Peligrosamente inofensivas

Una noche demasiado larga
Ian acababa de despedir a los críticos cuando recibió la llamada de Isabella así que se dirigió a su oficina para responder la llamada. -¿Ya hiciste lo que te pedí?- -Isabella, entiende que no puedo tocarlo sin que sepan que se trata de mi o de mis hombres- -Ian, no me interesa que o como lo hagas, pero quiero a ese hombre lejos de mi- La voz de Isabella sonaba alterada, mas nerviosa que molesta, sin embargo, su necedad estaba sacando a Ian de sus casillas, tenia ganas de arrancarse los cabellos por la frustración de escucharla tan inflexible, cuando comenzó a escuchar los gritos de la cocina. -Bien pensare en algo- Decía a Isabella en un tono cansado y frustrado. -Ahora discúlpame, pero parece que tengo un problema que atender aquí- Se asomo por ventana que daba a la cocina del restaurante sin levantar la persiana y observo a su chef, al mismo que recién había felicitado por las nuevas propuestas, sosteniendo el cuello de Mica, el recordaba claramente la noche que la conoció y también recordaba el estúpido malentendido que no había podido arreglar con ella, así que ver a ese hombre tratándola de esa manera, automáticamente hizo un switch del elegante y educado dueño de un restaurante al modo matón despiadado. -Entonces si tenemos un maldito problema- decía mientras sacaba de su bolsillo los guantes con los que golpeaba a sus encargos y se los colocaba ceremoniosa pero rápidamente, camino hacia la puerta de su oficina, listo para salir a darle una paliza al chef, pero cuando abrió la puerta, el hombre estaba tendido en el suelo y dos chicas discutiendo sobre ojos y cuchillos justo frente a él. -¿Pero qué clase de conversación es esa? – Pregunto para sí mismo y luego pensó que si podían hacer eso tal vez podrían encargarse de un simple niño rico, así que decidió interrumpirlas. -Ejem… disculpen señoritas. Ambas voltearon a verlo nerviosas, René analizaba su porte, era alto, rubio, sus ojos eran de un café oscuro que hacia su mirada penetrante, pero las miraba con gentileza y además les sonreía amablemente, sin embargo vestía una camisa blanca remangada hasta los codos, un pantalón sastre hermoso sujeto a unos tirantes zapatos de vestir negros perfectamente bien lustrados, pero lo mas importante eran su la colorida corbata de rombos color vino y rosa pastel que a rene le pareció hermosa y los guantes negros sin dedos que llevaba puestos , el hombre era apuesto y su cuerpo lucia esbelto pero musculoso ya que pudo notar que sus brazos eran mas gruesos que los de un hombre de su aparente complexión. Analizándolo, René inclino la cabeza y levanto una ceja ante la sensación de estar frente a un mafioso que por alguna razón no lucia peligroso. Por otro lado, Mica quedo pasmada al verlo, ella también lo reconoció perfectamente y recordó la noche que se conocieron y también la estúpida manera en que el trato de zafarse de la situación, ella no sabia si estar molesta o asustada, entonces decidió salir huyendo y llevarse a René con ella. -René ¡corre! – tomo su brazo y se la llevo corriendo de un jalón. -Oye ¿Por qué…? – René apenas pudo reaccionar. -¿Porque demonios siempre tiene que salir corriendo? – Bufaba Ian -¿Qué quieres hacer? - Preguntaba el hombre detrás de él. -SIGANLAS- Ya en el auto Joseph, su mano derecha le preguntaba si estaba seguro de lo que quería hacer. -Por supuesto que no, pero no se me ocurre nada más y nunca había escuchado a Isabella tan alterada- -¿y de verdad crees que sean capaces?- -No lo se habrá que probarlas- René trataba de enderezarse mientras corrían, corrió tanto como pudo, pero los días de desvelo le estaban pasando factura. -Mica ya no puedo seguir- -Has perdido condición- -Puede ser, pero también estoy muy cansada, ya no me quedan más fuerzas- -Cierto, te has estado desvelando ¿qué tal tu presentación? – René le explico todo lo que había sucedido en su trabajo y como salió huyendo, a lo que Mica trato de responder con un poco de humor. -Así que tu puedes enojarte y golpear a tres personas en un mismo día, pero yo no puedo tener un par de ojos- -Lo siento, pero si te dejaba hacerlo iba a ser una larga noche y realmente me siento muy cansada. Aunque de haber sabido que atacarías a tu jefe, tal vez me habría contenido de atacar a los amigos hasta el día de pago- -No seas tonta, mi abuelo se decepcionaría de ti si hubieras dejado que se salieran con la suya – -Bueno, pues mi madre estaría muy decepcionada si supiera lo que hice. Además, ahora necesito conseguir un trabajo pronto- -Por cierto, en que rayos gastas todo tu dinero- René se tomo un par se segundos y Mica pudo ver como su semblante comenzaba a tensarse. -Cosas- Fue lo único que finalmente salió de los labios de René mientras se encogía de hombros. Mica reconoció el tono tenso de su voz y decidió no indagar más, no quería romper su promesa y tampoco quería perder a su amiga otra vez. Ellas comenzaron a caminar relajadas sin darse cuenta de que alguien las observaba. -jefe, las encontramos, están cuatro calles hacia el sur- -Bien llego en un minuto, Stephan, quiero que las intimides un poco, necesito ver cómo se comportan- -Entendido- Stephan se dirigió al par de chicas que caminaban por la solitaria calle. -Disculpen señoritas, serían tan amables de acompañarme- La voz de ese hombre y su extraña petición provocaron que René y Mica se giraran para asegurarse de que se dirigía a ellas. -Por supuesto que no ¿qué te pasa? – Respondió Micaela con un gesto de desagrado. Rene por su lado, se esforzaba para mantenerse en pie y se preguntaba porque esa maldita noche no podía terminar ya. -Me temo que voy a tener que insistir- respondía el hombre empuñando una pistola. Mica sentía como la Adrenalina comenzaba a recorrer su cuerpo, pero René solo se sentía cada vez más agotada. -creo que ya no tengo fuerzas- Susurraba René volteando a ver a Mica. -Solo distráelo por un segundo y yo me encargo de lo demás- -De acuerdo- René se giro por completo con su cuerpo pesado y sus ojos hinchados y ojerosos. Se estremeció un poco al notar que el arma con la que le apuntaban quedaba justo a la altura de sus ojos, por un momento el miedo se apodero de su mente, pero como desde hacia años de duro entrenamiento, se negó a permitir que el miedo la volviera a paralizar, inhaló profundamente y luego exhaló. -Bien si insistes voy contigo- Dijo ella dando un paso al frente- De repente se movió con mas velocidad de la que Stephan esperaba, tono con ambas manos el brazo con el que el sostenía el arma, lo elevo rápidamente para quedar fuera del rango del arma y comenzó a girar sobre su pie izquierdo, cuando el trato de reaccionar, Mica ya lo estaba tomando de ambos brazos, primero sintió el codo de René impactar contra su tercera costilla y alcanzar su hígado, después sintió el jalón de Mica y luego la rodilla de ella estamparse contra la boca de su estómago. La sorpresa y la combinación de impactos provocaron que Stephan terminara arrodillándose para tomar aire, en ese momento mica lo tomo del cuello de su camisa y mientras lo veía con una mirada asesina apuntaba su puño hacia la cara de Stephan mientras el trataba de preparar su cara para el golpe deseando que no fuera a dejar una marca muy duradera. Justo cuando Mica estaba tomando vuela para golpear a Stephan una mano grande y firme la detuvo desde atrás. -Suficiente, gracias, Stephan, he visto justo lo que necesitaba. Son perfectas para el trabajo- Stephan respiro aliviado de no haber tenido que dejarse golpear y se puso de pie para disculparse con Mica, cuando escucharon a Joseph gritar. -Maldita sea ¿acaso eres una salvaje? Los tres voltearon para encontrarse con la imagen de René cayendo al piso y esforzándose por respirar. -¿Qué demonios paso Joseph?- Preguntaba Ian extrañado por la escena. -Esa maldita salvaje me mordió el brazo- respondía Joseph molesto, mientras Mica corría a ayudar a René. -¿Qué carajos te pasa?- Gritaba Mica furiosa dirigiendo su mirada hacia Ian mientras trataba de abrazar a René que había quedado semiinconsciente por la caída. -Mica ya quiero irme a casa- Decía René con la voz débil y los ojos entre cerrados Mica volteo furiosa hacia Ian –¿Qué demonios les pasa? - -No era mi intención que saliera lastimada- Decía Ian tallándose el rostro con la mano -En realidad quiero hablar con ustedes- -¿Qué estúpida forma de llamar la atención?- Ian respiraba profundo y apretaba los puños por la frustración, sabía que la caída de René podía cambiar sus planes así que trato de enmendar la situación. -Vamos las llevo a casa, Joseph ayuda a la chica- Joseph miraba con desprecio a la chica que lo acababa de morder, pero la expresión iracunda de Ian lo hizo reaccionar. -Joseph- -Tu mandas- Joseph levantaba a rene para recargarla en su hombro como si fuera un costal cuando ella hablo con su cansada voz. -¿Tu como sabes dónde vivimos?- La pregunta de René dejo pasmados por unos segundos a Mica y a Ian, pero el trato de responder rápidamente. -Es mi empleada, es normal que sepa donde vive- -Ya veo- En realidad la caída había se había llevado lo poco de fuerzas que le quedaban así que decidió no indagar mas ya que ni siquiera podía concentrarse o enfocar su vista.
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