba tratando con sus propios problemas…
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