Peligrosamente inofensivas

¿Un nuevo trabajo?
Mientras Mica se ocupaba de Stephan, René cerraba los ojos y trataba de tomar aire, el agotamiento había comenzado a marearla, cuando alguien la jalo del brazo con fuerza, torció su brazo por atrás de su espalda y tomo su otra mano para pasarla frente a su cuello, el hombre que la tenia totalmente sometida era tan fuerte y tan alto que cuando la tenía bien sujeta estaba pegada al cuerpo del hombre pero sus pies no alcanzaban a tocar el piso, ella comenzó a sentir que le faltaba el aire y su vista se nublaba, entro en pánico y lo único que se le ocurrió fue morder con fuerza el brazo del hombre que la sujetaba, el grito y molesto la soltó casi aventándola, René estaba ya tan débil que cuando sus pies tocaron el piso no pudieron sostenerla y callo de frente golpeándose la cabeza. Odio esta maldita noche pensaba ella. De pronto se encontraba en un auto, recostada en el hombro de Mica, viendo un folder con papeles y una fotografía en su mano, podía escuchar la leve voz de un hombre, pero nada que tuviera sentido. -No entiendo nada- Volteo hacia el retrovisor y se encontró con los oscuros y penetrantes ojos de Ian, después de eso perdió el conocimiento. René alcanzo a escuchar algo de la conversación entre Mica y del gánster que las había acorralado. -Tenemos que hablar- -No es verdad, la última vez dejamos las cosas bien claras y yo te dije que no tenías nada de qué preocuparte- -Ese es el problema, nada quedo claro, no fue eso lo que quise decir, Mica por favor escúchame- -Hoy no, por si no lo has notado mi amiga no está en condiciones justo ahora- -Bien, pasare por ustedes mañana- En la oscuridad de su mente Rene alcanzaba a ver las huellas de un hombre cada pazo brillaba y las huellas que se quedaban atrás se iban apagando poco a poco, de pronto todo fue silencio y oscuridad, todo desapareció hasta que un par de ojos completamente rojos comenzaron a observarla, los ojos se aproximaban a ella hasta que escucho que alguien la llamaba. -Despierta dormilona, prepare algo para ti- Cuando René abrió los ojos encontró a Mica observándola con un sándwich de queso frente a ella. - ¿Desayuno a la cama? Y hoy no saltaste sobre mi ¿Quién eres tú y que le hiciste a Mica? – -Primero tenia que asegurarme de que seguías viva, ayer tuviste una mala noche ¿Cómo te sientes? – -Me duele un poco la cabeza, siento que fui atacada por un orangután- -Jeje, bueno comen un poco, te hacen falta energías- decía Mica con una risa nerviosa. Cuando René trato de levantarse se dio cuenta de que tenía la almohada pagada al rostro y cuando la jalo para despegarla, sintió como si le arrancaran un pedazo de la frente. Cuando Mica la vio en su cara se forma un gesto extraño, ella no sabía si reír o asustarse. - ¿Qué pasa? - -Creo que tienes que mirarte al espejo- René se levanto de la cama y se dirigió al espejo para encontrarse con las secuelas que le había dejado la noche. - ¡Maldito hijo de perra! - Ella gritaba furiosa mientras Mica se retorcía de la risa. -jajaja. Parece que saliste de una película de terror- -No es gracioso, tengo un chichón del tamaño de un Limón, si lo vuelvo a ver lo voy a matar- Decía René mirándose al espejo y palpando el enorme chipote que se había formado en su frente, además de las líneas de sangre seca que estaban repartidas en su cara pues la caída le había abierto la frente. Ella no se lo había dicho a Mica, pero también estaba adolorida de su cuello y brazos por lo que estaba mas que molesta con el hombre de que la había atacado. -Mica, dime porque termine así ¿Qué tienes que ver con esos tipos? - - ¿Eh? No, no es así yo no tengo nada…- -No me mientas- Rene volteaba a Mica con una mirada inquisidora. el hombre con pose de gánster los escuche discutir, el sabía perfectamente quien eras tu y sabia donde vivimos ¿Por qué?, habla conmigo, me lo debes- Decía ella señalando su chichón. -Bueno si lo conozco- respondía Mica un poco nerviosa ya que René no solía ser tan demandante, pero en esta ocasión había salido directamente afectada así que pensó que lo justo era explicarle su relación con Ian. -Aunque no es lo que parece, yo no sabia que era un gánster, más bien lo conocí en el restaurante…- -Aja, te escucho- -Es que yo… tal vez…- me acosté con el- - ¡¿Queeee?!- Mica cubría su cara con sus manos para no ver la reacción de René - ¿Te acostaste con tu jefe y no me lo contaste?- -Es que yo no sabia que era mi jefe, además tu estabas muy concentrada en tu trabajo, yo no quería distraerte- -Ok ok, pero ahora quiero los detalles- René se acomodaba en la cama preparándose para escuchar la historia de Mica, cuando el timbre del departamento sonó. -Yo abro- Mica salió corriendo hacia la puerta pensando que era su salvación, pero al abrirla se encontró con la enorme figura de Ian. - ¿Qué quieres? Ya había dejado claro que yo no te iba a molestar- -Te dije que pasaría por ustedes hoy, viene a hablar de negocios- -No es buen momento, estábamos por desayunar- -Entonces les invito el desayuno, vamos vístanse- - ¿Qué clase de negocios? -Gritaba Rene desde la habitación. -Quiero ofrecerles trabajo- -Bien- Mica no estaba fascinada con la idea, pero sabia que rene no estaría dispuesta a rechazar un trabajo ahora que se encontraba sin empleo. -Oye, se que tu nunca rechazas el trabajo, pero no quiero hablar con él por ahora. - -De acuerdo, yo me ocupo, pero si creo que en algún momento tendrás que hablar con él, si es que sigue insistiendo- Ellas susurraban mientras se preparaban para salir. Rene limpió su cara y se puso una sudadera holgada y un gorro para cubrir sus moretones. En el trayecto Ian les paso un folder con documentos y fotografías, el mismo que rene no había podido comprender la noche anterior. -Ella es Isabella Rossi una joven actriz cuya carrera está en ascenso y este es Tyler Amato, el hijo playboy de un hombre muy adinerado, ellos dos se conocieron en una fiesta que dio el padre de este chico y desde entonces no ha parado de acosar a Isabella, hasta donde se ella trato de ignorarlo, pero la insistencia de el ha comenzado a afectar el trabajo de Isabella y eso la tiene ya muy nerviosa. El problema es que ni yo no mis hombres podemos tocarlo porque su padre también es cliente mío, por eso las necesito a ustedes- -Entonces si eres un Matón ¿quieres que matemos a este chico? No digo que no lo haría, pero mas vale que pagues muy bien- Ian pensó en la posibilidad de que su propuesta provocara algunas reacciones en las chicas, pero la reacción de René no estaba dentro de lo que él había contemplado. -¡¿Qué?! No, no tienen que matarlo, solo…- -Jajaja, estaba jugando, solo quería ver que decías- - ¿Y qué habrías hecho si te decía que si tenías que matarlo, he? – Ian arqueaba la ceja y la veía por el retrovisor. -Nunca he matado a nadie, pero seria genial si me pagaran por hacerlo- - ¿A caso eres una pequeña psicópata? – Preguntaba Ian entretenido por su actitud -Tal vez- Respondía René encogiéndose de hombros. La llegar a una plaza al aire libre, Joseph ya los estaba esperando y abrió la puerta de Mica para que bajara del auto, en tanto Ian habría la puerta de René. -Permíteme presentarme apropiadamente, soy Ian Haro y es una verdadera sorpresa conocerte- El extendía su mano para ayudarla a salir del auto. René tenia un aspecto totalmente desalineado, tez pálida, ojos ojerosos, pelo largo y enmarañado apenas aplacado por la boina que portaba y su ropa holgada y sin chispa, pero al tomar la mano de Ian bajo del auto como una señorita educada en la clase alta, giro su cuerpo antes de salir del auto y bajo tranquilamente poniendo ambos pies en el piso al mismo tiempo, algo quizás sin relevancia para la mayoría, pero el trabajo de Ian lo hacia ser un hombre atento a los detalles y este no le había pasado desapercibido. -Mucho gusto, soy René Vanderlei- Ella sostenía la mano de Ian con firmeza, y lo miraba directamente a los ojos, a pesar de su desalineada imagen parecía tener todo el porte de un hombre de negocios, Ian lo pensó así porque solo los hombres con los que hacia tratos formales lo habían saludado de esa manera. Sus pensamientos lo hicieron expulsar una pequeña sonrisa. -Eres una persona extraña René Vanderlei- - ¿A qué te refieres? - Ian hizo a un lado lo referente a su comportamiento y se enfoco en su nombre para ver si podría obtener algo acerca de su origen. -La mayoría de las personas con apellidos como el tuyo son un poco más… altas- -Yo que se, tal vez es un apellido prestado - respondió ella evadiendo la pregunta y terminando el saludo. Del otro lado del auto Mica y Joseph se presentaban de forma más relajada. -Un gusto conocerte, soy Joseph, perdón por lo de anoche- -Soy Micaela, descuida no eres tu quien tiene que disculparse, o por lo menos no conmigo- Decía Mica viendo la curación en el brazo de Joseph. -Tu amiga es un poco salvaje ¿no? - Respondía el con el ceño fruncido. -jajaja, depende de la situación en la que se encuentre, pero tú tampoco fuiste muy amable con ella. -
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