Cuarto Reino

Cap. 22.2
Las calles se mostraban en calma, al sol le faltaba poco para salir, sin embargo en el horizonte se comenzaba a asomar los primeros rayos pintando el cielo en un azul oscuro y naranja, las aves madrugadoras anunciaban el pronto amanecer y los transeúntes apresurados para llegar a sus trabajos temprano, otros escapando de la rutina del día. Harley toma un taxi hasta el despacho del detective, claro sin dejar de echar un vistazo sobre su hombro por si veía algo inusual o si la seguían. Llega al despacho, toca el timbre, una, dos, en el tercer toque contestan. ─ *¿Si?* ─ Soy Harley, le llamé hace un momento ─ *Llega temprano* ─ Perdone… ─ *¿Trae el café?* ─ He… si ─ Adelante ─ un timbre suena permitiendo el acceso al edificio, Harley entra apresuradamente, una vez en el despacho, le entrega el café al detective, se estrechan la mano, el detective le invita a tomar asiento. Harley, directa al grano, le explica quien fue la que lo había recomendado, desde luego el detective asiente ante su aclaratoria. ─ Y… ─ el detective se aclara la garganta. ─ ¿A qué debo éste negocio? ─ Hay una mujer… ─ Adivino, infidelidad ─ No. Creo que ésta mujer me está acosando ─ Cree ─ Si ─ Con creer no me basta, tienes que estar segura ─ Es que solo la he visto un par de veces ─ Y por eso… “cree” ─ Si. La primera fue en la ventana de mi cuarto, parada en la escalera de incendios y la otra fue a mi trabajo y le di una cita para arreglarle el cabello hoy a las nueve ─ ¿Le dio una cita? ─ pregunta el detective casi horrorizado, espantándole el sueño, Harley se encoge de hombros tratando de exponer su punto ─ Si, pero, pero no supe que era ella sino hasta minutos después ─ Okay, entiendo ─ el detective suspira estrujándose los ojos con el pulgar y el índice. ─ ¿Puede describírmela?, y si le dio una cita, ella tuvo que haberle dado un nombre ─ Si ─ ¿Cuál? ─ Caroline Lidell, dijo que vino de Inglaterra ─ el detective vuelve a asentir mientras buscaba bolígrafo y papel, Harley le da la descripción de la mujer, éste va tomando su café mientras tomaba nota. El detective le explica los detalles del como se hará el trabajo, de todas maneras le pide un pago por adelantado, Harley le deja en claro que para esa misma tarde le tiene la primera parte, ya que una vez esté listo el pago, el detective le aclara que apenas tenga algo de información de la mujer le llamaría enseguida, una vez satisfecha, Harley le estrecha la mano al detective nuevamente y se despide, sale de la oficina no sin antes de repetirle que esa misma tarde tendría el pago. Harley toma otro taxi directo a su trabajo, llama a sus amigos para explicarles el asunto y se disculpa por no haberles avisado, desde luego tuvo que soportar un sermón lo suficientemente largo como para entretenerse hasta llegar a su trabajo. Tal y como esperaba, la mujer fue puntual, ésta vez sin sus lentes oscuros, sus ojos negros, tan humana como cualquier otra mujer, ésta le saluda con una sonrisa, Harley, algo nerviosa, fuerza un sonrisa, Rosa y Renata disimulaban el seguir arreglando la peluquería para la apertura, lanzando miradas furtivas a la extraña, en dado caso, si se ponía la cosa intensa, le golpearían con cualquier objeto que tuvieran a la mano, por lo menos pensó Renata que para cuando vio lo que tenía en sus manos, hizo una mueca. ─ Una revista no servirá de mucho ─ pensó. ─ Llega puntual ─ Así somos en Inglaterra, la puntualidad ante todo, pero no sabia como dejar mi cabello para venir, si suelto o recogido ─ No, no, suelto es… mejor ─ solo un par de segundos se quedaron mirándose una a la otra. ─ ¿Comenzamos? ─ pregunta Caroline con una sonrisa, Harley aun nerviosa, humedeciéndose los labios asiente, Caroline camina hacia el lavador de cabello. ─ Ponte cómoda, ya voy y te atiendo ─ Harley busca sus implementos en el gabinete de cosméticos para tapar su rostro, les hace señas con muecas a las chicas sobre el paradero de Sebas y José, éstas le indican que están afuera en la panadería observando todo. ─ ¿Todo bien? ─ pregunta Caroline. ─ Si… si, solo que no consigo el enjuague con vitaminas ─ cuando Harley cierra la puerta del gabinete, se sorprende dando un respingo al ver a Caroline tan cerca con una sonrisa casual y el enjuague en sus manos. ─ Supongo que debe ser éste ─ ¿en que momento se movió?, las muchachas seguían en lo suyo, disimulando y ninguna se percató que Caroline se había levantado del lavador de cabello. ─ Disculpa si te asusté, pero es que lo vi y me preguntaba si era ese ─ Si, si… es ese ─ Harley sonríe ésta vez con más naturalidad, luego invita a Caroline de regreso al lavador de cabello. ─ ¿Continuamos? ─ Desde luego ─. Por suerte y alivio para las muchachas, los primeros clientes comenzaron a llegar, Harley lava el cabello de la mujer y ésta cierra los ojos como disfrutando del lavado, pero Harley se sentía extraña estando tan cerca de Caroline. ─ ¿Está bien si le llamo Caroline o… Carol? ─ Desde luego. ─ Es que… como ya nos estamos conociendo, sería bueno entrar un poco más en confianza ─ Mm, por mi está bien, me gusta la idea ─ mantuvieron una conversación tras otra, como una clienta normal, de ropa, los peinados de moda, los viajes que Caroline había realizado, dejando a Harley sin habla, Caroline parecía ser una mujer de mundo, de alta cultura, sabía de todo, del resto nada fuera de lo común, siempre estuvo atenta a algún cambio extraño a sus ojos, sin embargo todo fue normal, una clienta más con la cual entabló conversación y que en un futuro ni ella ni Caroline se acordarían, solo hasta que ─ Me gustaría que fueras mi estilista personal ─ opinó Caroline satisfecha por el trabajo de Harley, mirándose el cabello en el espejo, en cuanto a Harley, ella casi se ahoga con su café al oír semejante propuesta, Rosa y Renata al igual que Harley quedan boquiabiertas. ─ Es una broma, ¿verdad?, porque si es así… ─ No, no es broma, le pagaré diez veces lo que gana en ésta peluquería y si le sirve, le ayudaré a expandir su negocio ─ Pero, no entiendo… ¿Por qué…? ─ Veo que le falta mucho asimilarlo, venga éste sábado al hotel donde me hospedo, aquí tiene la dirección y… el número de teléfono, te estarán esperando, por ahora cobra el trabajo ─ Caroline busca en su bolso. ─ ¿Cuánto te debo? ─ Harley espabila de su asombro. ─ ¿Desea pagar en efectivo o tarjeta? ─ Por ahora, efectivo ─ Harley le da el costo, Caroline no escatimó en precio colocando billete sobre billete, levanta la vista del dinero aun contando y sonríe. ─ Un trabajo bien hecho merece ser bien pagado ─ dijo una vez que terminó de contar, entregando el efectivo, agradeciendo una vez más, Caroline se retira, Harley comienza a recontar y se asombra, dejándola no solo sin palabras, sino sin aliento, Caroline le pagó diez veces el costo del trabajo, debajo del dinero le dejó la dirección del hotel y el número de teléfono, Harley sale de la peluquería a toda prisa para entregarle el cambio; el gran cambio; pero solo se encontró con nada, la mujer había vuelto a desaparecer, Harley farfulla algo por lo bajo entrando nuevamente a la peluquería. Rosa y Renata gritan de alegría el oír la cantidad cancelada por Caroline, desde luego, Caroline observaba desde una sombría calle el como entraban a la tienda, caminando a zancadas, Sebas y José a la peluquería. ─ Esto es solo el principio, su Majestad ─ murmura Caroline desapareciendo entre la gente. ─ ¡chicos!, ¡chicos!, no saben la última ─ inició Renata apenas conteniendo las ganas de gritar de la emoción. ─ ¿Qué pasó?, vimos a Harley salir de la peluquería corriendo ─ dijo Sebas agitado. ─ La mujer que “acosa” a Harley le ofreció trabajo y le pagará diez veces lo que ganamos aquí ─ ¿Cuál mujer? ─ pregunta José confundido. ─ (voz burlesco) ¿Cómo que cual?, la que salió hace poco ─ Si no ha salido nadie, estuvimos siempre atentos y nadie salió ─ ¿Cómo?, si la vimos salir de aquí, no hace mucho ─ refuta Harley. ─ ¿Seguro que no fumaron chicos? ─ pregunta Renata tentativamente estrechando la mirada entre Sebas y José. ─ Déjate de babosadas Rosa ─ Soy Renata, Sebas ─ ¿Y a mi que? ─ las tres chicas se sientan con la mirada sombría, ¿Qué coño pasó?, era la pregunta del millón. En la noche, en el apartamento, aun proseguían en un incómodo silencio, en sus mentes albergando lo que había sucedido esa misma mañana en la peluquería, nadie se pudo explicar como una persona desaparece en la entrada de una tienda y nadie parece percatarse, inclusive en las cámaras de vigilancia del local, la cual, todos revisaron una vez que cerraron, nadie entró, todo fue normal, ellas limpiando, arreglando las peinadoras, Harley llega minutos después, de las nueve, comienza a ayudar a las muchachas, entran los primeros clientes, Renata y Rosa los reciben, luego Harley se para detrás de la caja registradora a contar el efectivo, luego ven que Harley sale corriendo de la tienda, luego entra y segundos después entran José y Sebas, inclusive vieron las cámaras hasta el punto en que Mercedes llega tarde nuevamente, y con referente a Caroline, nunca entró a la tienda, lo extraño es que allí se encontraba el efectivo, ¿Cómo rayos pudo haber pasado tal cosa?, si se les hubiera olvidado cuadrar caja la noche anterior sería la excusa más racional, pero haber visto a una mujer siendo atendida y pagando diez veces la cantidad del trabajo hecho y no aparecer en las cámaras era otra cosa. Ese fue el tema de ultima hora después de cenar, ¿Cómo rayos vieron y atendieron a una mujer que ni siquiera entró a la tienda?, y sobre todo, ¿Cómo explican el dinero sobrante?, todos se preguntaron mirándose a las caras, más no se pudieron dar una respuesta, la cita para el hotel estaba fijado para un día sábado 15 de octubre, el cumpleaños de Harley cae un día jueves, el mismo viernes ellos asistirían a la inauguración del club nocturno, los siguientes dos días no hubo cambios ni nada fuera de lugar, el jueves fue festejos, bromas y juegos, decidieron tomarse el día para descansar, pensaron que el peligro había pasado, Harley transfirió el primer pago al detective, éste se puso a trabajar de inmediato. La noche del viernes, las chicas con sus acompañantes, José y Sebas, se engalanaron para el magno evento, la cola parecía interminable, mucha gente a la espera. Un auto pasa al lado de ellos, se detiene y baja los cristales tintados. ─ ¿Harley? ─ pregunta una voz dentro del auto, Harley se sorprende casi empalideciendo, era Caroline en un Mustang GT Shelby de color negro. ─ Vaya, el mundo es un pañuelo ─ saluda Caroline con una amplia sonrisa casual. ─ Voy al club, si quieren evitarse la cola, pueden entrar conmigo ─ todos se miran a las caras, nadie se atreve a dar un paso hacia el auto. ─ La noche es joven, y la fiesta no esperará por siempre ─ instó Caroline con un gesto de su mano sin dejar de sonreír, Harley mira a cada uno de sus amigos. ─ ¿Qué podemos perder? ─ pregunta Sebas encogiéndose de hombros, Harley traga saliva con dificultad, Renata y Rosa se miran en desacuerdo, Harley aun se lo estaba meditando, pero para cuando se percataron, Sebas ya estaba abordando el auto, sin más remedio o quejas, Harley abordó también, seguida por las gemelas y José, Caroline le pide a Harley para que se siente al lado de ella, sus amigos se acomodaron en los puestos traseros, pone el auto en marcha haciendo rugir el motor. En el corto viaje, Sebas no dejaba de sonreír como un idiota y dar a entender la emoción de estar dentro de un Mustang GT con asientos de cuero negro, el auto olía a nuevo, Harley se mantuvo siempre en silencio, ¿Quién es ésta mujer?, Rosa, Renata y José se mantuvieron alertas, ─ Estás muy callada, Harley… ¿Algo te incomoda? ─ No… no es nada, quizás son los nervios, ayer fue mi cumpleaños y mis amigos arreglaron todo el asunto y no me dijeron nada ─ ¡Felicidades! ─ Gracias ─ Supongo que querían sorprenderte ─ Y lo lograron ─ Tus amigos se ven adorables ─ opina Caroline mirando por el retrovisor, ofreciendo una sonrisa a los muchachos, en cambio estos le devuelven la sonrisa. ─ Lo son ─ Harley adopta un sonrisa casual. ─ Y… ¿Cómo es que no haces fila como todos los demás? ─ pregunta Sebas como si fuera el gran detective del año. ─ El club es mío ─ contesta Caroline con una amplia sonrisa solemne, todos se miran a las caras con asombro, ¿Quién es ésta mujer?, una vez dentro del club, cada quien agarró por su lado, Caroline desde luego volvió a desaparecer entre la gente, y fue en ese momento que la noche de diversión comenzó para el grupo, Renata y Rosa fueron las primeras en ir a la pista con José y Sebas, desde luego Sebas protestó un poco, pero las suplicas e insistencia de Rosa ganaron, Harley se quedó en la barra escuchando la música del DJ y tomando, la noche siguió avanzando, el furor de la fiesta aumentando, la banda se hizo presente, la aclamación del publico casi dejaron sorda a Harley. Renata y Rosa se llevaron a rastras a Harley cerca el escenario, la música fue llevando a Harley a otro mundo, un mundo de una noche de diversión loca. Alzando sus brazos, comenzó a brincar y a disfrutar de la música, a reír y sobre todo a despejar su mente de los días locos que habían pasado. En la oficina de administración, entra Caroline. Alguien vigila con todas las cámaras fijas en Harley. ─ La encontramos ─ anunció Caroline con media sonrisa, en cambio la persona que miraba las cámaras, dándole la espalda a Caroline, solo agitó su mano en respuesta levantando el pulgar, luego Caroline avanza al sillón del escritorio. ─ ¿Cómo podíamos imaginarnos que la encontraríamos en un lugar como éste? ─ solo recibió silencio en respuesta a cambio, el sillón solo se gira un poco en dirección a Caroline. ─ Lo sé, lo sé, debo estar atenta, así que no me mires con esa cara, pero créeme cuando digo que es ella… es inconfundible, de todas maneras aun nos mantendremos al plan, solo espero que los demás no se adelanten como lo han hecho antes ─ el sillón se vuelve a girar para enfocarse nuevamente en Harley y ver como se dejaba llevar con la música y el alcohol disfrutando al máximo con sus amigos.
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