Cuarto Reino

Cap. 24.1
Cap. 24 Harley vuelve a llamar a sus amigas con la excusa de encontrarse con una clienta recomendada por Caroline, a decir verdad no era mentira, sin embargo las muchachas le reprenden por ir sola, Harley trata de calmarlas, pero el resultado fue todo lo contrario, acto seguido Caroline toma la llamada. ─ Pueden estar tranquilas, solo será una reunión de negocios, y con referente al contrato para la próxima semana les llegarán unas copias, léanlas con mucho cuidado y después me dan sus respuestas ─ Caroline cuelga la llamada haciendo entrega del teléfono. ─ Si ésta tecnología hubiera existido en mi época, nos hubieran ahorrado tantos problemas, (suspiro), la tecnología, que maravillosa se ha vuelto ─ Harley la observa como si fuera un bicho raro. Ambas llegan a un estudio de grabación. ─ ¿Qué hacemos aquí? ─ Nada en especial ─ No me digas que el estudio es tuyo ─ No ─ Mm ─ Es de mi amiga ─ ¡¿Ah?! ─ Harley se queda como tonta, plantada frente al edificio, asombrada, Caroline chasquea los dedos frente a Harley. ─ ¡Hey!, despierta, aun tenemos que entrar ─ Harley espabila siguiendo los pasos de Caroline. Entrando al estudio, Harley comienza a escuchar ahogadamente una música bastante extraña para su gusto, ¿acaso es Rock?, por los sonidos estridentes no cabía la menor duda, pero habían otros instrumentos que lo acompasaban, como una banda sinfónica o algo por estilo; llegan a uno de los cuartos de grabación, se encontraban en plena faena, Harley queda sin aliento al ver que Caroline le señala a su próxima clienta, nunca había visto a una mujer como ella, no era como cualquier otra, inclusive, a pesar de su expresión serena en el momento de grabar, ¡maldición!, Harley la devoró con la vista, su belleza sin igual, su cabello blanco como la nieve, sus ojos azul-plata, sus labios rosados carnosos y su cuerpo delgado, alta, de figura y brazos delicados, nada le sobraba, nada le faltaba, su cuerpo firme donde debería serlo, con unos pantalones negros de cuero ajustados, botas negras con hebillas plateadas, y una blusa negra a juego, su piel blanca brillando como un ángel, pero aquellas palabras que salían de su boca, las letras de su canción, le hicieron sentir algo extraña, como si la llevaran a otro lugar lejos, llevándola a recuerdos que no son de ella pero familiares, su voz no perdió tono, ni mucho menos escala, ni se fue fuera de tiempo, todo armónico, único, Harley se sentía identificada con las letras de aquella canción, como un ideal antiguo olvidado, un recuerdo que en algún lugar de su mente espera por ella y lo retome. La cantante repara en ella posando sus ojos azul-plata, aquellos ojos, ¿Dónde los había visto?, sin embargo, la mujer no perdió concentración de lo que estaba haciendo, en cambio Caroline mostraba una sonrisa triunfal con su barbilla bien en alto. Una vez terminada la grabación, el director de monitores la felicita por su trabajo tan impecable, desde luego aquella mujer le hace un gesto con la mano como si no fuera nada, restándole importancia a lo que hizo, cosa que para Harley fue algo fuera de éste mundo, ambas mujeres se saludan con una sonrisa. ─ Darlen ─ Caroline ─ Ella es la estilista que te mencioné ─ Harley no podía despegar los ojos de aquella mujer. La mujer que se hacía llamar Darlen, le tiende la mano con una sonrisa. ─ Por fin, es un placer conocerte ─ Harley estaba como en trance, con la misma sonrisa Darlen le pasa la mano por la cara para que reaccionara, ésta espabila sonriendo algo apenada. ─ Disculpa, no… ay no que pena… yo… lo siento… ─ Harley se aclara la garganta. ─ Soy Harley ─ Darlen. Caroline me ha hablado muy bien de ti, lo buena que eres en tu trabajo ─ Gracias, aunque solo hago lo que está en mis manos… ─ Tonterías, eres buena ─ espeta Caroline modestamente, Harley se ruboriza ante su comentario, Darlen se aclara la garganta ésta vez. ─ Te mandé a llamar ya que tengo una presentación para éste sábado y necesito de tu asesoría como estilista ─ Haré lo que esté en mis manos ─ Sé que estarás a la altura. Caroline me contó también de que vives en un apartamento en renta ─ Si, ¿por…? ─ No, por nada en particular, es que me sorprende que una estilista de tu talla viva en un apartamento en renta ─ Vivo con unos amigos, ellos me ayudan con la casa también ─ Mm, entiendo ─ Y dígame, señorita Darlen, con referente a su imagen… ─ ¡Ah!… bueno, venga a mi oficina y conversemos al respecto ─ las tres mujeres se enfilan a la oficina para afinar los detalles de la imagen de Darlen a la hora del concierto. Las horas fueron pasando y las mujeres conversando en la oficina cuestiones de trabajo y compartiendo algunos anécdotas acompañadas con tazas de café, sin embargo la extraña familiaridad ya no le afectaba tanto a Harley, las dos mujeres le hacían sentir cómoda que por alguna razón que a Harley se le escapaban de las manos, así que se dejó llevar para ver hasta donde llegaba todo aquello. ─ Bien… eres buena con los bocetos de tus peinados, me encanta éste ─ señala Darlen un peinado con ondas al agua. ─ Estos peinados son de la época los años veinte, pueden quedar muy bien según el vestuario que lleves. Si tu traje es de estilo retro, seguro que aciertas con éste peinado. Para que las ondas perduren durante todo el día y la noche, es imprescindible que utilices algún fijador resistente ─ aclara Harley, ambas mujeres quedan impresionadas con la explicación. ─ Wow, vaya que si sabes lo tuyo ─ comenta Darlen muy impresionada. ─ Disculpa le pregunta, pero he… he notado que tu acento es como… ─ ¿De España?, viví una gran temporada allá, por más, aunque no quieras, terminas a veces adoptando el idioma o el acento ─ Perdona si la pregunta… ─ Tranquila, puedes preguntar lo que quieras, ya que supongo que estamos en confianza, ¿No?… pero mira ésta monada de peinado, quiero éste ─ ¿No crees que es un poco extravagante? ─ pregunta Caroline dubitativamente. ─ Para nada, me encanta ─ señala un peinado de cabellos ondulados, Harley comienza su explicación. ─ Los peinados con el pelo ondulado son fáciles de hacer… si sigues bien los pasos…, (risilla) solo tienes que lavar el pelo, aplicar un poco de gomina y enrollar el cabello previamente separado por mechas en los bigudies. Estos peinados son fáciles, es un peinado muy fresco para mujeres juveniles y actuales, inclusive sirven para ir de fiesta durante el día o la noche ─ Darlen mira a Harley anonadada con la boca abierta. ─ Eres como Google ─ Por favor, son simples peinados… ¿Solo me llamaron para esto?, te aseguro que cualquiera de tus estilistas te los hubiera recomendado ─ No, tu punto de vista es mejor, ya que Darlen contrató a una mujer que quiso hacer de su cabello prácticamente un pastel enorme ─ (carcajadas), No manches, ¿En serio? ─ Darlen tira un sobre de azúcar a la cara de Caroline, ésta se cubre levantando las manos, las tres ríen a carcajadas. ─ Ya que estamos en confianza, y que conste que tu lo dijiste, que podía preguntar lo que sea… Mm… ¿Estás consciente de que Caroline…? ─ Harley hace gesto con sus dedos en la boca como colmillos, desde luego Darlen ríe a carcajadas hasta el punto de llorar de la risa. Después de que Darlen se cansó de reír y de enjugar las lágrimas de sus ojos, traga saliva, toma otro sorbo de café, ésta frunce la cara en desaprobación, su café se había enfriado. ─ De hecho, si lo sé, sé lo que es ─ ¿Y no te asusta? ─ Para nada, hay cosas más horrendas allá afuera, créeme y no te gustaría ni verlas a kilómetros, además, ¿Qué es una simple succubus civilizada? ─ ¿Succubus?, ¿No es un vampiro? ─ Darlen vuelve a reír, en cambio Caroline con la sonrisa en los labios rueda los ojos dejando la mirada en blanco. ─ Vampiro, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja eres la leche tía ─ Y… ¿Qué son las succubus? ─ ¿No sabes que son? ─ pregunta Darlen con los ojos abiertos de par en par. ─ No… ¿Debería? ─ Bueno. Te lo explico, las… succubus son mujeres demonios que se alimentan de sus victimas, les hace sentir placer con tan solo entrar en sus mentes para que se sientan en confianza y bajen la guardia, entonces atacan, pero ella es más que una simple succubus, es la más fuerte de todas ─ ¡Por favor no exageres! ─ ¡Es verdad!, te has enfrentado a fuertes enemigos y a todos los has derrotado… comiéndotelos desde luego ─ Y déjame decirte que saben horrible ─ Harley sonríe nerviosamente mirándolas como fenómenos, ¿Quién coño son éstas mujeres?, ¿son mujeres en realidad?, ¿le estarán jugando una broma?, no era posible, ella había visto la transformación de Caroline, pero Darlen, ¿Quién es Darlen? Ambas mujeres quedan en silencio al notar que Harley se encuentra sumida en su ensimismamiento, Caroline chasquea los dedos. ─ No me digas… te volviste a ir de éste planeta ─ Darlen llama a Harley, ¿Alguien anda por allí? ─ dijo Darlen con voz cantarina. ─ Perdón es que todo es tan… confuso, tengo en mi cabeza una bola de preguntas y no sé cual decir primero ─ Empieza por la primera que se te ocurra ─ propone Darlen. ─ ¿Eres un vampiro? ─ (risas) No ─ ¿Qué eres? ─ Un Nefilim ─ ¡¿Un qué?! ─ Un Nefilim ─ ¿Y qué carajo se supone que es un Nefilim ─ Darlen abre la boca al igual que los ojos en sorpresa, emite un jadeo aun asimilando la pregunta de Harley sin saber si sentirse indignada o sorprendida, Caroline intercede en su defensa. ─ Darlen, ten algo de paciencia, ten presente que aun no recuerda nada ─ ¿Qué tengo que recordar? ─ Harley sorprendida recorre la vista entre ambas mujeres intrigada, Darlen parpadea para aclarar su mente. ─ Por ahora digamos que no estás preparada ─ ¡¿Cómo que no está preparada?!, ha visto lo suficiente ─ Si, pero no lo suficiente, Caroline ─ Chicas… ¿De que están hablando?, me están asustando ─ las preguntas de Harley no llegaban a ambas mujeres que se debatían en una fuerte diatriba. ─ Óyeme, yo he tratado con ella mucho antes que tu, se como funciona esto, inclusive… ─ ¿Sabes cuantas veces mi padre ha repetido siempre lo mismo con ella? ─ Harley se queda pensativa ante la pregunta de Darlen, “su padre”. Una lágrima corre por la mejilla de Harley, coloca una mano sobre el brazo de Darlen, ésta la fulmina con la mirada, de pronto su rostro se suaviza al ver las lágrimas en el rostro de Harley, ésta la miraba con pesar. ─ Lamento lo de tu padre ─ comenta Harley con sus labios temblorosos, poco a poco Darlen se recuesta del sillón de cuero con una fría calma, mirando a Harley en silencio y con expresión inquisitiva pregunta: ─ ¿Qué has dicho? ─ Lo… lo lamento, no sé lo que dije, con permiso ─ Harley sale de la oficina a toda prisa limpiándose las lágrimas, ambas mujeres se miran a las caras totalmente confundidas, de pronto Caroline se levanta y con un dedo acusador señala a Darlen. ─ Te lo dije ─ le susurra saliendo de la oficina corriendo detrás de Harley. Caroline le da alcance llegando a la salida del edificio. ─ ¡Harley!, ¡Harley!, ¡espera! ─ Tengo que irme, mis amigas me esperan ─ Caroline la sujeta por los hombros para verle a la cara, pero Harley se limpia las lágrimas bruscamente y sorbe por la nariz manteniendo la vista fija en el suelo. ─ Está bien, tranquila ¿Okay? ─ Harley se suelta bruscamente del agarre de Caroline, da unos pasos sobre su espalda a una pared señalándose a si misma, sintiendo una mezcla de horror, sorpresa y pánico. ─ ¡Nada está bien!, ¡nada!, ¿Cómo sé lo de la muerte de su papá?, ¿Qué es lo que tengo que recordar?, ¿Por qué estoy llorando como una estúpida?, ¿Por qué siento éste dolor?, ¡¿Quién soy?! ─ Harley desliza su espalda por la pared llorando desconsoladamente peinándose el cabello con los dedos. Caroline se agacha en cuclillas delante de Harley para tratar de calmarla. ─ Escúchame, Harley… mírame… mírame por favor… por ahora solo te puedo decir que cada pregunta se responderá a su tiempo. Poco a poco ¿De acuerdo? Por ahora te hemos revelado mucho… ya sabes lo que soy y lo que es Darlen, para empezar eso es mucho para un ser humano común, y tu tomaste café con nosotras, eso no lo hace nadie y cuando digo nadie es nadie ─ Harley con los ojos fijos en los de Caroline que la miraba comprensivamente y con cariño, logra calmar un poco su llanto. ─ Me duele la cabeza de tantas preguntas ─ Lo sé, sé lo que se siente y si te sirve de consuelo, aun tengo muchas preguntas con respecto a mi ─ ¿Por qué tienes dudas de ti? ─ Algún día te cuento ese secreto, pero por ahora no le digas a nadie, confiamos en ti, Harley, y esperamos de verdad a que vengas mañana para hacer un milagro con el cabello de Darlen, porque a decir verdad es un desastre ─ Harley hace un esfuerzo de sonreír a duras penas, de pronto estrecha la mirada en Caroline. ─ No estarás usando esos poderes raros conmigo, ¿O si? ─ ¡No! ─ contesta Caroline por lo bajo con asombro. ─ Y si lo intentara, no pudiera, contigo no ─ ¿Por qué? ─ Aunque no me lo creas, eres más fuerte de lo que piensas, ven. Arriba, tómate el día, enviaré un cheque a la peluquería por el día de hoy ─ ¿Un cheque? ─ Si, nos asesoraste, es tu trabajo y tu trabajo vale, le diré a uno de los de seguridad que pare un taxi para ti ─. En el apartamento, Harley se encontraba sola en su habitación, aun ninguno de sus amigos mostraba señales de llegar a casa. Harley, acostada en su cama, mirando al techo, meditaba, devanándose el cerebro, asimilando lo ocurrido durante el día, había estado asesorando sobre estilos de peinados a dos fenómenos sobrenaturales, y para colmo, desean que trabaje para ellas, y por si fuera poco con eso, esperan que vaya al día siguiente a trabajar para ¡ellas!, ¿en qué mundo cabe lo que acababa de pasar?, aparentemente, solo en el mundo de Harley, desde luego está el otro asunto, ¿Qué tiene ella que recordar?, por una parte Harley sintió desde pequeña que ella era especial, pero trabajar para un demonio y un Nefilim ya era demasiado, además, ¿Qué coño es un Nefilim?, en cambio aquella mujer de cabello plateado, Darlen, sus canciones, sus letras. Recordando todo aquello sintió nuevamente que le dolía la cabeza. Harley se levanta de la cama dando tumbos para buscar unas pastillas para el dolor de cabeza en el baño, busca entre las repisas, nada, cuando se acerca al espejo del baño se aterroriza al ver que sus ojos brillaban de un color plateado. Por otra parte en la oficina de la disquera, Darlen y Caroline proseguían discutiendo sobre el destino de Harley. ─ ¿Estás segura que es el momento? ─ No tengo dudas, es el momento, Darlen, y mientras más pronto mejor ─ Caroline se inclina sobre el escritorio apoyando ambos brazos. ─ Mira, no espero que lo aceptes de buenas a primeras, pero si que lo entiendas, ya tenemos a los descendientes de los emisarios Kiev y Katherine, los seguidores también quieren huir de toda ésta mierda, ¿Quién más sino ella?… y si al caso vamos, ya es hora de avanzar, tenemos todo a nuestro favor ─ Pero mi padre me dijo que los cuerpos que adopta no son lo suficientemente resistente para la tarea ─ Entonces tendremos que buscar el cuerpo ─ Solo ella lo sabe ─ Y para eso tendremos que hacerla recordar y llevarla con nosotras ─ ¿Hablarás con ella? ─ Desde luego, durante el concierto ─ ¿Qué le dirás? ─ Pensaré luego en ello ─.
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