Cuarto Reino

Cap. 21.2
Ivana empuja al demonio y le propina una fuerte patada en el pecho atravesando otra pared, ahora ataca con fuerzas renovadas con una patada, pero es atrapada por el demonio y con fuerza estrella el cuerpo de Ivana contra el suelo, agrietando donde había impactado. Ivana da un grito ahogado gorgoteando sangre por la boca. ─ ¡Ups!, lo siento, no medí mi fuerza, creo que te cause una hemorragia interna, de verdad lo lamento, fue el furor de la pelea, tu sabes… ¿Sin rencores? ─ un matero enorme impacta contra la nuca de Dhaxos desequilibrándolo a duras penas, éste se gira para buscar quien fue, y en ese momento de descuido, los ojos de Ivana destellan en luz azul haciendo volar por los aires al demonio, estrellándolo contra el techo, aplastando la gran lámpara, Ivana se rueda para que el cuerpo de Dhaxos cayera con un ruido sordo totalmente aturdido, y la lámpara más atrás encima de él, Kiev corre en ayuda de Ivana, en cambio ésta, con su voz áspera le reprende. ─ ¿Dónde está Katherine? ─ Está afuera, está bien ─ una mano le sujeta el pie a Kiev, pero Ivana con buen reflejo le apuñala con su daga en la mano quemando el brazo de Dhaxos crepitando en fuego azul. Salen del salón comedor, o lo que quedaba, dando tumbos y traspiés, para la extraña de las suertes, en el jardín se encuentran con Caroline al lado de Katherine, Kiev e Ivana se congelan al verla tan cerca de la aturdida muchacha que aun no se encontraba demasiado bien de lo que le había hecho el demonio. ─ Debemos movernos si queremos seguir respirando otro día ─ anuncia Caroline tomando entre sus brazos a Katherine, Ivana les ordena ir a la cripta. El demonio se levanta sacudiéndose la tierra y los escombros, se frota la mano. ─ Eso dolió, Ivana, me temo que el juego terminó ─. Caminando por los bosques, se escucharon como los cristales de la casa explotaron con un gran estruendo, Ivana mira sobre su hombro. ─ Es Dhaxos, viene por nosotros ─ Caroline baja a Katherine al suelo. ─ Tengo una idea ─. Dhaxos aparece encontrando a Caroline tendida en el suelo inconsciente. ─ ¿Qué te ocurrió? ─ Caroline se despierta con dificultad, como pudo se puso sobre sus pies para luego postrarse ante Dhaxos, éste vestía una armadura negra y sin brillo, tragándose la poca luz a su alrededor, compuesta entre pieles y metal oscuro, con ornamentos de rostros de bestias rugiendo en sus hombros y su casco, sus rasgos faciales apenas habían cambiado, sus orejas puntiagudas, con su cabello largo y negro brillante, lustroso, Caroline lo admiró por un par de segundos. ─ Esos malditos mocosos, se fueron para la cripta con Ivana. ─ el demonio sonríe con malicia y triunfo nuevamente mirando a donde había señalado Caroline. ─ Permítame guiarlo ─ No hace falta ─ Hay, hay trampas, mi señor, trampas mágicas ─ ¿Trampas? ─ Puestas por Ivana, se como burlarlas, he… he bajado incontables veces ─ Muy bien, te sigo ─. Caroline lo guía hacia la cripta, burlando las presuntas trampas mágicas de Ivana, llegan a la entrada, Ivana sentada en el sillón, de piernas cruzadas, con la respiración irregular y escupiendo algo de sangre, aun con sus ojos plateados miraban con arrogancia y desafío a Dhaxos, el demonio niega con pena. ─ Te estás muriendo, déjame ayudarte ─ Con un buen precio seguro ─ Solo prolongar la diversión ─ ¿Y si me niego? ─ Morirás y es lo que nadie quiere ─ No me sorprende, dime algo nuevo, si me quieres llevar viva, ven por mi, como acabas de decir, estoy muriendo ─ Dhaxos ladea la cabeza, estrecha la mirada desconfiando la oferta. ─ ¿Cuál es la duda?, eres demasiado poderoso, estoy muriendo y si no te apuras, perderás la única cosa que puede llevarlos al triunfo ─ ¿Te rindes? ─ Estoy harta que es diferente ─ Ivana tose sangre. ─ Será mejor que te apures ─ Ivana sonríe, Dhaxos entra a la habitación, este comienza a sentir como su cuerpo se va drenando desde adentro, pero solo a duras penas. ─ Entiendo, querías que entrara para que el cuarto me matara, estás desesperada, ¿Y esa fue tu mejor carta?, inteligente, pero no funcionó ─ Ivana da la señal, Dhaxos se da la vuelta, pero ya era tarde, Kiev asesta un fuerte golpe con la espada Morrel hacia el cuello de Dhaxos, atravesándolo y con el peso de su cuerpo, se abalanza para girar la espada alrededor de su cuello hasta cortarla por completo, el cuerpo del demonio cae al suelo convirtiéndose en una montaña de cenizas crepitante. Ivana se relaja en el asiento, suspirando de alivio, Caroline cae al suelo acurrucándose, sollozando, Katherine se acerca a Ivana trastabillando, Kiev deja caer el sable, aliviado de que todo ha terminado, Ivana mira el montón de cenizas. ─ Tu orgullo fue tu ruina ─ Ivana muestra una sonrisa a duras penas, solicita a Kiev y a Katherine llevarla a la cama al lado de Mónica, Katherine con sus labios temblorosos le implora entre sollozos a Ivana que no muera, pero Ivana con su respiración irregular sonríe. Con su voz áspera y agotada trata de consolarlos. ─ Son grandes… guerreros y… y muy buenos amigos… han demostrado una valía… impresionante, aunque no quiero… pero debo hacerlo, no puedo prolongar esto más, pero quiero pedirles un favor ─ Lo que sea ─ accede Kiev con la voz a punto de quebrarse. ─ Necesito… (tose), necesito que lleven mi conocimiento con ustedes… no es lo que deseo ─ Ivana traga saliva con sangre con dificultad. ─ Pero es necesario ─ Katherine se humedece los labios aguantando un sollozo, ambos asienten, Kiev aprieta la mano de su hermana, Ivana coloca la mano sobre la de ellos. ─ Como ambos son descendientes de Mónica, no es necesario hacer el vinculo de nuevo… ─ tose sangre con más fuerza. ─ ¡Ivana! ─ Ivana… no… (sollozo) ─ Respiren profundamente y dejen su mente en blanco… ¿listos? ─ ambos asienten, en ese instante un shock de energía recorre todo el cuerpo de ambos, con un fuerte jadeo y un gran espasmo, sus ojos blanquecinos fijos en la nada al igual que los de Ivana, Caroline contempla todo desde fuera con asombro y fascinación, a esto era lo que se refería Ivana con el peligro y la responsabilidad que acarrea tal poder, que ingenua de su parte por pensar que solo eran exageraciones de ancianos locos. Una vez que hubo terminado, ambos se tambalean casi perdiendo el equilibrio. ─ Caroline, te tengo una encomienda… si quieres redimirte ─ La, la que sea ─ ¿Segura? ─ Si, si, lo que me pidas ─ contestó Caroline postrándose en el umbral. ─ Pasa ─ Pero… ¿Cómo…? ─ Tranquila, puedes pasar ─ Invitó con un gesto débil de su mano, Caroline dubitativamente da un paso en la cripta, no ocurrió nada, al ver que no le pasó nada, no se hizo esperar, se acerca a la cama para postrarse nuevamente al lado. ─ ¿Hizo falta todo esto para que te dieras cuenta del error que cometiste? ─ Imploro, (sollozo)… imploro su perdón, (sorbe por la nariz) ─ Quisiera reír, pero el dolor no me lo permite, pero está bien, si quieres redimirte, te encargo el cuidado de estos dos emisarios que cargan sobre sus hombros mi conocimiento absoluto ─ Con mi vida, mi señora ─ Bien, y otra cosa ─ Lo que pida se hará de inmediato ─ Es necesario que recojas todos los diarios de Mónica y los quemes, no quiero que otro desastre como éste vuelva a ocurrir ─ Así se hará ─ Se preguntarán como pueden pasar a la cripta… es fácil… yo lo autoricé, y a ti Caroline, tienes una protección sobre ti, dada a tu condición actual, (tose sangre), ahora deben salir y sellar definitivamente la cripta Kiev. Katherine, lleven con ustedes mis pertenencias, mis espadas, mi daga y mis brazales con ustedes, son las únicas armas que pueden hacerle frente a los demonios y a los ángeles por igual ahora váyanse, los volveré a ver en otra ocasión tengo mucho sueño ─ Ivana ─ Mi señora ─ Ivana ─ Largo o los convierto en sapos ─ Ivana muestra apenas una sonrisa juguetona, con lágrimas en sus ojos y mejillas se retiran de la cripta dejando a Ivana sumergirse en su letargo. Toman las pertenencias de Ivana y con manos en la puerta, recitan palabras que ninguna de ellas fueron conocidas por Caroline, la puerta brilla y se mueve cerrando la cripta nuevamente, solo una lámpara de aceite dejaron para iluminar la penumbra de aquella cámara mortuoria, Katherine no dejaba de sollozar a medida que veía como la gran puerta de piedra sellaba a su mejor amiga. Una vez sellada la puerta, Ivana mira a su lado el cadáver de Mónica. ─ Hola, hermanita… creo que llegué tarde otra vez, ¿Me perdonas?... supongo que no me quieres hablar y eso lo entiendo, pero… (tose sangre), no creo que sea para tanto, bueno si, casi cuatrocientos años de retardo, pero llegué que es lo importante ─ Ivana busca de sujetar la mano de Mónica y solo termina desprendiendo un dedo. ─ Perdona, no fue mi intención… solo espero que el cielo o el infierno no se hayan ensañado contigo por haberte aliado conmigo, aunque supongo que nunca lo sabré, ya que sería como una especie de regalo una media vida o una media muerte, no lo sabré ─ unos pasos se oyen acercarse a la cama de Ivana ,ésta mira por el rabillo del ojo al ver a una figura muy conocida y querida por ella, ─ Pensé que me habías dejado ─ ¿Pensaste?, eso jamás su Majestad ─ “Su Majestad”, ¿A éstas alturas de la vida me llamas así?, ¿Desde cuando lo haces, Dragnan? ─ Siempre lo has sido y por eso tu pueblo te ama y admira, no eres de los monarcas que observan la guerra y mira como sus súbditos mueren por ella, tu vives y mueres por tu pueblo, por tu reino, te he visto lanzarte a la batalla incontables veces, encabezándola y tu pueblo detrás de ti para protegerte, eso es digno de una reina, por eso él también te amó y dedicó su vida por ti, aunque en realidad no está muerto, solo prisionero, su Majestad ─ Ya cállate, Dragnan, el “su Majestad” no te luce ─ Como usted diga… “su Majestad” ─ Es la primera vez que te veo en una actitud tan… personal… pensándolo bien, ¿Cómo coño estás aquí? ─ Tienes mi armadura, tienes mi espada, todo lo que he representado y entregado por ti, podré haber perdido mi cuerpo, pero no mi ser, siempre estaré para protegerla… de alguna manera ─ Ivana lanza un bajo bufido, Dragnan solo sonríe en respuesta. ─ Ya entiendo el poder de Caroline ─ ¿El poder? ─ Los hilos del destino se mueven de manera extraña ─ No te entiendo ─ Descuida, todo a su tiempo… supongo que aun el estúpido de Tristán puede salvarse, si es que quiere ─ comenta Ivana mirando hacia el techo, luego con una mirada suplicante le pregunta a su mejor amigo y protector. ─ ¿Te quedarás? ─ Desde luego ─ No te vayas hasta que me duerma ─ Así se hará ─ por fin Ivana cierra los ojos y deja escapar un último suspiro, la mortecina llama de la lámpara de aceite se apaga sumergiendo la cámara en una obscuridad total. Cruzando por una de las esquinas del corredor hacia la salida, Kiev, Caroline y Katherine se topan con la silueta de un desconocido, las sombras de aquel túnel oscuro oculta su identidad. ─ ¿Quién eres? ─ pregunta Caroline adelantándose, colocando a Kiev y Katherine detrás de ella en gesto protector, la silueta se acerca a la luz de una de las antorchas, una mujer, era una mujer vestida prácticamente como un hombre, pantalones negros, al igual que su saco, camisa y corbata, la apariencia de un sepulturero, sin embargo sus rasgos faciales decían todo lo contrario, su cabello plateado, su ojos azul-plata, piel blanca de pómulos delicados de labios rosados y carnosos, toda una belleza, un ángel, pero su rostro impasible no mostraba mucho, a decir verdad ninguna emoción. ─ ¿Quién eres? ─ vuelve a preguntar Caroline con la voz más firme. ─ El como me llame por ahora es lo de menos ─ la voz de aquella mujer tampoco pasó desapercibida a los oídos, dulce, suave, como una melodía, pero sin dejar en ella una estela de calma letal. ─ Es un honor estar delante de tres emisarios de la mismísima reina ─ la mujer se postra delante de ellos dejándolos sin habla, luego se levanta. ─ Pero me temo que debemos salir con suma urgencia de aquí, ellos se acercan ─ ¿Quiénes? ─ Sus legiones, sintieron su muerte y se acercan para vengarle ─ ¿Cómo te llamas? ¿Cómo llegaste hasta aquí? ─ Salgamos de aquí, luego se los explicaré todo ─. Caroline estrecha la mirada sobre la extraña, pero la mano de Katherine se posa sobre su brazo, ésta se calma un poco al ver que Katherine asiente haciendo ver que es seguro confiar en ella un poco. Al salir de la cripta, la casa se hallaba sumergida en un intenso incendio, rodean la casa saliendo por el camino sinuoso, con la lluvia amenazando sobre sus cabezas abordan una carreta, la mujer se coloca en el puesto del conductor, mira sobre su hombro para cerciorarse que todos estén abordo, agita las riendas poniendo en marcha la carreta, alejándose de ese infierno a buena velocidad, Katherine mira sobre su hombro una ultima vez y ver como se alejan, observa en el horizonte una gran nube negra como el silicio acercarse lentamente hacia la casa, se acomoda en el puesto dejando que su mente se inunde de las imágenes de Ivana, sus ojos escuecen del dolor y la tristeza permitiendo una lágrima rodar por su mejilla, una mano le aprieta amablemente, era Caroline al igual llorando por una gran pérdida, su hermana Ashley, Caroline le muestra una amarga sonrisa haciendo de su mayor esfuerzo ser apoyo y consuelo para Katherine, en cambio Kiev solo podía mirar a su derecha, a la nada, aferrándose a las pertenencias de Ivana, preguntándose como rayos pudieron cruzar las defensas de la casa y una respuesta le vino instantáneamente, posiblemente habían traidores dentro de la familia, pero ya era tarde para ello, el daño se había hecho.
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