Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 20
André aparca el auto en uno de los lugares que hay alrededor de la casa, o mejor dicho de la mansión en la que vive. Apaga el motor, saca la llave y se dispone a bajar. Yo me quedo en mi lugar pues no quiero parecer interesada en entrar, esa actitud estoy segura le hará hacerme ir con él y justo eso es lo que quiero. Se dispone a irse pero al ver que sigo en mi sitio vuelve hasta estar a lado del auto, se apoya en la puerta mientras me mira con curiosidad. –¿No piensas venir conmigo? –pregunta con una ligera sonrisa que tira de sus labios . Trago saliva preparando la respuesta que le daré. –Pues creía que irías solo por unas cosas –digo –además el hecho de que me hayas invitado a salir no quiere decir que debas llevarme a tu casa, estoy bien si lo que quieres es que me queda aquí. Achica los ojos mirándome con curiosidad, pero también se le nota un poco sorprendido por lo que acabo de decir. –¿No quieres que te vean conmigo? –dice un poco herido. Sonrío porque con ello solo me demuestra que está donde quiero que esté. –No lo decía por mi, lo decía más por ti –sugiero –supongo que quieres cuidar tu imagen y lo entiendo. Ahora sonríe ampliamente y después suelta una risa. –No seas tonta –dice –ven conmigo. Se para derecho en su lugar y hace amago de abrirme la puerta. Justo lo que quería. Me abre la puerta y me da la mano para ayudarme a bajar, yo tomo su mano mostrándole una entre falsa y genuina sonrisa, él solo me devuelve el gesto. No me suelta la mano pero no reparo en ningún momento en nada de aquello. Cierra la puerta del auto, sin aún soltarme avanzamos entre los otros dos autos que hay aparcados, caminamos otro poco más, llegamos a unas escaleras y las subimos, aún no suelta mi mano, yo quiero liberarme de su agarre pero lo lo hago porque no pretendo tener su atención, en vez de ello me contengo. Introduce la llave para luego girarla y abrir la puerta, permitiéndonos así el paso al interior de la casa. Miro en todas direcciones, la casa es tal como la ví estos días en la cámara. Las paredes son de un color gris, tiene algunos toques de azul lo que le da un aire más interesante. Las escaleras se elevan por un lado, por detrás de ellas se extiende un pasillo, a un lateral de nosotros hay otro pasillo y por el otro lado igual hay un pasillo más, todos conducen seguramente a diferentes lugares de la casa. Finalmente frente a nosotros se despliega una sala de estar junto a un recibir el cual es donde estamos. Desde mi lugar veo la parte de arriba de la casa, probablemente es ahí donde están las habitaciones y demás cosas que debe haber en un lugar como éste. Sin dudar es una casa hermosa. Me jala de la mano hacia la sala de estar, en ese preciso momento la misma mujer que he visto a través de la cámara, es decir la que recibió a Danilo y Bastiam aparece por la puerta, al vernos sonríe para después hablarnos a los dos. –André –le dice aún con una sonrisa –¿ya vienes por lo que me solicitaste? Se acerca y le da un beso en cada mejilla, lo trata como si fuera su hijo, se me hace tan conmovedor el hecho de verlos en esa postura. Repentinamente siento que no debería de hacer lo que hago, de pronto siento que nada de lo que he planeado está bien, quizá lo mejor sería abandonar la misión y dejarlos ser felices. Un nudo se forma en mi estómago. –Y ésta muchacha tan bonita, ¿quién es? –pregunta la mujer ahora poniendo su atención en mí. Al sentir su mirada me siento cohibida y hasta tímida, me mira como una madre que observa a la que será la esposa de su hijo, me da esa sensación de que no le agrado simplemente porque si. Niego mentalmente por los estúpidos pensamientos que están corriendo en mi mente, niego porque solo son mis nervios jugando una mala broma. –Es Natalie –me presenta André con una sonrisa entre orgullosa y tímida. No veo el porque de su actitud pero lo dejo pasar. –Un gusto –saludo extendiendo la mano hacia ella realmente sin saber que más decir. –El placer es mío bonita –me dice con una sonrisa cálida. Toma mi mano, aprovecha ese acto para atraerme a su regazo y darme un abrazo que me sorprende. No sé cómo reaccionar por ello al principio me quedo estática, después le correspondo el gesto porque aunque para mí todo es falso sé que para ella no lo es. Ese pensamiento logra que mi estómago se apriete más. –Gracias –le digo con una sonrisa tan auténtica que estoy segura no daba una así en mucho tiempo. –Llámame Vidania. Asiento. Nos separamos al mismo tiempo que escuchamos unos pasos acercarse de forma ruidosa hasta donde estamos nosotros. Al pie de las escaleras aparecen dos figuras delgadas esbeltas. –André –dice una de ellas de forma efusiva. Corre hasta él y le da un abrazo, el chico la levanta a volandas y la hace girar, es una escena tan sorprendente que no puedo evitar sentir cierta nostalgia. Pronto esa chica no podrá hacer ello con André porque yo me encargaré de eso, la culpa me puede pero la hago a un lado. –También me da gusto verte Elizama –le dice a modo de saludo. Formo una pequeña sonrisa con mis labios, no algo fingido, esto si lo siento realmente. Observo a la chica que aún está aferrada al cuello de André. Es alta y delgada, seguro no pasa de los dieciséis años, es bonita, su cabello largo y negro le dan ese aire interesante, sus ojos son azules iguales a los de André pero sin las motas grises, la piel marfileña la hacen ver más hermosa, noto que mide un poco menos de lo que yo mido. André la suelta para que le dé paso a su segunda hermana, la pelinegra se separa de él y luego es abrazado por una chica castaña igual de bonita que su hermana. Es delgada, igual de alta que su hermana tal vez si no calculo mal es unos centímetros más baja. Tiene el cabello un poco corto, de color castaño y lacio, los ojos son grises, al igual que su hermana tiene esa piel tan blanca que parece marfil. Volteo a ver a mi lado y noto que la primera chica me mira con curiosidad. –Hola Andiara –le dice André con una sonrisa en los labios. Los veo sintiendo lo mismo que he sentido instantes atrás al verlo con su otra hermana. La chica me sigue mirando pero en este punto ya no sé cómo actuar, Kaylee actuaría toda segura e iría a socializar con la chica, quizá hasta sería un poco hosca con ella. Por otro lado Natalie no sabe que hacer. Me quito esos pensamientos de la cabeza para volver a la escena frente a mí. André y la castaña se separan para después poner toda su atención en mí, la castaña me mira con cierto recelo. –¿Quién es ella? –pregunta la castaña con cierta indiferencia. Extrañamente eso me pone un poco nerviosa. –Soy Natalie –hablo –soy... eh... amiga de su hermano –continuo con una sonrisa de disculpa por mi precaria presentación. André suelta una risa divertida que termina sacándome una sonrisa. –Si –habla él a sus hermanas –de momento es mi amiga –finaliza con la voz cargada de cierta coquetería. –Mucho gusto –dice la pelinegra acercándose a mi para estrecharme la mano –soy Elizama. –También me da gusto conocerte –le digo tomando su mano. –Ojalá pronto seas la novia de mi hermano –me susurra confidente –me caes bien. El rubor no tarda en subir a mi rostro, André se da cuenta de ello pero solo me guiña el ojo. Nuevamente la culpabilidad me ataca pero de igual forma la hago a un lado. –No sé que decir a eso –respondo simplemente. Me sonríe y se retira, su hermana se acerca a mí, a diferencia de ella me mira aún con recelo. No puedo interpretar su forma de comportarse conmigo. –Hola –le digo. –Hola –dice sin dejar de escrutarme con la mirada –soy Andiara. –Me da gusto conocerte –digo con un poco de timidez. Asiente nada más, me mira de nuevo para luego alejarse de mi presencia. –Vale –dice André rompiendo el silencio –subiré a mi habitación por unas cosas y bajo para que nos vayamos. –Claro –digo. André se va dejándonos a las cuatro en el recibidor, el aire se siente entre tenso y ligero, Vidania se va a lo que parece ser la cocina. Ahora solo quedamos las chicas y yo. –¿De dónde conoces a André? –pregunta la pelinegra con entusiasmo. –De la universidad –digo –hace una semana que llegué a vivir aquí así que pues llevamos ese tiempo de conocernos. La chica asiente gustosa de recibir respuestas. –¿Y te gusta mi hermano? –inquiere. Abro los ojos grandes por la sorpresa de su pregunta. ¿Debo fingir ser una loca enamorada o una interesada solamente? Me decido por ninguna y solo seré yo misma. –Es un chico lindo –hablo –pero llevamos poco tiempo de conocernos. Tal vez un poco más de tiempo no vendría mal. Sonrió a modo de disculpa, porque sé que la chica esperaba otra respuesta, pero al menos estoy siendo sincera. –¿Y qué...? –empieza a decir pero es callada de forma abrupta por su hermana. –Déjala ya –dice con fastidio Andiara –la atormentas y seguro ya no quiere hablar contigo. –Pero... –trata de decir la pelinegra. –Solo déjala –le dice la otra chica. Nos volvemos a quedar en silencio por un buen rato. André está demorando mucho en lo que seas que haya venido a buscar, sin darme cuenta comienzo a golpear de forma rítmica el suelo con mi zapato. –Puedo llevarte con André si eso te tranquiliza –sugiere la pelinegra con una sonrisita cómplice. Recuerdo a qué te venido realmente y me concentro en eso, así que para que todo vuelva a su lugar termino aceptando. Con toda la confianza del mundo me toma del brazo y me lleva con ella escaleras arriba. A nuestras espaldas no sigue la castaña con cara de pocos amigos, estoy segura que no le agrada que su hermana sea tan sociable. –¿A dónde vamos? –pregunto cuando hemos recorrido un buen tramo de las escaleras. –A su habitación –dice subiendo y bajando las cejas –en realidad tu sola irás ahí, nosotras nos iremos a otro sitio. Trago en seco por su sugerencia. Llegamos a la cima de las escaleras, desde mi lugar tengo una mejor vista de toda la casa. Grabo en mi mente todo lo que veo pues eso podría servir para el plano de la casa que queremos obtener. Estando ahí veo dos pasillos, uno a la derecha el otro a la izquierda. Siento un golpe en mi brazo que me saca de mis pensamientos, a mi derecha veo a una muy molesta Andiara que me da una mirada de muerte. –Fijate por dónde vas –me dice en tono despectivo. –Andiara –empiezo a decir –no sé porque eres tan hosca conmigo pero en verdad que me gustaría llevarme bien contigo. Gira los ojos fastidiada. –Ahorrate tu discurso y ocúpate en sacar a mi hermano de ese mundo de mierda –dice –quizá después de eso considere la posibilidad de tú y yo siendo amigas. Me le quedó viendo estupefacta. –Déjala en paz –le habla molesta Elizama –no trates de asustar a la primera chica que puede ser una buena amiga. Me da cierta pena al oír aquello pero oculto lo que siento con una simple sonrisa. –Vamos –dice Elizama –por aquí –señala en dirección opuesta a donde he mirado hace un rato. –Oh, cierto –respondo. El sonido de la puerta principal se oye, lo dejo pasar. –¿Quienes son ellos? –pregunto señalando la foto que he visto colgada en la entrada del pasillo. Sé que no debería hacerlo pero no puedo evitarlo, tal vez mediante esa pregunta puedo sacarle información, es algo cruel para hacer pero no tengo opción. En la foto hay cinco personas, están en un parque de diversiones, una mujer de pelo castaño abraza a un niño de unos doce años con el mismo color de pelo, lo reconozco como André. La mujer tiene sobre sus hombros el brazo de un hombre que sé es su esposo, él tiene el cabello negro azabache y los característicos ojos de André, incluso se parece al chico. El hombre por su parte tiene en su brazo a un niña de pelo castaño, la identifico como Andiara, finalmente sobre los hombros de André está Elizama. Todos se ven tan sonrientes que me arrepiento de haber preguntado. –André no lo dijo, ¿cierto? –pregunta Elizama. Niego. Sé que se refiere a la muerte de sus padres, ya sé cuándo y cómo murieron pero no puedo delatarme. –No. –Son mis padres –dice con tristeza –murieron hace algunos años, ellos... –Cállate Elizama –le dice su hermana –deja de confiar ciegamente en una desconocida. Bajo la mirada arrepintiendome por siquiera haber abierto la boca. –Hola Alex –escucho decir a Andiara. Mi cerebro se desconecta al oír la voz de Andiara, no puedo creer que a mí espalda tenga a Bartolomeu. ¿Debo ser tan obvia y voltear a mirarlo? ¿Debo quedarme en mi posición? ¿Cómo debo actuar? No tengo idea de que hacer. –¿Quién es ella? –escucho vagamente. Mi mente sigue bloqueada. –Es la novia de André –dice la voz de Elizama. –¿Nate? –pregunta André a mi derecha. Volteo a ver en esa dirección y ahí veo al castaño, me tiende la mano. Avanzo solamente en su dirección. Pienso en voltear a ver a Bartolomeu pero me decido a no hacerlo, sé que después me arrepentiré de no haberlo hecho pero mejor así. Andre toma mi mano. –Vamos –dice. Asiento. –¿No piensas presentarme a tu novia? –pregunta Bartolomeu. –No –dice secamente y me saca de ahí sin darme tiempo a mirar a Bartolomeu. ¿Habrá estado bien no haberlo visto a la cara? Cómo sea ya está hecho.
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Entre tú y yo (TúYo #1)

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