La Tercera hija del Rey

Capítulo 13
Xana aprovechó su estadía en el reino Malón para buscar a su hermana. Durante varias semanas recorrió las diferentes cárceles de la ciudad y después de su ardua búsqueda la encontró. Xana casi no reconocía a la muchacha. Estaba tan delgada y demacrada que al momento de verla sintió enojo y pena. Ahí estaba su hermana mayor Raizel, una personalidad dócil y obediente caracterizaba a la muchacha, nunca rompía las reglas y se mantenía dentro de los márgenes. —Raizel, al fin te encontré Xana cae de rodillas frente a la mujer que estaba trás los barrotes. —Xana, ¿qué haces aquí? Si te relacionan conmigo estarás en problemas—dice mientras se arrastra hasta ella —No me importa, buscaré alguna forma de sacarte. Tenemos mucho que hablar, ¿qué pasó en mi ausencia? ¿nevado los conquistó? —¿Qué importa cuál conquistó primero? Al final se obtuvo el mismo resultado —Tienes razón, no tiene importancia. Debes esperar hasta poder sacarte de aquí, te prometo que no me tardaré. —No será necesario. La rosa sangrienta dio con mi paradero. Ellos se encargarán de sacarme. —¿La rosa sangrienta? —Son los insurgentes del reino Franco. —Raizel, eso es peligroso, no tienes que pertenecer a los rebeldes, yo te sacaré de aquí. —Ya tomé mi decisión, Xana —Raizel, tú no eres así. Eres obediente y nunca rompes las reglas, ¿por qué te comportas así? —¿Obediente? Sí lo fuí. Sin embargo, de qué sirvió ser obediente cuándo al final mi padre tomó malas decisiones y ocasionó la caída de nuestra dinastía. —¿Sabes qué pasará si te atrapan? Colgarán tú cabeza en la plaza pública, serás humillada. Yo no quiero eso para tí. —Por muchos años te admiré, incluso de envidié. Tus ayudas al reino eran muy buenas, y eso se vio pero todo se demoronó a pedazos cuando fuiste a Herem. Ahora, mi turno de engrandecer el apellido de padre ha llegado. No descansaré hasta lograrlo y tú tampoco lo harás —Hay otras formas de lograrlo, unirse a los rebeldes... —No trates de convencerme, ya lo decidí. Ahora vete, no quiero meterte en problemas. Xana se aleja de la celda de su hermana y consigue salir de la prisión. —¿Encontró a su familiar?—preguntó el carcelero. —No, aquí no está. Gracias Xana caminó con rapidez a través de las calles de la capital del reino Malón y cuando llegó al palacio se integró a las filas del servicio. —Detente La voz de su alteza real detiene de un freno a Xana que se inclina levemente y vuelve su cuerpo para seguir el camino a la corte de la princesa Céline. —Alteza real, debo ayudar a mi señorita. —Veo que tú señorita es más importante que mi llamado —No malinterprete, alteza. Su alteza Céline es mi superior y es en primera línea que debo atenderla, usted es una princesa real, la hija de un rey, no necesita mi ayuda en absoluto, pues tiene a muchas doncellas y criadas a su disposición. —¡Sirvienta insolente! —farfulla enfurecida —Con su permiso, me retiro. —Lacayos, no la dejen ir —dictamina Los hombres que se mantenían tras la princesa avanzaron hasta tapar el paso de Xana y dos de ellos se pusieron tras ella, la agarraron de los brazos obligándola a arrodillarse. Xana movía los brazos intentando deshacer el agarre de los hombres. A la escena se agrega la presencia de Céline. La muchacha se acerca por premura al lugar y trata de defender a su doncella. Pero ¿quién era frente a la princesa real? Pronto la joven fue humillada junto con Xana. Ambas obligadas a rendirle pleitesía a su alteza real. —Alteza real, ¿cuál negro es su corazón? ¿por qué tiene que hacer esto? —Mi corazón es muy negro y el hecho que tú doncella ladrase como un perro no hizo más que enfurecerme. —Pero alteza, déjenos ir. No la volveremos a molestar. —Claro Céline, te dejaré ir, al fin y al cabo somos familia pero a tú nueva mascota no la dejaré ir tan fácil. Se irá cuando haya hecho diez reverencias mientras dice: "Soy inferior a su alteza real, debo entender mi lugar" Si no lo haces haré que te azoten 20 veces. Tú decides. —No lo haré Xana habla con la mirada fija en la princesa. De reojo ve la expresión de miedo de Céline, sin embargo, no presta atención. Sabía en lo que se estaba metiendo. —¡Azótenla hasta la muerte! —demanda a gritos Milene. *** Buenas tardes, aquí un nuevo capítulo. Espero y les guste
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