La Tercera hija del Rey

Capitulo 12
Jaden Ahlström trataba de mostrar una actitud tranquila ante lo que se enfrentaba. Simplemente no entendía por qué no podía ir todo según el plan. Así sea solo una vez en la vida. —Duke usted es un funcionario de la corte real, su matrimonio no debe ser tomado a la ligera —expresa molestó el rey que de alguna forma se había enterado de sus nupcias y le había solicitado en su corte —Que su majestad me disculpe —Jaden has pasado por alto mi autoridad, no te lo perdonaré tan fácil —Aceptaré el castigo de su majestad —Tus funciones en la corte son recortadas y además también se te quitará la mitad de tu salario —Si majestad —¿Quién es la mujer? —la pregunta tomó por sorpresa el duque —Le ruego su majestad por la vida de la mujer. Le diré su identidad cuando prometa no hacerle daño —¿Intentas actuar con astucia conmigo? —ataca al rey —No me atrevería —Habla, no le haré nada —Es una esclava, majestad —¿Cómo puedes dañar tu linaje con una esclava? El hombre no responde y se queda con la cabeza agachada. Lo estaba arriesgando todo su esfuerzo, estaba poniendo mucho en riesgo. No podía arriesgarse más —Pido perdón a su majestad —Cómo puedes perder así la cabeza por una mujer. No te reconozco jaden. Reflexiona muy bien. No tendrás a la mujer viviendo en tu palacio, se mantendrá en la oposición de esclava. Te haré un favor y espero no arrepentirme. La caravana nupcial estaba detenida a las afueras de la mansión del duque. Ya la princesa empezaba a impacientarse, estaba pasando vergüenza delante de aquella gente ociosa si Ronda no se presentaba y la había dejado plantada le haría pagar esa humillación. —Señorita el duque de Södermanland ha sido amonestado y por la gracia de su majestad usted será enviada palacio del Rey malón como tributo. ¿Esclava? ¿Había escuchado bien? No era una esclava, era libre nadie podía quitarle su libertad, ¿porque siempre todo iba en su contra? Con la poca dignidad que aún le queda, la muchacha sale del carruaje, todas las miradas cayeron sobre ella. Con la cabeza en alto caminó como si estuviese en el salón de audiencias de un reino. El vehículo avanza por las calles con gran velocidad cuando Xana alcanza a ver a ronda. Ambas miradas quedaron fijas pero Xana suelta la cortina del carruaje justo cuando pasó por su lado, dejando frío al hombre La princesa había entrado a la capital del reino Malón que quedaba a varios kilómetros del reino Dorado, el carruaje ingresó a la ciudad. Xana miraba con curiosidad toda la actividad comercial de la ciudad, pronto el carruaje se detiene y la atención de la princesa se posa sobre la grandiosa edificación que se alza sobre ella. Ni en todos los años de esplendor su reino había tenido un castillo cómo aquel. Era simplemente imponente. La mujer bajó del carruaje y esperó el regreso del hombre, este salió y la guío hacia el interior del palacio. En las escaleras estaba de pie una muchacha de más o menos la edad de Xana, unos 19 años. La princesa vio como una mujer descendía de las escaleras con delicadeza. —Gracias donald, su majestad, ¿dejó otra indicación? —la muchacha habló con melodiosa voz —No alteza, su majestad el rey Malón la envía su palacio. Es un tributo por parte del reino vecino. —Oh lo entiendo Donald. Puedes retirarte. —Si, alteza Xana miraba con expectación aquella señorita. Por el porte que tenía estaba segura de que se trataba de alguien importante, aquella señorita tenía una apariencia realmente elegante y sofisticada. —¿Cómo te llamas? —la señorita le pregunta con una tímida sonrisa —Mi nombre es Xana —Un nombre muy llamativo. Serás una de mis doncellas personales, ven conmigo —Si, alteza —Te presento a Madison, ella es mi doncella personal. Ambas me ayudarán en todo lo que necesite. Xana miró con expectación a Madison para luego concentrar su atención en la princesa Céline, aquella era una situación incómoda pues, ella también era una princesa o al menos lo fue y ahora era un esclava. Era una ironía, no había otra palabra para explicarlo. —Madison te enseñará todo lo que tendrás que hacer. —Entiendo alteza Con el paso de los días Xana se acostumbró a su rutina que de hecho no era nada pesada; ayudar a la princesa a vestirse, tomar su baño, su desayuno y sobre todo seguirla como un perro a cualquier lado —Vamos a ver a Milene —demandó Las mujeres siguen los rápidos pasos de la princesa hasta llegar a la corte de Milene. Ingresan al lugar y con rapidez se encuentran con la muchacha. Xana simplemente se mantiene tras Céline en silencio y sin ganas de ser notada. —Alteza, veo que tiene una nueva mascota, ¿cuando comenzará a atacar? —el comentario mordaz de la muchacha sorprende a Xana —Cómo puedes hablarme así —reprocha Céline con voz débil La muchacha se levanta del cómodo sillón y se acerca a la princesa con una enorme sonrisa marcada en el rostro. —Soy una princesa real, la hija de un rey. Tú en cambio, eres la hija de un duke, el hermano del Rey. Dime, ¿quién tiene más poder aquí? —Alteza por qué es así de malvada conmigo que le he hecho —Céline dice dolida y con lágrimas corriendo por montón de sus hermosos ojos negros ¿Qué has hecho? Te robas todos los mimos y atenciones de la reina viuda con tu lloriqueo, ¿crees que yo me creo tu numerito? pues no es así —escupe con ira —En realidad, te molesta mi existencia, nada de lo que haga te gusta. Yo me retiro La muchacha sale de la hermosa corte de la princesa Milene aparentemente con el ánimo por los suelos. Sus criadas la siguen de cerca. Xana no logra procesar aquella escena. En un principio Xana pensó que ella era una hija del rey pero es su sobrina. La princesa real se veía que tenía temperamento fuerte, trataría de no buscar problemas con ella pero si estos ocurrían ella respondería, no le tenía miedo a las amenazas de una malcriada. Aquí otro cap. Buenas noches 🌚🌚 Disculpen si hay errores de ortografía
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
La Tercera hija del Rey

Populares

Populares

close 0/500