Peligrosamente inofensivas

¿Como pasó?
-Perdona Stephan, te atiendo en seguida- El medico recorría un poco la cortina para hablar con el hombre detrás de ella. -Tu eres el hombre que nos detuvo anoche- A la luz del día y con un poco menos de cansancio René lo pudo ver detenidamente, tenia unos hermosos ojos azules enmarcados por los mechones de ese cabello totalmente negro que caía sobre su rostro, pero después de eso, sin darse cuenta siguió bajando la mirada, Stephan tenia el dorso desnudo y dejaba ver lo trabajado que estaba su cuerpo, seguramente no hay ni una gota de grasa en ese abdomen, pensó ella, y luego escucho una voz en su mente diciendo, ¿a quién le importa la grasa? ¡¡Esta buenísimo!! -¿Por qué no me dijiste que estabas herido? Pudimos haber venido desde antes- La voz de Ian retumbo en la cabeza de René para darse cuenta de que había tomado demasiados segundos en observar el cuerpo de Stephan. -Esos son los golpes que te dimos ¿Verdad? – ella señalaba sus moretones esperando que creyeran que eso era lo que había estado viendo. -Si, así es, ustedes son más fuertes de lo que imaginaba. Y no pensaba venir, pero al final creo que el golpe dolió mas de lo que pensaba- Respondía Stephan con una sonrisa. -Gracias por aguantar, te lo compensare - Ian sentía un poco de culpa por haber hecho que Stephan saliera lastimado solo para probar a las chicas. -Espero que si – Stephan sonreía recargándose en la camilla -Tu… pudiste habernos atacado sin ningún problema – viendo el cuerpo de Stephan, era evidente que el era mucho mas fuerte que ellas lo cual hizo que el cuerpo de René se estremeciera notablemente. -Tu pudiste habernos matado de haber querido ¿cierto? - -Bueno mi intención nunca fue lastimarlas- -Pero si hubieras querido lo habrías hecho sin problemas- “contrólate” ella comenzó a sentir un escalofrío recorrer su cuerpo al darse cuenta de que no habría tenido oportunidad contra él. Hay personas mucho más fuertes, ¿Cómo vences a alguien mucho mas fuerte? ¿Cuál es su punto débil?, maldición, contrólate ya. La mente de René comenzaba a llenarse de pensamientos mientras su respiración se aceleraba. Stephan sintió un poco de compasión al ver el miedo asomarse por los ojos de René y quiso tranquilizarla un poco. -Oye, tengo que decir que realmente me tomaste desprevenido, no esperaba que fueran tan fuertes- -perdón por haberte lastimado- Decía René encogiéndose de hombros. -Tranquila, son gajes del oficio- Stephan palmeo su cabeza como si estuviera tranquilizando un cachorrito, pero ella sintió como si se estuvieran encendiendo luces de bengala en el interior de su cuerpo. “¿Qué demonios, desde cuando me comporto como una adolescente?” pensaba ella estando consciente de que su cara se ruborizaba. -Bueno aun así lo lamento – Decía ella volteando hacía otro lado. -¿Y a ti que te paso? Anoche no te veías así – Stephan señalaba la protuberancia y la sutura en su frente. -No estoy segura, pero creo que fui atacada por un maldito orangután- -Joseph- Stephan suspiraba mientras decía su nombre -Como sea que se llame – Respondía ella aun molesta -Lamento que salieras lastimada- -Descuida no es tu culpa- De regreso a casa René miraba por la ventanilla y le explicaba a Ian su plan para deshacerse del chico que acosaba a Isabella. Al llegar a su departamento Ian la detuvo antes de que saliera del auto. -¿Cuándo pensaste todo esto? – -Mientras negociábamos, te dije que ya tenia una idea ¿lo recuerdas? Bueno la he estado puliendo un poco desde que salimos de la plaza, Creo que los detalles son importantes. – -Espero que funcione - -Ese hombre se cree un semental, funcionara. – -¿cómo es que se te ocurrió tan rápido?- -No lo sé tal vez tengo una mente malvada. – -Vaya, me preocupa que seas mas peligrosa de lo que pareces. – -¿Qué no es mejor así? Mientras más subestimes a alguien, más baja es tu guardia. – -¿Cómo es que alguien como tu termina volviéndose así? – -¿alguien como yo?- -Luces linda e inofensiva, pero tienes un aura sombría ¿Cómo paso? – -Eso es demasiado personal, Por qué no mejor me dices si vas a querer que te ayude a acercarte a Mica- La forma tan directa y evidente en que René cambio la conversación hizo que en Ian se reforzara la idea de que había algo extraño en ella, lo cual despertó su curiosidad y comenzó a preguntarse si Mica seria parecida a René, pero al recordarla, se dio cuenta de que no sintió nada de eso estando con ella. Con René se podía ver el abismo reflejado en su mirada era casi como ver sus ojos en el espejo, pero estar con Mica se sentía como encontrar una luz de esperanza filtrándose en el abismo. -Claro que quiero, pero ¿qué vas a hacer? – -Primero necesito saber su versión, después de eso te diré si se puede hacer algo. – Al llegar a su edificio René llego emocionada con Mica para contarle todo su plan planeado y luego trato de indagar sobre su situación con Ian. -y ¿cómo paso? – René veía a mica con la emoción de un niño esperando su cuento para dormir. Y por su parte a Mica le gustaba tanto verla feliz que rara vez le negaba algo. - Bueno, hace un par de meses me estaba preparando para la degustación, mi trabajo era preparar las salsas, pero como tenía poco tiempo de haber entrado no estaba muy familiarizada con las recetas así que pedía permiso para practicar cuando el restaurante cerraba. - -por eso estuvimos comiendo comida gourmet por varios días. – -Jajaja, si así es. Una noche estaba practicando una de las salsas mas difíciles, tenia que estarla revolviendo constantemente, pero olvide un ingrediente y comencé a entrar en pánico porque si dejaba la salsa para ir por el ingrediente me arriesgaba a que se elevara y se quemara, pero si no lo ponía el sabor no iba a ser el correcto. Entonces Ian entro a la cocina y pregunto si necesitaba ayuda, me acerco lo que necesitaba y se presento como un amigo del dueño, al que de vez en cuando lo dejaba usar la cocina, era extraño, pero se veía amable; dijo que el haría la proteína y el acompañamiento si prometía invitarle de mi salsa y de pronto comenzó a picar algunos vegetales, fue increíble verlo usar el cuchillo, picaba las julianas casi sin ver, y después Saco un pedazo de salmón. Debiste verlo era delicioso ver la forma en que, hacia el corte en red sin llegar a la piel, fue tan preciso y la distancia entre los cortes era prácticamente perfecta, me quede embobada viendo como manejaba el cuchillo. Y cuando mi salsa estaba lista la serví en un Tazón para que cada uno la dosificara a su gusto, pero no me di cuenta de que mientras la preparaba había dejado caer un poco de aceite, resbale y el trato de alcanzarme, pero los dos caímos y cuando me di cuenta. toda la salsa estaba derramada sobre él, me sentí terrible porque estaba hirviendo, me levanté corriendo por la pomada para quemaduras mientras el se quitaba la camisa. Cuando volví con la pomada, me encontré con dos sorpresas, la primera es que tenia un cuerpo… que estaba para chuparse los dedos y la segunda fue ver su costado izquierdo lleno de cicatrices, había una enorme que abarcaba casi todo el largo de sus costillas y otras mucho mas pequeñas dispersas por su pecho y abdomen. Cuando me di cuenta estaba poniendo pomada en sus cicatrices en lugar de las quemaduras, me sentí tan apenada, pero cuando iba a retirar mi mano el coloco su mano sobre la mía -sigue por favor- cuando él dijo eso y luego ver la forma en que me miraba, no lo sé, fue como sentir que mi cuerpo se incendiaba, cuando me di cuenta no nos estábamos besando estábamos devorándonos, su cuerpo era cálido y yo solo quería sentirlo más, quería tocarlo y sentirlo pegado a mi piel. Fue todo tan extraño y apasionado, lo disfrute mucho sabes- -y entonces ¿Por qué no hablas con él? – preguntaba Rene con cara de emoción. -Cuando me trajo al departamento, comenzó con el típico discurso de alguien que quiere aclarar que no quiere nada serio, ni siquiera sé si yo quería algo así, pero me molesto mucho así que me fui para no tener que escuchar sus tonterías. No sé por qué quiere hablar ahora. – contestaba Mica con un poco e exasperación. -Micaaaaa y que tal si esa no era su intención- -¿tu también lo vas a defender? – -¿De que hablas? No lo quiero defender, pero pienso que deberías escucharlo, velo de este modo si lo que tiene que decir confirma lo que tu piensas, entonces tendrás la oportunidad de golpearlo y si no, pues pueden corregir el malentendido. – - Lo voy a pensar -
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