Cuarto Reino

Cap. 24.2
El teléfono de Caroline suena mostrando en pantalla un número desconocido. ─ ¿Hola? ─ ¿Caroline? ─ ¿Harley? ─ Ayúdame por favor, ven corriendo a mi casa ─ ¿Qué ocurre? ─ pregunta Caroline levantándose de su silla con la preocupación reflejada en su rostro. ─ Solo ven, rápido ─ Harley corta la llamada, ─ ¿Qué pasó? ─ pregunta Darlen preocupada. ─ Es Harley ─ Voy contigo ─ ambas mujeres se enfilan sin perder el tiempo hasta el apartamento. Harley se encontraba en el baño acurrucada, tiritando dentro de la bañera abrazando sus rodillas con la mirada perdida, tocan a la puerta, pero Harley no respondía, inclusive ni se inmutaba, tocan a la puerta con más insistencia, nada, la puerta se abre, Caroline entra al apartamento que se encontraba sumida en un profundo silencio, ambas afinan sus sentidos. ─ Está limpio ─ susurra Darlen con pistolas en mano apuntando a todas direcciones, Caroline llama a Harley tentativamente, bien atenta por si alguna reacción inusual por parte de ella o de alguna amenaza intenta hacer estragos. Entrando al baño, Caroline llama a Darlen que inspeccionaba una de las habitaciones, cuando Darlen se asoma, se encuentra con una Harley indefensa, ida, mirando a la nada, abrazando sus rodillas, sin embargo sus ojos plateados decían todo lo contrario, Caroline le hace señas a Darlen para que bajase las armas, desde luego Caroline se va acercando lentamente tratando de llamar la atención de Harley sin alterarla. Sentándose en el borde de la bañera, trata de tocar a Harley, pero ésta se estremece ante el toque. ─ Calma, soy yo, soy Caroline, me llamaste, ¿Recuerdas? ─ bastó un poco de largos segundos para que Harley apenas reaccionara. ─ ¿Caroline? ─ Si, estoy aquí, ¿Qué te pasó? ─ No lo sé, yo… me dolía la cabeza y… (sorbe por la nariz), luego vine y… ¿Qué me pasa?, (sollozos) ─ Hey, hey… todo está bien, solo escucha, ¿Recuerdas que te dije que eres más fuerte de lo que crees? ─ Harley posa los ojos sobre Caroline aun temblando. ─ Esto es parte de tu fuerza, no le temas, es parte de ti, acéptalo ─ ¿Cómo? ─ Dame tu mano… Harley dame tu mano ─ Harley le tiende una mano temblorosa, ésta la sujeta con firmeza ayudándole a levantarse. ─ Antes que todo, debes descansar ─ ¿Por qué?... no quiero ─ Harley se suelta de Caroline. ─ Es necesario que descanses, Harley, por ahora; mañana te aclararemos más de tus dudas, por ahora no debes forzar tu mente ─ ¿Por qué? ─ No es sano, no para ti en tu estado, Darlen por favor, ¿Podrías preparar algo de té?, están en la lacena superior izquierda ─ Estoy en ello ─ Ven, vamos a tu cuarto ─ Caroline le vuelve a tender la mano, ésta ocasión Harley sopesó la idea de tomarla de nuevo unos segundos mirando la mano y la cara de Caroline que esperaba impasible que aceptara su mano, se humedece los labios hasta que por fin acepta. Guiándola a su cuarto, Caroline la acuesta en la cama, acomoda unas almohadas para estar más cómoda, Darlen trae la taza de té, Harley mira la taza y a Darlen varias veces, luego acepta la taza humeante de té. ─ Bebe, te hará bien ─ insta Caroline con voz sosegada, Harley accede tomando pequeños sorbos, Darlen se recuesta de la pared cruzando sus tobillos y sus brazos, una vez que Harley se tomó su té, se acostó hasta quedarse dormida. ─ Creo que me quedaré ésta noche aquí ─ ¿Cómo harás con sus amigos? ─ No me verán, puedes estar tranquila ─ Bien, yo me regreso para la oficina, tengo que terminar los arreglos para el concierto de mañana ─ Darlen se despega de la pared para ponerse en marcha, luego mira de manera impasible a Harley. ─ ¿Estás segura que ir mañana a trabajar le hará bien? ─ Segura, le hará bien, es lo que necesita en estos momentos y además es oportuno para hablar con ella, tu encárgate del concierto, yo me encargo de Harley ─ Darlen asiente retirándose de la habitación, Caroline contempla el dormir de Harley apartando un mechón de su cabello de la cara. ─ Debe ser horrible vivir sin recordar quien eres, su majestad ─ musitó Caroline con tristeza. Harley despierta lentamente mirando a su alrededor, ¿Cuántas horas durmió?, mira hacia la ventana, ya era de noche, alguien la había abrigado, de pronto recuerda haber llamado a Caroline, frunciendo el ceño se levanta de golpe mirando a todas partes, pero ella no se encontraba por ningún lado, abren la puerta del cuarto, la poca luz que se colaba por la puerta le lastimó los ojos, Harley estrecha la mirada, extiende su mano para opacar la luz y poder ver quien era, ─ Estás despierta ─ ¿Renata? ─ Cuando llegamos estabas dormida ─ Y… ¿Caroline? ─ ¿Quién?, cuando llegamos no había nadie ─ ¿Cuándo llegaron? ─ Tenemos más o menos una hora de haber llegado… hacemos la cena ─ Renata se sienta al lado de su cama, ─ ¿Estás bien? ─ Si… es solo que me dolía un poco la cabeza, es todo ─ Harley se queda pensativa, ¿dolor de cabeza?, ¡ojos plateados!, ¡mierda!. Harley se levanta corriendo de la cama hacia el baño y se para frente al espejo, apoyándose de la pared, respira de alivio al ver sus ojos marrones otra vez, luego se acerca al espejo para cerciorarse que de verdad sus ojos habían vuelto a la normalidad, Renata se acerca a la puerta confundida. ─ ¿Segura que estás bien? ─ ¿Ah?... si, si, estoy bien, es solo que… no me hagas caso, debí soñarlo… ¿Qué hay de cenar? ─. Saliendo de la habitación, Harley se enfila para la mesa, sus amigos la reciben con una amplia sonrisa. ─ Y la bella durmiente hizo acto de presencia ─ anuncia Sebas con una reverencia. ─ Por cierto, dale las gracias a tus nuevas jefas por el cheque ─ comenta Rosa. ─ ¿Qué cheque?... ¡Ah!... el pago por asesorarlas ─ Si eso fue por asesoría, quiero saber por el trabajo que les hagas ─ No exageres, además no fue la gran cosa ─ ¡¿Qué?!, ¿Quinientos mil dólares no es la gran cosa? ─ ¡¿Cuánto?! ─ pregunta Sebas ahogándose con la cerveza. ─ Nuestro amuleto de la suerte, o sea Harley, está a un paso de volverse malditamente rica, no solamente ella, sino todos nosotros, seremos la sensación del barrio ─ aclara Rosa sacando el cheque, hondeándolo como una bandera, Sebas le quita el cheque de las manos y a cada cero que contaba, los ojos los iba dejando como platos. ─ Trae para acá ─ reclama Renata, José reprende por el cheque ya que si proseguían con la disputa podrían romperlo. Harley mira con suma alegría la extraña celebración de sus amigos, de pronto por alguna razón su mente se desvía en aquellas extrañas mujeres que ahora se habían vuelto extrañamente cercanas, todo su ser le indicaba que aquellas dos eran de confiar. ─ ¿En qué piensas Harley? ─ la pregunta de Renata la devuelve de su meditar. ─ ¿Yo?... he… nada, en que mañana tengo que trabajar a primera hora ─ ¿Trabajar?, si es sábado ─ Lo sé, Renata, pero es el concierto de Darlen Nephi y seré su estilista ─ ¡No mames! ─ soltó José con sorna por el asombro dejando su cerveza a un lado. ─ Wow, ¿De veras serás la estilista de una artista? ─ pregunta Renata. ─ Es lo que acabo de decir, ¿No? ─ ¿No te conformas ser la estilista de una empresaria? ─ pregunta Rosa. ─ De hecho, ambas son socias, se conocen ─ Ya esto es demasiado. Harley, ¡nos sacamos la lotería! ─ grita Sebas alzando los brazos en triunfo. ─ ¡No tendremos que trabajar más! ─ gritan en acuerdo José y Sebas chocando puños. ─ ¡Hey!, ¡hey!, ¡hey!, aquí no queremos vagos, ¿He? ─ reprende Renata con un dedo acusador, José y Sebas ponen cara de asombro por el regaño sin tener la menor idea del porqué. Harley se despide de sus amigos después de cenar, ya que le esperaba un gran día trabajando para dos grandes personalidades, y vaya que si son grandes personalidades, antes de irse a su habitación, Harley le pregunta a sus amigos si asistirán al concierto, desde luego estos afirman con entusiasmo. ─ Y si es gratis, la neta que vamos ─ afirmó Rosa con una gran sonrisa; con sonrisa en los labios Harley se retira a su habitación, cerrando la puerta se acomoda en su pijama, se peina y cuando apaga la luz se sorprende dando un respingo viendo a Caroline parada al lado de la ventana de brazos cruzados, Harley la reprende en voz baja con los dientes apretados de no volver hacer eso, desde luego Caroline responde enarcando una delicada ceja con una sonrisa traviesa. ─ Supongo que ya no me necesitas ─ ¿Qué quieres decir? ─ Que con tus amigos estarás bien ─ ¿Estuviste aquí todo el tiempo? ─ Mm, si ─ ¿Cómo rayos no te pude ver?, me dijiste que no podías hacer tus trucos conmigo ─ Esconderme es una cosa, convencerte con poderes es otra, pero me sorprende que no me hayas sentido, Mm, es de esperarse, aun te falta recordar ─ Y sales otra vez con eso… ¿Qué tengo que recordar? ─ Mañana te aclararemos esa parte, ¿De acuerdo? ─ inesperadamente tocan a la puerta. ─ Harley, ¿Con quién hablas?, ¿Estás bien? ─ He… ¡si!, ¡estoy bien! ─ ¿Necesitas algo? ─ Descuida, estoy bien, Rosa ─ Cualquier cosa pegas un grito ─ se oyen pasos alejarse de la puerta. ─ Será mejor que me vaya, pensarán que te estás volviendo loca ─ Hasta yo misma me lo estoy comenzando a creer ─ susurró Harley rodando la mirada, el cuerpo de Caroline desaparece de la vista de Harley atenuando su imagen. ─ Jamás me acostumbraré a esto ─ murmura Harley antes de acostarse. Muy temprano en la mañana, los amigos de Harley la fueron a despertar totalmente agitados con sus rostros llenos de asombro, ésta despierta con dificultad con el ceño fruncido por tal algarabía. ─ ¿Qué?, ¿Qué pasó?, ¿De qué me perdí? ─ Llegó un coche con un güero guapísimo preguntando por ti ─ No es para tanto, Rosa ─ espeta Sebas. ─ ¿Y tu que vas a saber?, y soy Renata ─ ¿Quién?, ¿Un qué? ─ Harley mira la hora y se percata de lo tarde que era. ─ ¡Huy mierda, el trabajo! ─ se levanta de un brinco corriendo para el baño cerrándola de un portazo. ─ Relájate, Harley son las siete treinta ─ ¡Debí haber salido a las siete! ─ refuta Harley desde el otro lado de la puerta, cuando por fin se mete en la ducha, Harley pega un gritillo por el agua fría, cuya agua le espanta el sueño en un santiamén. Sale corriendo del baño empujando a todos sus amigos fuera de su habitación para que le dieran privacidad y así pudiera cambiarse, mientras que en su mente le reprende a Caroline por haberse ido y no quedarse para que la levantara temprano; claro, como si ella fuera su despertador personal. Cuando por fin pudo arreglarse sale disparada, le quita la empanada de las manos a José, éste protesta, el resto de sus compañeros ríen por lo bajo, Harley sale corriendo escaleras abajo, dando gracias por vivir en un cuarto piso. Saliendo de la residencia el hombre aun estaba esperando, la señora del mantenimiento da un comentario indiscreto la cual se le subieron los colores a la cara, todos sus amigos se encontraban asomados por la ventana silbando y haciendo bromas, Harley les hace señas para que dejen el fastidio haciendo que todos rieran en complicidad, el hombre se presenta como Fernando y le entrega una identificación que demostraba que era la estilista personal de la cantante Darlen Nephi, el chofer abre la puerta del auto de lujo para que Harley pudiera abordar. ─ No te olvides de llamar ─ gritó Rosa. ─ Tómate unas selfies en los camerinos ─ gritó Renata. ─ Quiero conocer nenas lindas ─ gritó Sebas y José le vuelve a dar una palmada en la nuca, reprendiendo por la estupidez, Sebas protesta fulminando con la mirada a José mientras se sobaba la nuca, luego aborda el chofer poniendo el auto en marcha, Harley se despide de los chicos agitando su mano por la ventana. Comprueba su celular una vez en el auto encontrando varios mensajes de Caroline y Darlen y desde luego varias llamadas perdidas de Caroline, Harley no se cansaba de reprenderse a si misma mentalmente por tal irresponsabilidad.
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