Toda Tuya

Pasado
Buenos Aires, 15 de Febrero de 2020 20 años después. Una hermosa joven, de piel blanca, casi pálida, con pelo negro y largo hasta la cintura, ojos dorados como el sol aunque un poco sombríos, alta y esbelta, sin necesidad de ejercicio, así era Alhelí Silene Janer, de 20 años de edad y su compañera Rocío Díaz, castaña, ojos café, y más baja que Alhelí. Ambas compartían departamento en un condominio de la ciudad de Buenos Aires, trabajaban de voluntarias, aunque con paga, en el orfanato que una vez había sido el hogar de ambas. Ninguna en su larga estancia en dicho lugar, había logrado ser adoptada, probablemente porque se habían esforzado en no ser escogidas, habían oído muchas historias de familias que no terminaban muy bien por intentar adoptar, suficientes historias como para no querer ser un relato más y menos querer vivirlo en carne propia, a pesar de que sus cuidadoras se empeñaban en hacerlas cambiar de opinión nunca lo lograron. Satisfechas de su vida en el orfanato crecieron, Rocío era muy extrovertida y una muy buena amiga para Alhelí quien aunque era igual de llevadera también tenía sus reservaciones en cuanto a citas ó a desconocidos. Le costaba confiar en las personas, aunque aún así era amable con cualquiera que intentara acercarse, Rocío siempre le hizo ver que no toda la gente era buena pero que eso no la hiciera prejuiciarse con todos los demás, ya que de vez en cuando siempre podía aparecer alguien que la soprendiera. En fin, eran muy buenas amigas, casi hermanas. Cuando cumplieron los 18 años, (Alhelí era mayor por meses) se graduaron del bachiller, ambas habían ahorrado suficiente dinero para mudarse juntas, y así lo hicieron con la oportunidad de seguir ayudando en el orfanato. Rocío se encontraba muy satisfecha con su actual estado, ella había sido internada en el orfanato de 8 años de edad después de que servicios sociales la sacará de la casa donde sus padres tenían un puesto de drogas, Alhelí había sido el único apoyo que siempre necesito. En una oportunidad se encontró con su madre mientras andaba de compras con Alhelí, pero se negó a hablarle, era lógico sentirse triste y resentida con la mujer que tendría que haberla cuidado en vez de ponerla en peligro por su propia adicción. Roció era una persona muy alegre y de mente abierta, y a pesar de su situación siempre intentaba ver el lado positivo de las cosas. -Si mis padres nunca hubieran hecho lo que hicieron nunca te habría conocido Alhelí- Siempre le decía cosas como esta, cuando Alhelí intentaba consolarla. Alhelí por otro lado, había crecido siendo una muy buena estudiante, era una joven con mucho potencial, mucha inteligencia, y mucha belleza. Ella había sido recibida en el orfanato la madrugada del segundo día del año 2000, la Directora del orfanato la encontró en la puerta del lugar envuelta con muchas mantas en una pequeña canasta, recién nacida, llevaba en la canasta escrito un sólo nombre "Alhelí ", en su pequeño cuello brillaba incesantemente un collar finísimo dorado con un colgante en forma de rubí color rojo, un rojo tan intenso como la sangre, también llevaba consigo una nota que decia: >>Para mi querida hija. Siento mucho dejarte, pero confío en que las manos que te reciban te cuidaran mejor de lo que yo hubiera podido. Te Amo, pequeña Alhelí. Pido por favor que tu nombre se mantenga intacto, te dejo un pequeño recordatorio lo que cuelga en tu cuello. Espero que puedas perdonarme algún día. Tu Madre.<< Y detrás de la nota llevaba escrito: >>Nacida el 1 de Enero del 2000 (Europa)<< Cuando Alhelí tuvo la edad para comprender su situación, las cuidadoras le revelaron esa nota, y aunque el collar siempre lo uso desde que llegó, al fin le pudieron explicar porque debía de ser una pieza que tenía que valorar. -Debes de cuidar ese collar en tu cuello mi niña, era de tu madre, y no importan los motivos por los cuales ella te dejó, lo importante es que busco que tu estuvieras bien, tal vez no lo entiendas, pero se que pronto lo harás- Y si lo entendió; siempre había sido muy madura para su edad, pero a pesar de las dudas sobre su propio origen siempre optó por no escarbar en su pasado, en su mente tenía miedo de encontrarse con algo en su vida que no pudiera asumir. Creció sumergiendose por horas en interminables lecturas, tantas horas como le fueran posibles. Rocío siempre la regañaba por que a veces apenas si dormía por causa de sus apasionados libros. Su mayor sueño era estudiar literatura en el extranjero. Era tan apasionada por los libros que siempre soñó con convertirse en una escritora famosa, aunque siempre se frustraba por falta de inspiración. Su vida no había sido exactamente la que hubiera escogido de haber podido hacerlo, pero nunca se quejó, sus años en el orfanato no fueron un obstáculo para sus sueños, las cuidadoras y encargadas de este orfanato (que era dirigido sólo por mujeres) siempre la alentaron y animaron, le decian que sólo debía ser paciente y esperar. -A veces las oportunidades vienen sin avisar, sólo mantén los ojos abiertos- Le decían. Alhelí creció con la esperanza de que un día su suerte cambiaría y podría ingresar a cualquier Universidad donde pudiera hacer lo que por años tanto le apasiono. Y ese día había llegado...
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