Cuarto Reino

Cap. 27.1
Cap. 27 Darién dando la vuelta en “U”, choca varias veces. ─ ¡Procura sacarnos de aquí por lo menos vivas! ─ reclama Darlen. ─ ¡Lo siento!, nadie me pidió opinión si sabía manejar o no ─ protesta Darién a cambio. Manejando a toda velocidad, pudieron ver las patrullas y ambulancias corriendo en dirección al desastre y al caos, durante el trayecto, girando entre calles sin destino alguno, todos se preguntan a donde deberían ir, Harley, antes de perder la conciencia ofrece su apartamento, todos se miran a las caras, habían heridas que tratar, por lo menos la de Caroline que aun faltaba por cerrar, los golpes de Darlen y chequear si Harley tenía heridas graves. Harley despierta en su cama abriendo los ojos con dificultad, busca de estirarse, pero los músculos de sus brazos y su cuerpo se quejaron; siseando de dolor, ya conciente de su alrededor, recorre con la mirada la habitación, las cortinas corridas oscurecían un poco su cuarto. Agudizando sus oídos lograba escuchar una discusión ahogada que provenía desde la pequeña sala, ¿Dónde estarán sus amigos?, ¡mierda Caroline!, Harley se busca de levantar bruscamente, pero a la final se termina enredando con las sábanas cayendo estrepitosamente al suelo, nadie escuchó nada, o por lo menos eso pareció, ya que nadie vino en su ayuda. Abriendo la puerta, la luz que llegaba desde la sala, le golpeó los ojos obligándola a estrechar la mirada hasta que se acostumbrara al cambio de iluminación, aun algo mareada, se desplaza por el corto corredor hasta la sala aferrándose a la pared. La discusión se hacía cada vez más intensa, pudo reconocer la voz de Darlen y de Caroline, pero hubo una voz que no supo reconocer, ninguno de sus amigos era. Parándose en el umbral del corredor, presenciaba la diatriba entre Darlen y el otro joven, que por cierto, se parecía mucho a ella. ─!¿A qué vienes entonces?!, si no vas a ayudar… ─ ¡¿Ayudar?!, no estoy tan loco como tu, ni mucho menos vivo de fantasías ─ ¡No es ninguna fantasía!, ella es real, ya te lo he dicho ─ ¿Ah si?, ¿Y se puede saber quien es la grandiosa reina? ─ No es ningún juego, Darién ─ interviene Caroline con un tono de voz llena de aburrimiento, luego agregó. ─ Todos nos estamos jugando el cuello… ─ Por una mentira y una fantasía, se están jugando el cuello jodiendo a las personas equivocadas ─ Aja, y tu crees que ignorándolo todo nada te va a pasar ─ replica Darlen con las manos en las caderas, fulminándolo con la mirada. ─ No me pongas esa cara, ya la conozco, me vas a echar en cara lo decepcionado que estaría padre por no contribuir a la causa ─ Caroline aun con su ojo casi sanado, no aguanta más parándose entre los dos. ─ ¿No han pensado que ella podría estar despierta?, deberían bajar la voz ─ No hace falta ─ intervino Harley desde el umbral del corredor. Aun Harley mostraba los ojos plateados, cosa que para Darién le causó mucha curiosidad, Darlen y Caroline reparan asombradas en Harley, ¿Cuánto había escuchado?, sin embargo Darién no le prestó más atención a Harley para proseguir sus protestas. ─ Aun sigo sin comprender su absurda guerra ─ Simple ─ cortó Caroline con el ceño fruncido fulminando a Darién por su insensatez. ─ Solo queremos vivir en paz ─ Lo mismo buscan los religiosos ─ Pero ellos si viven de fantasías, y peor aun, se matan entre si por una presunta fe y una paz que llevan milenios buscando ─ refuta Darlen señalando hacia la ventana, enfatizando al mundo entero en su error. ─ A ver, lo que pasó con Moisés, en creer en un Dios que los lanzó al desierto a su suerte con… miles de personas, ¿Al monte Sinaí?, (resoplido), vagaron por el desierto hasta morir, ¿Por qué la excusa de la tierra prometida?, lo único que está asegurado y prometido es la muerte ─ ¡Es lo que quiero decir, Darlen!, si siguen con ésta estúpida cruzada las matarán a todas, esa reina de ustedes no es Moisés, tampoco José o Noé ─ Yo he visto lo que puede hacer la reina, soy testigo de ello ─ refuta Caroline. ─ ¿Ah si?, ¿Has visto el reino del que tanto habla? ─ Mm, bueno, Mm, no ─ Entonces tu eres la que menos puedes opinar en esto, lindura ─ Pero padre creía en ella ─ Nuestro padre se volvió loco en creer en esos estúpidos cuentos ─ de pronto Caroline observa a Harley la cual aun estaba mirando la discusión de manera impasible, en silencio, luego a Darién, para así esbozar una sonrisa y relajarse en el sillón, Darién repara en Caroline con el ceño fruncido y mirada interrogante. ─ ¿Qué es lo que te resulta gracioso? ─ pregunta Darién. ─ Nada, que cada vez que abres la boca la estás cagando cada vez más ─ Darlen confundida, observa a Caroline, ésta le devuelve la mirada con una sonrisa cómplice, entorna los ojos sobre Caroline para sonreír de la misma manera y ambas posan sus ojos en Harley. Harley intrigada las mira a ambas. ─ ¿Qué? ─ pregunta saltando de un rostro a otro. ─ ¿Darién? ─ interviene Darlen suavemente con una sonrisa que Darién no supo interpretar para que éste se callase de una vez. ─ ¿Qué? ─ Tu querías conocer a la reina, pues, la tienes en frente de ti ─ señala Darlen con la cabeza hacia Harley. ─ ¿Quién?... ¿Ella? ─ los ojos abiertos de par en par de Darién no tenían precio, luego de un par de segundos analizando a Harley de arriba abajo, se desploma sobre un sillón a reírse. ─ No le vemos lo gracioso ─ reclama Caroline con expresión impasible. ─ ¡Yo si! ─ contesta Darién entrecortado por las carcajadas. ─ ¿Yo?, ¿Reina? ─ pregunta Harley igual de confundida. ─ Si, eres la reina que nos conducirá al Cuarto Reino ─ las carcajadas de Darién se hicieron más intensas y chocantes. ─ No sé de que hablan, pero, ¿Cómo haré eso?, ¿Cómo guiar a un pueblo si solo puedo…? ─ ¡Basta!, ¡Basta!... me va… (jadeo), a…, (jadeo), matar, (Jadeo) de la risa, (carcajadas) ─ Caroline se levanta del sillón para tomar por los hombros a Harley, y con una sonrisa solemne le aclara. ─ ¿Te acuerdas la historia que te conté sobre Paola Doménico, e Ivana Pavlova? ─ Si ─ contesta Harley lenta y tentativamente. ─ Bien, ¿Ya sabes lo que tienes que hacer? ─ Mm, ¿Recordar? ─ ¡Exacto! ─ interviene Darlen con una amplia sonrisa, la risa de Darién se detuvo para mostrar una expresión de asombro como nunca, ─ Eso es nuevo ─ señala Darién a Harley. ─ Eso quiere decir… ¿Qué dependen de una reina desmemoriada? ─ y otra vez las carcajadas no se hicieron esperar, Darlen trata de reclamarle por su falta de respeto confrontando a su hermano, pero éste se le desvanece la risa en un parpadeo para levantarse con una expresión letal. ─ ¡No!, ahora escúchenme las dos, no podemos depender de una fantasía y mucho menos de una… ─ señaló Darién a Harley despectivamente. ─ “reina” que sufre de amnesia y que no sabe ni siquiera donde está parada, pongan los malditos pies en tierra, ese Cuarto Reino. No. Existe ─ No te permitiré que… ─ ¿Qué no me vas a permitir?, tanto tu como padre son unos perdedores que creen en mentiras, y cuentan con una reina sin recuerdos ─. La sorpresa no se pudo haber completado con una pregunta que provino desde la entrada del apartamento. ─ ¿Reina?, ¿Harley es una reina?, ¿De que hablan? ─ había sido Renata queriendo matar la gran interrogante de todos. ─ ¿Quiénes son ustedes? ─ pregunta Darién con un gesto desdeñoso, eran los amigos de Harley que los miraban con asombro, pero en cambio Renata y Rosa corazones brotaban de sus ojos por Darién, la cual, éste los miraba de soslayo, José repara en Caroline percatándose de la herida en su ojo con ceño fruncido, se veía más como un ojo bien amoratado que como una herida de bala. ─ ¿Qué coño le pasó a tu amiga? ─ Darién se mostraba más confundido que nunca al igual que todos los presentes. ─ Chicos, solo vinimos a buscar algunas cosas, ya nos íbamos ─ No mames, Harley, nadie se va si no nos explican lo que está pasando, uno, ¿Qué le pasó a tu jefa en el ojo?, dos, ¿Qué coño es eso de que eres una reina? Y tres, ¿Quién coño es éste imbécil? ─ Será mejor que te tragues la pregunta o haré que te las tragues, cachorrito ─ se paró Darién delante de José erguido y desafiante, éste le corresponde de la misma manera sin importarle el gran tamaño de Darién, Harley se mete entre ambos para evitar una tragedia. ─ Basta chicos, basta… ¡eh dicho que basta!, no queremos una guerra de machos alfa en ésta casa ─ Darién y José lanzan un resoplido a la vez, las muchachas se acercan a Harley para llevarla a un lugar a parte, era una reunión extraoficial de las chicas, dejando a los demás mirarse en silencio de manera incómoda, llena de intriga y confusión. ─ ¿Cómo es eso de que eres una reina? ─ pregunta Renata con curioso entusiasmo en voz baja. ─ Ni yo misma sé, pero créanme, ellas están convencidas de que lo soy ─ Pero, ¿Eres o no? ─ insta Rosa tomando de las manos a Harley. ─ No lo sé ─ ¡Eh!, Harley, ¿Nos vamos?, el avión nos espera ─ llama Caroline. ─ ¿Nos?, a mi no me metan, ustedes vivan su cuento de mil fantasías, yo me voy ─ refuta Darién señalando hacia la puerta con ambos pulgares. Las tres chicas levantan la cabeza ignorando el llamado de Caroline y la replica de Darién. ─ Y ¿Quién es el chavo guapo? ─ pregunta Renata con aquel brillo en la mirada. ─ Se llama Darién, es el gemelo de Darlen ─ ¿Gemelo? ─ pregunta Renata asombrada, levanta la cabeza para mirarlos, luego prosigue con la micro-reunión con Harley. ─ Y… ¿Qué te pasó en los ojos? ─ pregunta Rosa. ─ He… son lentes de contactos ─ Wao, ¿La neta?, están súper, se ven reales, mira Renata, ¿De a poco que no se ven reales? ─ Renata asiente para acto seguido preguntar. ─ Por cierto, ¿A dónde van? ─ Quieren llevarme a España ─ ¡¿España?! ─ grita Rosa sin disimulo. ─ ¡Baja la voz! ─ reclama Harley en voz baja. ─ Si tu vas, nosotros también ─ ¡¿Qué?!, no, Rosa, es muy peligroso ─ Con más razón, tenemos que cuidarnos, y no podemos dejarte en manos de gente… ─ Rosa levanta la cabeza para mirar al grupo, luego prosigue. ─ Como ésta ─ No creo que ellas estén de acuerdo ─ Ni hablar, vamos porque vamos ─ José y Sebas se acercan. ─ ¿Qué pasa? ─ Chicos alístense, nos vamos para España ─ Caroline y Darlen escucharon la propuesta y se negaron rotundamente, pero los amigos de Harley dieron solo una opción, Harley viaja con sus amigos y punto, Darién con sonrisa en rostro relajado se sienta en el sillón a disfrutar de aquel debate. ─ Ni hablar, no irán y fin de la discusión ─ refuta Darlen plantándose frente al grupo de Harley. ─ Lo siento, bonita ─ interrumpe Sebas. ─ Pero los cuates no se abandonan y Harley… es parte de la familia ─ finaliza Sebas rodeando con su brazo los hombros de Harley con solemnidad. ─ Además, les apuesto que ustedes estuvieron cerca de aquel incidente ─ ¿Cuál incidente? ─ pregunta Caroline con expresión de asombro. ─ No se haga, señorita, esa herida en su ojo no es normal, ni mucho menos es exceso de rimel ─ refuta José seriamente con mirada inescrutable señalando al ojo de Caroline con la barbilla, Darién lucha con la risa por lo bajo que sonó más como a un ronquido. ─ De seguro eso dejará marca en su lindo rostro ─ agrega José como punto final a la discusión. Darién se levanta de su puesto ajustando su camiseta que marcaba perfectamente los músculos bien definidos de sus pectorales y abdomen, Renata suspira disimuladamente. ─ Si el chavo guapo va, yo voy ─ murmura Renata y Rosa afirma con otro suspiro, éste levanta la vista hacia las gemelas ofreciendo una sonrisa traviesa, las gemelas se ruborizan al darse cuenta que Darién las había escuchado. ─ Bueno, será mejor que me vaya, no le veo el caso seguir discutiendo el asunto ─ las gemelas protestan para que no se vaya ofreciéndole apresuradamente un cafecito. ─ Bien, ya que si no vas a aportar en nada. Sin ti estaremos mejor ─ señala Darlen despectivamente, Darién agita su mano perezosamente en gesto de despedida, Renata da de codazos a Harley para que intervenga, pero ésta no haya y ni sabe que hacer al respecto, de pronto… ─ Si demuestro que soy la reina ¿Creerías? ─ ¿Qué has dicho? ─ Darién se gira con el ceño fruncido, intrigado, ¿sus oídos estaban fallando?, Harley había captado toda su atención, gran error, porque los nervios comenzaron a dominarla entre balbuceos, así que cuadró sus hombros y levantó su barbilla desafiantemente, aunque por dentro sentía que su corazón se le fuera a salir por la garganta. ─ Lo que oíste, si te demuestro que soy la reina, ¿Creerías? ─ Darlen y Caroline no podían tampoco dar crédito a lo que escuchaban, sintiéndose tanto honradas como sorprendidas y llenas de orgullo, en cambio los amigos de Harley se quedaron sin habla, Darién sopesó la propuesta de Harley por unos segundos. ─ Y si no lo eres, ¿Qué gano yo? ─ Todos desistiremos en seguir con esta estúpida cruzada como tu dices ─ Veamos si entendí. Me estás pidiendo que te siga a quien sabe donde, para probar de que estoy en lo cierto, ¿No es así? ─ Así es ─ No le veo sentido. No me interesa ─ ¿Acaso tienes miedo de que tenga razón? ─ ¿Yo?, ¿Miedo? ─ Harley no podía creer que había caído en una provocación tan infantil, Darién se burla de Harley acercándose a pasos lentos y perezosos, y sin dejar un atisbo de desafío iba aclarando: ─ Yo no tengo miedo ni de una tonta descendiente de una gammel heks, (N.T. en noruego significa bruja antigua o vieja bruja), ni de nadie ─ Darlen no soporta tanta insolencia propinándole una bofetada a su hermano con el dorso de su mano, Darién con los ojos inyectados en sangre y furia, fusionando el rojo con el azul-plata, la sujeta por el cuello despegando sus pies del suelo, la lleva hasta golpearla contra una pared agrietándola al igual su cabeza con el techo. ─ Que sea la última vez que me golpeas ─ amenaza Darién con los dientes apretados mostrando sus largos colmillos, Darlen trata de luchar contra el agarre de su hermano, pero éste ni se inmutaba ante sus esfuerzos, los amigos de Harley se sobresaltan arrinconándose cerca de la cocina, Caroline se levanta para interceder, pero Harley levanta la mano, los amigos de Harley tratan de retenerla, pero ésta se zafa de sus agarres para llegar hasta Darién.
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