Peligrosamente inofensivas

Hablemos de negocios
Ian trataba de explicar a las chicas cual era la razón por la que quería contratarlas mientras Mica René comían sus platillos -Así que ella, es tu clienta y este es el macho cabrío que la acosa y nos necesitas a nosotras, aunque no nos conoces, porque…. - René hablaba con Ian esperando a que él se explicara. -Yo no puedo tocarlo, porque si me descubren será muy malo para mi negocio, pero ustedes son totalmente desconocidas y con su aspecto nadie las consideraría un riesgo- -Aja ¿pero porque nosotras? – -Ayer que noquearon a mi chef. Yo estaba a punto de darle una paliza por haber amenazado a Mica, pero cuando llegue a la cocina el estaba en el piso y ustedes mantenían una conversación poco común, me pareció que ustedes podrían ser de ayuda- -Veo que este chico tiene muchas conquistas y muchas admiradoras ¿Cuál es su problema con Isabella? – -Supongo que el rechazo lo hizo obsesionarse con ella, el problema es que la esta acosando a tal punto que ha comenzado a amenazar a sus compañeros de trabajo y si esto sigue así, pronto ya no querrán contratarla- Mientras Ian hablaba, Mica que se había mantenido oculta tras de su celular le mostro a René algo en la pantalla. -Vaya si que se cree todo un galán- decía René viendo las fotos en el perfil del hombre del que hablaba Ian. -Bueno y ¿cuál es el plan? - -bueno si fuera una persona normal recibiría una paliza o unas cuantas amenazas, pero no es una persona normal, torturarlo tampoco es una opción, ese chico no puede recibir ningún daño físico como puede meterme en problemas con su familia, así que realmente aún no hay un plan, a menos que ustedes quieran seducirlo y obtener material vergonzoso conque chantajearlo- -ja ja ja, estás loco- decía René mordiendo su sándwich. -Este tipo se exhibe solo y además, no hay manera de que ninguna de nosotras quiera hacer algo así. -Yo tengo una idea de cómo resolver tu problema, pero primero hablemos de negocios, ¿cuánto piensas pagar? - preguntaba René viendo hacia Ian con una ceja levantada, enseñando que esperaba una respuesta. Ian observaba con curiosidad a la desalineada chica que estaba negociando con él. -Te pagare el doble de lo que ganabas en el trabajo del que saliste huyendo ayer, igual que a Mica- Ian observaba atentamente a René esperando a que la sorpresa de haber sido investigada se manifestara en su rostro y aunque si obtuvo algo de lo que esperaba, la respuesta de René también lo sorprendió a él. -Entonces quiero el triple como compensación por haberte metido en mi vida personal y para Mica también, obvio- Respondía René cruzándose de brazos y mirándolo fijamente. -ja, tienes que estar bromeando, deberías estar agradecida de que se te ofrezca una oportunidad, cuando es obvio que ningún otro lugar te va a volver a contratar cuando tus exjefes difundan lo loca que estas- Joseph interrumpía la conversación tratando de amedrentar a René, molesto por el exceso de confianza que ella estaba mostrando, pero mas que eso molesto aun por la mordida en su brazo. -Nop, para nada, ella es muy celosa de su vida personal- contestaba Mica, que había pasado todo ese tiempo comiendo y jugando en su teléfono, aun sin despegar la mirada de la pantalla. -Estoy hablando con el dueño del circo, no con su simio- René le dirigía una mirada llena de odio y desprecio solo de recordar los malestares que tenia por su culpa. -Ahora con mayor razón quiero el triple, si voy a tener que convivir con tu despreciable mascota- Ian pudo notar como el semblante de René había cambiado drásticamente de una simpática negociadora a una persona mucho mas hostil y le causaba mucha curiosidad saber que clase de experiencias llevaban a una persona a desarrollar ese tipo de carácter, sobre todo porque era como ver el reflejo del suyo, pero en una mujer. -Debe confiar mucho en sus capacidades para arriesgarte a pedir tanto en su situación señorita Vanderlei – Ian tomaba una postura cómoda en su asiento, preparado para analizar cualquier reacción que surgiera por parte de René. -Lo estoy- contestaba ella secamente, tomando la misma postura que Ian y volteando a verlo a los ojos después de haber dirigido una rápida mirada de odio hacia Joseph. Su comportamiento llamaba cada vez más la atención de Ian, pero era obvio que la interrupción de Joseph había afectado su buen humor y por lo tanto su buena disposición, así que decidió poner distancia entre ellos. -Joseph, puedes darnos un momento, por favor- Joseph volteo a ver a Ian con desconcierto como reclamando una explicación, pero el solo respondió con una mirada autoritaria. -Bien – Respondía el aventando molesto mientras se levantaba. -Yo voy contigo, creo que necesito estirarme un poco- Decía Mica levantándose también. -¿No te vas a quedar a negociar? - Preguntaba Ian casi dejando notar su ansiedad. -Confió en René- Mica apenas volteo a verlo de reojo, lo cual lo hizo sentirse molesto también. -Bien- ya que no tienes que lidiar con Joseph, vamos a hablar de negocios, dime ¿Qué garantía tengo yo de que vales lo que pides? – -Absolutamente ninguna, pero yo ya pensé en la manera en que podemos ocuparnos del acosador de tu clienta, que es algo que tu aun no has podido hacer, así que te propongo lo siguiente, nos vas a pagar lo que ofreciste y si mi plan tiene éxito, nos pagaras lo que resta y no puedo aceptar que digas que nos pagaras todo cuando el trabajo este hecho, porque yo tampoco tengo garantías de que pagaras y siendo honestos, me parece que nosotras necesitamos tanto ese dinero, como tu deshacerte del acosador, así que esa es mi oferta- Ian la escuchaba atentamente, ella actúa casi como si ya fuera una matona profesional. -Actúas como mercenaria chiquilla- -En esta vida todos somos mercenarios de algo- -De acuerdo, acepto tu trato, pero mas te vale que cumplas tu palabra, porque si se te ocurre huir con mi dinero, te buscare hasta el fin del mundo y cuando te encuentre te hare pedazos ¿entiendes? – Dados los términos de la negociación, Ian decidió ponerse mas serio y tomar la postura amenazante con la que solía llevar ese tipo de negocios. -Yo no soy la clase de persona que huye, además, que me paguen por lastimar gente es como mi segundo trabajo soñado- René recargaba su cabeza en sus manos tomando una postura de inocencia, que a los ojos de Ian la hacia ver mas bien un poco psicópata. -Por cierto, hay otra cosa que quiero y esta no es negociable- -Ja, sí que eres valiente, habla ya. – -Quiero un castigo para tu maldito simio- -Jajaja ¿Cómo se te ocurre que algo así va a pasar? – Mientras Ian le respondía, René recogía las mangas de su sudadera, la desabrochaba un poco y finalmente se quitaba la boina para dejar ver las marcas que tenia de la noche anterior. -Todo esto, es culpa de tu salvaje mascota, tengo dolor de cabeza desde que desperté, mi brazo derecho me duele de la mano hasta el hombro y mover el cuello es realmente molesto en estos momentos- Ian podía ver en los antebrazos de René algunas marcas de las manos de Joseph hechas por la presión que había ejercido sobre ella, había unos pequeños moretones en la piel que cubría su quijada y clavícula y lo mas evidente de todo, tenia un chichón en la frente, tan grande que casi llegaba a la ceja y que para rematar tenia una pequeña abertura. -Si sabes que si yo voy a atenderme en un hospital inevitablemente querrán levantar un acta por violencia, dime ¿Qué prefieres? Castigar a tu mascota o arriesgarte a que yo vaya al medico y el que de expuesto como un hombre violento. Me pregunto si las averiguaciones sobre el podrían llegar a afectar tu negocio- De repente Ian se sintió molesto por haberse dejado acorralar por esa chica, pero el que ella estuviera tan herida si era su culpa y su actitud temeraria le confirmaba cada vez más que podría haber encontrado a la persona indicada para el trabajo. -¿Qué clase de castigo quieres?- decía molesto. -Realmente, no me importa si es físico o psicológico, yo solo quiero verlo sufrir. La verdad es que había pensado en dejarlo pasar por el bien de la relación laboral, pero cuando el abrió su hocico descubrí que convivir con la persona que me provoco todo esto y que viva tan tranquilo después de eso, es algo realmente molesto. Y no le voy a mentir, yo soy una persona muy rencorosa señor Haro. –. A cada momento que pasaban negociando, René se volvía más intrigante. -Bien hagamos esto, si tu plan funciona, yo pensare en un castigo para el ¿te parece? – Ella lo examinaba un poco antes de tomar su mano para cerrar el trato. -Hecho-
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