Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Se libre como las nubes en el cielo
Luego de destruir la última piedra, Yunfei recuperó el equilibrio y observó frívolamente a la tía Zhao no muy lejos de él. Hasta ese momento, no se había sentido furioso. "Te dije que era un malentendido. ¡Pero si quieres insistir en luchar, entonces luchemos!" La tía Zhao, sin embargo, como si no lo hubiese escuchado en absoluto, removió su sable largo de la tierra; la energía naranja anteriormente recubriéndolo ahora se notaba más tenue. La mujer blandió el arma violentamente y corrió hacia Bai Yunfei, "¡Hmph!" La mirada de Bai Yunfei era severa. Con un frío bufido, hizo circular su Fuerza de Alma y la lanza en su mano pareció agitarse un poco. Una ola de calor se extendió instantáneamente, haciendo que la chica a la distancia diera un respingo involuntariamente, aturdida. Seguido de un destello de luz roja, Bai Yunfei giró su lanza para bloquear un golpe entrante del sable. Después del sonido metálico producido por el choque entre las dos armas, el sable fue repelido hacia un lado. La tía Zhao parecía sorprendida. La fuerza del impacto se transmitió desde su mano hasta sus pies. Bai Yunfei, en la etapa Intermedia de Espíritu de Alma, se estaba familiarizando con la energía elemental de fuego que generaba su lanza. Consiguiendo estimular el poderoso objeto, ahora conseguía mejores reacciones a comparación a sus batallas pasadas. Por otra parte, la tía Zhao había consumido una gran cantidad de Fuerza de Alma en su técnica de antes. De no ser porque Bai Yunfei se contuvo al bloquear horizontalmente el ataque de la mujer en lugar de apuntar directamente a la hoja de su sable, que se trataba de un objeto de alma de grado Humano Ordinario, pudo haberlo quebrado. Al ver a su oponente y comprender como su sable había prácticamente ‘temblado’ en su mano tras chocar ataques, la tía Zhao finalmente salió de su estado de furia y escrutó la lanza Punta de Fuego con el ceño fruncido. Al cabo de unos segundos clamó: "¿Crees que puedes salirte con la tuya solo por tener un poderoso objeto de alma? ¿Y qué si no puedo vencerte? ¡Yo…!" "Ya te dije que te equivocas de persona". Bai Yunfei arrugó las cejas y agregó: "Con mi fuerza, si realmente quisiera molestarlas como supuestamente hice anoche, ¿crees que estarías ilesa en este momento?" "Tú…" Al ver que el joven no estaba dispuesto a admitir su culpa incluso estando frente a las garras de la muerte, el corazón de la mujer empezó a latir de ira otra vez. Apretó con fuerza su mano derecha, aquella con la que sujetaba el sable. "Tía Zhao, detente". En ese momento, la jovencita anteriormente apartada de la pelea se aproximó a su sirvienta y tiró de una de sus mangas, negando con la cabeza y pidiendo que no continuara luchando. "Pero, señorita, él…" "Tía Zhao, creo que podríamos estar equivocándonos de persona. Este caballero… no creo que sea el mismo sujeto de anoche", expresó la joven en voz baja. "¿Como que no? Su apariencia y voz son las mismas. Además, él estaba sosteniendo..." "Pero sus ojos son diferentes". La joven interrumpió a la tía Zhao y miró a Bai Yunfei. "El hombre de anoche, tanto en su forma de hablar como de actuar, aunque se parecía mucho físicamente a este caballero en realidad era muy distinto, daba la impresión de ser otra persona, ¿no crees?" Con un gesto ceñudo, la tía Zhao dijo: "Señorita, usted no sabe cuántas personas en el mundo no son lo que parecen, y se las ingenian para ocultar sus mentiras como este rufián". "¡Hey! Necesitas pruebas para decir cosas así. ¿Qué te hace pensar que estoy ocultando mis mentiras?" Esta vez fue Bai Yunfei quien la interrumpió. Comprendiendo que la pelea ya había terminado, guardó su lanza Punta de Fuego. "Si yo fuera realmente ese hombre 'lascivo' del que hablas, ¿piensas que sería tan estúpido como parar ir exhibiendo en mis manos esa… prenda de ropa interior?" "Y algo más…" Bai Yunfei recordó algo importante y se apresuró a comentar: "Antes de toparme con ustedes, una persona chocó conmigo; fue quien colocó ‘eso’ en mi mano..." "Caballero, ¿sabe usted de quien puede tratarse?" La joven arqueó las cejas, confundida. "Bueno, tengo a alguien en mente. Si es quien sospecho… entonces esta debe ser la ‘venganza’ que había prometido hacía mí…" Yunfei se detuvo un momento y luego murmuró: "Seguramente era él. Y esta es su vengativa forma de hacerme pasar por una gran vergüenza…" Inmediatamente levantó la cabeza bruscamente y observó cuidadosamente todo a su alrededor, buscándolo con la mirada. Quinientos metros detrás de Bai Yunfei había una taberna de dos pisos donde cualquiera alcanzaría a ver apenas un poco de lo que ocurría en aquella calle. Sin embargo, para un cultivador de alma, esa distancia no significaba nada. Un joven algo gordo y de nariz grande estaba sentado en lo alto de la barandilla con un plato de semillas de melón en la mano, y se las estaba comiendo una por una mientras observaba a Bai Yunfei desde lejos con una sonrisa. Esta persona era, naturalmente, Jing Mingfeng, con su apariencia cambiada. "¿Eh? ¿Por qué no siguen peleando? Tía, ¿te rendiste? Tú también estás en la etapa Intermedia de Espíritu de Alma. ¿Cómo puedes perder contra él?" Jing Mingfeng hablaba para sí mismo con insatisfacción. Bruscamente torció el gesto, se inclinó subconscientemente hacia atrás, olvidando que estaba sobre la parte superior de la barandilla, y como resultado se cayó emitiendo un suave silbido. Pero no se levantó de inmediato, sino que permaneció suspendido con las piernas, ocultándose. "¿Me ha visto"? No es posible, ¿verdad? ¿Adivinó que estaría espiándolo?" Los ojos de Bai Yunfei recorrieron el área, pero no divisó nada sospechoso. Al mirar una casa de té a varios cientos de metros, desvió su atención de regreso a las dos mujeres. "Hay muchos cultivadores de alma observando en esta dirección. No podré encontrarlo tan fácilmente, y muchos menos con esa extraña habilidad para cambiar de apariencia…" "Caballero, creo que todo esto fue un malentendido. Por el problema que mi tía Zhao ha causado, por favor le pido que nos perdone…" Mientras Bai Yunfei estaba sumido en sus pensamientos, escuchó la tierna voz de la joven. Yunfei miró a la tía Zhao, quien aparentemente estaba dictándole un juicio y sentencia por lo que expresaba su rostro enojado. "Le agradezco que sea tan razonable, señorita, pero no estoy dispuesto a sufrir las consecuencias de esta injusticia. Si tengo alguna oportunidad, descubriré quien me tendió esta trampa y definitivamente les probaré a ambas mi inocencia". "Me parece que sería lo mejor". La joven tiró suavemente de la tía Zhao, a punto de replicar algo. "Vámonos. Hay que marcharnos antes que los del ayuntamiento vengan a este lugar". Bai Yunfei se quedó en silencio por un momento. Sabía que era inútil decir nada más ahora. Juntó las manos y dijo con voz profunda: "Me voy, entonces. Nos veremos de nuevo algún día". Viendo como Bai Yunfei se perdía lentamente a la distancia, la tía Zhao guardó finalmente su sable largo. "Señorita, ¿por qué fue tan amable con él? ¿Realmente cree en lo que ha dicho?" "Sea verdad o no, de haber seguido luchando, ¿le habrías ganado, tía Zhao?", preguntó la joven, mirando a la espalda de Yunfei y sacudiendo la cabeza. "Pues…" La tía Zhao se quedó sin palabras. Aunque ella y Bai Yunfei estaban en el mismo reino, las técnicas de alma que empleó el joven la habían puesto en una difícil situación. Y esa lanza de gran poder fue lo más sorprendente. "Bueno, tía Zhao, olvidémonos de este asunto. Probablemente nunca lo volvamos a ver de todos modos, no hay necesidad de preocuparnos tanto. Mejor vamos preparándonos para salir de la ciudad". La joven sonrió y comenzaron a caminar. Cuando doblaron una esquina, recordó que llevaba algo en sus manos. "¿Eh?" Se trataba del ave de madera tallada que Bai Yunfei le entregó inconscientemente. La joven volvió la cabeza para ver en la dirección que había tomado Bai Yunfei, pero este último ya no se encontraba a la vista. Poco después, dirigió su mirada otra vez al tallado. El ave tenía sus alas extendidas y las patas estaban unidas a un pequeño disco, con la mirada en alto y el pico levemente entreabierto como si cantara en la plena libertad del cielo. La joven acarició con suavidad la superficie de madera y arrugó las cejas al percibir algo en el disco. Al acercarlo más a su rostro, se sorprendió de ver lo que tenía escrito. Anteriormente, cuando Bai Yunfei compró el tallado, pidió prestado el cuchillo de vendedor para cincelar el mismo una oración en la parte inferior del ave. ‘Se libre como las nubes en el cielo’.
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