Cuarto Reino

Cap. 25.2
Llega al palco jadeando, gracias a la orientación de los trabajadores, allí tal cual como dijo el muchacho, ambas la esperaban. ─ Por fin llegas ─ saludó Caroline con una sonrisa traviesa, Darlen le invita a tomar asiento. Harley pregunta su próxima tarea, Darlen sopesa su pregunta y con una sonrisa contesta. ─ No hace falta, ya todo está listo y la gente ya comienza hacer fila para entrar, deja lo demás al resto del equipo, hoy lo hiciste bien ─ ¿Qué hice bien? ─ se pregunta Harley ladeando a duras penas la cabeza con el ceño fruncido por su confusión. ─ Estuviste al mando de todo, todo el tiempo y no te diste cuenta ─ aclara Caroline con una sonrisa amplia, mostrando sus blancos y perfectos dientes, ¿A dónde se va esa extraña dentadura de piraña?, fue otra de las grandes preguntas de Harley. ─ Disfruta del concierto ─ interrumpe Darlen trayendo a Harley de su ensoñación. ─ ¡Por cierto!, ya me informaron de que tus amigos ya llegaron, y preguntaron como locos por ti, ya di la orden para que los dejasen entrar ─ Harley sonríe cariñosamente por sus amigos, todos ellos, unos locos felices y alborotados que se preocupan por su amiga, ─ Lamentablemente no tienen acceso para entrar a la zona VIP ─ aclara Caroline con una mueca. ─ ¿Por qué? ─ pregunta Harley. ─ Sus entradas indican que son de primera fila ─ Pero ustedes son las dueñas ─ Confía en nosotras, Harley ─ interviene Darlen. ─ Por ahora es lo mejor ─ ¿Lo mejor? ─ el tono de Harley se comenzaba a sentir alterada, ─ ¿Acaso tus ojos cuando brillan en plata no te dicen algo? ─ Harley comienza a atar cabos, se levanta bruscamente de su asiento, ─ Ustedes saben más de lo que dicen, ¿Qué me están ocultando? ─ Aun no estás preparada ─ No, no, no, no, exijo saberlo ahora, ¿Qué me hicieron?, porque nada de esto me pasaba hasta que las conocí ─ Darlen se levanta de su asiento, con la mirada sombría, ¿Dónde ella había visto esos ojos azul-plata, tan fríos y claros como el hielo. ─ Harley, sé que te debemos muchas respuestas, pero por ahora y solo por ahora mira el concierto ─ Harley recorre con su mirada el rostro de ambas varias veces, la expresión impasible de Caroline, y la mirada sombría y fría de Darlen, ¿Quiénes son estas mujeres?, la pregunta no era solo lo obvio, una succubus y una Nefilim, pero algo más estaba oculto detrás de todo esto. ─ ¿Nos creerías si te dijéramos que eres como nosotras? ─ pregunta por fin Caroline rompiendo el tenso silencio. ─ No, eso es imposible, yo no… ─ ¿Ves que aun no estás lista?, pero ya que Caroline te respondió a tu pregunta trayéndote más… ─ Darlen fulminó con la mirada a Caroline con sus dientes apretados. ─ Mira el concierto y te darás cuenta de que ella tiene razón, solo has esto por nosotras, sé que no confías del todo, pero aun sí quieres saber, y te pido que por ese granito de intriga que tienes en tu corazón llamándote a gritos… que lo escuches por favor, después del concierto te prometo responder todas tus preguntas ─ imploró Darlen con sus manos juntas y con voz quedamente calmada. ─ Será mejor que me aliste, el concierto va a empezar. Por favor, Harley, esto es lo único que te pido ─ Darlen le da una mirada a Caroline, ésta asiente en respuesta para luego retirarse. Caroline le hace un gesto con la mano invitándole a tomar asiento, Harley traga saliva con dificultad, con su mirada llena de desconfianza, pero los ojos impasibles e inescrutables de Caroline fue más que suficiente para convencerla de aceptar, tomó el asiento y tiró de él, solo para alejarlo un poco de Caroline, ésta no dijo nada, simplemente se volvió hacia el escenario sin decir una palabra, el teatro ya se mostraba lleno, los músicos afinando sus instrumentos, incluyendo la banda. Llegó la hora, las luces se apagan, los músicos comenzaron a tocar sus violines al son del director, la niebla falsa a brotar a través del escenario, luces intermitentes a centellar de la oscuridad, el público expectante aguardaba en silencio. ─ ¡Wow!, ésta tal Darlen si sabe como impresionar ─ comentó Sebas con unas varitas halógenas en sus manos, José, Renata y Rosa opinaron en acuerdo. ─ ¿Dónde estará Harley?, se está perdiendo el concierto ─ pregunta Renata. ─ No lo creo, si trabaja para las dueñas, debe estar en un lugar exclusivo ─ asegura José. Los integrantes de la banda fueron entrando, uno a uno, envueltos en túnicas negras con sus cabezas cubiertas por sus capuchas, se pararon frente al publico, abrieron sus brazos en bienvenida, con sus rostros ocultos por las sombras, irreconocibles ante la oscuridad que los envolvía, Harley desde ese instante se queda mirando el concierto como hipnotizada, ¿ella dio esas ideas?, su asombro no cabía, ni tenia espacio en su rostro para ser expresado, su corazón martilleando, era imposible, pero allí estaba la prueba, algo que ella misma había dicho y fue ejecutado y sin dudar, y a pesar de ello, sus manos se aferraban a los brazos del asiento dejando sus nudillo en blanco, Caroline la mira de reojo esbozando una sonrisa triunfal, luego vuelve a centrarse en el concierto, los integrantes fueron tomando sus lugares, la música dirigida por el director mostraba aires góticos, ambientando la oscuridad cernida en el teatro, cuando por fin comenzó a sonar la música, las guitarras, los coristas, todo se veía surrealista, algo sacado de un sueño oscuro. Caroline vuelve a fijar la mirada en Harley, cuando se escuchó la voz de Darlen en el escenario, pero aun no se veía rastro de ella, sus ojos brillaron en plata intensamente, la música estalla, la gente enloquece, la orquesta al son de la banda, y la ultima figura encapuchada hace acto de presencia, su rostro oculto en las sombras de la capucha, solo sus ojos azul plata brillaban en la oscuridad, Darlen inicia su espectáculo, la gente aclama aun más en vítores y gritos, los amigos de Harley, sin palabras levantaron sus manos agitándolos al son de la música con sus varitas halógenas, en el segundo tema, Darlen se quita la túnica de un tirón para mostrar todo un conjunto de cuero negro, como una guerrera de la época oscura, con su pie postrado sobre una de las amplias cornetas del escenario, Darlen mostraba su ímpetu y la fuerza de sus letras, su voz y su vestuario robando alientos y miradas. En la segunda etapa del concierto, Darlen se mostró con una espada de utilería atado en su cintura con un abrigo negro muy familiar para Harley, una palabra se deslizó por los labios, un susurro, Dragnan, una lágrima rueda por su mejilla, Caroline la mira con asombro y más aun al verla allí de pie con su cuerpo brillando, emitiendo volutas de energía azul, Caroline sin perder el tiempo, muy rápidamente se levanta de su puesto postrándose a los pies de Harley, no le importó en lo más mínimo que el asiento quedase volteado en el piso. ─ Su alteza ─ Harley levanta la mano para que Caroline guardara silencio. Sin despegar la vista del concierto, le hace el mismo gesto para que ella tomase asiento, Caroline obedece sin dudar en total silencio. A cada canción, el público enloquecía, por cada etapa del concierto era mejor que la anterior, los amigos de Harley ya se sentían roncos por los gritos y vítores, Darlen se pasea a lo largo de la tarima central, tomando de las manos y saludando al público cercano. Sintiendo un gran poder, nota el brillo en el palco VIP, y con una sonrisa abierta al final de una de sus canciones se postra en el escenario sin mostrar vergüenza alguna ante su reina, luego se levanta con solemnidad, realiza una delicada reverencia prosiguiendo con el concierto, la gente enloqueció aun más ante el gesto, el equipo técnico no tenía explicación alguna ante lo que había pasado, no estaba en las pautas, sin embargo al público parecía agradarle. En la tercera etapa del concierto, las luces se apagan, minutos después el cuerpo de Darlen comenzó a emitir las mismas volutas de energía azul, el público queda sin habla al ver tal cosa, enloquecen en aplausos y gritos pensando que era lo mejor en efectos especiales para un concierto, apareciendo con su armadura de Nefilim, muy similar a una armadura samurai, pero hecha totalmente con laminas de metal sólido con ornamentos delicados, asimétricos, ajustado a su cuerpo, sus alas blancas, pulcras, sedosas y brillantes, con una espada en su cintura, al final de la última canción Harley se desmaya. A la mañana siguiente, Harley se levanta en una cama muy grande y cómoda con almohadones y sábanas blancas, no se habían molestado en quitarle la ropa, solo los zapatos, por muy extraño que le pareciera se sentía de maravilla, como si su cuerpo fuera cien veces más ligero, con más energía, ¿Qué pasó anoche?, solo recordó ver cuando el concierto empezó, escuchó un par de canciones y luego nada, haciendo recuento de cada paso, cada recorrido y no recordó haber bebido o comido algo, solo agua y eso porque ella misma la buscaba, así que regresó su pregunta al principio, ¿Qué pasó anoche?, recorre con la mirada la iluminada habitación, sin muchos adornos, una decoración sencilla, unos simples materos postrados en el balcón por la parte de afuera, unos cuadros abstractos en la cabecera de la cama y cerca del baño, de pronto pudo divisar una silueta moviéndose en el baño con la puerta entrecerrada, Harley entorna los ojos para enfocar bien, se abre la puerta del baño, una mujer de piel pálida y bien cuidada sale frotándose el cabello, inesperadamente la mujer se detiene en seco, ambas con los ojos bien abiertos como platos mirándose la una a la otra. ─ ¿Caroline? ─ pregunta Harley confundida, Caroline esboza una amplia sonrisa. ─ Por fin despertaste ─ ¿Dónde estoy? ─ ¿Dónde crees?, en mi suite ─ ¿Cómo llegué? ─ Dejemos las preguntas para después del desayuno ─ ¿Desayuno? ─ Si, son las ocho treinta ─ Recuerdo que estaba en el concierto y luego… ─ Te desmayaste ─ ¿Me desmayé? ─ Supongo que fue estrés o algo así, solo te desmayaste y te trajimos al hotel ─ Y, ¿Cómo me…? ─ Por la puerta de atrás ─ hubo un corto silencio, Harley desvía la mirada reflexionando al respecto, de pronto tocan a la puerta de la suite. ─ ¡Ah!, ese debe ser el desayuno ─ anuncia Caroline con entusiasmo. Caroline sale a recibir el desayuno, Harley se levanta de la cama para ir al baño a refrescarse aun reflexionando, Caroline le entrega la propina al botones, cierra la puerta y cuando estuvo a punto de empujar el carrito escucha un estridente grito de pánico por parte de Harley. Caroline se enfila a la carrera y ver lo que pasaba para encontrarse con una Harley totalmente histérica. ─ ¡¿Qué coño les pasó a mis ojos?! ─ ¿Qué…? ─ ¡¿Qué me hicieron?! ─ Harley, escucha… ─ ¡No voy a escuchar nada!... seguramente me inyectaron algo, me hicieron algo, ¡¿Qué. Me. Hicieron?! ─ Pero, Harley… ─ Drogas, me dieron drogas, es lo más obvio ─ Caroline se frota las sienes como si una fuerte jaqueca le estuviese azotando por las absurdas conclusiones sin parar de Harley, hasta que… ─!¿Podrías por lo que más quieras sentarte y callarte de una puta vez?! ─ Harley detiene su loco monologo y se sienta en silencio con ojos bien abiertos y expectantes, Caroline, cerrando los ojos, respira profundamente para controlar su temperamento y su paciencia. ─ Gracias, ahora me vas hacer el favor de calmarte, ya traigo el desayuno y mientras comemos te aclararé las cosas, ¿De acuerdo? ─ Harley asiente en silencio aun con mirada expectante, Caroline trae el carrito del desayuno y se sienta frente a Harley, destapa las bandejas para descubrir unos panqueques con sirope de fresas, jugos de naranja y manzana, cafés y unos emparedados de jamón de pavo, con unas rebanadas de queso danés, Caroline inhala profundamente por la nariz para llenar sus pulmones del delicioso aroma del desayuno. ─ Se me hace agua la boca ─ comenta Caroline con una cálida sonrisa, mientras sacude su pañuelo para acomodárselo sobre su regazo, una vez lista, contempla el desayuno, meditando que hacer. ─ Bien, los panqueques son para ti y el emparedado para mi ─ ¿Por qué los panqueques para mi? ─ Estoy a dieta y no sabía de verdad que querrías, así que decidí por lo más sencillo ─ ¿Llamas sencillo una pila de siete panqueques? ─ Caroline se encoge de hombros dándole un mordisco a su emparedado. Sin más remedio, Harley con su barbilla en alto, toma su tenedor y su cuchillo y comienza a comer. ─ ¿Y bien? ─ inicia Harley rompiendo el silencio, llevando a su boca un trozo de panqueque, Caroline enarca una delicada ceja. ─ Estoy esperando las respuestas que me deben ─ Caroline coloca su emparedado sobre la mesa, suspira con la mirada fija en el balcón tamborileando con sus dedos sobre su brazo, meditabunda, considerando por donde empezar, ─ Anoche me dijiste que yo era igual a ustedes ─ En efecto, así es ─ contestó Caroline con expresión ilegible. ─ ¿Cómo es eso posible? ─ Caroline comienza su explicación, Harley escuchó palabra por palabra, no perdió detalle, para cuando Caroline hubo terminado su explicación solo se hizo el silencio entre ambas por un corto período de unos segundos para que solo terminara Harley revolcándose de la risa incrédulamente, minutos después, por fin pudo medio dejar de reír, solo hablar entre risas cortadas y jadeantes… ─ No pensarás que me crea toda esa mierda de que soy… soy… ─ no pudo terminar la frase al ver el rostro impasible de Caroline, solo terminó borrando la sonrisa del rostro para finalizar con: ─ De verdad, piensas que me lo voy a creer ─ Caroline baja la mirada, luego enfoca toda su atención en Harley de manera reflexiva. ─ No tienes opción, Harley, lo creas o no, es lo que eres ─ Harley se levanta bruscamente del sillón y comienza a pasearse de un lado a otro, mordisqueándose una uña y pasándose los dedos por el cabello, luego mira a Caroline esbozar una sonrisa que no supo como interpretarla. ─ ¿Qué es lo gracioso? ─ Recuerdo una vez que… una niña, llamada Katherine Dietrich me contó que tu reacción fue la misma cuando te dijo que eras posiblemente la reencarnación de Paola Doménico ─ ¿De verdad? ─ Caroline asiente sin dejar de sonreír, le cuenta la historia de Paola, la de Ivana y como se conocieron. ─ Lo entiendo, de verdad que lo entiendo… y trato de asimilarlo, pero de verdad necesito tiempo ─ Tómate el que necesites ─ Pero, pero, no puedo quedarme así con los ojos como los tengo, tengo que trabajar, tengo ir a mi casa y bañarme, tengo… ─ Ya, cálmate, Harley, relájate, yo ya me encargué de eso y te enseñaré a controlarlo ─ ¿Me ayudarás? ─ pregunta Harley con mirada suplicante y su voz casi quebrándose, aferrándose al apoyo brindado por Caroline. ─ ¿Y si mis amigos quieren venir a verme?, supongo que deben estar preocupados ya que no llegué a casa y tampoco avisé ─ Después veremos eso, por ahora solo enfoquémonos en como controlar esos ojos tuyos y el poder que guardas ─ Harley asiente en acuerdo, se vuelve a peinar el cabello con los dedos y vuelve a sentarse tratando de calmarse y terminar su desayuno.
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