Cuarto Reino

Cap. 25.1
Cap. 25 Llegando al teatro, es recibida por varios del equipo técnico y ayudantes de maquillaje, preguntando por su asesoría y trabajo a realizar, la habían reconocido inmediatamente por su gafete y el carnet, ¿desde cuándo ella se volvió jefa de tanta gente?, miró su carnet y se dio cuenta el cargo que ejercía, ella dirigía todo el cast de peluquería, maquillaje y vestuario, sin saber que hacer se detiene en mitad del pasillo. ─ ¡Ya va!, uno a la vez ─ Harley empezó a señalar a cada uno de ellos para saber las inquietudes, desde luego ella pudo manejar la situación, a cada uno le asignó tareas no solo de vestimenta, sino de maquillaje. Un hombre con manos libre y una carpeta en manos, llega hasta donde Harley. ─ ¡Ay!, sería justicia, hasta que por fin llegas, mujer, la señorita Darlen está ensayando en éste momento y me pidió que apenas te viera te dijera que la esperes en su camerino ─ mierda no había empezado a trabajar y ya ese mensaje sonaba a despido, aclarándose la garganta Harley asiente y se enfila a los camerinos guiada por el asistente, Harley pudo ver cuanto despliegue técnico se encontraba invertido en el concierto, todos corriendo de aquí para allá, con sus manos libres, carpetas y lápices, otros con andamios y escaleras, cargando cableados, todo armónicamente trabajando como los engranajes de un reloj, nadie perdiendo el tiempo en nada, nadie se quejaba, cruzando por un largo pasillo, Harley se tropieza con el asistente que la guiaba, la cual, no dejaba de hablar con el manos libre dando ordenes y consejos, desde luego tratando de mantener el mal humor y estrés a raya. ─ Éste es el camerino de Darlen, espero que no hayas hecho nada para cabrearla en tu primer día ─ Yo también espero lo mismo ─ ni siquiera el asistente le dio oportunidad siquiera ni de presentarse ni despedirse, ya que había proseguido su recorrido por el pasillo desapareciendo entre el resto de trabajadores hablando por el manos libres. Harley toca a la puerta, no hubo respuesta, así que solo tomó la iniciativa de entrar, el camerino de Darlen era enorme, su propia cama, un mini bar, su peinadora personal, e infinidades de cosméticos, al parecer todos los asistentes cumplieron su parte, desde el otro lado de la puerta se oían los pasos de todos los trabajadores correr de un lado a otro trabajando y llevando pesados equipos, pero solo una cosa se repetía como eco en la mente de Harley, estoy despedida. Para tratar de calmarse, decide tomarse la atribución de beberse un trago de whisky, al no sentirse satisfecha o calmada se toma otro. Llegando a su camerino, Darlen escucha un monologo ahogado desde el otro lado de la puerta, ¿Harley estaba hablando sola?, abre la puerta encontrándose a Harley con una sonrisa de idiota plasmada en su cara con el vaso de whisky en la mano, Harley, al verla, la sonrisa desaparece. ─ ¿Qué haces? ─ pregunta Darlen con expresión impasible. ─ He… ¿Yo?... nada ─ contesta Harley con la lengua sintiéndola algo pesada. ─ ¿Has estado tomando? ─ Darlen no pudo ocultar la sorpresa en su pregunta. ─ Mierda ahora si que la cagué ─ farfulla Harley por lo bajo. ─ ¿Qué tanto tomaste? ─ Harley comienza a contar y muestra la mano. ─ ¡¿Cinco vasos?! ─ No… ya va que no me acuerdo ─ Darlen resopla exasperada, sujeta por la pechera de su blusa y coloca una mano en la frente de Harley, ésta jadea en asombro protestando y una suave corriente recorrió el cuerpo de Harley que le hizo sentir que su estado de ebriedad se le esfumara, Harley dando traspié cae sentada sobre la cama cuando Darlen la suelta bruscamente. ─ ¿Qué me hiciste? ─ pregunta Harley con los ojos abiertos como platos. ─ No te alarmes, solo te quite la borrachera… a ver, ¿Por qué llegaste tarde? ─ ¿Estoy despedida? ─ Depende de tu respuesta ─ No puse la alarma a la hora ─ ¡¿Y de remate te consigo vuelta una cuba?! ─ Lo siento estaba nerviosa ─ Darlen rueda la mirada dejándola en blanco. ─ ¿Trajiste tus implementos de trabajo? ─ Si ─ Bien, ¿Qué esperas?, ponte a trabajar, que ya falta poco para el concierto y aun no he hablado con los músicos para afinar los últimos detalles ─ ¿No estoy botada? ─ ¡Hola!, ¿Qué parte del ponte a trabajar no entendiste? ─. Sin perder el tiempo, Harley comenzó hacer su trabajo, y como se esperaba, su trabajo fue impecable, a pesar de aun estar sumamente avergonzada de haber sido encontrada borracha en el camerino de su jefa en su primer día de trabajo; dio su mejor esfuerzo en elegir maquillaje y que el peinado seleccionado quedara como Darlen había deseado. ─ Nada mal, de verdad nada mal ─ comenta Darlen con una sonrisa de satisfacción dándose miradas en el espejo de cuerpo completo. ─ Hice lo que me pediste, así que… ─ Harley se encoge de hombros en derrota. ─ Supongo que es todo ─ ¡¿Estás de coña?! ─ Darlen sujeta por los hombros a Harley, ─ ¡Harley hiciste un trabajo excelente!, el peinado te ha quedado de lujo, y el maquillaje, ni hablar, ¡he quedado hecha una monada!, ahora es que te queda carrera por delante ─ Pero, pero… yo… ─ Claro, hay que arreglar eso lo de la borrachera, pero no hay nada que no se pueda arreglar, ¡Ah!, se me olvidaba, aun falta hablar con vestuario y ahí es donde entras tu ─ ¡¿Yo?! ─ Si, y necesito que los asesores. Verás, el concierto esta divido en tres etapas y cada uno con vestuarios diferentes, y tú les dirás que vestuario combina mejor con el peinado ─ luego agrega Darlen con tono de fastidio y aburrimiento rodando la mirada. ─ Obviamente te discutirán por el repertorio de canciones, y en eso no te preocupes, Carlos, mi asistonto, te dará las pautas de ello ─ Harley trata de decir algo, pero su asombro no tuvo limites, solo lograba abrir y cerrar la boca, con los ojos abiertos como un pez. Tocan a la puerta del camerino, Darlen abre con el ceño fruncido. ─ ¡Ah!, Caroline, que bueno que llegas, le contaba a Harley… ─ Tenemos que hablar, es importante ─ ¿Qué es más importante que esto? ─ Llamaron de España ─ ¿Y? ─ Están de acuerdo ─ el rostro de Darlen se vuelve una sombra, Harley percibe su tensión. ─ y… ¿Qué hay de la familia Gilbert y Dietrich? ─ Nos estarán esperando en el aeropuerto, solo tenemos que avisarles apenas tomemos el avión ─ Bien… después del concierto me pondré en contactos con ellos ─ Disculpen, sé que no es asunto mío, pero… ¿De qué hablan? ─ pregunta Harley preocupada. ─ De nada, solo… negocios ─ contesta Caroline agitando su mano restándole importancia. ─ Debe ser muy serio… ¿Por qué no los llamas de una vez? ─ No, no hace falta, ellos entenderán, además, ellos saben que mi carrera como artista demanda mucho tiempo ─ contesta Darlen con una sonrisa casual. ─ Caroline, necesito que llames a Carlos y le encargues que trabaje en conjunto con Harley y que le colabore en todo. Sin cuestionar ─ Caroline asiente, se da media vuelta y comienza a marcar unos números en su celular. ─ Harley, ya sabes que hacer, cuento contigo ─ Harley asiente con una sonrisa llena de entusiasmo. Darlen sale del camerino a zancadas, luego de unos minutos, Carlos aparece tamborileando en su carpeta con su bolígrafo, Harley aun en espera en el camerino, sin embargo, se percata que “Carlos”, era el mismo asiston… asistente, que la recibió al llegar al teatro, Caroline llama a Harley haciéndole señas, ésta sale del camerino. ─ Carlos, ella es Harley ─ Mucho gusto, Carlos ─ Harley le tiende la mano, éste le recorre con la mirada de arriba abajo escrutándola, considerando si estrechar su mano o no, ni modo, se la estrechó al ver que no tenía más opción. ─ Ya sabes lo que tienes que hacer ─ ¡¿Me van a dejar de niñera?! ─ pregunta Carlos con una mano en su pecho sintiéndose indignado. ─ Esto era lo que me faltaba ─ Son ordenes de Darlen y mías ─ Carlos suspira con derrota y resignación, en ese momento los tres se ponen en marcha guiando a Harley hasta vestuarios, las ideas proporcionadas y las pautas mostradas, Carlos dejaba en claro lo incómodo que era trabajar con Harley, siempre con protestas, cuestionando cada idea proporcionada por Harley, hasta que solo en un punto de la conversación, Caroline no soportó más y con solo una mirada fue suficiente para hacer tragar todas las protestas y venenosas palabras de Carlos en un segundo, logrando que éste empalideciera de una manera sobrenatural, desde luego Harley se preguntó si Carlos sabría sobre el secreto de Caroline. Por otra parte, tal cual como se le indicó, Harley se puso manos a la obra con los de vestuario, por alguna razón, los nombres de las canciones le eran familiares o por lo menos algo significaban para ella, “permanecer en pie”, “nunca moriré”, “he entregado mi corazón”, “acuario”, “la ultima guerra”, “cuarto reino”, entre otras, las palabras usadas le transmitían una sensación de familiaridad que no pudo comprender, sobre todo con las especificaciones dadas por los de vestuario y escenografía. En el escenario, Darlen finiquitaba con los músicos los detalles del desarrollo del concierto, estos asentían y daban sus opiniones, compartiendo en sintonía las ideas con Darlen; el día fue corriendo como la seda, todos concentrados en sus tareas, Harley se las arregló para que todos trabajaran a su ritmo y a sus ideas, la cual fueron innovadores y no opacaban la esencia de las pautas y el performance de la presentación del concierto, eso le hizo sentir orgullosa hasta el punto de verse superando un escalafón más hacia el éxito. Ya sonido cerraba su trabajo probando y reafinando los últimos toques, Harley en el baño mirándose al espejo con su cabeza llena, abrumada de tantas cosas, tantas sensaciones extrañas con respecto al concierto, ¿acaso soñaba?, ¿de que iba todo esto?, tratando de enumerar las cosas, las ideas y ordenarlas, y a pesar de todos los intentos, no pudo, las canciones, el performance del concierto, las pautas de la presentación, se sentían como un recordatorio, pero… recordatorio de ¿que?, no lo comprendía y eso le asustaba, a cada segundo que lo pensaba, su corazón se aceleraba, ¿acaso era emoción?, ¿nervios?, ¿miedo?, quizás una mezcla de todo junto, agacha la mirada hacia el lavabo controlando su respiración y sus pensamientos, cierra los ojos y se muerde el labio al venir a su mente la imagen de alguien, un hombre con armadura y espadas en mano, una guerra, gritos de batalla, espadas chocando, explosiones, tal instante le hizo sentir nauseas. Se humedeció los labios respirando profundamente para controlarse y mirándose nuevamente en el espejo observa que sus ojos vuelven a destellar un leve brillo en plata, Harley, asustada se lava la cara para calmarse. ─ Será mejor que vaya a trabajar ─ pensó, ya que a lo mejor trabajando distraería su mente del asunto en cuestión. Sale del baño de damas topándose con otro de los asistentes, era un hombre alto, moreno de ojos castaños claros y cabello rizado, no poseía desde luego un gran físico, pero no quitaba que tenía una bonita sonrisa. ─ ¿Eres Harley?, ¿La chica nueva? ─ Harley sintió que el acento de aquel muchacho era diferente, ¿acaso era puertorriqueño?, Harley parpadea ante la pregunta, espabilando. ─ Si, soy yo ─ contesta tentativamente. ─ Las señoritas Darlen y Caroline me pidieron que si te veía te informara que te esperan en el palco VIP ─ Harley, agradece con una sonrisa asintiendo ante el recado, cuando se dispuso a ponerse en marcha se quedó unos segundos pensativa, ¿Dónde quedaba el palco VIP?, en el momento que se giró para preguntarle al muchacho la ubicación de dicho lugar, él ya no estaba.
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