Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Otra Vez…
"¡Loto rojo!" La expresión de Jiang Fan era severa cuando levantó los ojos para ver al hombre de túnica negra. Apuntándole con su espada carmesí, las siete flores de loto fueron enviadas en su dirección, conducidas por poderosas fluctuaciones de energía elemental de fuego. El enemigo miró como Bai Yunfei se alejaba y frunció el ceño con deseo asesino. Proyectando en sus manos otra de las cuchillas doradas, la disparó hacia Bai Yunfei una vez más. Jiang Fan resopló fríamente. Agitando su espada, dirigió uno de sus lotos para que interceptara el ataque, produciendo así una gran explosión cuando las dos energías colisionaron. ~¡BooM!~ Una ola de poder se propagó por todas direcciones, levantando tierra y fragmentos de rocas que salieron volando. Tanto el loto como la cuchilla dorada del enemigo se disiparon después de entrar en contacto. Cuando ocurrió la explosión, el hombre de túnica negra infundió sus pies con energía dorada, aumentando su velocidad y pasando a través de los otros lotos de Jiang Fan. Poco le importaba su adversario; su objetivo seguía siendo el mismo, asesinar a Bai Yunfei. Pero Jiang Fan ya se anticipaba a sus intenciones y sonrió fríamente. Con un simple batir de su espada, ordenó a los otros seis lotos rojos que se precipitaran contra el hombre. Estos seis lotos se movieron con mayor velocidad que el primero, sorprendiendo al sujeto de ropas negras cuyas pupilas se redujeron al tamaño de cabezas de alfiler y se vio obligado a detenerse bruscamente. Sin vacilar, canalizó su Fuerza de Alma, manifestando una gran cantidad de energía dorada, mucho más deslumbrante e intensa que cuando Bai Yunfei lo atacó con la cuchilla voladora de su brazalete Hoja Infernal. Al detectar que el primer loto se aproximaba por su costado derecho, el hombre concentró su energía en una cuchilla dorada y bloqueó el ataque. El loto rojo se extinguió posteriormente a ello. Sin perder tiempo, giró sobre su propio eje mientras trazaba un círculo en el aire con su espada, haciendo aparecer otras cinco cuchillas doradas destinadas a bloquear el resto de los lotos rojos. Entonces, la energía dorada comenzó a concentrarse alrededor de su cuerpo, ocultando su figura en el interior de una especie de capullo brillante. Todo sucedió en un instante: había creado una contramedida contra los lotos rojos y a la vez reforzado su defensa al cubrirse dentro del capullo. Una milésima de segundo después, las cuchillas doradas chocaron los lotos de fuego. ~¡BooM!~ La explosión fue un rugido abarcando miles de metros de distancia, haciendo temblar los cimientos y las estructuras a su paso. Sin duda, se escuchó en toda la ciudad Roca Boscosa. Los lotos rojos se fundieron en la nada, creando una oleada de energía elemental de fuego consumiendo todo a su paso y produciendo un mar de llamas abrasadoras alrededor del capullo dorado. El choque de estas poderosas energías produjo que las llamas se fusionaran con la energía dorada, derribando numerosas columnas cercanas que posteriormente se redujeron a polvo. Ya a miles de metros de distancia, corriendo como alma que lleva el demonio, Bai Yunfei casi chocaba contra una piedra en el camino al percibir el resultado de aquella increíble explosión. Echando un rápido vistazo hacia atrás, alcanzó a ver una gigantesca lengua llameante de rojo y dorado elevándose por el cielo; incluso sintió como el calor llegaba hasta él. "¡Esa es una batalla… entre dos Ancestros de Alma!" Los ojos de Bai Yunfei se resintieron por el aire abrasador, pero el efecto solo duró unos pocos segundos. Sin permitirse detenerse, siguió corriendo ignorando las heridas y el dolor en su cuerpo. Jiang Fan estaba de pie sobre un pilar de piedra, con una mirada serena y empuñando firmemente su espada. No había relajado su postura en absoluto. Sabía que su oponente se cubrió con su propio poder para impedir recibir el ataque; no era alguien que se pudiera subestimar. El ambiente se volvió lentamente silencioso, al punto que, a pocos segundos después, todo estaba mortalmente silente, con solo el crujido de las moribundas llamas del suelo agitándose. No se escuchaba ni el rumor de la brisa, no obstante se oían los zumbidos de insectos invisibles al ojo común. Minutos más tarde, un destello dorado emergió de entre las llamas rojas, disparando una línea delgada de Fuerza de Alma a lo alto del cielo, y cayendo imperiosamente al suelo, dividiendo el fuego a la mitad y extinguiéndolo. Jiang Fan era consciente de no poder herir a su oponente con facilidad, pero no se esperaba que saliera ileso. Aunque no se le podía ver el rostro bajo la máscara, lo que sugería su apariencia con la túnica intacta, era que a pesar de haber consumido mucha Fuerza de Alma para protegerse, el hombre no sufrió ni el más mínimo daño. Tras emerger de entre las llamas, el hombre de túnica negra se le quedó viendo fijamente a Jiang Fan con ojos hostiles. Debido a todo lo ocurrido, ya no tenía intención de seguir persiguiendo a Bai Yunfei. Recurriendo sutilmente a su Sentido de Alma, Jiang Fan no percibió la presencia de Bai Yunfei. Entonces sonrió levemente y juntó ambas manos en gesto respetuoso. "Veo ya no tiene intención de luchar, así que dejemos este asunto hasta aquí. En una próxima ocasión, si tenemos la oportunidad, espero que me muestre un poco más de sus habilidades". El hombre de túnica negra entrecerró los ojos, reprimiendo sus ansias asesinas. Su espada de energía dorada fue lentamente desapareciendo de su puño apretado. Aunque tenía ganas de seguir combatiendo con su oponente, sabía que no era el momento ni el lugar indicado para insistir. Si dejaba que Jiang Fan descubriera su identidad, pondría a su secta en una posición complicada. Al cabo de varios segundos mirando fijamente a su adversario, el hombre de la túnica negra resopló despectivamente. Con un movimiento de pies desapareció en plena oscuridad, tomando el camino contrario al de Bai Yunfei. Jiang Fan miró en la dirección en la que el misterioso hombre se había marchado, y finalmente dejó escapar un suspiro de alivio. Poco después, con el ceño ligeramente fruncido, se giró para ver el lado por donde Yunfei se marchó. "Ese mocoso, realmente se fue bastante lejos... ¿Pensará que voy a lastimarlo o algo parecido?", susurró Jiang Fan para sí mismo. "Tal vez sea porque no me ha visto antes y no conoce mi identidad... No importa. Un poco de dolor le enseñará a no salir de la secta siendo tan débil…" Volvió a mirar en la dirección en la que el hombre de túnica negra desapareció, con un rastro de duda en sus ojos. "¿Quién demonios era él? No utilizó deliberadamente ninguna técnica de alma con la que pudiera identificarlo. ¿Tiene miedo de exponer su identidad? ¿Qué fue lo que le hizo perseguir a ese joven…?" Conteniendo esas dudas, Jiang Fan caminó de regreso a la ciudad. Bai Yunfei sentía su mente borrosa. Corrió durante horas sin parar a descansar ni una sola vez hasta internarse en un espeso bosque, todo con la esperanza de alejarse de su terrible perseguidor. Finalmente en la espesura verdosa de hierbas y árboles, se detuvo y se sostuvo de las rodillas para recuperar un poco el aliento. Inmediatamente trepó por un grueso tronco y se ocultó entre el amplio follaje. Después de jadear durante varios segundos, se llevó una mano al pecho dolorido. Su rostro se contrajo con una mueca de dolor. ~¡Cof Cof!~ Yunfei tosió unas cuantas veces, escupiendo varios escupitajos de sangre. Sentado de espaldas al tronco del árbol, cerró suavemente los ojos y aligeró lentamente su respiración. Tras unos minutos, entró en un pasivo estado de cultivo, reuniendo energía elemental de fuego a lo largo y ancho de su cuerpo, mitigando ligeramente el dolor. La expresión de su rostro cambió, pasando de la angustia a la calma. No fue sino hasta el día siguiente, cuando el sol despuntaba en lo más alto del cielo, que Bai Yunfei despertó. "Uff…" Luego de suspirar y tomar una gran bocanada de aire, sus brillaron de alegría. "Afortunadamente, las heridas no eran demasiado graves. Podré recuperarme en dos días como máximo". Bai Yunfei tocó suavemente su pecho. "Esto es gracias a la defensa de la armadura Seda Dorada, de lo contrario, tal vez todas mis costillas se hubiesen quebrado con ese golpe". "Me han salvado de nuevo..." Yunfei pensó en el incidente de anoche con algo de abatimiento. "Si ese tal Jiang Fan no me hubiera confundido con un discípulo de la secta Alquimia, aquel hombre de túnica negra me habría matado. Maldita sea, ¿por qué siempre debo depender de otros para salvarme del peligro? No creo que corra con la misma suerte todo el tiempo. Para la próxima, realmente podría morir…" "¡Necesito volverme más fuerte!" Apretó los puños y la mandíbula. "Si alcanzo el reino de Ancestro de Alma, no tendré que depender de nadie; podré derrotar o eliminar a todo el que me persiga, ¡Necesito más fuerza!" Después de varios minutos, Yunfei recobró la compostura. "Me pregunto cómo le estará yendo a Jing Mingfeng…" Pensando un momento en Mingfeng, quien también estaba siendo perseguido por un Ancestro de Alma, Yunfei puso los ojos en blancos y agitó la cabeza. "¿En qué estoy pensando? Todo lo que me ha ocurrido es culpa suya. ¿Por qué debería preocuparme? Si no fuera por él, que descaradamente usó mi apariencia para causar problemas a otros, no me habrían intentado matar ya dos veces en tan poco tiempo…" "Que corra con buena suerte… Ese bastardo Jing Mingfeng, si me vuelvo a encontrar con él, ¡lo golpearé tanto que cuando vea su cara en un reflejo, no sabrá quién es!" Aunque Bai Yunfei hablaba simulando odio en su corazón, la verdad es que no sentía verdadero resentimiento hacia Jing Mingfeng. ¿A qué se debía esto? ¿Lo consideraba como a un igual o un aliado? ¿O es que acaso se había vuelto masoquista? Yunfei maldijo en su interior. Ya que escapó dos veces de la muerte sin muchas heridas, se permitió reírse un poco de sí mismo. Pero definitivamente, si se topaba con Jing Mingfeng de nuevo, lo haría pagar por todo…
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