Peligrosamente inofensivas

Cicatrices
-Eres bastante impulsiva ¿no es así? – -Siempre haré lo que sea necesario para proteger a la gente que aprecio - -Es bueno saber eso, pero creo que estas exagerando un poco- Decía Ian un poco más relajado. -Yo no le hice ningún daño a Mica, la Conocí en el restaurante… - Después de dudarlo unos segundos, continuo con su explicación. -Pasamos la noche juntos, pero cuando trate de decirle que no quería que malinterpretara lo que paso como algo que yo acostumbrara a hacer, ella no quiso terminar de escucharme, simplemente dijo que no tenia que preocuparme de que ella fuera a molestarme y se fue. Yo realmente quería conocerla mejor sabes. – -¿De verdad?- Ella lo veía con un poco de incredulidad. -Bueno tal vez tu elección de palabras no fue la mejor ¿Por qué no simplemente le dijiste que querías conocerla mejor? – -¡No lo sé! Estaba nervioso supongo, no suelo salir con muchas mujeres- -Me cuesta un poco de trabajo creerte- decía René mientras lo analizaba de pies a cabeza. -Tú luces… como alguien que podría salir con muchas mujeres. – -No deberías juzgar a un libro por su portada- -Solo estaba tratando de decir que eres alguien atractivo, solo es un poco extraño que, luciendo como tú, digas que no sueles salir con muchas mujeres- -Bueno si quieres que lo diga mas claro, en mi familia me educaron para ser un caballero, no un mujeriego y sabes que, ni siquiera se porque estoy hablando contigo de esto- -Porque yo puedo ayudarte a acercarte a Mica, si me convences claro, porque francamente no entiendo como si eres un caballero, no esperaste ni siquiera a la primera cita. – Ian volteo a verla unos segundos antes de responder. -Tuvimos un accidente, cayo salsa hirviendo en mi camisa y me la tuve que quitar. Y ella… no se asusto cuando vio mis cicatrices, más bien las veía como hipnotizada, al principio pensé en cubrirme, pero… no lo sé, al sentir sus manos sobre recorrer las cicatrices yo me sentí tan cómodo con ella que quise besarla y lo demás simplemente paso. – -Mica es genial ¿no? – René se dirigía a Ian con una actitud mas serena. -Sabes de hecho, a ella le encanta la gente con cicatrices, dice que eso las hace aun mas hermosas porque mientras mas profunda es la cicatriz, mas fuerte es la voluntad de su corazón. – -¿Cómo es que eso tiene sentido?- Preguntaba él sin pensarlo demasiado. - Si tienes esa cicatriz, es porque tu corazón tuvo la voluntad de vivir, de no ser así, estarías muerto- Ian que había mantenido sus ojos en el camino, de pronto sintió la necesidad de voltear hacia ella por un segundo y entonces la vio tratando de esconder las lágrimas que se habían escapada de sus ojos, en instantes sus mejillas se habían empapado y el se dio cuenta de que René en algún momento había comenzado a llorar en silencio. “Creo que conozco esa clase de dolor” pensaba él. -Hay pañuelos en la guantera – Fue lo único que se le ocurrió decir después de lo que parecía una sobrecarga de información. -Gracias, creo que una pelusa del tamaño de un elefante se metió en mis ojos- Él sonreía por su respuesta, aun sin saber que pensar de ella. -Llegamos- Cuando le abrió la puerta para ayudarla a bajar del auto, la vio por fin hacer una expresión de dolor. -¿Qué te pasa?- pregunto el un poco preocupado -No lo sé, siento como si alguien me hubiera disparado en un costado- Decía ella sonriendo y con la respiración entrecortada, sujetándose con fuerza de la mano de Ian y presionando con su otra mano el área donde le había impactado el balín. -No puede ser ¿por qué no te quejaste antes? – Ian comenzó a sentirse culpable por no pensar antes en el dolor que el impacto le habría causado y no entendía cómo es que había actuado con tanta naturalidad todo ese tiempo. -¿Qué sentido tenia quejarse? Si de cualquier modo ya veníamos al medico ¿no? Además, creo que había cosas mas importantes que tratar. – -Cielos, de verdad estas loca niña- -je je, creo que a veces la locura es necesaria para sobrevivir. – Decía ella aun tratando de contener el dolor. Estando en el consultorio, lo primero que fue atendido fue la frente de René, ya que necesitaba ser desinfectada y suturada. -Revisa sus costillas antes de continuar, tuvimos un incidente en el camino- Era evidente que el medico sabia a que se dedicaba Ian, pues ni siquiera pregunto qué tipo de incidente. Cuando levanto la blusa de René para revisar la zona indicada pudieron ver la marca del balín justo debajo de su última costilla, era redonda, prácticamente perfecta con la piel enrojecida al centro y la circunferencia marcada por una areola mezclada de azul con morado. Pero más allá de eso, cuando el desvió su vista un poco alcanzo a ver cercanas al hematoma, las cicatrices dejadas por dos impactos de bala. De repente ella se había vuelto una persona demasiado intrigante, pero Ian tenía la impresión de que, si preguntara, no obtendría una respuesta y decidió dejar el tema para después. Cuando la revisión termino, el medico entrego la receta de medicamentos y medidas que tenían que tomas para que se recuperara y junto con ello el registro de la consulta. -Oye- que paso con la confidencialidad medico paciente- preguntaba ella. -Esto es diferente René. Si vas a trabajar para mí, tengo que estar al tanto de tu Estado de salud. Siempre. – -Que invasivo jefe resultaste ser- -El solo se preocupa por su gente- Una amable voz sonaba al otro lado de una cortina que ella ni siquiera había notado que existía por estar concentrada en soportar el dolor de sus heridas.
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