Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 23
Hoy ya es jueves para mí buena fortuna, pero a pesar de que ya ha pasado un día de que leí los archivos y que he decidido confiar más en los chicos a excepción de Bradley aún así no puedo sacarme de la cabeza todo lo que leí. No por el hecho de haber descubierto la vida de todos y cada uno de ellos, sino por el hecho de que Bradley puede ser el espía. Suelto un suspiro para liberar la tensión que siento sobre mis hombros. ¿Hoy también debo besar a André? La verdad es que espero que no, no besa mal pero no me gusta besar a chicos por los que no siento nada en lo absoluto. Porque si, ya he besado a André. Fue ayer cuando fuimos a otra de sus... ¿citas? ¿salidas románticas? Cómo sea que se llamen. Por supuesto Bradley y Vladimir no saben de esto y por el bien de todo mejor que no se enteren. Abro la puerta del auto dispuesta a bajar, hace cinco minutos que Vladimir se ha ido y creo que es hora de que yo también me marche, si Bradley quiere seguirme pues bien y si no pues me da igual. –¿A dónde vas? –pregunta Bradley tomándome por el codo cuando he abierto la puerta. –A clases por supuesto –digo con un cierto dejo de burla. –No tan rápido Kaylee –me dice Bradley –hay un asunto pendiente que debemos resolver. Giro los ojos con fastidio y sin darle tiempo a que diga más me bajo soltándome de su agarre de un tirón. Camino a clases cuando siento que me agarran del brazo. Sé que es el estúpido de Bradley, en verdad que no tengo tiempo para esto. –Que no t... –empiezo a decir al momento que me volteo en la dirección que me han jalado. André me mira con el ceño fruncido, como no sé cómo reparar mi error le doy una sonrisa, un beso en la mejilla y después un abrazo que corresponde. –Solo soy yo –dice. –Lo siento pensé que era el idiota de mi primo. –Vale –dice –pero mejor así –habla al momento que me toma de la barbilla y me atrae hacía él. Une sus labios con los míos en un intenso beso que de no ser porque es con el enemigo y porque es con quién no me siento ni atraída, ni enamorada, seguramente me habría robado el aliento. Nos separamos unos instantes más tarde, me mira directo a los ojos como tratando de decifrarme, para no delatarme le devuelvo la mirada ocultando todos mis secretos de su vista. Trago saliva un poco nerviosa, quito mis ojos de los suyos y sin pretenderlo chocan con los de Bradley que nos mira a unos pocos metros de dónde nos encontramos. Su mirada se ve un tanto oscura pero más allá de eso no puedo ver más a través de él. Doy un paso hacia atrás con un pequeño remordimiento de conciencia por lo que acabo de hacer. Empujo ese pensamiento al fondo de mi cabeza y me traigo se vuelta al presente. –Debo irme a clase –le digo a André que me mira sonriente. No puedo evitar ponerme nerviosa, seguro piensa que es por su causa pero no es así. Sin ofrecer explicaciones ni nada me doy la vuelta y me voy. Mi primera clase es Calculo así que al llegar doy por hecho que me veré con Thiago en clase. Tomo asiento en el primer sitio que veo totalmente disponible, por suerte aún no ha llegado el profesor, aunque si la mayoría de mis compañeros de clase ya están, aún así Thiago no está entre ellos. Poco después llega y como ya lo imaginaba se sienta a mi lado. –Hola –saluda con una sonrisa. –Ronaldo –digo sin sonreír. Me mira extrañado por mi actitud. No sé porque me siento así, es como si sintiera culpa y no sé qué más. No debo sentirme así. Niego y me centro en lo importante. Mis sentimientos pueden esperar. –¿Pasa algo? –pregunta con cierta preocupación. –No –digo ahora dándole una sonrisa tranquilizadora. Asiente sin convencerse del todo. –Tengo buenas noticias –dice ahora con una muy alegre y contagiosa sonrisa. Ladeo la cabeza analizando lo que acaba de decir. –Te escucho –digo imaginando que se refiere a algo relacionado con la misión. –He encontrado al espía –me dice sonriente. Me contagio de su ánimo al oírle. Ésto si que es una buena noticia. –Nos vemos durante el primer descanso en la biblioteca para que te muestre la información que tengo. Asiento y juntos esperamos por la clase. Unas horas más tarde voy de camino a la biblioteca, estoy muy ansiosa por saber que es lo que tiene Thiago para mostrarme. Estoy segura que es algo realmente bueno y de utilidad. Entro a la biblioteca, avanzo entre las mesas para llegar a mi destino, al llegar a la mesa que deseo me siento en la silla a la espera del chico. Thiago llega diez minutos después de mi llegada, se sienta frente a mí. Levanto la mirada esperando por cualquier cosa por la que vaya a empezar. Saca una carpeta de su mochila, la pone sobre la mesa y la desliza frente a mí. –Ésto es lo que encontré –dijo mientras yo tomo la carpeta –su nombre es Vinícius Antunes Morais, tiene treinta años y es un exinfiltrado que ahora trabaja para la policía de Portugal. Asiento a lo que dice. –Perfecto –digo. Abro la carpeta, en ella encuentro la fotografía de un hombre de la edad que ha mencionado Thiago. Es moreno, de orejas grandes, cejas pobladas, pestañas cortas, frente amplia. Tiene los ojos grandes, son de color azul vivo e intenso, sus labios son de un tamaño moderado, un bigote ligero se despliega sobre sus labios, una barba un tanto incipiente también se le marca, su cabello es rubio. No es un tipo guapo pero tampoco es feo, tiene ese aire de hacker especialista en ocultar secretos informáticos. Podría decir que es el tipo de persona que parece en parte misterioso. Paso a la página siguiente para leer la información que es lo que realmente me interesa. Nombre: Vinícius Antunes Morais. Fecha de nacimiento: 28 de Febrero de 1990. Edad: 30 años. Nacionalidad: Portuguesa. Padres: Valeriano Faria Lima e Catrina Pires Reis. Lugar de nacimiento: Oporto, Portugal. Especialización: Creación y programación de software. Biografía: Nacido en Oporto, Portugal. Hijo único. Su padre fue encontrado muerto a causa de una sobredosis con heroína en Cascais cuando tenía tres años, desde entonces su madre se hizo cargo de él. Su madre se dedicaba a la venta de drogas por ello dos años más tarde, cuando Vinícius tenía cinco años su madre fue detenida y llevada a prisión, recibió una condena de veinte años de cárcel. Vinícius fue llevado a un orfanato pues no contaba con ningún familiar que se hiciera cargo de él. Un año más tarde cuando ya tenía seis años fue adoptado por una pareja, su madre adoptiva era una catedrática de la universidad de Lisboa quien murió hace siete años. Su padre adoptivo un abogado reconocido en Lisboa por llevar varios casos a la corte y resolverlos con éxito, murió al igual que su esposa hace siete años en un accede te de automóvil. Asistió a las más prestigiosas escuelas de Lisboa donde era acosado por sus compañeros y marginado por ser huérfano y adoptado. Se convirtió en un joven aislado, lo que le sirvió para tomarle afición a las computadoras y con ello el hackeo. Ayudó en la resolución de diversos problemas con cuentas bancarias. A los catorce años ingresó a la academia ayudado por un amigo de su padre. Se convirtió en uno de los mejores infiltrados pues estando en la academia participó de manera indirecta en misiones dónde se vieron involucradas cuentas bancarias las cuales habían sido vaciadas, pero al final si se encontró al culpable y se devolvió el dinero a su origen. Ha liderado en conjunto con compañeros de la academia misiones de rescate y captura, en todas ha salido victorioso. Se incorporó al cuerpo de infiltrados dos años antes que la mayoría de los infiltrados. Estando en años activos conoció a un chico de nombre Bastiam Barbosa, al cual ayudó a entrar a la academia. Se retiró del cuerpo de infiltrados hace tres años, para pasar a formar parte de la policía de Portugal. Me quedo mirando por un buen rato la página, ya terminé de leer hace unos segundos pero me encuentro de cierta forma en shock. La razón es simple. Menciona el nombre de Bastiam y eso me ha sacado totalmente de órbita. –¿Y bien? –pregunta Thiago con curiosidad. Levanto la cabeza y le miro sin saber que decirle. –¿Leíste lo que me estás entregando? –pregunto. Me mira con la cabeza ladeada. –Si, claro que lo leí todo. Asiento ante su respuesta. –¿Cómo supiste que es él? –pregunto de nuevo. –Empece buscando entre la policía de Portugal, el primero al que investigué fue al padre de Doble B –dijo con toda seriedad. Fruncí el ceño no sabiendo a quien se refería, pero con los labios me articuló el nombre de Vladimir, fue así como entendí que hacía referencia a ellos. –Me siento un poco mal de haber pensado que Joan podía ser el espía –habla de nuevo –pero en mi defensa puedo decir que en situaciones como estás todo mundo es sospechoso, incluso yo. Me mira y me sonríe. –He de admitir que yo también sospeche de Joan –le digo –incluso... Sospeché de Bradley y como no estaba tranquila totalmente, mandé a investigar a todos y cada uno de ustedes. Me arrepiento un poco de ello pero si no lo hubiera hecho probablemente ahorita estaría totalmente recelosa de cada uno de ustedes así que supongo que lo lamento. Sonríe con cierta burla y le devuelvo el gesto. –Vale –dice –estoy un poco sorprendido pero viniendo de ti era algo lógico. Además me alegro que ahora sí puedas confiarnos totalmente los planes. Asiento dándole la razón. –Pero si te soy sincera ahora –hablo –empiezo a desconfiar de Bastiam. Si él tiene que ver con Vinícius entonces tal vez y solo tal vez él es el verdadero espía. Thiago ladea la cabeza pensativo. –Tal vez –dice. Nos quedamos callados hasta que habla de nuevo. –El hecho de que Joan esté libre de sospecha no quiere decir que su cuerpo de policía no. Así que investigué uno a uno, bajé rango por rango hasta que fue el turno de Vinícius y pues bingo. –Buena jugada –felicito. Saco de mi mochila las seis carpetas con cada uno de los expedientes de los chicos. Al principio me mira extrañado pero luego de revisar el primero que para buena o mala suerte es el suyo se da cuenta de que va. Asiente solamente. Toma el de Bastiam y lo revisa, lee en repetidas ocasiones para así tratar de obtener la mayor información posible. Suelta un suspiro y me mira. –Puede que tengas razón en que Bastiam sea el espía o puede que no –dice Thiago –aún así, ¿qué sugieres hacer para saber la verdad? Pienso en alguna cosa que pueda servir pero de momento nada se me ocurre. –¿Servirá poner al tanto al resto de lo que está pasando? –propongo –cteo que de todos modos deberíamos hacerlo. Hay algunas cosas que solucionar y como veo la situación, realmente es muy poco lo que nos queda por descubrir para poder terminar con ésto. Así que si no me equivoco probablemente el domingo acabemos con la misión. Thiago abre grandes los ojos por la sorpresa. –Informarlos es buena opción –dice –sirve que nos informamos de sus avances. Asiento. –¿Domingo no es muy pronto? –pregunta. –No –digo negando con la cabeza –ya casi todo está listo solo faltan los planos para ingresar a la mansión y el retrato para saber a quién capturar, el resto ya está cubierto, excepto lo del espía pero eso lo resolveremos hoy mismo o mañana. Pero no podemos retrasarlo más porque eso podría ser contraproducente. –¿Qué hay del lunes o la semana? –Tampoco puede ser porque entonces André estará en clases y podría fugarse. Asiente de acuerdo. –Vamos a interrogarlo –afirmo. –¿Qué? –pregunta. –Hoy nos reuniremos con los chicos menos con Bastiam en casa de alguno de ellos o donde sea. Bastiam no debe saberlo y mañana nos encargaremos de interrogarlo. Solo así sabremos. –De acuerdo. –Encargate de avisarles –digo –debo irme. Me levanto al tiempo que guardo las carpetas en mi mochila, me la pongo y camino rumbo a la salida de la biblioteca. Apenas pongo un pie fuera de ésta me estrello con el pecho de un chico, justo como el día en que conocí a André, al levantar la mirada me topo con el castaño. –¿Qué haces aquí? –digo un poco nerviosa. –Vine a buscarte, me dijeron que aquí estabas. Asiento quedándome muda. –Kaylee –hablan a mi espalda. Reconozco la voz como la de Thiago, me tenso al oírle. Mierda. –Aqui estás –dice poniendo una mano en mi hombro. Trago saliva sin saber que hacer. –Ka... –deja la frase en el aire. Me volteo y le miro aterrorizada. –Lo siento –dice rápidamente –me equivoqué de chica. Suspiro de alivio. –Vale –digo. Thiago de va y André me mira interrogante. –¿Quién era ese? –pregunta –¿Y quién es Kaylee? –Se equivocó de chica –le digo. Me mira sin creerme del todo. –Pero... En un impulso por callar sus dudas, me acerco a él y sin darle espacio a pensar lo beso.
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