Cuarto Reino

Cap. 21.1
Cap. 21 Tal cual como se había dicho, todos se encontraron en el salón comedor, se hallaba a reventar, las principales familias y sus herederos, todos presentes, mirándose a las caras, esperando, intrigados por las ideas que posiblemente se le puedan estar cruzando en éste instante a Ivana, ¿o querrán decir Paola?, sin ser tocada por mano alguna, las puertas del comedor se abren dándole paso a Ivana, seguida por Silvia, Kiev y Katherine, dejando todo el salón en un profundo silencio. ─ ¿No falta nadie?... bien, ahora supongo… por sus caras que no tienen ni idea de lo que pasará de ahora en adelante, para empezar, necesito que saquen sus colgantes y los coloquen sobre la mesa ─ indicó Ivana con un gesto de su mano, tentativamente cada uno fue sacando sus colgantes y los colocaron sobre la mesa, uno idéntico al otro, incluyendo el de Kiev, dando un total de trece. ─ ¿Son todos los colgantes? ─ Kiev frunce el ceño. ─ Faltan los Silveira ─ contesta Kiev. ─ ¿Dónde están? ─ pregunta Ivana con voz impasible. ─ Salieron de negocios, pero ya ha pasado tiempo, ya deberían estar aquí ─ Entonces procederé mientras llegan ─ todos se apartan aun más para darle paso a Ivana, comienza a examinar cada colgante, toma el de Kiev entre sus manos por unos segundos pasando una mano alrededor del colgante haciéndolo brillar intensamente, luego lo deja donde estaba, toma el de Silvia, aplica el mismo método, luego lo deja en su lugar, y así fue haciendo con cada uno de los colgantes, excepto por seis colgantes que colocó aparte, los presentes fruncen el ceño confundidos, expectantes; Ivana se aclara la garganta para confrontar a todos los presentes. ─ Se preguntarán lo que acabo de hacer, he examinado cada colgante y he descubierto algo… inusual ─ Ivana frunce el ceño molesta. ─ ¿Acaso me creen tan estúpida para no darme cuenta?, hay colgantes falsos ─ todos los presentes se miran a las caras consternados, susurrando, murmurando. ─ No se hagan los idiotas, ni mucho menos los que no saben, Jeremías Yibran, Han Lee, Vivian Goitie, Alisa Truman y con mucho pesar lamento decir esto, ya que se ha portado a la altura… Terry, lo lamento, tu joya es falsa ─ ¿Pero como?... ¡es imposible! ─ A lo mejor, no tanto ─ Mi familia siempre ha sido tradicional, siempre respetando los escritos de la maestra Mónica ─ Quizás los robaron en el pasado, reemplazando la joya, todo cabe en la posibilidad… ¿Y quién sabe?, con la intención de hacer las replicas, pero como necesitaban sangre de Mónica… solo se conformaron con hacer joyas que buscasen vínculos mágicos ─ ¿Cómo sabe que son falsas? ─ pregunta Jeremías con su voz casi alterada e indignada. ─ Es simple, por lo menos para mi, éstas siete joyas, como podrán ver, están hechas a base de la sangre de Mónica como acabo de explicar, cuya sangre está vinculada con mi esencia, cosa que si hay algún descendiente de ella, brilla pero no con tanta fuerza como la que brilla conmigo, además, solo se hicieron un total de nueve joyas, la misma cantidad de hijos que tuvo, al igual sus diarios ─ explicaba Ivana dando paso de una joya verdadera a una falsa, ambas brillando con la misma intensidad. ─ Pero cuando hay personas con vínculos mágicos, es obvio que brilla con la misma intensidad como si fuera mi esencia, ya que ésta joya solo busca signos de magia, como un localizador de brujos o… personas que han hecho tratos demoniacos ─. Las personas se mostraban aun más desconcertadas e intrigadas, con miedo, murmurando con más fuerza. ─ Si pensaban que podían engañarme, no lo lograron, y sobre todo en su forma de reaccionar en la cripta, se nota que es la primera vez que presencian tanto poder ─ ¡Si no hemos visto nada! ─ replica la voz de Han Lee. ─ Tampoco hace falta demostrarles nada ─ la reunión se vio interrumpida por la ama de llaves con su rostro drenado de todo color, aterrorizada con una carta en mano y una bolsa de cuero en la otra. ─ Señorita Ivana, alguien trajo esto para usted ─ ¿No dijo como se llamaba? ─ pregunta Ivana aceptando la carta, la mujer coloca la bolsa sobre la mesa haciendo un ruido sordo, como si contuviera algo húmedo y viscoso. ─ Ésta es la razón por la cual, los Silveira no llegaron a tiempo para la reunión familiar… atentamente “D” ─ Ivana toca la bolsa y en ese mismo instante recibe un shock de energía recorriendo su brazo, el amarre de la bolsa se suelta automáticamente dejando al descubierto dos cabezas y el colgante, los Silveira. Jadeos y sobresaltos reinaron junto a los murmullos horrorizados, algunos desviaron sus miradas con signos de arcadas, algunas de las mujeres se taparon la boca o sus rostros para ahogar un grito de horror, uno de los presentes no aguanta y termina vomitando en un matero, Ivana mira con horror a Silvia, la cual, ésta también, tiene la misma expresión. ─ Silvia, saca a todos de aquí, ¡ahora! ─ ¡Si señorita! ─ ¡Esto es una trampa!, ¡caímos en manos de una psicópata! ─ grita Jeremías sobre la multitud. ─ ¡Debe tener colaboradores! ─ grita otra voz. ─ Es lo más estúpido que he escuchado ─ refuta Kiev. ─ Katherine. Kiev, necesito que se vayan con Silvia cuanto antes y ayuden a desalojar la casa ─ ¿Qué harás tu? ─ pregunta Kiev con la preocupación en sus ojos. ─ Necesito ir a la cripta un momento ─ No te vayas ─ suplica Katherine. ─ ¡Escuchen todos!, necesito que salgan de ésta casa ahora mismo, en éste momento todos corren peligro, salgan todos por el jardín trasero, en sumo orden ─ indicaba Silvia levantando la voz entre la multitud, Kiev recorre con la mirada entre los presentes y se percata de que faltan dos de ellos. ─ ¿Dónde está Caroline y Ashley? ─ pregunta Kiev recorriendo el lugar con la mirada una y otra vez. Ivana sale del salón comedor por una de las puertas, evitando a las personas. Éstas comenzaron a salir, pero otras decidieron quedarse buscando la salida por su cuenta, solo algunos decidieron tratar de convencerlos para que los siguieran, pero todo fue inútil, ninguno daba su brazo a torcer iniciando inevitablemente una pelea dentro de la gran casa, Ivana corre hacia la cripta a una velocidad poco humana, Katherine y Kiev ayudan a Silvia en todo lo que pueden en desalojar la casa de la manera más segura, pero el alboroto se hace más grande. ─ ¡Ustedes ayuden a salir a las personas! ─ ¿A dónde vas, Silvia? ─ pregunta Kiev. ─ ¡Debo detener esta locura! ─ Pero Ivana… ─ trata de objetar Katherine. ─ Sé lo que dijo Ivana, Katherine, pero soy también responsable por estas personas, como la más avanzada de las principales familias ─ ninguno objetó y prosiguieron con la evacuación, ya que por el jardín trasero se encontraban catacumbas que daban directo a la carretera y de allí a la ciudad. Silvia corre por los pasillos en dirección de aquel desastre, pero es detenida con un fuerte empujón que le hizo chocar con una pared lastimándose el brazo izquierdo, una silueta se para delante de ella, Silvia lo mira con horror y asombro. ─ ¿Richard? ─ No exactamente ─ Tu ─ susurra Silvia con el terror reflejándose en su voz, ya los que pudieron desalojar, cruzaron la puerta hacia las catacumbas, solo faltaba Silvia que no daba indicios de aparecer por ningún lado, ni siquiera de apaciguar la turba de la gente matándose en el comedor, Kiev se enfila a la carrera hacia la casa y Katherine más atrás para detenerlo. Entrando a la casa, se topan con Caroline llamando a su hermana con voz angustiada. ─ ¡Caroline¡─ ¡Kiev!, no encuentro a mi hermana ─ ¿Dónde la viste por ultima vez? ─ Por el comedor ─ Debes salir de aquí, esto se pondrá feo ─ ¡No me iré sin mi hermana! ─ Debe estar con Silvia ─ Con… ¿Con Silvia? ─ ¿La has visto? ─ Se fue corriendo por esa dirección… un hombre la atacó, parece muy herida. No puede ser, ¡Ashley! ─ Yo iré por Silvia. Katherine lleva a Caroline a un lugar seguro ─ Pero Kiev, Ivana dijo… ─ ¡Solo hazlo, Katherine! ─. Kiev desaparece por el corredor por donde había indicado Caroline, de pronto Katherine toma de la mano para guiar a Caroline fuera de la casa, pero ésta se suelta de un tirón. ─ ¡No me iré sin mi hermana¡─ ¡Pero Caroline!, ya escuchaste a Kiev, él… ─ haciendo caso omiso, Caroline desaparece entre el corredor, cruzando hacia la derecha, Katherine gruñe en frustración dando un fuerte pisotón con las manos hechas puños. ─ ¿Por qué nadie escucha? ─ llegando a la esquina por donde cruzó Caroline, es recibida por un swing del silbar de un cuchillo en el aire, la cual, por milagro falla golpeando la pared, Katherine con un respingo da un traspié cayendo sobre su trasero con su rostro totalmente empalidecido, inesperadamente, detrás de Caroline aparece Ashley con otro cuchillo enorme, ¿Dónde está Ivana?, Katherine mira a los ojos de Caroline, éstas no tenían nada humano, sus ojos habían sido consumidos por la oscuridad, al igual que los de Ashley, en su rostro cruzaba una sonrisa maliciosa. ─ Tu, pequeña perra, por tu culpa y de Kiev, nos quitaron lo único que queríamos, ¡nuestra herencia! ─ Katherine se arrastra sobre su espalda para mantenerse lejos de Caroline que, dando pasos lentos, se acercaba a Katherine, saboreando el momento antes de matarla. Cuando no hubo más espacio donde arrastrarse sino una pared bloqueando su escape, Caroline dibuja una sonrisa triunfal. Dando un paso precipitándose sobre Katherine para apuñalarla, los cristales de los grandes ventanales estallan enviando miles de trozos de vidrio por todas partes y algunos de ellos impactando contra Ashley y Caroline, éstas se giran y cubren sus rostros con sus brazos, dejando caer sus cuchillos al suelo, Katherine se acurruca cubriéndose también. Pasos resuenan sobre los cristales rotos, Caroline y Ashley dan un par de pasos hacia atrás al ver que Ivana hace acto de presencia con la mano extendida hacia delante, emanando de ella volutas de energía azul, cargando sus brazales, su sable Morrel en su cintura, y su daga Colmillo atada a su muñeca, Katherine jadea de alivio y alegría al ver a Ivana entrar, pero sintió algo de miedo al ver que sus ojos plateados lucían amenazadores, ojos de una cazadora dispuesta a todo. ─ Así que tu magia poderosa se debe a que hiciste un trato con él, con Dhaxos, debí imaginarlo ─ A decir verdad, no todo es gracias a él, ¿Y qué?, no es tu problema lo que yo haga ─ Te creí más inteligente, Caroline, y eso que posees una gema original de la misma Mónica ─ ¡Tu me arrebataste lo que es mío! ─ ¿Tan ciega estás? ─ Ashley toma el cuchillo y arremete contra Ivana, pero termina volando por los aires sin siquiera acercarse. ─ Al fin has llegado ─ saludó una voz en tono ameno dando la bienvenida, Caroline se tensa al oír la voz de un hombre, Ivana lo mira de soslayo y con desprecio. ─ Dhaxos ─ Tiempo sin verte, ¿Cuántos?, ¿Cuatrocientos?, ¿Seiscientos?, ya ni recuerdo ─ ¿Tu hiciste esto? ─ (siseo) Digamos… que me dio tiempo de organizar ésta fiesta para ti, contando con la ayuda de algunos colaboradores, una fiesta de… bienvenida… ¡ah!, por cierto, ¿Te gustó el regalo que te envié?, lo envolví yo mismo ─ aprovechando la distracción de Ivana, Ashley vuelve arremeter, pero se detiene como si algunas restricciones la sujetaran en el aire, ésta gruñe en ira y frustración. ─ ¿Cuántas veces tendré que repetirlo?, yo me encargo de Ivana, ustedes de los demás ─ Ashley se hizo de oídos sordos insistiendo, Dhaxos suspira de aburrimiento. ─ Veo que no tienes intención de escuchar ─ se oye un crack en la muñeca de su mano derecha, Ashley grita de dolor soltando el cuchillo, Caroline corre hacia su hermana, otro crack en la misma mano y Ashley vuelve a gritar, todos sus dedos y la mano en ángulos imposibles, ─ ¡¡BASTA!!, la lastimas ─ implora Caroline sollozando. ─ Es para que aprenda su lugar ─ ¿Ya no obedecen como antes? ─ pregunta Ivana sin siquiera mirarlas, siempre con toda la atención fija en Dhaxos. Dhaxos suelta las cadenas de Ashley, ésta se desploma en los brazos de Caroline, laxa y sollozante, sujetando su mano lastimada con su cuerpo tembloroso. ─ ¡Ivana! ─ grita Kiev al apenas verla. ─ ¡Tu!, maldito, ¡¿Cómo pudiste matar a tu esposa?! ─ Corrijo muchacho, éste cuerpo le pertenecía al esposo de esa mujer… ya no ─ Kiev trata de abalanzarse contra Dhaxos, pero es azotado contra la pared sin siquiera dar un paso. ─ Las moscas abundan últimamente ─ murmura Dhaxos para si mismo quitándose una mota de polvo invisible de su saco, Katherine corre para auxiliar a su hermano, la cual, cae lánguido al suelo, al ver que su hermano solo se encuentra golpeado, mira furiosa a Dhaxos, Ivana grita en advertencia, pero ya era demasiado tarde. ─ Chiquilla tonta, ¿Quieres infligirme dolor?, solo me haces cosquillas. Esto es dolor ─ Dhaxos mira fijamente a Katherine con sonrisa maliciosa, de pronto ésta empieza a temblar y arrugar su cara en agonía, sangrando por su nariz, ojos y oídos, Katherine cae al suelo revolcándose, teniendo espasmos y gritando con todas sus fuerzas y desespero el nombre de Ivana, hasta el punto de orinarse encima. ─ ¡Basta! ─ grita Ivana, Dhaxos vuela por los aires atravesando las puertas del salón comedor, en la que yacían algunos cuerpos y algunas personas peleando y otras violando a las mujeres que habían quedado, nadie prestaba atención en saber quien es enemigo o amigo, solo matarse entre ellos era lo que importaba, Dhaxos se levanta sacudiéndose el polvo y riéndose a carcajadas, Ivana entra al salón y se horroriza por lo que pasaba, sin perder tiempo, aplaude emitiendo una explosión de ondas de energía haciendo volar a todos por los aires, golpeándolos contra las paredes, techos y otros objetos, dejándolos a todos inconscientes, Ivana mira a su alrededor para encontrarse a Dhaxos apoyando el hombro en el umbral del comedor, con sus tobillos y brazos cruzados con una sonrisa llena de diversión. ─ Siempre tan aguafiestas, Ivana, que desilusión, me pregunto cuantos nombres más tendrás y cuantos tendré que aprender ─ Ivana da un paso hacia Dhaxos pero éste le advierte. ─ Deberías pensar mejor las cosas, Ivana, no estás pensando con claridad ─ Estoy pensando y muy bien ─ No tienes la fuerza suficiente para enfrentarme, Ivana, aun no. Hagamos algo, te daré tres meses, solo tres meses para que entrenes y te mejores, es obvio que aun te falta ─ ¿Dónde está Silvia? ─ ¿La Italiana?, está adornando una de las habitaciones con un lindo color carmesí las paredes, muy obstinada por cierto… y devota ─ ¿Por qué darme tres meses? ─ ¿Sabes?, no soy como Arthax, el quiere cumplir sin divertirse, a mi me gusta la diversión en pleno, la caza, la pelea ─ ¿Arthax? ─ Lo conoces muy bien, por si tienes alguna duda, pronto lo verás ─ Ivana desenvaina su sable. ─ ¿Por qué las armas? ─ espeta con aburrimiento. ─ Prefiero las manos, es mas “justo” ─ ¡Ja!, un demonio hablando de lo que es justo ─ ¡Ja! Y tu tenías a uno de protector, créelo, hay demonios que aun creemos en una lucha justa ─ Calla y pelea ─ Ivana arremete, pero Dhaxos fue mas rápido en evitar la estocada y atacar con un fuerte puñetazo en el estomago, dejando a Ivana de rodillas y sin aire, Dhaxos enarca las cejas, despreocupado, dándole una mirada a Ivana. ─ Te lo dije, aun no estás lista ─ Ivana se levanta trastabillando, enfunda su espada. ─ Puños, ¿He? ─ ésta vez Dhaxos amplia su sonrisa captando su interés. Ivana escupe y arremete nuevamente, lanzando puñetazos, desviando y esquivando, lo mismo para Dhaxos, sin embargo, Dhaxos no mostraba ningún síntoma de esfuerzo alguno en comparación de Ivana. ─ Debo darte crédito, has mejorado… ¿Has estado entrenando? ─ pregunta Dhaxos atrapando un puño de Ivana a centímetros de su cara, Ivana sonríe a cambio. Una puñalada por la espalda sorprende a Dhaxos enfureciéndolo, al girarse y darse cuenta que fue Ashley, éste frunce el ceño con sus ojos oscureciéndose y con el filo de su mano asesta un golpe en el cuello de Ashley arrancando su cabeza de un tajo, Caroline grita al ver que su hermana cae con un ruido sordo y sus cabeza rodando por el suelo. ─ Eso es para que aprendas a no interrumpir a tus superiores en una pelea ─ Ivana lo mira con horror, total no le sorprendió mucho, a fin y al cabo es un demonio, no le importaban los humanos. ─ No me mires así, Ivana, parece que no nos conoces, al principio si nos importaban, pero ya no tanto, al olvidarnos y dedicarse a un Dios que solo es un caprichoso y tu lo sabes perfectamente ─ Una vida es una vida ─ Si, una vida es una vida, pero como la desperdician… ¿Dónde estábamos?, ¡ha!, si ─ Dhaxos se saca el cuchillo de su espalda sin usar las manos, una vez fuera, Dhaxos suspira de alivio moviendo sus hombros y acomodando su saco, después de sentirse, mejor prosigue la pelea. Caroline abraza el cuerpo de su hermana sin cabeza llorando desconsoladamente, pero esto no fue argumento suficiente para desviar la atención de Dhaxos e Ivana en su lucha, en cambio Caroline no dejaba de mirarlos con tantos sentimientos encontrados, ¿Quiénes son estos seres?, ¿Qué tanto poder posee Ivana?, ¿Quién es ella realmente? A cada paso, la pelea se volvía cada vez más salvaje, más brutal, atravesando paredes, destrozando habitaciones enteras, en uno de los pasillos, Kiev ayuda a su hermana a caminar, Katherine apenas podía mantenerse consciente, pero estos caen nuevamente al suelo al ver como una pared se hace trozos con el cuerpo de Ivana. ─ ¡Ivana! ─ ¡Largo! ─ grita Ivana levantándose para proseguir su pelea, Dhaxos se detiene sopesando ideas en su mente. ─ ¿Sabes una cosa, Ivana?, ahora que lo pienso, quiero darte un obsequio… por la tremenda diversión que me estás proporcionando ─ Dhaxos materializa en sus manos un objeto envuelto en un manto, lo desenfunda para mostrarle a Ivana una espada muy familiar, abre los ojos sorprendida, nunca creyó ver de nuevo esa espada, nunca la olvidaría, los brocados, el dragón como empuñadura, la hoja de cristal, la espada de Dragnan. ─ ¿De donde la sacaste? ─ Perteneció a un gran guerrero demonio, se llamaba Dragnan, tu protector, le respetaba mucho, como guerrero quiero decir ─ ¿Cómo puedes cargarla? ─ (media sonrisa) Me subestimas, Ivana, tengo más poder del que te imaginas. Quiero entregártela ─ ¿Por qué confiaría en ti que me entregarás la espada en buena voluntad? ─ Solo tómala ─ Dhaxos se encoge de hombros y coloca en el piso la espada y da unos pasos hacia atrás, Ivana sin despegar la mirada del demonio, se acerca hasta la espada para tomarla en sus manos, se la ata en la espalda. ─ ¿Satisfecha? ─ solo hubo silencio en respuesta, Dhaxos arremete, pero en el momento de que Ivana se defiende, un brillo dorado resplandece en su cuerpo materializándose en una armadura, la armadura de Dragnan, la sorpresa invade el rostro de Dhaxos, ésta vez es el turno de Ivana sonreír.
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