Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 17
Atravieso la puerta del apartamento de Mateus justo por detrás de él. Después vienen los demás chicos a excepción de Bradley que ha quedado de alcanzarnos aquí. –Tomen asiento –ofrece Mateus con amabilidad. –Gracias –respondo. Miro a mi alrededor detallando el lugar. Es un apartamento pequeño ideal como para que tres personas vivan en él, las paredes son de un color blanco con tonalidades café y vino. Tiene una sala, en la parte del costado hay un comedor para ocho personas, más allá está el desayunador. Detrás del desayunador se ve la cocina, hay dos pasillos los que seguramente dan a las habitaciones del apartamento. Es pequeño pero acogedor. Tomo asiento en el sillón individual mientras los chicos se acomodan en los otros dos. Bastiam y Vladimir en uno, Danilo y Thiago en otro pero les queda un espacio más. –Por buena suerte logramos salir a tiempo antes de que nos viera –comenta Danilo. –En verdad me alegra que lograramos lo que queríamos –respondo –aunque voy a necesitar que trabajen en el retrato –comento finalmente. –Eso me parece bien –dice Mateus entrando a la sala con dos botellas de cerveza –¿quieres? –pregunta acercándome la botella. Niego. –Estoy bien así –digo en respuesta. Les ofrece a Danilo y Thiago, ambos aceptan. Les pregunta a Vladimir y Bastiam quienes también afirman querer una cerveza. Mateus vuelve a desaparecer en la cocina, me levanto para seguirlo, ayudarlo y de paso llevar un vaso de agua para mí. –¿No bebes? –pregunta curioso cuando estamos en la cocina. –No si puedo evitarlo –respondo –aunque hay ocasiones en las que lo amerita. –¿Y ésta no lo amerita? –pregunta sacando tres botellas de cerveza. –No quise decir eso –hablo –solo que mejor así. –¿Quieres jugo? ¿Limonada? ¿Leche? –ofrece. –¿Leche? –pregunto –¿quién bebe leche a las ocho de la noche? Se encoge de hombros con una sonrisa inocente. –No sé –dice –es que los americanos son raros. Me da un vaso en tanto que saco el jugo de manzana que hay en su refrigerador. Río por su comentario y le golpeo el hombro con travesura ante lo que ha dicho. Volvemos a la cocina al mismo tiempo que llaman a la puerta, Vladimir se levanta a abrir y luego vemos entrar a Bradley. Se sienta en el espacio que han dejado Thiago y Danilo. –¿Cómo te fue? –le interroga Bastiam. Mateus le da su cerveza mientras va por una para él. –Fuimos a otro almacén, de éste si que no tenía conocimiento –informa –con éste son cinco almacenes que les conozco a los Silva. –Eso es genial –digo. –Lo es pero aún así según he oído me faltan conocer dos más –continua diciendo. –Vale –comento bebiendo del jugo –tú descuida aún hay tiempo para ello, primero debemos resolver lo del retrato, investigar cómo es que tu fotografía llegó a la base de datos del banco de Suiza, hay que monitorear las cámaras y micrófonos de preferencia todo el tiempo para no perder ningún detalle y conseguir un plano de la casa de los Silva para el día en que demos por finalizada la misión, es decir, para su captura. –¿Fotografía? –pregunta Thiago curioso. Recuerdo que nadie sabe de eso a excepción de los hermanos, así que me dispongo a contarles. –El miércoles no fui con ustedes porque en lugar de ello decidí ir a la biblioteca a investigar algo sobre Bartolomeu, tenía la esperanza de hallar su rostro en la base de datos del banco de Suiza pero no fue así –sigo diciendo –en lugar de ello solo apareció una fotografía de Bradley. Todos se miran entré sí con el asombro pintado en su rostro a excepción del mismo Bradley y Vladimir que ya sabían lo que pasó. –Vladimir y yo seguimos a Bradley y André sin que ninguno de los dos supiera, queríamos comprobar que Bartolomeu y Bradley no fueran la misma persona –les explicó –no hubo tiempo de decirles aquello y ayer como no fui lo olvide por completo. Al final solo quedó en una historia falsa, cuando le vimos en Cascais si creímos que aquello era cierto pero después de interrogarlo de improviso pues nos dimos cuenta que realmente no lo es. Los chicos aún se miran confundidos, procesando lo que he dicho. –Pero tú acabas de decir que la información del banco de Suiza apunta a qué Bradley es Bartolomeu, ¿cómo estaremos seguros que eso no es cierto? –pregunta Bastiam mirando al mencionado con total desconfianza. El moreno de ojos verdes solo le devuelve la mirada un tanto avergonzado. –Porque Kaylee ya lo comprobó –intervierne Mateus –asi que si ya lo comprobó pues es cierto que Brad no es Bartolomeu, fin de la historia. Bastiam resopla con cierto fastidio. –Vale –dice Danilo tratando de clamar el ambiente –supongamos que Kaylee tiene razón y Bradley no es Bartolomeu. Entonces, ¿qué explicación da para el hecho de que la fotografía de Bradley aparezca en la base de datos del banco de Suiza –hace una pausa considerable –porque recordemos que no estamos hablando de cualquier sitio. Joder, es el banco de Suiza. Thiago y Mateus se miran meditando la situación. –Por eso quiere que investiguemos –dice Vladimir –porque según lo que ha pensado Kaylee, cabe la posibilidad de que haya algún infiltrado. –¿Infiltrado? –pregunta Thiago –¿así como nosotros? –Si –digo –justo como nosotros pero del bando contrario. Podría estar entre nosotros, incluso –finalizo suavemente. Todos abren los ojos tan grande que parece que se les vana salir los ojos a todos ellos, esbozo una sonrisa un tanto maníaca justo antes de decir lo que pienso compartir. –¿Tal vez alguno de ustedes? –pregunto mirando a cada uno de los chicos –tal vez sea el momento de que hable de una vez –inquiero dando un sorbo al jugo y acomodándome mejor en el sofá. A todos se les ve asustados por mi repentina forma de hablar, incluso por mi nueva actitud. Aunque ellos no lo sepan mi lado de detective se ha activado por lo que cualquier cosa que digan y no me convenza los pondrá bajo mi lente. Sumemos a eso que aún así por precaución los mandaré a investigar a cada uno de ellos, pero eso no deben saberlo. –¿Y bien? –pregunto –¿algún interesado en confesar su traición? –cuestiono de nuevo con una sonrisa maníaca. Los miro a todos con desconfianza e interrogación en la mirada. Ellos me devuelven la mirada sin saber que decir pero puedo ver susto y sinceridad en cada uno de ellos. Con ello confirmo que no han hecho nada de lo que pienso, pero la idea de que los mandaré a investigar no sale de mi cabeza. –Vale –hablo –ya entendí que ninguno es espía ni mucho menos infiltrado. Admito que eso me deja más tranquila. Vuelvo a mis postura anterior bajo su atenta mirada. –En ese caso sigo sin descartar el supuesto caso de un infiltrado, pero en ésta ocasión creo que está dentro de la policía local o alguna que está bajo el poder de Portugal. Los chicos se ven relajados ahora que me han visto tal como antes. Bradley agacha la cabeza sin mirarme pero no hago el más mínimo caso de lo que hace. –¿Sabes que en ese caso estás hablando de mi padre? –pregunta seriamente. Lo miro con la cabeza ladina. –Por supuesto –digo con total tranquilidad. –Si pero, ¿te das cuanta que estás acusando directamente a mi padre? –pregunta con la voz letal. Suelto una pequeña risa. –Creeme que no hace falta que tu padre lo sepa para que haya un infiltrado entre su personal. A veces no es necesario que el líder esté involucrado para que suceda, así que no hablo de tu padre pero si de alguien que trabaje para él. El moreno me analiza por un buen rato. –Eso es cierto –apunta Danilo –sinceramente yo no creo que Joan sea capaz de algo así pero eso no impide que alguien de su personal si lo haga. Asiento. –Pero eso no es lo más importante de momento –digo –mejor vayamos al retrato. Lo necesito pronto. –¿Qué tan pronto? –pregunta Bastiam. –Quizá antes del próximo fin de semana. –Seguro Mateus puede hacerlo –señala Vladimir. Me volteó a ver al chico en espera de su respuesta. –Pues puedo intentarlo. Digo sé dibujar y eso pero nunca he hecho el retrato de una persona, menos si es hablado así que realmente no sé si saldrá como quieres o como los chicos me indiquen pero aún así haré ni mayor esfuerzo. –De acuerdo –le digo –aún así dime si es que no puedes y sino pues entonces lo mejor será buscar alguien que pueda hacerlo. Asiente sin decir más. Se levanta de la silla giratoria dónde se encuentra, pasa por una de las orillas para luego dirigirse rumbo a alguno de los pasillos que supongo llevan a las habitaciones, se pierde por ahí un rato. –Espero recuerden al tipo –pido a Bastiam y Danilo. Se miran entre ellos. –La verdad es que yo no repare mucho en él –enfatiza Bastiam bebiendo de la cerveza –solo le ví superficialmente y ya pero seguro que si lo recuerdo. Danilo gira su cuello liberándose un poco de la tensión que seguramente siente. –Yo si le miré más a detalle –habla para tranquilizarme –pero como llevaba las gafas no pude detallarlo bien, salvo de reojo o algo así que es cuando voltee y casualmente ya no tenía las gafas, sin embargo no observé con detenimiento sus ojos. Azules creo –finaliza dudoso. Asiento a lo que dice. –Aún así sirve lo poco o mucho que puedas aportar –digo para calmar a Danilo. –Claro –dice simplemente. Mateus regresa por dónde se ha ido, trae en sus manos un cuaderno de dibujo, lápices especiales para dibujar y lo que puedo distinguir como un borrador para eliminar lo que no desea en el retrato. Se sienta en la misma silla giratoria de hace un momento. Todos estamos en silencio a la espera de cualquier cosa que vaya a decir Mateus. Abre el cuaderno y va hasta la parte donde las hojas aún siguen en blanco, prepara el lápiz dispuesto a empezar a dibujar tal como le indiquen los chicos. –¿Y bien? –pregunta –¿quién empieza? Ambos se miran pero Danilo es quien toma la palabra. –Tiene el rostro delgado, solo lo suficientemente para un hombre de su edad. La barbilla es afilada y las facciones fuertes, es moreno. Tiene los ojos de tamaño mediano, ni grandes ni chicos. Se detiene un momento en tanto Mateus empieza a realizar trazos en su cuaderno con el lápiz que ha tomado. Dibuja líneas de forma rápida dando la forma de un rostro tal como ha dicho Danilo, las facciones del dibujo se ven fuertes y la forma del rostro es afilada. Parece que va dando resultado esto. –Continúa –le pide Mateus después de unos pocos minutos cuando parece ya tener hasta donde ha descrito Danilo. –Las cejas son gruesas, las pestañas largas y espesas. Los labios son carnosos y la frente es de un tamaño normal, no es amplia pero tampoco es angosta, armonisa muy bien con su rostro. Mateus asiente mientras sigue dibujando, todos miramos atento al chico que dibuja, en tanto también nos centramos en Danilo que es quien describe a Bartolomeu. En mi mente trato de imaginarlo pero es como si estuviera bloqueada porque simplemente no logro crear una imagen del hombre descrito. –Tiene el cabello negro y espeso, está un poco largo por eso le cae sobre la frente, no tiene barba ni bigote. Pareciera tener no más de veinte años. La nariz es prominente y las orejas son de tamaño promedio pero no están levantadas solo lo suficiente para que no parezca Dumbo –dice Danilo con cierta gracia. Suelto una pequeña carcajada, muevo la cabeza y después me recompongo. –Sus pómulos son un poco grandes pero no en exceso. Es un tipo apuesto pero nada más. Sus ojos no pude detallarlos pero creo que son de un color azul o quizá verde azulado no sabría decirlo con exactitud. Mateus asiente mientras sigue dibujando con rapidez y precisión. –¿Hay más detalles que puedas aportar? –pregunta Thiago a Danilo. –Ninguno que recuerde –dice el chico. –¿Y tú Bastiam? –inquiere Vladimir. Bastiam medita antes de dar una respuesta a la pregunta formulada. –Recuerdo ver de reojo que tiene un lunar en el cuello y otro en el pómulo si no me equivoco. Nuestro chico dibujante sigue trazando líneas, dando forma al rostro que tiene en su cuaderno. Treinta minutos después hace un último trazo para después soltar el lápiz con el que acaba de dibujar. Suelta un suspiro de alivio, acomoda bien la hoja y después voltea el cuaderno mostrando el rostro de un hombre que se me hace un poco conocido. Tal vez porque se parece a André. –¿Así es como luce Bartolomeu? –pregunta Mateus a la espera de una respuesta.
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Entre tú y yo (TúYo #1)

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