Cuarto Reino

Cap. 26.1
Cap. 26 Después del desayuno, Caroline le explica más detalles sobre su vida y sobre su poder, Harley por fin parecía captar la cosa, ya que su rostro expresaba más fascinación por querer saber que incredulidad, y desde luego ya no miraba a Caroline como una lunática endemoniada, de todas formas, ¿Qué podía perder?, su dos nuevas amigas eran sobrenaturales, ¡una Nefilim y una succubus!, ¿Quién se lo podría imaginar?, el mundo parece haberse vuelto loco, eso demostró para los ojos de Harley de que el mundo sí pueden haber todo tipo de cosas, solo que su mente aun no lo procesa del todo. ─ ¿Por donde empezamos? ─ pregunta Harley. ─ Por ahora… el como respirar, necesitas controlar tu respiración y tus emociones ─ Estoy controlada, estoy calmada ─ repite Harley varias veces cerrando los ojos, cuadrando sus hombros erguida, juntando las puntas de sus dedos como si meditara, Caroline le da una suave palmada en la frente, Harley protesta a cambio con el ceño fruncido. ─ ¡Aunque sea lo intento!─ Si, pero como no es solo presta atención, tus sentimientos y emociones están unidas a tu conciente y subconsciente, ya que son reacciones espontáneas de lo que percibimos, por ello no la controlamos, a pesar de todo, esas emociones y sentimientos son catalizadores básicos de energía muy útiles de vez en cuando, no solo nos permite reflejar esas energías, sino también canalizarlas y dirigirlas a través de la respiración por nuestro cuerpo al exterior y estar sobre todo consciente a nuestro alrededor ─ Harley arruga la nariz. ─ Suena complicado ─ Al principio, pero después que lo controlas… ─ Caroline se encoge de hombros demostrando que después, todo sería más sencillo. ─ Hazme una demostración, por fis ─ insta Harley con ojitos de borrego, Caroline sopesa la petición de Harley, ─ Esto debe ser una broma ─ pensó Caroline después de varios segundos. ─ Bien, solo lo haré una vez, ¿De acuerdo? ─ Harley asiente con entusiasmo y una gran sonrisa. Caroline mira a su alrededor, se levanta y busca en el mini bar un vaso con agua y un bolígrafo, lo coloca en la mesita delante de Harley, se sienta en el suelo y con su dedo comenzó a ondearlo en el aire, el agua del vaso se agitaba ligeramente, con movimientos sutiles de su mano apartó el vaso a un lado sin siquiera tocarlo para tomar el bolígrafo y comenzar a rodarlo por la mesita hacia delante y hacia atrás, una y otra vez. Una vez hecha su demostración, Harley aplaude entusiasmada y sin habla, solo dando un gritillo ahogado, Caroline agita ligeramente su cabeza para acomodarse el cabello, respira profundamente y toma las manos de Harley, ésta se tensa ante el contacto de Caroline borrando su sonrisa, Caroline se humedece los labios mirando profundamente a los ojos de Harley. ─ Ahora bien, enfoquémonos en tu respiración ─ Harley cierra los ojos para recibir otra palmada en la frente. ─ ¡Oye! ─ Presta atención… trata de acompasar tus respiraciones con las mías eso regulará tus pulsaciones ─ Harley comenzó a graduar su respiración, pero al no sentir ningún cambio ni respuestas de Caroline, ésta comienza a respirar un poco más pesadamente, Caroline presiona un poco sus manos al notar su tensión. ─ Es difícil ─ Solo concéntrate, Harley, puedes hacerlo, sé que puedes ─ vuelve a intentarlo, pero su nivel de estrés estaba creciendo, terminando con el efecto contrario, sus ojos brillaron aun más rompiendo varios adornos de porcelana, Harley se sobresalta dando un gritillo agudo. ─ Está bien, está bien… no te asustes, solo hay que seguir trabajando en tu respiración ─ ¿Cuánto tiempo te llevó?─ ¿El qué? ─ Controlar tu respiración ─ Tiempo, pero tu lo dominarás en menos, solo es cuestión de practica, es como dicen, cuando aprendes a manejar bicicletas, podrás perder algo de practica, pero jamás la olvidas ─ Y, ¿Cómo voy a lograr tal cosa si no la recuerdo?... según tu… ─ Tus recuerdos, están ocultos en alguna parte de tu mente, solo que tienes que redescubrirlo, por eso tu… ─ Si, ya lo dijiste, los escribo y los guardo para cuando reencarne pueda acordarme más rápido ─ Exacto, solo que en éste caso estamos con lo básico, la practica del ensayo y error ─ Solo espero no lastimar a nadie ─ dijo Harley con una mueca. El tiempo fue algo efímero, Harley nunca supo cuanto tiempo llevaban practicando la respiración, solo que supo que era hora de comer cuando su estomago rugió para ser alimentado, ─ Pediré algo para la habitación ─ sugirió Caroline. ─ Hagamos algo mejor, ¿Por qué no salimos y comemos algo afuera?, comienzo a sentirme algo encerrada ─ No creo que sea buena idea en tu estado, Harley ─ Pero quiero salir ─ replica Harley con mirada suplicante. ─ No sé como vayan a reaccionar los animales ─ ¿Qué tienen que ver los animales? ─ ¿Sabes que?, tienes razón, salgamos ─ ¿Y mis ojos? ─ sin decir una palabra, solo con una sonrisa cómplice, Caroline busca entre sus cosas y saca de una de las gavetas unos lentes de sol. Prendida del brazo de Caroline, Harley es guiada hacia la puerta, en ese momento suena el teléfono. ─ Dame un segundo ─ indica Caroline. ─ ¿Hola?... ¡¿Qué?!... dígales… dígales que estamos ocupadas en una reunión importante de negocios y no queremos ser molestadas… gracias ─ ¿La recepción? ─ Si ─ ¿Y? ─ Son tus amigos ─ ¿En serio?, ¡quiero verlos! ─ Harley, no creo que sea prudente en tu condición ─ No me dirás que hacer ─ Harley, enfadada, aparta a un lado a Caroline, cuando posa su mano en el pica porte… ─ ¡Escúchame!, tienes ese poder extraño en tu cuerpo fuera de control y están atado a tus emociones, una fuerte emoción podría lastimar a alguien ─ Jamás lastimaría a mis amigos ─ Yo no he dicho que los lastimarías, solo que lastimarías a alguien ─ Harley aun le daba la espalda, se queda un momento en silencio para luego salir de la habitación a zancadas, Caroline la llama desesperadamente persiguiéndola por todo el corredor del hotel, Harley se gira para fulminarla con la mirada, Caroline se frena en el acto para encontrarse con unos ojos plata refulgentes, sin pensarlo dos veces coloca una mano al frente con sus ojos totalmente negros, las lámparas del corredor comenzaron a agitarse y a parpadear, Caroline le suplica a Harley que se controle. ─ ¡Harley!, escúchame, solo escúchame, mira a tu alrededor, éste hotel está lleno de inocentes y no quieres hacerles daño ─ los ojos plata bajan de intensidad en su destello, mira a su alrededor y las lámparas dejan de agitarse y de parpadear, Caroline baja su mano respirando en alivio, poco a poco se fue acercando. ─ No te estamos prohibiendo verlos, Harley, si quieres te puedo llevar a verlos, pero te pido, te suplico que controles tus emociones ─ Harley a pesar de mantener su expresión impasible sopesaba la petición de Caroline. La recepcionista se excusa con los amigos de Harley al no poder ser atendidos por causas de trabajo, desde luego estos se sintieron desplazados y olvidados al no poder ser recibidos por su mejor amiga de tantos años, sin embargo no dejaron la esperanza a un lado de ser recibidos en algún momento, así que decidieron esperar en el lobby, ya que ella debía bajar y dar algunas explicaciones, inesperadamente José se queda mirando a alguien que daba pasos apresurados cerca de la recepción. ─ ¿Acaso no es…? ─ pregunta Sebas sin siquiera terminar, señalando con la boca abierta a aquella persona que iba rumbo al ascensor, las muchachas y José también se quedan mirando perplejos y sin habla. La campanilla del ascensor suena anunciando la llegada de alguien, Caroline mira sobre el hombro de Harley para darse cuenta que era Darlen caminando a zancadas hecha una furia. ─ ¡¿Qué coño ha pasado?! ─ Caroline se peina con los dedos suspirando profundamente. ─ Es, es Harley, su poder está fuera de control después del concierto, sus amigos vinieron a verla y se exaltó ─ ¡¿Me exalté?! ¡Me prohibiste verlos! ─ ¿Y qué hay con eso? ─ Darlen se encoge de hombros. ─ ¡¿No me has escuchado?!, sus amigos vinieron a verla ─ ¡Maldita sea!, ¡se ha convertido en un maldito farol!, tenemos que sacarla de aquí ─ Un momento, un momento, no entiendo, como, como, ¿Cómo que sacarme de aquí? ─ Darlen toma por los hombros a Harley mirándola profundamente a los ojos. ─ Te lo resumo… ─ Ahórratelo, Darlen, ya se lo conté ─ Pero de seguro no la parte en la que Todo el cielo y Todo el infierno la están buscando y la quieren prácticamente muerta ─ Harley tartamudea. ─ ¡Un segundo!, ¡pido tiempo!, ¿De qué coño están hablando?, ¿Qué no me han contado?, ¿Cómo que me quieren muerta? ─ Técnicamente no ─ contestó Darlen cavilando en su respuesta para luego agregar. ─ Solo quieren algo de ti y si lo obtienen te matarán. Te lo contamos abajo, pero lo que te puedo decir en estos momentos es que tienes que aprender a controlar ese poder cuanto antes o harás que nos maten a todos, y en estos momentos no estamos para enfrentarnos a legiones de poseídos, ángeles y demonios ─ ¿Y que vamos hacer? ─ pregunta Caroline. ─ Sacarla de aquí, ahora ─ fue la respuesta de Darlen con una mirada llena de determinación. Bajando el ascensor, las tres hacen acto de presencia en el lobby del hotel, aun sus amigos la esperaban sentados, cuando logran divisar a su amiga todos se levantan para saludarla con entusiasmo, Harley por dentro se moría por abrazar a sus amigos y saludarlos, pero tenía que controlarse, respira profundamente tragándose su alegría para solo ofrecerles una sonrisa cálida y cariñosa; sus amigos, a solo pocos pasos de Harley, Darlen se interpone, su mirada fría y letal los detiene en el acto, una mano de Harley suaviza la mirada de Darlen, mira a Harley como esperando alguna orden, pero solo recibe un asentimiento por parte de Harley. ─ Hola chicos ─ ¡Harley! ─ saludan todos con entusiasmo, la abrazan con besos y demás, Sebas fue el único que a pesar de sus protestas levantó a Harley del suelo con un gran abrazo, solo unas luces parpadean, pero nada grave aconteció, y nadie se dio cuenta. ─ Estábamos preocupados por ti ─ protesta Renata con el ceño fruncido empujando por un hombro a Harley, pero a pesar de todo, al verla que se encontraba bien, no pudo aguantar dibujar una sonrisa de alivio en sus labios. ─ Lo siento chicos, tuve mucho trabajo y en la celebración por el éxito del concierto tomé un poco demás y pase la noche aquí ─ ¿Tu?, ¿Tomando? ─ pregunta Sebas con sorna arrugando la nariz. ─ Viniendo de ti de una copa no pasaste ─ Está bien, lo admito, soy mala bebedora ─ contestó con una sonrisa tonta, era la primera vez que le mentía a sus amigos, por tal razón no pudo aguantar una punzada de culpa en su pecho, Caroline coloca una mano sobre el hombro de Harley, hablándole con voz queda y suave. ─ Harley, nos esperan ─ Harley se excusa con sus amigos dejándolos con más preguntas que respuestas, Darlen intercede. ─ No se preocupen, solo saldremos de la ciudad un tiempo ─ Pero… ¿Para dónde? ─ Yo les avisaré, estén tranquilos ─ ¡JA!, ¿Cómo anoche? ─ refuta Rosa. ─ Ésta vez si les avisaré, confíen en mi, se los prometo ─ Harley toma de las manos a sus amigos repitiendo lo mucho que los iba a echar de menos en gesto de despedida, los abraza a todos para luego enfilarse hacia una limusina que esperaba frente al hotel. Los amigos de Harley se miran a las caras. ─ No sé ustedes pero esta salida repentina no me entra el veinte ─ opina Sebas y por primera vez el resto concuerdan, así que sin perder el tiempo se enfilan corriendo para darle una sorpresa a Harley. Estando en la limosina, Harley se comienza a revisar los bolsillos de su pantalón y su chaqueta, ─ ¿Buscas esto? ─ Caroline le muestra su celular, Harley suspira de alivio. ─ Cuando lleguemos a donde tengamos que llegar para avisarles ─ dijo con la esperanza de ver si se lo entregaban, Caroline y Darlen se miran a las caras, Caroline da unos golpecitos al cristal, éste se baja para mostrar la cara de un hombre de color. ─ Al aeropuerto por favor ─ indica Caroline, el chofer asiente subiendo el cristal, Harley tartamudea para protestar al respecto, pero sus protestas se vieron opacadas al ver que Darlen tenía en sus manos su pasaporte y pasajes con rumbo a España, el carro comienza girar por avenidas y esquinas, se detiene en un par de semáforos. ─ Ahora… ¿Alguna de ustedes me podría explicar bien lo que pasa? ─ Antes contesta una pregunta ─ ¡No!, es hora de que ustedes contesten las mías, ¿Qué carajo está pasando y por qué me persiguen? ─ Tu posees unas llaves que ellos quieren ─ aclara Darlen. ─ ¿Yo? ─ Si le entregas esas llaves será el fin de todos nosotros, los que buscamos un refugio de paz a ésta guerra que lleva desde que el mundo comenzó a dar sus primero pasos, incluyendo tu fin… ─ Caroline levanta la mano para que Darlen guardara silencio, ambas miran a Caroline de manera expectante. ─ Alguien nos sigue ─ Darlen afina sus sentidos, enfoca su atención en Caroline. ─ Te encargo a Harley, las veré en el aeropuerto en una hora, si no llego váyanse sin mi ─ Darlen le indica al chofer para que parara, Harley trata de protestar, pero ya era demasiado tarde, Darlen se había bajado de la limosina, Caroline trata de alentar a Harley de que todo estará bien. Darlen se detiene en el medio de la calle y comienza a recorrer con la vista por toda la avenida, ─ ¿Para que buscar?, aquí estoy ─ Darlen frunce el ceño ante aquella extraña mujer, alta, de piel blanca, cuerpo delicado de una bailarina, el cabello negro y largo hasta las caderas, atado por una cola de caballo, vestida toda de negro al igual que su sobretodo de cuero, con lentes de sol, la gente pasaba alrededor curioseando ya que ambas mujeres, ignorando a su alrededor, no se percatan que trancaban el trafico de autos. ─ ¿Quién eres? ─ exige Darlen. ─ Quien yo sea no es de tu incumbencia, pero si no te entrometes te diré mi nombre ─ No eres un demonio, tampoco un ángel ─ Eso es obvio ─ la mujer da un paso hacia Darlen, ésta se pone en guardia, la mujer lanza un bufido. ─ No es a ti a quien busco ─ (silencio) ─ la mujer comienza a caminar, ¿Quién es ésta mujer?, parece no tener miedo de nada. Una sonrisa sardónica se dibuja en los labios de aquella mujer. ─ Sé que eres Darlen, y eres un Nefilim, estás con una succubus llamada Caroline, pero no sé quien es esa otra persona y no me interesa ─ Cállate y pelea ─ la mujer suspira haciendo una mueca de aburrimiento. ─ Si insistes ─. Un par de avenidas más adelante, Caroline se percata que el auto no avanzaba. ─ ¿Qué ocurre? ─ pregunta Caroline tocando la ventanilla, el chofer baja el cristal. ─ Estamos en un embotellamiento ─ Caroline suelta unos improperios en voz baja. ─ ¿Qué tan fuerte es el embotellamiento? ─ Yo diría que… no nos moveremos en un buen rato, pero lamento decirle que aquí usted se baja ─ ¡Mierda! ─ el hombre saca una pistola de alto calibre y le dispara a Caroline en la cara, esparciendo sesos y sangre negra por todo el lugar, Caroline se desliza lánguida por el asiento, Harley comienza a gritar histérica dentro de la limosina, el chofer abre la puerta y tira de un brazo a Harley. Sacándola a la fuerza, Harley comienza a patalear y a luchar para soltarse de aquel hombre, una vez fuera de la limosina, un grito y un empujón fue suficiente para hacerlo volar e impactar contra el costado de un camión que se encontraba aparcado por allí, la gente comenzó a correr despavorida mientras que otras se paraban a mirar, sacando sus celulares para grabar el momento. Harley comienza a mirar a su alrededor, no sabía si pedir ayuda o no, ¿Qué medico se arriesgaría para atender a un demonio? ─ Cálmate Harley, solo cálmate. Piensa, piensa, piensa ─ se repite constantemente mientras buscaba a su alrededor, devanándose los sesos en busca de hacer algo al respecto con el cuerpo de Caroline, de pronto es atrapada por sorpresa por el chofer desde la espalda, tapándole la boca para evitar gritar. Harley forcejea pataleando como loca para tratar de defenderse; un gruñido y un grito ahogado, acompañado de un jadeo agónico se sintió en los oídos de Harley, para luego sentir el aroma a hierro y el húmedo de la sangre caliente correr por su espalda, Harley no puedo evitar el sentir nauseas por tan asquerosa sensación, el chofer cae al suelo con el cuerpo espasmódico, muerto, faltándole una parte del cuello, Harley da trompicones y cae al suelo sobre su trasero, para cuando alza la vista se topa con una Caroline con un gran agujero en el ojo que aun cicatrizaba, la boca y pecho llenos de sangre y rastros de carne entre sus dientes retrayéndose hasta volver a la normalidad, respirando pesadamente, saboreando el dulce sabor de la sangre y la carne humana. ─ Esto va dejarme un fuerte dolor de cabeza ─ comentó Caroline pasándose la mano cerca del ojo, acto seguido le tiende la mano a Harley, ésta la mira con pavor. ─ No pongas esa cara que soy yo ─ reclama Caroline. Con la poca cordura recuperada, Harley le toma de la mano para levantarse, y solo fue cuestión de segundos para que una tienda explotara, seguido de un apartamento y un auto resultara aplastado por algo invisible.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Cuarto Reino

Populares

Populares

close 0/500