Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 14
Durante la cena todo fue en silencio lo que me hace suponer que Bradley y Vladimir si hablaron después de que el primero se marchara de la cocina luego de mi reclamo. Hoy por la mañana nuevamente las cosas fueron un poco tensas pero a diferencia de ayer no se sintió tanto la tensión. Al llegar a la escuela todo fue normal y supongo que eso está bien. Hoy al igual que ayer no fui con los chicos en lugar de ello nuevamente fui a la biblioteca desde donde hice lo mismo que el día anterior. Busco más información de utilidad pero no encuentro nada que nos diera alguna pista sobre el rostro de Bartolomeu. Eso me frustra porque realmente en este punto ya no sé si lo que llevo investigado sea cierto o no, incluso siento que ya nada está bien. Me tranquilizo a mi misma y vuelvo a mis clases de forma normal. Las próximas horas pasan rápidamente, la hora en que finaliza mi última clase llega muy pronto, salgo del salón de clases y camino rumbo a mi taquilla para guardar los libros que no ocuparé en la tarde, cierro la taquilla. Avanzo hacia el estacionamiento, debo encontrar a Bradley para ver qué haremos. Llego hasta donde están él y André, desde donde voy noto que hablan animadamente, tal como los mejores amigos que fingen ser. Ver a ambos me da una respuesta silenciosa a lo que de forma inconsciente estuve pensando. André aún no sabe quien soy en realidad, eso me tranquiliza pero a la vez me hace saber que debo darme tanta prisa como pueda para atraparlos antes de que sepa quién soy. –Hola Natalie –saludo con una sonrisa André –que alegría volver a verte. Sonrío solamente en respuesta. –Hoy debo ir a resolver unos pendientes –informa Bradley –con André, por supuesto –añade. –Vale –respondo. –¿Vienes con nosotros? –pregunta André con cierto anhelo en la mirada. –No lo sé –respondo de inmediato. En tanto mi mente empieza a pensar en la posibilidad de ir, ésta vez prefiero tomarlo con calma y analizar en que beneficia y en qué no el hecho de que vaya con ellos. Hacerlo o nos da lo mismo, si voy o no realmente no nos beneficia en nada con lo que respecta a la misión pero me viene la idea de que quizá pueda ver de nuevo a Bartolomeu y así tal vez descubrir algo nuevo sobre él. –Vaya –dice André –creo que es hora de irnos –le dice a Bradley. –¿Irás? –pregunta está vez Bradley. Hay cierta duda en su mirada pero la verdad no sé cómo tomarlo. –Vale –digo –voy con ustedes. Los tres nos montamos en el Porsche de André, el chico lo pone en marcha y salimos con rumbo a donde sea que vayamos. Mientras ellos hablan aprovecho para sacar el móvil, busco entre mis contactos a Vladimir para mandarle un mensaje avisando que nos hemos ido y que vuelva solo a casa. 'Nos vemos en casa, vamos a no sé dónde pero seguro encuentro algo de utilidad K.' Lo mando, poco después recibo su respuesta. No presto la mínima atención al camino que recorre el auto en que vamos, en lugar de ello me dedico a pensar en muchas cosas. Tengo solo un mes para terminar la misión, si lo hago lo antes posible es mucho mejor pero si pasa ese tiempo y no alcanzo mi objetivo lo más probable es que manden a alguien más en mi lugar, dejándome fuera del juego. A eso hay que añadir el hecho de que se espera mucho de mi por ser la hija de dos de los mejores infiltrados que han tenido, más aparte está el hecho de que con esto tendré más oportunidades de volver a trabajar en futuras misiones, de lo contrario son capaces de dejarme fuera de todo y pensar en eso solo me aterra. Me gusta infiltrarme pero sobretodo quiero que sigan creyendo en mi. Cuando regreso a la realidad me doy cuenta que estamos en el mismo almacén que hace unos días. Al igual que aquel día que vine por primera vez hay muchas personas por todos lados, nuevamente habrá carreras ilegales. Bajamos los tres del auto y del mismo modo que la vez anterior dos chicas se le cuelgan a cada uno de los chicos. Por lo visto su fama es tanta. Niego mentalmente pero no comento nada. Pronto perdemos a André de vista en tanto Bradley sigue a mi lado con una de las chicas ya colgada de él. Quiero aprovechar que está ocupado para ir a investigar, quizá si entro de nuevo a los almacenes ésta vez si pueda ver y encontrar algo que nos ayude a poner fin al juego. Miro de reojo a Bradley, la chica aún está colgada de si, parece insistir en besarlo pero él forcejea para alejarla, más no lo logra. La chica lo obliga a estampar sus labios en los de ella, solo permanecen así un instante cuando gira la cabeza en mi dirección y me atrapa mirándolo. La vergüenza y el arrepentimiento surcan sus facciones, yo en lugar de hacer cualquier cosa solo me encojo de hombro y me doy la vuelta para irme a realizar mi plan. Avanzo entre el montón de gente. Chicos y chicas bailando, música a todo volumen, olor a alcohol, drogas y cigarro se percibe en el ambiente, hay tantas cosas que casi se hace imposible nombrarlos todas. Me toman por el codo, para luego girarme, de ese modo veo a quien quiera que sea. –¿A dónde vas loca? –me pregunta la voz curiosa de Bradley. Achico los ojos y le mira esperando que diga algo más, en parte también le veo llena de desconfianza. –¿Tú qué crees genio? –pregunto con cierta burla. –No lo sé, dímelo tú. Tú eres la que hace locuras. Giro los ojos con cierto fastidio. –Por supuesto que a buscar algo de utilidad, señor gruñón –digo con una sonrisa. Niega en total desacuerdo por lo que escucha de mi boca. –No irás a ningún lado –me ordena. Suspiro. Sin que se lo espere me suelto de su agarre y empiezo a correr lejos de su presencia,e cruzó entre tantas personas con la clara intención de alejarme de él y cumplir mi objetivo. Corro por un buen rato hasta que me encuentro en el mismo sitio que dónde estuve aquél día que entré por primera vez al almacén. Pego la espalda a la pared, mi respiración está un poco acelerada por la adrenalina del momento, me llevo una mano al pecho y empiezo a clamar a mi corazón. De nuevo siento como me toman por el codo impidiendo que salga corriendo de nuevo, no hace falta ver para saber de quién se trata. –Déjame hacer tranquila mi trabajo, ¿quieres? –gruño de mal genio. –No –dice con firmeza afianzando su agarre en mi codo. Me logro soltar de su agarre pero me dura poco el gusto dado que me vuelve a tomar pero está vez por el antebrazo. Gruño frustrada. –Ni lo pienses –habla de nuevo. Lleva su otra mano a mi cuello, justo por debajo de mi mejilla y pone los dedos en aquel punto en que con tan solo un movimiento quedaré noqueada al instante. –Vale –respondo resignada. Asiente complacido con mi nueva actitud. Desliza su mano de mi antebrazo hasta mí mano, se siente extraño pero no digo nada. Entrelaza nuestros dedos y eso me aturde más. Me gusta tener su mano en la mía, llevo mi vista a nuestras manos enlazadas. El aire amenaza con escaparse de mis pulmones pero hago de todo para evitarlo. Miro a Bradley quien también me mira, con los ojos me pide que siga sus órdenes. Me jala consigo haciendo que vaya detrás de él. Nos encontramos atrás del almacén, así que no podemos salir como si nada de este lugar, debemos ser cuidadosos para no ser vistos eso podría encender alarmas que no nos conviene tener sobre nosotros. Al momento en que Bradley dará la vuelta en una esquina para finalmente salir de aquí y regresar con el resto de gente escuchamos la voz de André aproximarse. El moreno se detiene inmediatamente, lo que me hace chocar con su espalda. Se vuelve a verme asustado. –Viene hacía acá –dice con pánico en la voz y la mirada. Mi pulso cardíaco se dispara al oírle. –Pues hay que correr –propongo. Niega, la voz del castaño se escucha casi a lado de nosotros. El moreno me mira sin aún saber que hacer, yo estoy en la misma situación. Pego la espalda a la pared con la esperanza de hacerme pequeña y desaparecer ante su vista. Sin que Bradley se lo espere lo jalo de la chaqueta hacia donde estoy y lo acerco mucho a mi cuerpo. –Cúbreme con tu cuerpo –le susurro un tanto insegura de que eso pueda funcionar –no dejes que me vea. Clava sus ojos en los míos mirándome de forma intensa y segura, tal vez hasta con aire seductor pero no sabría decirlo realmente. –¿Así? –dice en un susurro. Pone su antebrazo a un costado de mi cabeza, con ello logra cubrir parcialmente mi rostro, acerca su cara a la mía haciendo así que nuestras narices casi se rocen. El aroma de su perfume me inunda las fosas nasales. Huele delicioso. –Así creo que está bien –susurro débilmente. Asiente sin dejar de mirarme, pone su otra mano del otro lado de mi cabeza, su cercanía me está empezando a afectar, estamos tan cerca que puedo escuchar los latidos de su corazón. De algún modo extraño me gusta estar en esta posición con él. –No te muevas tanto –dice –trata de mantenerte oculta detrás de mi cuerpo. De ser muy necesario tendré que besarte –advierte mientras con cierta curiosidad lleva su vista a mis labios. Me mira con anhelo, con algo que puedo distinguir como ansias pero también con algo de timidez. Sus ojos regresan a los míos, las imágenes de las veces que he fantaseado con besarlo vienen a mi mente, porque por muy irracional que suene quiero besarlo, deseo que me bese siendo solo nosotros dos y nadie más, sin máscaras. Porque estando ahí es como si se besaran dos primos. Bradley se acerca más e inclina la cabeza a un lado, el pelo le cae sobre la frente. Por la postura en que estamos estoy segura que cuando André aparezca en la esquina no me podrá distinguir. Roza sus labios con los míos, cierro los ojos esperando a que empiece el beso, me siento ansiosa por besarlo. La respiración se me acelera. –¿Zed? –pregunta André confundido. Bradley se separa bruscamente de mí dejándome con las ganas de besarlo. Suelto un suspiro casi inaudible cargado de total frustración. El moreno mira en dirección de dónde está el castaño quien por lo que logró ver mira con intriga al ojiverde. –André –dice con un asentimiento de cabeza. Desde mi sitio hago de todo para ocultar mi rostro con el pelo y en parte con el cuerpo de Bradley. –¿Qué haces aquí? –pregunta con desconfianza. El tono de su voz enciende las alarmas en mi cabeza, no puedo dejar que me vea porque todo se vendría abajo. –Quería un poco de privacidad con mi chica –dice tranquilamente –tú me entiendes. No es fácil encontrarla en medio de toda esa gente. 'Mi chica.' Me toma con la guardia baja y de cierto modo me acelera el corazón. No debo sentirme así pero aquí estoy, me emociona como se refirió a mi, aunque en el fondo sé que es solo una fachada. –Entiendo –dice con la voz llena de picardía. Pone su mano en mi mejilla cubriendo mis facciones, me atrae hacía su cuerpo y aprovecho para esconder mi rostro en su ropa. Su fragancia no tarda en invadirme, respiro hondo. Me terminó de ocultar más en su espalda, me aferro a él desde su espalda, paso mis manos por su torso. Ojalá que pronto se vaya. Bradley toma mis manos que ahora están en su abdomen, entrelaza nuestros dedos reconfortandome con su acción. –¿Me necesitabas? –inquiere Bradley con cierto desespero en la voz. Al igual que yo quiere que ya se largue de una vez. –Solo estaba buscando a Natalie –habla –me preguntaba si sabías a dónde fue pero veo que estás más perdido que yo. El moreno asiente mientras yo me estremezco con la idea de él viendome detrás del moreno. Trago saliva. –La ví hace un rato pero igual la perdí de vista –responde con seguridad. –Vale –dice –ire a buscarla. Te veo después. –Claro –responde Bradley. Poco después suelta un suspiro de alivio y segundas más tarde se voltea a mirarme. Pone sus ojos en los míos, recuerdo que iba a besarme y el deseo de que lo haga vuelve, parece notarlo pues de a poco se acerca a mí de nuevo, cierro los ojos a la espera. Pero el beso jamás llega, en vez de ello deja un beso en mi frente para después apartarse totalmente de mí. –Vamos –dice –ve por ese lado, yo iré por el otro y conseguiré una rubia que guarde la apariencia. Asiento con cierta decepción y sin decir más me voy.
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Entre tú y yo (TúYo #1)

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