Peligrosamente inofensivas

¿Qué fue lo que pasó?
Parado frente al espejo Ian observaba las marcas en su cuerpo y volvían a él las imágenes del accidente en el que perdió a sus padres, luego de eso recordó las palabras de René “mientras mas grande es la cicatriz, mas grande es la voluntad de vivir”. Los pensamientos de Mica eran tan hermosos como dolorosos y al ver el reflejo de su rostro, él estaba allí, con el rostro empapado, llorando en silencio con un dolor tan extraño que es incontenible pero mudo, el definitivamente conocía el tipo de dolor que había hecho llorar a René. -¿Cuál será tu tragedia? – mirándose al espejo Ian reflexionaba sobre su nueva empleada, solo llevaba un día de conocerla, pero ya podía sentir que la personalidad de René era extraña, demasiado temeraria, demasiado directa, demasiado voluble, según el diagnóstico del doctor su cuerpo estaba al borde del colapso debido a la falta de sueño y aun así había tratado de mostrarse fuerte ¿Qué clase de persona es para arriesgarse de esa manera? Ahora, después de haber visto las cicatrices que ella tenía, estaba casi seguro de que su comportamiento era resultado de alguna tragedia. Curiosamente, después de que Mica le relatara como conoció a Ian, René se preguntaba “Qué clase de vida lleva a una persona a tener cicatrices como las que Mica había descrito en el cuerpo de Ian” él dijo que no era un matón, pero entonces, ¿Cómo una persona se hace heridas tan grandes? No parecía un mal hombre después de todo, pero entonces ¿Qué era esa sensación extraña que tenía al verlo? Al día siguiente Ian se encargaba de realizar los preparativos para ejecutar el plan de René. Se puso de acuerdo con Isabella, consiguió los pequeños accesorios que le había pedido, llamo a una maquillista y hablo con Joseph y Stephan esperando que alguno estuviera dispuesto a cooperar o de lo contrario tendría que involucrar a alguien más, algo que prefería no tener que hacer. -No, no no no, eso no va a pasar, ni loco voy a hacer eso, esa niña esta loca, no cuentes conmigo. – Joseph daba vueltas en la sala mostrándose realmente ofendido por la petición de Ian. -Vamos chicos, no es para tanto. – Ian trataba de darle menos importancia de la que Joseph le había atribuido al asunto tratando de convencerlos. -¿Y entonces por que no lo haces tú?- -Porque yo soy el jefe. - -Yo lo hare. – Stephan que, a diferencia del inquieto Joseph, se encontraba tranquilo y recostado en el sofá comiendo gomitas, se ganó la atención de ambos hombres. -¿De verdad?- La pregunta salió como una reacción natural de la boca de Ian, pero realmente se sentía aliviado por la disposición de Stephan. -¿Es en serio? - Preguntaba Joseph consternado. -Si ¿Por qué no? de cualquier modo no tengo que hacer nada más que fingir, es una forma diferente de resolver las cosas, ya me había aburrido de solo tener que estar cuidando gente y dar solo un par de golpes de vez en cuando ¿No creen que nos estábamos estancando? – -Estás loco. – decía Joseph con cara de desaprobación. -Estoy aburrido- Al día siguiente, a media tarde un hombre joven y atractivo llegaba en la barra del bar de un hotel, segundos después el barman le entregaba un Spritz veneciano acompañado de una nota “un trago para refrescarte antes de que me alcances disfrútalo. Habitación 612”. La nota estaba firmada con un beso estampado con labial color rojo carmín. Al levantar la vista de la nota, el hombre alcanza a ver a una mujer de caballo rosado subir al elevador y entonces toma el coctel sin dudar, siente un sabor amargo, pero se lo atribuye al apperol, termina su bebida y se dirige a toda prisa a la habitación indicada, al salir del elevador siente un pequeño mareo acompañado de un cosquilleo en sus manos y sonríe suponiendo que es por la emoción, al llegar a la puerta su vista ha comenzado a nublarse un poco, pero la silueta de una chica con el cabello rosado lo recibe con un abrazo, metiéndolo rápidamente a la habitación, lo ayuda a llegar rápidamente a la cama y comienza a desvestirlo, el puede darse cuenta que la chica esta tan ansiosa que parece que hubiera por lo menos otro par de manos desvistiéndolo, pero para donde voltee el solo ve el cabello rosado de su chica así que están solos. Al día siguiente el hombre despierta con dolor de cabeza, siente la espalda contracturada, los músculos de las piernas adoloridos, cuando trata de moverse también reconoce el dolor en su espalda baja y un extraño y leve ardor en el trasero. Aun no no es capaz de hilar sus pensamientos, pero alcanza a ver una mesilla a un lado de la cama con un plato de fruta, una taza de café y una nota. “una noche deliciosa, ojalá se pudiera repetir” Aun no entiende nada, pero se enorgullece de si mismo al leer la nota, hasta que comienza a buscar sus cosas para vestirse y entonces recibe una llamada de su mánager. -¿Qué pasa?- -¿Dónde demonios estas?- contesta furioso el hombre al otro lado del teléfono. -Reponiendome de una gran noche creo- responde el joven tratando de presumir su triunfo. -Maldita sea ¿qué hiciste, acaso estás loco? Isabella esta furiosa ¿Cómo pudiste ser tan estúpido de mandarle fotos? Quiero que vayas directamente a tu casa y por tu propio bien no hagas ningún escándalo en el camino, te veo más tarde. – -¿Qué? ¿Furiosa, fotos? ¿Qué demonios? – tras colgar con su mánager el hombre comienza a revisar su teléfono y se encuentra con mas de cinco llamadas perdidas de esa noche hechas por Isabella -Esto no tiene sentido- piensa el, al dirigirse a los mensajes encuentra su conversación con ella. -Hola, ya estoy aquí ¿Dónde estás? 7:10pm ¡Hey! llevo veinte minutos esperándote ¿Dónde estás? 7:30 pm Es en serio, estuviste acosándome por meses para dejarme plantada, estoy harta, me voy. 8:05 pm- Al continuar leyendo la conversación encontró los mensajes que él había enviado. Mira todo lo que te perdiste linda. 12:19 am. – El mensaje estaba seguido de una fotografía que, a juzgar por el ángulo, parecía haber sido tomada por él. En la foto se encontraba el mirando hacia la cámara, abrazando y besando a un hombre con antifaz. -aaaaah – el hombre soltó un grito horrorizado y aventó su teléfono y brincando sobre la cama de la impresión. -¿Qué demonios paso? – se preguntaba a si mismo tratando de esclarecer su mente. Pero no recordaba nada, sin embargo, la idea de haberse acostado con un hombre no le aterraba tanto como el hecho de que Isabella fuera a publicarlo en las redes. Su imagen, sus Fans y su familia. Ahora el entendía porque su mánager estaba tan alterado así que se limito a seguir sus órdenes, se vistió y se dirigió discretamente hacia su casa, pero aun manteniendo en su mente la pregunta. -¿Qué fue lo que paso?
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