Cuarto Reino

Cap. 26.2
La gente comienza a correr despavorida y en pánico por todas partes, Caroline coloca a Harley detrás de ella en gesto protector esperando que el intenso humo y polvo se disipara. Una mujer de piel blanca y de finos rasgos y con un sobretodo negro de cuero sale de entre todo ese humo sacudiéndose el polvo, se veía algo incomoda, resopla al no poder sacudirse del todo, busca entre sus bolsillos los lentes de sol, su frustración crece al ver que sus lentes estaban hecho trizas, ─ Desearía que no estuvieses muerta para volverte a matar ─ eso no puede ser posible, ¿Darlen muerta?, los oídos de Caroline y Harley no podían creer lo que acababan de escuchar, de pronto la mujer repara toda su atención en Caroline, esboza una sonrisa maliciosa y triunfal. ─ Te encontré ─ dijo aquella mujer por lo bajo. ─ Corre, Harley ─ ¿Qué? ─ ¡CORRE! ─ ambas se enfilan en una carrera desesperada, la mujer frunce el ceño y comienza su persecución. Ni Caroline, ni Harley supieron en que punto les dio alcance, ya que la mujer empuja a Harley a un lado, golpeándola contra un auto dejándola inconsciente, en cambio a Caroline se llevó el plato fuerte, sujetándola por el cuello y torciendo su brazo, la azota contra una pared, luego la azota contra otro auto abollándolo por un costado haciendo que la alarma se disparara, luego mete su cabeza contra el cristal, Caroline trata de defenderse, pero sus esfuerzos eran en vano, la mujer la sujeta por el cuello despegando sus pies del suelo. ─ Te asesinaría de otra manera, pero eres la última de ellos ─ dijo la mujer con el odio reflejado en sus dientes apretados, ¿de quien coño hablaba ésta mujer?, ¿Quiénes son “ellos”?. Unos pasos resuenan acercándose lentamente. ─ Creí haberte matado ─ dijo la mujer sin siquiera mirar. ─ No te lo dejaré fácil, puta ─ la mujer tira a Caroline a un lado como un guiñapo, ésta trata de arrastrarse con la mano en su garganta luchando por la forma de recuperar la respiración, la mujer se gira con el ceño fruncido entornando los ojos, ¿Cómo me has llamado? ─ Ya me oíste, puta ─ la mujer resopla y rueda la mirada dejándola en blanco. ─ Se más creativa, me han dicho cosas peores ─ de pronto la mujer reflexiona. ─ Y ya que estás viva, te cobraré los lentes y el abrigo que por cierto lo tengo hecho un asco, dos razones más para matarte ésta vez ─ Darlen se prepara para atacar, pero una voz interrumpe el momento. ─ Si alguien tiene que matarla ese seré yo ─ un hombre aparece entre los callejones, abrigo marrón ladrillo, espada en hombro, caminando de forma relajada y lenta, de cabello largo blanco peinado a la moda, ojos azul-plata, de labios finos, de rasgos faciales parecidos a los de Darlen, solo que su mentón estaba ligeramente más firme y cuadrado que el de ella. ─ ¿Darién? ─ pregunta Darlen confundida. ─ Hola, hermanita, tiempo sin vernos ─ saluda el hombre a Darlen con una sonrisa socarrona. ─ ¿Qué haces aquí? ─ Solo andaba de paso y de pronto te vi y me pregunté, vaya, ¿esa no es Darlen?, y me acerqué para ver como te pateaban el culo, pero la cosa cambió cuando te amenazó de muerte, eres mi hermana y todo, pero si alguien debe matarte ese seré yo ─ Muy linda la reunión familiar, pero tengo cosas que hacer ─ la mujer da un paso, Darién se interpone bajando su espada entre Darlen y ella. ─ Creo que fui claro ─ ¡Lo tenía controlado! ─ ¿Controlado? (risas) ─ pregunta Darién sin siquiera mirar a su hermana. ─ Hace tres cuadras demostraste todo lo contrario ─ la mujer lanza un bufido. ─ Si no quieren luchar, por mi no hay problema ─ la mujer se encoge de hombros. ─ Total, no vine por ustedes ─ se da media vuelta para encarar a Caroline que a duras penas se pudo poner en pie. ─ ¿Dónde estábamos?, ¡Ah!, si, te iba arrancar el corazón ─ la mujer se abalanza contra Caroline, ésta se cubre cruzando sus brazos esperando el ataque, pero el ataque nunca llegó, solo para darse cuenta de que la mano de aquella mujer se había frenado a pocos centímetros de su pecho, una mano emitiendo volutas de energía azul intenso la sostuvo en el último momento, pero eso no era todo su asombro, lo que la dejó sin habla fue al ver quien era su defensora, Harley con expresión impasible sostenía el brazo de aquella mujer, ésta retuerce el brazo tratando de zafarse, pero todo fue en vano. Sin siquiera mirar a la agresora, Harley aprieta más el brazo, escuchando el traquido de huesos partiéndose, la mujer comienza a gritar de dolor y más aun a retorcerse al ver que su mano comenzaba en arder en fuego azul, Harley tuerce el brazo obligando a la mujer arrodillarse, todos miran perplejos el como Harley logró doblegar a aquella mujer con tanta facilidad, cosa que ni Darlen ni mucho menos Caroline lograron hacer, ésta la miraba con furia ardiente, trató de desatar poder sobre Harley, pero no tuvo oportunidad, ya que recibe un fuerte rodillazo en la cara partiéndole la nariz y plantando la cara contra el costado del auto donde Caroline había sido golpeada, la mujer trata de levantarse aturdida, pero cuando se percata de lo que pasaba a su alrededor, es empalada contra el auto con un parquímetro, la mujer da un jadeo agónico aforrándose al parquímetro encajado en el pecho, para Lugo quedar laxa y colgante en el lugar. ─ ¿Harley? ─ Caroline llama tentativamente con la mano tendida tratando de llegar a ella, Darlen se acerca lentamente sujetándose las costillas con la respiración pesada. ─ Harley, ¿Estás bien? ─ pregunta Darlen del mismo modo, ésta mira a un lado, luego al otro, Caroline vuelve a llamarla, Harley se mira las manos y comienza a espabilar, trastabillando. ─ Que… ¿Qué pasó? ─ Darlen fue lo suficientemente rápida para atraparla a tiempo. ─ No es nada, es hora de irnos ─ Harley se sorprende al ver a la mujer empalada, ─ ¿Quién lo hizo? ─ Tu ─ contesta Caroline, solemne. ─ ¿Yo? ─ Nos salvaste a todos ─ agregó Darlen con admiración en su mirar, luego mira a unos pocos metros más detrás de Darlen para encontrarse con la mirada de un hombre muy parecido a Darlen. ─ Darién ─ susurra Harley dejándose caer aturdida en los brazos de Darlen, a punto de desmayarse. Todos se miran a las caras, Darién levanta las manos en gesto de rendición. ─ No tuve nada que ver ─ Tu conduces ─ He, he, ¿Yo?... ¿Y por qué yo?, solo pasaba por aquí, sus líos son suyos no míos ─ Ya dije ─ señaló Caroline después de haber revisado el cuerpo del chofer de la limosina, tirándole las llaves al hermano de Darlen. Darién hace un gesto levantando las manos en resignación y afirmación, aceptando la orden de conducir. Abordan el auto… ─ Sujétense ─ indica Darién antes de poner en marcha el auto.
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