Cuarto Reino

Cap. 23.1
Cap. 23 A la mañana siguiente, después de horas en el baño, meditando sobre tomar la gran decisión, Harley se arma de valor para ir a la entrevista con Caroline al hotel, desde luego sus amigos estuvieron en desacuerdo mirándola como si fuera una desquiciada. ─ Pero no estuvieron en desacuerdo en abordar un Mustang con ella manejando, y tu, Sebas, es el que tiene menos que decir, porque fuiste el primero en abordar ─ espeta Harley con el ceño fruncido, cruzándose de brazos y apoyando su peso en una pierna. ─ Era diferente, había mucha gente, y no creo que ella se atreviera hacer algo ─ ¡Por favor, Sebas!, ¿Te estás oyendo?, te pasas we, ¿Una mujer que desaparece así no más y que no aparece en cámaras?, ella pudo salirse con la suya esa noche ─ Pero nada pasó, todo salió bien y nos divertimos ─ Harley levanta las manos en gesto de rendición. ─ ¿Saben que?, no puedo con tanta idiotez, además no iré ─ ¿Estás segura? ─ pregunta Rosa con asombro. ─ Si, ya que no confío en ella y no creo que sea prudente estar siempre en contacto con alguien… así ─ ¿Y si perdemos la gran oportunidad de nuestras vidas? ─ pregunta Renata con ojos expectantes. ─ Prefiero eso que perder la vida en una gran oportunidad ─ Mm, me convenciste ─ opina Renata enarcando las cejas con una mueca. ─ Además, les apuesto que su hospedaje en el tal “hotel…” ─ Harley mira la tarjeta. ─ “Gold Garden”, es mentira, se los probaré ─ Harley toma el teléfono, se sienta en el comedor y llama al hotel colocando el altavoz, la llamada fue atendida en el segundo repique. ─ Buenas tardes, hotel Gold Garden, habla Natalia del Río, ¿En que le puedo ayudar? ─ Buenas tardes, hem… me llamo Harley… quisiera comunicarme con la habitación de la señorita… Caroline Lidell por favor ─ ¿Caroline Lidell? ─ Si ─ Un momento ─ después de segundos de espera. ─ Señorita Harley, ¿cierto? ─ Si, esa misma soy yo ─ contesta Harley dubitativamente. ─ La estábamos esperando, señorita Harley, si quiere comunicarse con la señorita Lidell marque le extensión ciento catorce ─ Muchas gracias ─ Harley marca la extensión y la llamada es atendida al primer repique. ─ *¿Hola?* ─ ¿Caroline?, ¿Caroline Lidell? ─ *Si, con ella habla* ─ He… ─ *¿Eres tu Harley?* ─ Harley tranca la llamada con los ojos abiertos como platos, se levanta de la silla tapándose la boca horrorizada, balbuceando con su rostro pálido. ─ No puede ser, no puede ser, no puede ser, es imposible ─. Aun más preguntas inundaron las mentes de todos, ¿Cómo alguien que no existe puede hospedarse en un hotel cinco estrellas? ─ Solo queda una cosa por hacer ─ No, Rosa… ni lo piensen, no iré a esa entrevista… ¡esa mujer me pone de los nervios! ─ Si queremos explicación, solo ella nos la puede dar ─ opina Renata. ─ Con amigos como ustedes, no gracias, no me hace falta ir a la guerra ─ Podemos ir contigo si te hace sentir mejor ─ propone José para luego añadir. ─ No creo que se atreva si estamos todos ─ Es que no lo sé… ─ Vamos Harley, entre todos te protegemos, además, es a ti a quien quiere entrevistar, y si no ha hecho nada hasta ahora es porque hemos estado contigo ─ Suena lógico… Mm… está bien, vamos, pero a la primera cosa rara nos vamos ─ Está dicho ─ convino Sebas golpeando la mesa con la mano con una sonrisa entusiasta. Todos se arreglan para visitar a Caroline al hotel. Llegando al lugar citado, ésta es anunciada a la habitación de Caroline; desde luego, Caroline autoriza la visita, llegando a la habitación en un décimo piso, Harley toca a la puerta, Caroline aparece atándose una bata mostrando una expresión mezclada entre asombro con confusión al ver a Harley siendo escoltada por sus amigos. ─ Vaya sorpresa, no esperaba que vinieras después de haberme cortado la llamada ─ saludó Caroline apartándose, abriendo aun más la puerta de su suite para que entraran todos. ─ Lo lamento es que yo… ─ Caroline suspira ofreciendo una mirada comprensiva acompañada con una sonrisa. ─ Pensabas que jugaba contigo, lo entiendo ─ Perdóname, pero no es fácil que venga un extraño a la primera y te diga en la cara que quiere ayudarte así no más, eso no se ve todos los días ─ Lo entiendo y de verdad te pido disculpas, ¿Quieren algo de tomar? ─ ofrece Caroline, todos rechazan la oferta educadamente, pero Sebas fue quien no dudó en pedir una cerveza, todos lo fulminan con la mirada por la imprudencia, éste solo se encoge de hombros como si no fuera la gran cosa. Caroline toma asiento en un cómodo sofá, cruzándose de piernas comienza a explicar el proyecto planificado para Harley, los viajes a realizar por todo el mundo por negocios y ella a su lado para realizar sus peinados y maquillajes para cada junta, a cambio, ella invertiría en la peluquería abriendo sucursales en ciertas partes del mundo, desde luego, las caras publicitarias serian Renata, Rosa y Harley en el centro de las dos. ─ Ya hablé con mis socios e inversionistas y están de acuerdo en invertir en el proyecto, comenzaríamos en Ibiza y Roma para empezar ─ todos miraban a Caroline como si no fuera de éste planeta, obviamente a pesar de que ella misma era quien planteaba el proyecto con tanta seguridad, que aun sonaba increíble a los oídos de todos teniéndolos sin palabras. ─ Usted debe tener un montón de profesionales pidiendo a gritos trabajar para usted ─ En efecto ─ Caroline sonríe con arrogancia. ─ ¿Por qué yo?, digo, nosotras ─ Su trabajo me gustó más que todos aquellos presuntuosos que se inventan cualquier estupidez solo para ganar mi favor y mi apoyo ─ todos se vuelven a mirar las caras. ─ ¿Donde firmamos? ─ Renata pregunta con entusiasmo con sus ojos brillantes, esperanzada por el proyecto, ahora todos miraron a Renata por su indiscreción, Caroline ríe disimuladamente. ─ En lo que me lleguen los contratos, hablaremos sobre los poderes y demás documentos a firmar, no solo el contrato de Harley, sino el de ustedes, y el poder que me dan para invertir en el negocio ─ ¿Para cuando serian esos documentos? ─ pregunta Rosa disimulando su interés, Caroline vuelve a reír. ─ Pronto, tengan algo de paciencia, yo les estaré avisando tan pronto como sea posible ─ Caroline vuelve a ofrecer, pero ésta vez algo de comer, todos aceptaron gustosamente, Harley aun no se lo creía del todo, a pesar de que sonaba increíble y que lo dijera prácticamente una fantasma multimillonaria, no le convencía. La comida, como fue de esperar, estuvo deliciosa, Harley no comió, los demás devoraron hasta la última pieza de carne y pollo. ─ Bien, así quedamos todos, los estaré llamando tan pronto como me lleguen los documentos, los discutiremos con los abogados presentes si lo desean, ustedes saben, para evitar las dudas, quiero que todo sea legal y por escrito ─ todos asintieron de acuerdo, Harley aun se mantuvo en silencio prestando atención a cada palabra. ─ Muchas gracias por la oferta, señorita Lidell ─ dijo Rosa estrechando la mano de Caroline, y por un segundo, Rosa sintió fría la mano de Caroline, tan fría como la de un cadáver, pero lo atribuyó al aire acondicionado. ─ Estaremos esperando su llamada ─ agrega Renata. ─ El gusto fue todo mío y me alegra saber que Harley cuenta con muy buenos amigos ─ Es como nuestra hermana, y entre todos siempre cuidamos de ella ─ dijo José con solemnidad. ─ ¡Ya!, no soy una niña… ya vámonos ─ Harley les empuja a todos para que salieran de la suite, en cambio estos no dejaban de despedirse y decir cuantas tonterías se les ocurría, Caroline solo sonreía cruzándose de brazos, inesperadamente, Caroline sujeta del brazo a Harley. ─ Necesito hablar contigo a solas ─ dijo tirando del brazo hacia la suite tomándola por sorpresa, cerró la puerta dejando al resto de sus amigos fuera de la habitación, estos protestaron golpeando la puerta, pero no recibieron respuesta alguna. ─ No te alarmes, solo quiero entregarte esto ─ ¿Qué son? ─ Unas entradas ─ ¿Tanto misterio por unas entradas? ─ Es una sorpresa para tus amigos, ya que ellos fueron buenos contigo. Y ésta entrada es para ti ─ Harley toma las entrada dubitativamente, “Darlen Nephi en concierto”, Caroline le había hecho entrega de unas entradas en primera fila a sus amigos y una VIP para ella, levanta la mirada, pero solo vio el rostro impasible de Caroline. ─ Quisiera que vayas, ya que lo que realmente tenía que hablar contigo no se pudo ─ ¿Por qué hace esto? ─ sin decir una palabra Caroline abre la puerta, Harley sale de la suite dando las gracias aun confundida mirando las entradas. Caroline se disculpa por su extraña actitud, desde luego todos la miran con cierta desconfianza, antes de despedirse repite la oferta del proyecto con una cálida sonrisa cerrando la puerta de su suite dejándolos en el pasillo. ─ Esa mujer de verdad pone de los nervios a quien sea ─ comenta Sebas, José le da una fuerte palmada en la nuca. ─ Mira quien habla ─ ¿Qué?... no fui el único, Rosa también habló, (tono burlesco), ¿Dónde firmo? ─ Pues claro que hablé, ¿Y?... y soy Renata ─ señaló Renata con dedo acusador, en cambio Sebas le dio la espalda encogiéndose de hombros nuevamente sobándose la nuca. ─ Y, ¿A ver?, ¿Por qué tanto misterio?, ¿Por qué se lanzó esa encerrona contigo? ─ exige Rosa con las manos en las caderas. ─ Solo quería darme esto para ustedes ─ ¿Unas entradas?... ¿Quién coño es Darlen Nephi? ─ pregunta José con una mueca al no tener idea. ─ No lo sé y no me importa, porque las entradas son de primera fila… ¡matanga! ─ dijo Renata con voz cantarina quitándole las entradas de las manos a José, éste protesta persiguiendo a Renata por el pasillo del hotel, los demás se fueron caminando hacia los ascensores conversando aun con dudas sobre Caroline dejándolos aun más confundidos que antes. Por otra, parte Harley se guardó para ella la entrada VIP, por alguna razón que ella desconocía. En casa, muy de madrugada, Harley en su cama, no dejaba de darle vueltas en sus manos la entrada, era dorada con letras plateadas que tenían su nombre, por cada giro entre sus dedos, la poca luz que entraba por la ventana hacía lanzar destellos dorados a su cara hundiéndola más en su meditar, ¿Por qué no le dijo nada sobre la entrada a sus amigos?, ¿Por qué quería hablar ésta mujer con ella?, ¿Por qué tanto interés?, sin embargo algo muy en el fondo, a pesar de que le inquietaba y le causaba miedo, ella quería saber, quería hablar con ella, muy dentro de ella una voz le decía que era lo correcto. La fecha para el concierto estaba programado para el fin de semana, por lo tanto la semana no tendrían más que hacer que seguir con sus rutinas, Caroline no mostró más señales de molestarla, algo que le pareció muy extraño a Harley, sin embargo le restó importancia, Caroline era una mujer de negocios y posiblemente poseía más de una empresa que dirigir. El viernes por la tarde Harley recibe una llamada del detective Lorenzo citándola en el centro comercial. ─ *Tengo información que tal vez podría interesarle* ─. El detective le indica que se reuniría con ella en el centro comercial nivel mirador, dicho encuentro será como algo casual de dos extraños que encajan en una conversación como cualquier otra, dada la hora y el lugar, Harley yace parada frente a una vitrina, observando algunos productos de electrónica, equipos de sonido, televisores, entre otros, un hombre se para a su lado, ─ Con equipos como estos uno podría fácilmente buscar cualquier tipo de cosas ─ ¿Cómo cuales? ─ Información ─ el detective se aclara la garganta. ─ Busqué la información que me dio, y para ser honesto… me dio algo de trabajo ya que no era una información como tal, así que supongo que con lo que encontré bastará ─ ¿Y?… ¿Qué encontró? ─ el detective le entrega un sobre. ─ Los registros de vuelos de los últimos siete meses, todos de Inglaterra, ninguno concuerda con el nombre de Caroline Lidell ─ Eso quiere decir que… ─ El nombre suministrado es falso ─ Pero si ella misma lo dijo e inclusive cuando llamamos al hotel… ─ ¿Qué hotel? ─ Lorenzo estrecha la mirada captando su interés. ─ Al Hotel Gold Garden, ella se hospeda allí bajo ese mismo nombre ─ Señorita Harley, espero que no esté jugando conmigo, éste trabajo es serio y podría tener serios problemas legales ─ No estoy mintiendo, es verdad, ésta mujer, “Caroline Lidell”, existe de alguna manera ─ Investigaré el hotel para ver que encuentro, pero no creo que encuentre a nadie con ese nombre ─ Ayer llamamos mis amigos y yo al hotel y atendieron bajo el nombre de Caroline Lidell ─ luego de aquella diatriba se cuela un silencio entre ambos, Harley mira el sobre que le fue entregado. ─ ¿Esto fue todo lo que encontró? ─ No, encontré algo más. El nombre de Caroline Lidell perteneció a una mujer que murió hace mas de cien años en un incendio en Portugal, ella y su hermana murieron trágicamente asesinadas, el cuerpo de su hermana Ashley fue decapitada y el cuerpo de Caroline se presume que quedo atrapada en las llamas junto con el resto de las otras personas, el autor de aquella masacre nunca fue capturado ─. La información de aquel hombre, fueron revelando imágenes en la mente de Harley que le hicieron sentir mareada, a tal punto que casi pierde el equilibrio, el detective la sujeta a tiempo y le ayuda a tomar asiento. ─ ¿Se encuentra bien? ─ Si… eso creo ─ responde Harley sintiendo la boca reseca, con su rostro algo pálido y su frente bañada en sudor. ─ ¿Necesita algo? ─ No… no, estoy bien gracias… y gracias por la información… si llega a enterarse de algo más por favor avíseme ─ el detective asiente dejando a Harley en el banco con el sobre en la mano, leyendo los informes suministrado por él. ─ Nombre de Caroline Lidell perteneció a una mujer que murió hace mas de cien años en un incendio en Portugal, ella y su hermana murieron trágicamente asesinadas ─ resonaron las palabras del detective en la cabeza de Harley, tomando un respiro toma la decisión y se enfila a visitar a alguien más antes de ir a trabajar. Harley es recibida en el lobby del hotel, ─ Disculpe, la señorita Lidell no se encuentra en éste momento ─ Gracias ─ A su orden ─ Harley suspira en derrota, piensa unos minutos para luego tomar la decisión de dejar el asunto por ahora e ir a trabajar, pero antes iría a su casa, llama a sus amigas para informarle el cambio de planes. ─ *Tranquila, de todas maneras el local no está tan concurrido como otras veces… podemos manejarlo* ─ anuncia la voz de Rosa desde el otro lado del auricular, ─ Gracias, chicas ─ Tranquila date una ducha, comes y luego vienes y nos cuentas… no tardes ─ No tardo, adiós ─ Harley corta la llamada. Saliendo del hotel toma un taxi rumbo a los apartamentos del centro, llegando al apartamento se encuentra la sorpresa de que se hallaba deshabitado. ─ Todos están trabajando… eso es bueno ─ pensó Harley entrando a la cocina para poner a calentar unos tacos en el microondas, entra a su habitación, busca una toalla para darse una ducha, busca sus cosas personales de limpieza, jabón, champú, cremas y afeitadora, ordena todo cerca del estante y la jabonera, sale del baño sin percatarse que detrás de ella se encontraba Caroline, que la observaba con divertido interés.
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