No escaparas de mi

Enfermo y sigue
Puedo ver las gotas de sudor dejándose caer por la frente de Cristián, ¿ estará enfermo? - No trates así a Jane, Serena- Dice leyendo los papeles en silencio. - Pero es que yo...- Dice apretando los puños, sin terminar la frase se dirige enfadada a la salida. - Jane ¿ podrías traerme un café caliente ?- Dice parándose y dándome la espalda. - Si, señor- Digo saliendo rápidamente del despacho para traer lo que me ha pedido, aunque es raro, cuando le digo "señor" o "CEO", me corrige. En la mesa de café, me encuentro con Bianca. - Hola de nuevo, Jane- Dice con una sonrisa. - Hola, Bianca ¿ Que tal estás?- Digo siendo condescendiente. - Algo atareada, mi jefe es muy estricto- Dice ella dejándo ver su pesar, sonríe en forma de apoyo. - Pronto será diferente, es cosa de rutina- le digo apunto de terminar el café. - ¡ Tienes razón! espero que un dia me dejes invitarte a almorzar- Dice ella muy emocionada. - Será un placer- Digo caminando con el café caliente. Al volver al despacho, Cristián no está. - ¿ Cristián?- Digo mirando para todos lados, pero cuando llego al escritorio, ¡ lo veo tirado en el suelo ! Corro rápidamente hacia el y noto que aún sigue consciente, respira con dificultad. - ¿ Cristan, me oyes ?- Digo sosteniéndolo. - Si...- Dice con dificultad, sigue sudando, saco un pañuelo que llevo en mi chaqueta y se lo paso por la frente, cierra los ojos con fuerza, me preocupa. - ¡ William ! Ven rápido- Digo desde donde estoy, rápidamente veo como William entra corriendo al verme en el suelo junto a él, terminamos llevándolos juntos a un hospital, el se mostró muy asustado cuando despertó. - ¿ Por qué me traes aquí?- Dice el muy molesto, aún muy débil. - Lo lamento señor, pero esta muy grave- Dice William nervioso. - ¡ Quiero irme!- Dice Cristián levantándose de la cama. - ¡ Espera, Cristian !- Digo tomándolo de los hombros, el me mira como percatándose de que estoy aquí- Quedate por lo menos hastanquebse te baje un poco la fiebre, me quedaré justo aquí junto a ti. - Señor, hágale caso- Dice William casi rogándole ¿ por qué le molestan tanto los hospitales? - ¿ Prometes quedarte conmigo?- Dice el tomando débilmente mi mano. - Si, pero tú debes prometer quedarte hasta que se te baje la fiebre- Digo sonriendole, así como esta, no puedo ser fría con el, parece que es algo solitario, el asiente y William suspira aliviado. Cuando una enfermera, le pone el suero intravenoso, Cristián se queda dormido, salgo un momento de la habitación y acompaño a William para pagar la estadía de Cristián. - William, ¿ puedo preguntarte algo?- Digo poniendo una mano en su hombro para que me note, el asiente y me presta toda su atención. - ¿ Por qué Cristián teme tanto a los hospitales?- Digo confusa. - Señorita...- Dice el decaída- El joven a estado solo desde muy pequeño, la mayoría del tiempo estaba en hospitales por que es propenso a enfermarse fácilmente, y nadie lo venía a ver. - ¿ Nadie ? ¿ Lo dejaban solo ?- Digo sorprendida. - Un dia le dejaron aquí- Dice William caminando a la habitación de Cristián- No volvieron por el en un mes, aunque estaba enfermo, se mejoró a la semana y nadie vino por el en un mes, no dejaron nota ni número al que llamar...desde entonces odia los hospitales. - No puedo creerlo, eso es cruel- Digo notando las lágrimas que salen de mis ojos, no puedo imaginar a alguien tratando así a un niño, noto que Cristián despierta y se altera al ver que esta solo, corro hacia el y le siento en la cama a su lado. - ¡¿ Donde estabas ?!- Dice con lagrimas en los ojos, temblando mientras me tiene sostenida de los hombros. - Estaba afuera con William, tranquilo- Digo mirando lo destruida de su mirada ahora. - Tenia...tenía tanto miedo de que te fueras- Dice el bajando la cabeza dejando caer cristalinas lágrimas que parecían diamantes con la luz del sol reflejándose sobre ellas- No vuelvas a dejarme solo. - No lo haré...- Digo limpiando sus lagrimas. Pasadas las horas, la fiebre de Cristián disminuyó y con William lo llevamos a casa, aún estaba débil así que se ha quedado dormido en mi hombro, siento que lo he tratado injustamente todos estos días, solo no quiere estar solo, yo viví una infancia feliz y llena de amor, a el le han dejado de lado, pero aún no comprendo por que me ha pedido ser su novia sin conocerme del todo, aún me pone nerviosa cuando recuerdo el beso que me dio hace dos semanas, ¿ puede que llegue a amarle? Cuando llegamos, lo ayudamos a subir a su habitación, lo acostamos en su cama y le cubrimos con las sábanas, estaba apunto de irme pero... - Jane...no te vayas...por favor- Dice mirándome con ojos suplicantes, me cuesta mucho reusarme a dejarlo, soy demasiado compasiva. - Debes descansar, conmigo aquí no dormirás- Digo sentandome a su lado, el me mira con tristeza, toma mi mano y la pone en su pecho. - El quiere que te quedes...- Dice refiriéndose a su corazón...esto me causa gracia y suelto una pequeña risita, es muy elocuente, enfermo y sigue siendo un coqueto. - Me quedaré, pero solo hasta medio día, debo volver a la oficina y terminar los bocetos de la primera escena- Digo siendo amable, el sonrie y me jala hacia la cama, quedo a un lado de el, trato de apartarme y el solo me presiona más hacia el, aunque puede ser la fiebre, es cálido estar cerca de el, apoya la cabeza sobre la mía y suelta un suspiro de alivio. - Podría acostumbrarme a esto...- Dice Cristián sobre mi cabeza. - A...¿ A qué?- Digo tratando de no soñar tan nerviosa. - A estar así contigo, solo falta que también me ames- Dice casi como un susurro para luego quedarse dormido...el cansancio de los últimos días cierne sobre mi y me quedo dormida en sus brazos.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
No escaparas de mi

Populares

Populares

close 0/500