Especialista en Fortalecimiento de Objetos

El joven Tianming
Mientras caminaba, Bai Yunfei comenzó fortalecer lentamente las diez dagas de grado Superior. Antes de darse cuenta, el sol comenzaba a ponerse en el horizonte. La extenuante luz del día se había convertido en un crepúsculo reconfortante cuando el cielo comenzó a oscurecerse. ‘Fortalecimiento Exitoso’. ‘Grado de Objeto: Superior’. ‘Nivel de Fortalecimiento: +8’. ‘Ataque: 155’. ‘Ataque Adicional: 66’. ‘Condición de Fortalecimiento: 61 Puntos de Alma’. Bai Yunfei miró la daga en su mano antes de guardarla en su anillo interdimensional. "Con el +8, la daga ha llegado a superar los 200 puntos de Ataque gracias a su bono adicional, estando prácticamente a la par de un objeto de alma. Si la llevó más allá de +8, seguramente ganará otros 100 puntos de Ataque, volviéndose un objeto de alma de grado Humano. Por lo que entiendo, los objetos de grado Superior tienen cierto riesgo de destruirse luego del octavo fortalecimiento, mientras lo que los de alma pueden alcanzar el +10 directamente sin riesgo alguno". "Solo he fortalecido cuatro dagas y he consumido una gran cantidad de Puntos de Alma". Yunfei meditó sobre la situación. "Agoté aproximadamente unos 1500 Puntos de Alma. Tengo 3600 en total; me pregunto qué tanto tiempo me llevará alcanzar la etapa tardía del reino de Espíritu de Alma…" "Esperaré a estar completamente recuperado antes de continuar fortalecimiento mis objetos". Al alzar la cabeza hacia el cielo, Bai Yunfei comprobó que estaba más oscuro. "Se hace tarde. Debo encontrar algún sitio en donde pasar la noche, pero no consigo ver nada por aquí. Vaya suerte la mía…" Bai Yunfei caminó durante otra media hora antes de atisbar la presencia de varias personas reuniéndose en torno de una fogata. Se podían observar algunas cuantas tiendas de campaña y cargamento apilonado junto a estas. "Deben ser mercaderes itinerantes". Yunfei recordó a los muchos mercaderes que pasaban por la ciudad Roca Caída. Posiblemente aquellos serían similares, gente común que viajaba constantemente. Se alegró de encontrar gente con la que interactuar. Pero apenas se acercó al pequeño campamento, los hombres se exaltaron ante su presencia. "¿Quién anda ahí?" Tres sujetos altos y musculosos se levantaron, centrando su atención en Bai Yunfei. Otros permanecieron sentados, pero preparados, empuñando armas. Por lo visto, el grupo contaba con guardaespaldas. Ante la posible presencia de bandidos, unas cuantas personas entrenadas y bien armadas bastaría para lidiar con los peligros. "No hace falta que estén tan nerviosos. Estoy solo", dijo Bai Yunfei, sonriendo, y percatándose que debido a la oscuridad nocturna, su silueta era poco visible. Agitó ambas manos mientras se aproximaba para demostrar que no cargaba con ningún arma. "¿Qué haces aquí?", preguntó uno de los hombres. Pese a observar que Yunfei no portaba nada, decidió continuar siendo cauteloso. Bai Yunfei inclinó la cabeza en gesto avergonzado cuando estuvo lo suficientemente cerca y dijo: "Solo soy un joven viajero. Después de varios días de travesía, estoy feliz de encontrarme finalmente con personas. ¿Estarían dispuestos a compartir su comida conmigo y permitirme viajar con ustedes? Puedo pagar si es necesario". "Han Yue, tranquilo, ese joven anda solo", dijo alguien a espaldas de uno de los guardaespaldas. No era un hombre muy alto, pero su barba era bastante larga y sus ojos parecían un poco desenfocados. Contaba con ese aire de persona que actuaba con picardía fingiendo ser indefensa. Por otra parte, la sonrisa en su rostro lo hacía ver muy amigable. Le guiñó un ojo a Bai Yunfei y siguió riendo. "Ja, Ja, te tomas muy en serio tu trabajo. El que cruzáramos nuestros caminos debe ser cosa del destino, muchacho. Yo, Huang Wan, no soy un hombre muy grande, pero tampoco alguien de pequeño corazón. Olvídate de eso de pagar, puedes venir con nosotros". "¿De verdad? ¡Muchas gracias, señor Huang!" Bai Yunfei sonrió y juntó las manos en gesto de agradecimiento. Ingresó por completo al campamento mientras asentía con la cabeza a los hombres en el camino. "¿Cómo deberíamos llamarte?" Huang Wan invitó a Yunfei a sentarse en torno al fuego, y le brindó un muslo de pollo asado. "Bai Yunfei". "¿También te diriges a la ciudad de Gaoyi, joven Bai?" "Así es. Me perdí en un bosque durante varios días. Todo el camino fue un rotundo aburrimiento. Cuando vi el fuego, pensé que se trataba de varias personas acampando y decidí acercarme a ustedes. Espero no estar molestando". "No te preocupes por eso. Nosotros también vamos a Gaoyi. Puedes continuar el viaje con nosotros". "Gracias, señor Huang. Tengo un cuerpo fuerte. Si es necesario lidiar con problemas, puede contar conmigo". Bai Yunfei se expresó de manera amable y honesta. Consideraba que esa era la mejor forma para tratar con gente desconocida. "¿Oh? ¿Así que eres un guerrero?" Huang Wan miró a Bai Yunfei con sorpresa y luego sacudió la cabeza. "Ja, Ja. No te preocupes. Tenemos buenos guardaespaldas. Incluso si aparecieran bandidos, serían derribados fácilmente en cuestión de segundos". "¿Si?" Bai Yunfei parecía no creer en las palabras del hombre. "¿Tan fuertes son?" Huang Wan miró disimuladamente a su alrededor antes de susurrar: "Tenemos a dos cultivadores de alma con nosotros". Fue entonces cuando Bai Yunfei se percató que había una sola tienda de campaña con la solapa abierta, y en el interior estaban descansando esas dos personas. Yunfei estaba acostumbrado a no emplear su Sentido de Alma, restringiendo su poder para evitar ser detectado por otros cultivadores. Intuyó que las personas dentro de la tienda estaban haciendo lo mismo que él, por lo que no se atrevió a ser grosero y comprobar sus identidades. Sin embargo, por alguna razón, cuando Bai Yunfei miró la hacia la tienda, tuvo un extraño presentimiento, como si algo malo fuese a ocurrir… Puede que se debiera a que Yunfei continuaba mirando la tienda con un gesto de sorpresa que el pequeño comerciante rio y dijo: "La mercancía que estoy llevando es bastante valiosa. Me siento relajado al contar con un grupo bastante capaz; no me importa que aparezcan bandidos. Aunque al mismo tiempo me pregunto por qué esos dos cultivadores de alma aceptaron venir conmigo. Sin ellos, nunca habría accedido a este viaje". Bai Yunfei sonrió y miró al hombrecillo. No deseaba presumir explicándole que él también era un cultivador de alma. Le parecía mejor actuar como una persona normal y disfrutar un poco del viaje. "Señor Huang, he deambulado por el bosque por bastante tiempo y me siento un poco agotado. Me gustaría descansar…" Yunfei devoró su muslo de pollo y rechazó amablemente el vino que le ofrecían. "Oh, claro. No hay problema". Huang Wan miró a izquierda y derecha como si temiera despertar accidentalmente a los cultivadores de alma antes de llamar en voz baja: "¡Tianming! ¡Ven! " "Si, si… Ya voy". Se oyó una cándida voz al momento en que Bai Yunfei vio aparecer a un joven de alrededor de 15 o 16 años. Las ropas que cargaba parecían quedarle muy grandes, con las manga sobresaliendo de sus manos. El joven se acercó rápidamente a Huang Wan con una sonrisa. "Tío Huang, ya he hecho los arreglos para que puedan dormir". "Ja, ja, gracias por tu arduo trabajo, pero ya te he dijo anteriormente que no debes excederte. Haces todo como si tu vida dependiera de ello". Huang Wan se echó a reír y los otros hombres a su lado comenzaron a burlarse de Tianming. Algunos de ellos incluso le habían frotado la cabeza enérgicamente. Bai Yunfei se sorprendió al ver a ese joven, porque él también un cultivador de alma. Sin embargo, su fuerza era inferior a la suya, y no estaba reprimiendo su Fuerza de Alma para ocultarse. Una persona normal no se habría dado cuenta, pero otros cultivadores fácilmente podían reconocerlo. Claramente Huang Wan parecía adorar a los cultivadores de alma, pero al ignorar la fuerza del joven, lo trataba como a una persona normal. "Este es Bai Yunfei; viajará con nosotros. Llévalo a tu tienda para que descanse", le ordenó Huang Wan al chico antes de volverse hacia Yunfei. "Joven Bai, este es Tianming. Dormirás en su tienda esta noche". "Entiendo. Debo darle las gracias al hermanito Tianming, entonces", dijo Yunfei asintiendo con la cabeza. "No hace falta, hermano Bai Yunfei. Nuestra tienda está un poco más al fondo". Tianming sonrió e indicó a Bai Yunfei que lo siguiera. Al entrar en la tienda, Tianming comenzó a ordenar pequeños montones de heno para que se acostaran sobre estos. Luego, sacó dos almohadas de una mochila y las tendió sobre las camas improvisadas. Pareciendo estar satisfecho, se giró para ver a Yunfei. "Hermano Bai Yunfei, ya podemos presentarnos formalmente. Soy Ye Tianming. Ye se escribe como ‘las hojas de un árbol’, y Tianming como ‘el amanecer después de la noche’. ¡Encantado de conocerte!" Los ojos inocentes y directos de Ye Tianming casi hicieron que Bai Yunfei se riera a carcajadas. Era claramente un chico ingenuo, pero fue debido a esa ingenuidad que Yunfei sintió cómodo en su presencia. "Soy Bai Yunfei. Bai se escribe como ‘blanco’ y Yunfei como ‘nube en el cielo’. Encantado de conocerte, Tianming". "¿Cuál es tu destino, hermano Bai Yunfei?", preguntó Tianming con curiosidad, sentándose en un montoncito de heno. "Me dirijo a la provincia de Pinchuang. ¿De casualidad tú también?" "¿Yo? Nada más salí a jugar un rato. Pronto volveré a casa. Se encuentra en la ciudad de Gaoyi". Tianming sonrió. Daba la impresión de estar haciendo un viaje turístico. "Actualmente vamos por el mismo camino. Quién sabe si pronto volvemos a viajar juntos. ¡Tal vez podría guiarte por los alrededores de Gaoyi, hermano Bai Yunfei!" "Eh…" Bai Yunfei no sabía que responder, pero rápidamente se recompuso y se apresuró a decir: "No me parece mala idea. He estado pensando que tener a un guía es una excelente idea. ¿Tú acabas de unirte a este grupo? Eres un cultivador de alma pero parece que disfrutas de hacer cosas normales". "No, no, para nada. Es solo que nunca he hecho cosas como estas fuera de casa. Además, los cultivadores de alma también son personas. Nunca he pensado que ser cultivador me haría mejor que otros…" Tianming sacudió la cabeza con una sonrisa avergonzada. Apenas unos segundos después de hablar, abrió sus ojos en grande, sorprendido. "Tú… ¿sabes que soy un cultivador de alma?"
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