Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 13
Vladimir se voltea a mirarme, yo hago lo mismo. Le veo tragar saliva, casi puedo adivinar lo que piensa y seguro él también sabe que pienso. Volvemos la vista al frente al mismo tiempo que los dos tipos que estaban con Bartolomeu ayer en el almacén de acercan al que sabemos que es Bradley, le dicen algo y él asiente. –Y esos tipos, ¿quienes son? –pregunta curioso. Trago saliva ocultando mi nerviosismo. No quiero responderle su pregunta, porque entonces será como hacer más real el hecho de que Bradley y Bartolomeu son la misma persona, pues bien sé que esos tipos son los que obedecieron órdenes de Bartolomeu y que estén ahí con Bradley da mucho que pensar. –No lo sé –miento con cierto remordimiento por mis palabras –no los había visto. Veo como Bradley se quita la gorra dejando al descubierto su cabello negro, cuando creo que se volverá a poner la gorra me sorprende pues en lugar de eso se quita las gafas para recordarnos así que es Bradley quien está detrás de esa máscara. Sin decir una palabra más Vladimir se pone de pie y se va por dónde hemos venido, yo de igual forma no digo nada y le sigo el paso. Siento pena por el chico, creo que después de todo no fue tan buena idea haberlo hecho venir conmigo, en momentos como éste es cuando odio mi imprudencia pues si no hubiera insistido Vladimir no habría venido y no hubiese tenido que ver a su hermano en ese papel. Tal vez parezca una exageración de mi parte pero si analizo la situación puedo darme cuenta que se siente mal por ver así a su hermano, creo que lo mejor hubiera sido traer a Thiago o a Danilo conmigo en lugar de él. Subimos al auto en completo silencio, pone en marcha el auto del mismo modo, conduce por un largo rato hasta que llegamos a casa. Apaga el motor y son decir nada más sale del auto para después entrar a casa. Me espero dentro del auto un rato, ordenó mis pensamientos repasando todos los acontecimientos. Bradley es un chico que siempre me pareció de mucha confianza, pero al recordar todas las situaciones comprometedoras en que le visto ya no sé que pensar de él. Ahora sí yo me siento confundida no puedo siquiera suponer como debe de sentirse Vladimir respecto a todo aquello. Libero un suspiro corto, luego bajó del auto. Al entrar a la casa no veo a Vladimir así que inmediatamente supongo que está en su habitación por ello yo también voy a la mía, porque por lo que veo Madeline y Joan no están. Dejo mis cosas sobre el escritorio, saco de la mochila mi computadora y la enciendo. Busco el archivo donde he guardado lo que encontré en la biblioteca, imprimo la página donde aparece la información del banco de Suiza, en ella me encargo de que salga la fotografía de Bradley. Tomo la hoja y la doblo en cuatro, después la guardo en la bolsa trasera de mi pantalón. Apago todo, acomodo algunas cosas que hay fuera de lugar y finalmente voy a la cocina por si es que ya llegaron Madeline o Joan o incluso el mismo Bradley. Aún no s que voy a hacer con la impresión que acabo de sacar pero seguro para algo me servirá. En la cocina no encuentro a nadie, con ello doy por sentado que estamos solos Vladimir y yo. Voy al refrigerador por un poco de agua, encuentro una nota similar a la de ayer dónde Madeline les pide a los chicos hacer la comida, como sé que Vladimir no va a bajar y que Bradley llegará hasta mucho después decido que al igual que ayer hoy también haré algo para comer. Pienso en que podría cocinar, opto por hacer un pollo a la naranja. Saco los ingredientes del refrigerador y la alacena, empiezo a preparar las pechugas, después la salsa. Tomo un cuchillo y corto algunas naranjas para poder exprimirlas, cuando voy por la última por accidente me corto la palma de la mano. La mano me empieza a punzar por ello suelto el cuchillo y me quedo estaría a mirando el flujo de sangre que sale de mi palma. Gotas de sangre manchan el desayunador de la cocina, reaccionó al ver que la sangre sigue cayendo sin parar, con la mano sana hago presión en la herida pero no deja de sangrar. Resoplo por el ardor que me causa hacer eso. Voy hasta el lavaplatos y abro el grifo para que salga el agua,esto mi mano bajo el chorro, de a poco el agua se torna roja, hasta que se vuelve clara, sigo ejerciendo presión en la herida pero el sangrado continua y el ardor igual. Una mano grande aparece en mi campo de visión y ve la herida, yo en cambio veo a quien ha llegado. Es Bradley. Suelta mi mano y sale de la cocina, dejándome sola, cierro la llave de agua, me dirijo a los cajones de la cocina para ver si hay algo con lo que pueda curarme o parar la sangre que aún sale. Escucho los pasos de Bradley ingresar nuevamente a la estancia, se acerca a mí y me gira para que quede frente a si mismo,e toma la mano para ponerme alguna cosa por la que ha salido hace un rato. Retiro mi mano de su tacto, él me mira sorprendido pero no dice nada. En vista de mi actitud desconfiada prefiere alcanzarme una venda y algo de alcohol o un lo que sea. Lo tomo, lo empiezo a aplicar en mi herida. Poco a poco la sangre deja de salir, y cuando parece que ha dejado de sangrar me pongo la venda que ha traído. Con mucha clama y cuidado vendo mi mano y parte de mi muñeca, finalmente coloco un broche que asegura que la venda no se caerá. Cierro el frasco de alcohol. Me quedo con la mirada bajo un rato. –¿Está mejor? –pregunta. En respuesta solo asiento pero no contesto. Levanto la mirada solo para notar que ha estado mirándome todo este tiempo y que aún lo sigue haciendo. Voy a mi sitio de antes, limpio la sangre que se ha caído y continuó con lo que estaba cocinando. Bradley solo se sienta a mirar. Termino de cocinar para después recoger lo que he usado, el chico solo me sigue mirando y yo sigo sin decir nada porque no sé que será lo primero que saldrá de mi boca al hablarle. –Fue raro no llevarte con nosotros –comento de forma vaga. Clavó su mirada en él. –Tenía pendientes por hacer –susurro. –Tambien fue raro que no fueras conmigo y los chicos en el primer descanso –continúa hablando –¿dónde te metiste? –Debia ir a la biblioteca. Él solo asiente, yo por mi parte me debato internamente sobre que hacer. Sin pensarlo más llevo mi mano al bolsillo trasero de mi pantalón y saco la hoja que imprimí hace un rato. No sé que vaya a pasar y mucho menos que es lo que me dirá pero el riego debo correr. Desdoblo la hoja ante sus ojos, la deslizo sobre el desayunador y queda frente a su presencia. Bradley lleva su vista a la hoja y se queda mirándola. Luce sorprendido pero a la vez nervioso y tenso, sus acciones dicen mucho. –¿Qué es esto? –pregunta extrañado posando el dedo dónde está ubicada su foto. –Por supuesto que ese eres tú, digo por si aún no te haz dado cuenta –hablo con ironía. Me mira desconcertado por mi repentino todo lleno de sarcasmo e ironía. –Por supuesto que ya me di cuenta que ese soy yo, pero los demás datos ¿qué hacen ahí? Bufo frustrada por su estúpido juego. –¿Bartolomeu Silva y tú son la misma persona? –pregunto sin rodeos. Sus ojos se agradan visiblemente al oírme. –¿Qué? –pregun aún sin creer lo que dogo. Gruño. –Eres Bartolomeu Silva, ¿si o no? –pregunto de nuevo, pero ahora molesta. –Estás de broma, ¿no? –interroga con burla –¿o es que acaso te haz vuelto loca? Y si no es ninguna de esas opciones seguramente alguna maldita bacteria te ha comido el cerebro. Se le ve tan desconcertado pero a la vez burlón por todo lo que he dicho. –Pues ninguna de las dos si eso es lo que te preocupa –hablo –estoy hablando muy enserio. Se ríe. –En definitiva estás loca, porque esa es la afirmación o pregunta más estúpida que me han hecho. Claro que no soy Bartolomeu Silva. Aprieta la mandíbula. –Pues no te creo. –Kaylee –dice seriamente –en verdad que no te entiendo. ¿A qué viene toda esa tontería que dices? ¿por qué siquiera piensas que somos la misma persona? Suspiro molesta. –¿Qué no es cierto? ¿Realmente me estás diciendo eso? Vuelve la mirada a la hoja aún confundido. –¿Cómo explicas lo que ví hoy en el sitio al que fuiste? ¿Cómo explicas que no querías que yo fuera al almacén a investigar? ¿Cómo explicas haberle ocultado tantos detalles sobre la relación que tienes con los Silva a Vladimir? Pero sobretodo, ¿qué tienes que decir al respecto de que tu foto sea la que esté en la base de datos del banco de Suiza? ¿Cómo explicas todo eso y otras cosas más? –pregunto furiosa. Abre los ojos enormemente, está tan sorprendido que no sabe que decir, abre la boca para hablara pero nada sale de ella. –¿Vladimir sabe todo ésto? –pregunta aturdido. –Claro que lo sabe –respondo –él fue conmigo. Te seguimos y vimos a dónde fuiste, eso solo confirmo la sospecha de que tú y Bartolomeu son la misma persona. Niega con la cabeza. –Es que eso es imposible –me dice –yo no soy Bartolomeu Silva, todo lo que te he dicho que sé respecto a ellos es cierto. Traga saliva. –Entonces, ¿cómo explicas todo lo que ha pasado? ¿Qué tienes que decir respecto a tus actitudes? –Solo estás viendo cosas que no son, te estás volviendo loca Kaylee. Suelto una risa cargada de ironía. –Vale, supongamos que creo todo lo que dices –analizo –¿y la foto? ¿Qué hay de ella? Porque el banco de Suiza tiene tu rostro como el de él. –Entonces hay un espía –dice pensativo –y si ese es el caso seguro ya deben saber que estás aquí. Quizá hasta ya tienen tu rostro. Ahora es mi turno de abrir muy grande los ojos, porque no había pensado en esa posibilidad y aún así no es descabellada cómo puede llegar a parecer. –¿Eso explicaría lo de la foto? –es mi turno de preguntar. –La foto es una de las que me han tomado y que sé tienen en la base de datos del grupo de infiltrados, a ciencia cierta no recuerdo en qué fecha fue tomada pero no se supone que cualquiera tenga acceso a ellas, evidentemente yo no sé las di, entonces alguien la saco de ahí y la puso en la información del banco. Sopeso sus palabras y pienso en todo lo que dice, me aterra la sola idea de que la misión pueda estar en peligro y más me pone a pensar es en que probablemente a estás alturas André ya sepa mi verdadera identidad. –¿Qué se supone que haremos para evitar que André sepa quién soy en realidad? –De momento no podemos hacer nada –me dice –aunque también hay que tener en cuenta que quizá solo sea una posibilidad, no es tan certero que exista ese espía. –¿Y si existe? –digo –¿qué debemos hacer? –Dar con él y silenciarlo. –¿Te refieres a matarlo? –pregunto con temor porque aunque soy una infiltrada la idea de matar me pone de los nervios. –No –dice apresurado –tal vez solo tomarlo preso hasta que acabe todo. Asiento más tranquila por su respuesta. –¿Qué hay de Vladimir? –pregunta preocupado ahora. –Está en su habitación –digo –pero estoy segura que le ha afectado saber que hay mucho que no le haz contado respecto a los Silva y más que existe o existía la posibilidad de que fueras Bartolomeu. Suspira frustrado por lo que ha escuchado que dije, yo también suspiro. –¿Qué tanto estás metido en ello Bradley? –no puedo evitar preguntar –¿qué tanto no nos haz contado? Niega y resopla. –Lo suficiente Kaylee –dice y hace una pausa –lo suficiente como para ser acusado de espionaje si no presento pruebas de que era parte del plan. Se da la vuelta y sale de la cocina.
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Entre tú y yo (TúYo #1)

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