Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 12
Copio toda la información y la pego en un archivo desde el cual estoy segura podré revisarlo con facilidad. Aún no me terminó de creer lo que he visto, pero eso tendrá que esperar hasta más tarde. Guardo la información y luego apago la computadora, es hora de que vaya a clase. Pongo todas mis cosas en orden para después salir de ese sitio. El segundo descanso llega tan rápido que apenas y me doy cuenta de que ya es hora de que vaya a la cafetería, rápidamente guardo mis cosas y voy a mi destino. No tengo ánimos de ir pies después de lo que descubrí en la biblioteca no quiero tenerle cerca pero faltar de nuevo no es la mejor opción. Entro justo al mismo tiempo en que Bradley lo hace, me mira con recelo pero lo disfraza al cruzar la puerta detrás de mí. –¿Dónde diablos te metiste? –susurra a mi lado sin borrar su sonrisa falsa. Resoplo fastidiada. –A un sitio –respondo vagamente. –No juegues conmigo –dice mientras seguimos avanzando –tenías que haber ido a buscarnos y no lo hiciste, ¿dónde te metiste? –De momento eso no te importa –digo –a su tiempo lo sabrás. Me mira enojado, lo oculta al llegar a la mesa donde encontramos a un muy animado André. En lo que va del descanso no dejo de dar vueltas a lo que encontré en la biblioteca, parece absurdo pero también tiene mucha lógica, los chicos no me prestan atención y estoy bien con eso. Minutos después es hora de volver a clase, sin nada más por decir me voy a continuar con las clases. Cierro mi taquilla, me doy la vuelta para ir al estacionamiento, desde la hora del descanso no he vuelto a hablar con Bradley así que supongo debe estar esperando por mi afuera. Camino apresuradamente hacía afuera del edificio, en la puerta veo a un muy reprimido Vladimir que habla de forma nerviosa con una chica, me causa gracia la situación pero no muestro nada de lo que siento. Avanzo hasta que desde donde me encuentro logro vislumbrar a Bradley hablando con André, ambos están de espaldas sobre el capo del auto del segundo, ríen por algo. Voy hasta ellos a la espera de que digan algo que me pueda servir. –¿...que ir? –pregunta Bradley desconcertado. –Si hoy de nuevo habrá una carrera –dice André –Natalie puede ir si eso es lo que te preocupa. Ambos se giran a mirarme cuando se dan cuenta que estoy a su lado escuchando lo que hablan, no es que no sepa de sus asuntos pero tampoco les gusta ser tan directos conmigo. –¿Hoy de nuevo tienen asuntos por resolver? –pregunto tranquilamente. Me impulso y tomo asiento sobre el capo del auto. –Si –dice André –puedes venir si eso deseas. Les sonrío a ambos, porque seguramente mi respuesta los descolocará. Me bajo del auto, me pongo de pie frente a Bradley. –Hoy prefiero ir ya a casa –hablo –espero no te moleste Zed pero debo terminar unos pendientes de Cálculo. Bradley me mira como no creyendo lo que oye pero no le presto atención. –De acuerdo –me dice –solo ve con cuidado y llámame cuando estés en casa. Asiento feliz porque estoy segura que mi plan irá a la perfección. De la bolsa trasera de su pantalón Bradley saca las llaves del auto y me las tiende, las tomo satisfecha por mi elección. –Nos vemos mañana André –digo y voy a darle un beso en la mejilla el cual termina cerca de su boca –te veo en casa Zed. Me marcho a toda velocidad para poder hacer lo que planeo, primero camino y después corro a toda velocidad hasta llegar al auto. Me subo al coche donde ya está Vladimir. –Hola Kaylee –habla –¿y Bradley? Se le ve curioso. –Irá con André a arreglar "unos asuntos". Asiente no del todo convencido. –¿No ibas a ir con ellos? –pregunta. No le respondo en vez de ello tomo el móvil y empiezo a rastrear el número de André, lo que menos quiero es que se me escapen, para mi buena fortuna aún están en el estacionamiento de la universidad. –Arranca el auto –le digo a Vladimir –en el camino te explico. Frunce las cejas pero me hace caso en lo que le digo, el motor cobra vida y entonces él espera por mi siguiente instrucción. Su ubicación aún marca dentro de la universidad, suspiro de alivio. –¿A dónde vamos? –pregunta. –Seguiremos a Bradley y André –respondo. –Pensaba que irías con ellos, ¿no era más fácil de ese modo? –habla él y yo niego a su pregunta. Inhalo armándome de valor. –Mira –empiezo a explicar –sé que Bradley es tu hermano y realmente no sé ni cómo decir esto sin que te asustes o te enojes o lo que sea que quieras hacer. Me observa mas intrigado que antes, le doy un vistazo al móvil solo para comprobar que André y Bradley ya han salido de la universidad con un rumbo que aún no logro distinguir. –Ve por la autopista –ordeno y él asiente. –¿Y bien que hay con Bradley? Vladimir avanza por dónde le he dicho, se voltea a mirarme pero yo no lo hago de vuelta. –Vale –dice soltando un suspiro –ahora si ya me asusté. –¿Qué probabilidad existe de que Bradley sea Bartolomeu? Lo suelto tan rápido que hasta yo me sorprendo de no haberme mordido la lengua al hablar. –¿Qué? –pregunta sin comprender. El auto ingresa a la autopista, mantengo la vista en el móvil siguiendo la ruta que van trazando Bradley y André a través del GPS, le indico a Vladimir por dónde debe ir, desde mi asiento lo noto nervioso. –Hace rato en el primer descanso fui a la biblioteca y me puse a investigar sobre Bartolomeu –digo –estuve buscando por mucho rato hasta que encontré que Bartolomeu tiene una cuenta en un banco de Suiza, revisando toda la información disponible encontré una fotografía de él. Asiente procesando todo lo que acabo de decir. –Vale lo capto –dice –pero no veo la relación entre Bartolomeu y Bradley. Vladimir sigue conduciendo, vamos un poco alejados del auto de André, nos hemos mezclado entre los autos para no ser vistos y aunque ellos ya nos llevan ventaja tengo el GPS que es desde donde los vamos siguiendo. No sabría decir a dónde nos dirigimos pero sea el sitio que sea sé que servirá ir. –En la foto donde debería conocer la identidad de Bartolomeu me apareció que Bartolomeu es Bradley –termino de decir. Sus brazos se tensan al oírme, inmediatamente gira el volante dando la dirección hacia la orilla de la carretera, se detiene de forma abrupta y no dice nada pero sigue apretando el volante con tanta fuerza que tenía que se rompa. –¿Bradley y Bartolomeu la misma persona? –pregunta incrédulo. Veo el móvil y me doy cuenta que los chicos ya nos llevan una gran ventaja, aunque de momento no le pongo importancia a ello. –Justo eso dije –hablo –¿es posible? Me mira sin palabras aún. –Es de mi hermano de quién hablas –dice –es uno de los nuestros de quién me estás diciendo eso. Niego con la cabeza en parte frustrada. –Lo sé, es tu hermano y es uno de los nuestros. Pero no sería el primero que traiciona a los suyos –continuo diciendo –yo también no le daba crédito a eso, pero hay tantas cosas que encajan con eso que realmente ya no sé qué pensar. –Es que tienes que haber visto algo que no es –dice Vladimir defendiendo a su hermano. –Vale, puede que si pero entonces ¿cómo explicas que Bradley estuviera furioso cuando dije que iba con él y André a arreglar sus asuntos? Él no quería que fuera. Está también que se no me quiso decir el nombre del almacén, así como no quería que fuera y cuando fui por cuenta propia se enfureció pero no hizo ningún intento de ir conmigo sino que se quedó. Y además está el hecho de que odia que yo líderes todo esto. Ambos soltamos un bufido. –Hay tantas cosas que lo apuntan y en verdad que estoy tratando de no señalarlo a él pero es imposible. Niega con la cabeza y después de un rato la baja. –Se me hace imposible lo que dices, pero tienes mucha razón en todo lo que argumentas –dice –aun así será mejor averiguarlo. Enciende de nuevo el auto y lo vuelve a introducir a la carretera, reviso de nuevo el móvil. El punto que indica la posición de André y Bradley se ha detenido a lo que parecen unos cien kilómetros de dónde estamos detenidos. Vladimir acelera. –¿A dónde nos dirigimos? –pregunta. –Cascais –digo con confusión –¿qué clase de sitio es ese? Sin mirarme responde. –Es un barrio bajo de Lisboa –explica –seguramente deben estar entregando algún tipo de mercancía. Asiento. –¿Qué tan metido en ese mundo está Bradley? –pregunto curiosa –sin tomar en cuenta que él podría ser Bartolomeu. Suspira. –Yo solo sabía que en ocasiones corría en carreras ilegales que organiza André –dice –no tenía idea que tuvo contacto directo con Bartolomeu. Vladimir sigue conduciendo por la autopista. Mientras va conduciendo mi mente divaga. ¿Qué pasará si resulta que Bradley si es Bartolomeu? ¿Y si solo son especular mías? La verdad es que no se qué pensar, mucho apunta a él, pero también hay cosas que no encajan del todo. ¿Cómo se explica entonces que la fotografía de Bradley apareciera en el archivo del banco de Suiza? Recuerdo que quedé de llamar a Bradley a la hora en que llegara a casa, como no quiero levantar alguna sospecha marco su número, me llevo el celular a la oreja y espero a que responda. –¿Natalie? –dice. –Estoy en casa –digo tranquilamente. –Vale –habla otra vez –nos vemos en la noche entonces. Asiento y sonrío aunque no me puede ver. Llegamos a nuestro destino, pero hacemos de todo para no ser vistos, no debemos llamar la atención. Vladimir tiene razón, el barrio es uno de los sitios más pobres de Lisboa, las paredes llenas de pinturas hechas por pandilleros abundan, los sitios abandonados también son bastantes, las casas se caen a pedazos y en cada esquina hay al menos una persona consumiendo drogas o bebiendo alcohol. –Bajemos aquí y vayamos a pie –propongo a Vladimir. Se voltea a verme poco convencido pero al ver mi gesto de decisión solo asiente sin decir más. Detiene el auto, nos bajamos y después lo cierra. –¿A qué venimos exactamente? –inquiere. –Bradley tiene entendido que ya estoy en casa –explico –asi que seguramente que sea lo que sea que vino a hacer con André, lo hará sin restricciones pues está seguro que estoy en casa, tal vez de ese modo podamos descubrir algo que oculte, ¿no crees? –Tienes razón –dice. Caminamos cuidando de no atraer atención, llevamos las armas a nuestro alcance en caso de que lleguemos a necesitarlas. Vamos lado a lado, en parte me siento un poco nerviosa por lo que podamos descubrir. De forma repentina Vladimir toma mi mano y la la entrelaza a la suya, se vuelve a mirarme, me sonríe al mismo tiempo que me guiña el ojo. Me gusta la sensación de su mano en la mía, la suya es grande y fuerte, la mía es más pequeña pero aún así es fuerte. Vistos de lejos seguro parecemos una pareja de novios que vienen a buscar alguna sustancia poco saludable. Niego alejando esos malos pensamientos. Seguimos avanzando por la pequeña callejuela, damos vuelta a la derecha y después de caminar otro poco giramos de nuevo pero a la izquierda. En esa calle vemos aparcado el auto de André, es imposible confundirlo pues el GPS indica que en este lugar está y porque nadie tan fácilmente tiene un Porsche Panamera de cuatro puertas. El auto está frente a un edificio que parece dentro de poco se vendrá abajo. Conforme nos vamos acercando vemos a los guardias que cuidan la puerta principal del edificio viejo. Rápidamente Vladimir me lleva hasta detrás de unos contenedores de basura y ahí nos ocultamos a captar cualquier cosa. Veinte minutos pasan y nada fuera de lo normal ha sucedido, estoy empezando a pensar que fue mala idea arrastrar a Vladimir a esto pero no se lo digo. Justo cuando pienso tomar de la mano a Vladimir y sacarlo de aquí escuchamos ruidos que proceden del edificio. Mis sentidos se ponen alerta a la espera de lo que sea que pase. Primero sale André quien lleva una gorra que oculta su pelo marrón, minutos después por la misma puerta sale Bradley. Una gorra negra cubre su cabello azabache y una gafas enormes idénticas a las que le ví a Bartolomeu el primer día que lo ví cubren sus ojos. Desde este ángulo Bradley es idéntico a Bartolomeu Silva, ¿será posible que sean la misma persona?
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Entre tú y yo (TúYo #1)

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