Toda Tuya

El Nacimiento
Madrid, 31 de Diciembre de 1999. 11:55 p.m. (Medianoche) Esta historia empieza en un pueblo apartado en medio de los bosques de Madrid, Mistery Spell, nombre curioso pero adecuado para un lugar lleno de leyendas y supersticiones. En el centro del pueblo, todos esperaban ansiosos la llegada, no sólo del año nuevo, sino también el comienzo de un nuevo siglo, a tan sólo 5 minutos. Pero en lo profundo del inmenso bosque, en la lejanía de la multitud, se escuchaban los pasos de una mujer que corría como si que su vida dependiera de ello, pero con paso precavido. Pero ella no corría por su vida, más bien corría por su amor; buscaba entre los árboles, los arbustos, e innumerables senderos, a su esposo. Después de haber tenido una intensa pelea, estaba agitada, su respiración entrecortada, y se movía lentamente, no por cuidar su cuerpo sino a la criatura en su vientre, un vientre que parecía de 9 meses de embarazo cuando en realidad apenas tenía sólo un mes. Mientra continuaba su caminata, a lo lejos se escuchaban los llamados de su sirviente buscándola, ella no se detuvo y siguió, la tenue luz de la luna era lo único que la guiaba en la espesa oscuridad; tropezo con una enorme raíz de árbol y cayó boca abajo presionandose el voluptuoso estómago y fracturandose las costillas, se dio la vuelta para quedar boca arriba y casi desmayada por el dolor entró en labor de parto, dio gritos ahogados, y a pesar del dolor agudo no pudo hacer ningún sonido y así pujó. El bebé nació, justo cuando se escucharon las campanas del reloj del pueblo que anunciaban el año nuevo; ella intento levantarse para tomarlo pero no lo consiguió, así que lo arrullo con una voz apagada... -Shh.. Shh.. tranquilo.. mi amor, tranquilo...- Escucho un sonido entre los arbustos. -To...tomalo, tomalo- Dijo con un hilo de voz, pensó que era su sirviente. Alzó su mirada y vio unos enormes dientes sobre su rostro. -No.. noo.. ayu...ayuda- Y se desmayó. El sirviente la buscaba, escucho el llanto del bebé y siguió el eco que producía ese chillante sonido. -Ahh... ¡Señora! ¿Dónde está? ¡Señora! Ay no, como puede dejarla así, viendo en el estado que está ella. ¡Señor! regrese, se que puede oirme, ¡¡Regrese!!- Vio movimiento a unos cuantos pasos de donde estaba y vio el cuerpo de su señora tirado en el húmedo suelo; cuando se iba hechar a correr sobre ella, vio dos grandes siluetas en forma de perro junto a ella, se sobresalto porque no eran perros, eran lobos, uno mucho mas grande que el otro, parecian ser una cría con su madre y en ese mismo instante... -Quédate donde estas- Dijo un hombre que descendia de entre los árboles, dirigiéndose al sirviente escondido entre los arbustos. El hombre se plantó frente a los lobos, el más grande gruño con su hocico ensangrentado, el lobo no solo iba a defenderse, tambien estaba peleando el cuerpo de la mujer, (era su presa) el hombre choco contra el cuerpo del enorme lobo en una centésima de segundo, ambos se agarraron a mordidas, arañazos, golpes, etc. Mientras estaba la sagaz pelea, el sirviente corrió hacia la mujer tendida en el suelo, empapada en sangre e inconsciente, mientras se acercaba empezó a ahuyentar al pequeño lobo que sostenía con sus afilados dientes la pierna derecha del bebé que no había parado de llorar. -¡Vete!- Le lanzó una piedra que aterrizó en su cabeza, tomó al bebé en sus brazos y lo envolvió con su abrigo. -Shh.. sh.. ya. Señora, despierte- La agitó moviendo sus hombros, ella despertó. -Mi... mi bebé, donde, donde está..?- Él la tomó de la mano. -Aquí señora, es una hermosa niña- Ella suspiro, y sostuvo el pequeño brazo de la bebé sin poder verla. -Niña, ni.. Niña, prome..te que.. la cu..cu..idaras, mi.. mi.. p..pequeña Alhelí- Fueron sus últimas palabras. - Lo prometo- Dijo su sirviente y la lloró. El hombre despedazo al lobo con una fuerza inhumana; la cría corrió con aullidos estremecedores después de ver lo que antes había sido el cuerpo de su madre esparcido en el suelo, el hombre lo dejo escapar y fue haber a su esposa. Cayó sobre su cuerpo, la beso en la frente, intento llorar pero ni una lágrima salió de sus ojos, él no era humano. Regresaron por el mismo camino, estaban a pocos metros de una inmensa casa... -Entra, regreso en una hora, y cuando vuelva me encargo de.. de eso- Dijo el hombre a su sirviente, se fue en dirección contraria con el cuerpo de su mujer en brazos. -¿Eso? ¿Acaso...? No, eso no. Tranquila preciosa, cumpliré mi promesa- Afirmó con voz decidida. El sirviente sabía de lo que hablaba su señor. Entró a la casa, preparo a la niña, le vendo la pierna, tomó suficiente dinero y empaco. Tomó el primer vuelo a Suramérica y aterrizó la tarde del primer día del año, en Argentina, Buenos Aires. Despues de investigar un poco, fue al orfanato que estaba en el centro de la ciudad en la madrugada.. -Muy bien pequeña, aquí estamos- La acomodó en una canasta muy bien arropada. -Lo siento, pero tu padre no me deja alternativa, se lo que significa esa frase, y no lo voy a permitir, tu no tienes la culpa- El sirviente lloró. -Aquí te dejo este recuerdo de tu madre, y una nota. Ojalá te guíe a casa y nos volvamos a encontrar- La beso en la frente, la niña dormía; tocó la puerta muy fuerte y se fue a esconder detrás de un edificio. Vio a una mujer corpulenta salir en bata por la inmensa puerta, está tomó a la niña y vio para todos lados, finalmente se entró. -Adiós, pequeña Alhelí-
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