Peligrosamente inofensivas

Pequeños malentendidos
-Puedo preguntarte ¿por qué no quieres hablar con Ian? - Mientras Ian y René se ocupaban de las negociaciones, Mica y Joseph sentados en una banca a unos metros de ellos. llevaban una plática más relajada. -No se para que quiere hablar ahora, si antes se esforzó mucho en darme a entender se esforzó mucho en darme a entender que solo había sido un desliz de una noche con una desconocida- - ¿Estas segura? - -Yo se que no te conozco en absoluto, pero quisiera que no malinterpretaras lo que paso como algo… -Mica soltó un suspiro antes de continuar hablando. -No te puedo decir la palabra exacta porque antes de que terminara Salí del auto asegurándole que yo no lo iba a molestar, y no lo he hecho ni siquiera me desgaste en querer saber quién es, no entiendo porque quiere hablar de eso ahora- -Bueno obviamente yo no estuve en ese momento y no puedo asegurar la intención de sus palabras, pero tal vez no era lo que tú crees. – -¿Y por qué te preocupa tanto este asunto?- -Bueno, claramente no es un hombre intachable, pero para mí es como un hermano, él ha hecho mucho por mí y me gustaría verlo feliz- -ok, es claro que no lo conozco en absoluto, pero te entiendo, me pasa algo parecido con René- Mica volteaba con un poco de nostalgia hacia donde se encontraba su amiga. -Por cierto, creo que sería bueno que le pidieras una disculpa, ella suele ser un poco rencorosa y si termina haciendo un trato con Ian la convivencia entre ustedes va a ser difícil. – -Pff… tu amiga es una salvaje, tengo su dentadura marcada en mi brazo, hasta he pensado en ponerme una vacuna contra la rabia, además es bastante vulgar, dios ni siquiera pudo comer un sándwich sin desparramar el contenido, perdona, pero apenas puedo tolerarla. – -Jajaja, tu me estas pidiendo que le de a tu amigo la oportunidad de hablar, pero estas juzgando a mi amiga basado en como se come su sándwich. Espero que no te arrepientas después. - -No podría explicártelo, pero ella simplemente no me agrada, lo siento- Desde donde Joseph se encontraba, podía observar cómo Ian tocaba el cuello de René y la observaba fijamente, también lo vio sostener sus manos y por su mente solo se reforzó la idea de que René era una oportunista -Espero que tu no te arrepientas de tener una amiga como esa. - Decía en un tono molesto Mica había observado lo mismo que Joseph, pero tenia una mejor idea de lo que estaba pasando, sin embargo, le divertida el malentendido, así que en lugar de aclararlo prefirió jugar con ello. -¿Qué te parece si hacemos una apuesta? – -¿De que tipo? – -Si yo le doy a Ian la oportunidad de hablar y logra cambiar mi opinión sobre él, yo te deberé un favor y si tu descubres que René es mejor de lo que crees, tú me deberás un favor, es más, ni siquiera eso, cuando tu te disculpes con ella, me vas a deber un enoooorme favor- -jajaja, me parece bien, vas a perder, pero trato hecho- -Ya veremos- Justo cuando cerraban el trato, Ian y René se acercaban a ellos. -¡tenemos un trato!- Decía René levantando los brazos de la emoción y corriendo hacia su amiga. -Esa es mi chica- Decía Mica recibiéndola con un abrazo. -Mica- Cuando ella escucho a Ian pronunciar su nombre, su cuerpo se tensó e instintivamente dio un paso hacia atrás, ella simplemente no podía entender por qué de pronto él quería hablar, para ella era realmente molesto pensar en ello. Para René, la reacción de su amiga no paso desapercibida, pero por lo poco común que era ese tipo de actitud en ella, la primera interpretación que llago a su mente, fue miedo y eso significaba que Ian era peligroso. -Lleva a Mica a su casa, tengo algo que hacer con René, te veo más tarde- Ver la reacción de la chica lo ponía molesto sin saber con que o quien, él quería aclarar las cosas, pero se dio cuenta que ese no era el momento, así que decidió que era mejor ir un paso a la vez Y mandar a Mica con Joseph. Ian tomaba a René de la mano y se la llevaba sin darle tiempo para reaccionar y esa actitud solo reforzó en Joseph la mala opinión que ya tenía de ella. -Tal vez te arrepientas antes de lo que crees- Joseph se dirigía a Mica, pero sin dejar de ver a René con cierto aire de desprecio. -jajaja yo creo que verlos va a ser divertido. – -¿De qué hablas? – - Creo que René te odia tanto o mas de lo que tú a ella, así que no digas que no trate de advertirte- Después de que cada una tomara su camino René pensó que ese era un buen momento para hacer hablar a Ian. -¿a dónde me llevas? – -Vamos al médico, lo mas probable es que esa herida necesite una sutura y como dices no puedo arriesgarme a que vayas a cualquier hospital, así que te llevare con alguien de confianza – -De acuerdo- René soltaba un fuerte suspiro antes de continuar. -¿Como debo llamarte? Puedo hablarte por tu nombre ¿o tengo que llamarte jefe? - -Por ahora preferiría que respetaras la jerarquía, preferiría conocerte más antes de entrar en confianza- -Ya veo, pff… en ese caso, perdón jefe, pero quisiera que me dijera ¿qué le hizo a Mica? – Antes de terminar de hablar ella ya se encontraba presionando una navaja táctica contra el cuello de Ian. -¿Qué demonios?- Al sentir el contacto con el filo de la navaja casi pierde el control del auto por unos segundos, su cuerpo se tenso y su mano automáticamente tomo el arma que guardaba a un lado de su asiento para empuñarla sobre la Cintura de René. -¿Qué crees que haces? pensé que eras inteligente, tienes cinco segundos para bajar tu juguete o voy a perforar tu estomago niña- -Entonces tienes cuatro segundos para explicarme porque Mica se pone tan tensa cuando tu estas cerca o voy a cortar tu garganta. – -¿estas segura de que no te asusta morir? – Ian continuaba manejando y sin quitar la vista del camino, pero aun así buscaba la forma de analizar el comportamiento de René. -Si tu le hiciste daño a mi amiga, me parece un riesgo aceptable, con tal de quitarte de su camino, aun cuando me dispares, conservare la fuera suficiente como para llegar a tu tráquea, ahora dime porque Mica esta tan molesta contigo ¿Qué le hiciste? – -¿Estas segura de que podrás soportarlo? ¿tienes idea de lo que duele un impacto de bala? – -La tengo- -Muy bien, CINCO- A pesar del grito de dolor de René, la presión que ejercía sobre el cuello de Ian continuaba casi igual. -Estas loco, me disparaste con una pistola de balines, pude haberte matado ¿Qué clase de gánster usa una pistola de balines? – -No soy un gánster niña, solo quería saber que tan reales eran tus palabras, y la tengo porque a veces necesito intimidar gente, pero no me gusta derramar sangre en mi auto, pero si de verdad lo deseas también tengo un arma con balas reales o puedes bajar tu navaja para hablar como gente civilizada. – -Bien, habla- Respondía ella retirando su navaja del cuello de Ian.
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