Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Azul y Morado
No pasó mucho tiempo antes que todas las personas del campamento comenzaran a prepararse para partir. Al frente de la caravana iba Zhang Yuehan, uno de los fornidos guardaespaldas del grupo. Seguido Huang Wan, encargándose de la mercancía. Y por último iban Bai Yunfei y el resto. Bai Yunfei conversaba casualmente con Tang Xinyun, mientras que Tianming los acompañaba con una brillante sonrisa y decía una que otra cosa de vez en cuando. Y, por supuesto, la tía Zhao estaba con ellos, interponiéndose entre Yunfei y Xinyun cuando parecían estar llevándose demasiado bien para su gusto. Yunfei se enteró que el nombre completo de la tía Zhao era Zhao Mancha, y que era la criada de la madre de Tang Xinyun. También supo que cuidó de la joven desde muy pequeña. Xinyun le comentó que su hogar se ubicaba en la provincia de Pingchuan, pero no dio muchos detalles, por lo que Bai Yunfei no preguntó nada al respecto. Sin embargo, una familia en la que incluso una criada era tan poderosa, no debía ser muy pequeña, o eso sospechaba Yunfei. Al verla de soslayo, él se daba cuenta que la chica parecía triste cuando hablaba de su madre. Tianming, por su parte, no tenía que preocuparse en ocultar nada, y comenzó a hablar de las mil y una maravillas de la ciudad de Gaoyi, así como otros detalles que le molestaban; el aburrimiento de permanecer todo el día en casa, por ejemplo. Probablemente debido a que no había compartido tanto con nadie, habló sin reparos, incluso comentando acerca de un tal ‘gordito’ de la familia Liu que se creía muy guapo cuando en realidad lucía como un cerdo. Mientras Tianming hablaba y hablaba, Bai Yunfei pensó que el chico era similar a un ave enjaulada, dejando salir toda su frustración. No obstante, pese a lo mucho que decía Tianming, no reveló nada verdaderamente comprometedor sobre su familia, lo cual indicaba que actuaba con cierto nivel de cautela. Según Huang Wan, ya habían cubierto la mitad de camino entre la ciudad Roca Boscosa y la ciudad de Gaoyi, por lo que llegarían a esta última al cabo de tres días. Se veían otros grupos de personas moviéndose por la carretera, pero eventualmente tomaron caminos diferentes o se detuvieron en una posada del camino. Una vez el sol comenzó a ponerse en el horizonte, Bai Yunfei vio como todos preparaban las tiendas, sintiéndose un poco inútil al no poder ayudarles en nada. Entonces pensó que tal vez podría pasear por los alrededores para intentar encontrar algo con lo cual complementar la cena. Bai Yunfei esperaba atrapar al menos un par de conejos, o conseguir un regordete faisán, sin embargo, al final de cuentas se preguntaba si era buena idea alejarse tanto del campamento. Si llegaba a perderse, otros tendrían que salir a buscarlo y eso resultaría vergonzoso. "¿Eh? ¡¿Qué es eso que veo?! ¡Oh, un faisán y es bien gordo! ¡Hay tres! ¡Esta es mi noche de suerte!" Los ojos de Yunfei se iluminaron al ver a las tres grandes aves que salieron de un arbusto cercano. Al agitar la muñeca, hizo aparecer tres dagas que lanzó a las pobres e indefensas criaturas que murieron al instante. Luego las ató de las patas y se las llevó con un rostro sonriente. Mientras caminaba, se dio cuenta que se había alejado más de mil metros del campamento, desorientándose un poco. De pronto, escuchó una voz detrás de él. "¿Bai Yunfei? ¿Eres realmente tú?" Fue inesperado. Yunfei estaba en el reino de Espíritu de Alma y aun así fue incapaz de sentir la presencia de aquella persona. Algo tenso, no se atrevió a mirar tras su espalda, sino que corrió diez metros hacia adelante y después se volvió bruscamente, disponiéndose a arrojar lo que sujetaba en su mano derecha… ¡que eran los tres pollos! Pero inmediatamente los tomó con la mano izquierda y sacudió la derecha, haciendo aparecer dos relucientes dagas. Ahora si estaba realmente armado… Un joven de aproximadamente treinta años, de gran nariz y ojos pequeños, estaba a una docena de pasos de Yunfei, mirándolo con algo de sorpresa. "¿Quién eres?" Bai Yunfei frunció el ceño. Aquella persona parecía normal, sin nada en particular. Pero eso no podía ser cierto o se habría dado cuenta de su presencia. "¡Genial! Veo que estás bien. Pensé que te habían asesinado la otra noche en la ciudad". El hombre parecía aliviado tras decir eso. "¡Jing Mingfeng!", exclamó Bai Yunfei arqueando las cejas. Definitivamente era Jing Mingfeng, quien había cambiado su apariencia de nuevo. "El mismo. Ja, Ja. Bai Yunfei, no sabes cuánto me alegro verte de nuevo. Si te hubieran matado, no creo que pudiera vivir con la consciencia en paz". Lo que dijo fue autentico, con una amplia sonrisa, como si estuviera reencontrándose con un viejo amigo. Mingfeng incluso extendió los brazos y se acercó a Yunfei, pretendiendo darle un abrazo. Había un extraño indicio de emoción en la faz de Yunfei. Tiró los pollos al suelo y extendió también los brazos mientras se acercaba a Mingfeng. Jing Mingfeng sonrió aún más y se sintió muy emocionado. "No sabes lo mucho que me alegro de…" "¡Bastardo desgraciado! ¡Ya te tengo! ¡Me ayudarás a limpiar mi reputación!" En el momento en que estuvieron lo suficientemente cerca, Yunfei tomó a Mingfeng del cuello tal si fuera un pollo listo para desplumar y comenzó a sacudirlo frenéticamente. ~Cof Cof~ "Espera… puedo explicarlo. ¿Una disculpa no es suficiente?" Jing Mingfeng comenzó a toser y su rostro fue tornándose rojo por la falta de aire. "¡Unas simples disculpas no sirven de nada! ¿Tienes idea de cómo se siente que te llamen hombre lascivo frente a una multitud? ¡Pasé la peor vergüenza de toda mi vida y fue por tu culpa!", gritó Bai Yunfei y apretó más el cuello del hombre para luego lanzarlo por los aires. Jing Mingfeng consiguió estabilizarse en el aire y caer de pies. "¡Espera, tranquilízate! Lo explicaré todo y me disculparé" "¡Disculpas un carajo! Me dije a mi mismo que si te volvía a encontrar haría que no pudieras reconocer tu rostro ni viéndote en un reflejo. ¡Voy a cumplir eso! ¡Cuando acabe contigo, vas a quedar azul y morado!" Bai Yunfei no siguió conversando y se precipitó para darle una paliza a Mingfeng. Los gritos de dolor se oyeron a la distancia, llegando a los oídos de Tang Xinyun y los otros en el campamento que fueron a ver lo que pesaba. "Joven Bai…" Bai Yunfei escuchó la voz sorprendida de Huang Wan, quien iba acompañado de Tang Xinyun, Tianming y la tía Zhao. Todos miraban a quien estaba en el suelo, tratando de comprender si era… ¿un humano? "Señorita Tang, tía Zhao, llegan justo a tiempo. ¡Puedo probarles ahora mismo mi inocencia!" Bai Yunfei levantó por el cuello al pobre, indefenso y apaleado Jing Mingfeng. "¡Este es el responsable de todo, es quien se hizo pasar por mí, el verdadero hombre lascivo!" "Dices que eso… ese… ¿es el hombre que se hizo pasar por ti…?", preguntó Xinyun, viendo al sujeto golpeado a manos de Bai Yunfei, que tenía el rostro tan hinchado como el de un cerdo.
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