Alma Inquebrantable: Parte 1

Capítulo IV
Llego a su casa rápido, no tenía llave haci que toca, espera que alguien le abra pero eso parece que no va a ocurrir, decide gritar - ¡Abranme!! - se escuchan unas pisadas, luego un golpe y después un insulto, espera hasta que la puerta se abre y detrás de ella aparece un hombre de unos 30 años - ¿Donde estabas? - le pregunta Oswaldo su padre, Arlette se adentra a la casa - Estaba recoriendo la ciudad - ¿Y eso? - señala el palo - Ah lo encontré en la playa, por cierto - lo mira - sabias que hay una playa aquí cerca - Por supuesto, porque crees que escogimos está casa - le sonrió - Ahora ten cuidado con eso, tiene una punta ahí - señaló el palo, y en efecto tenía una punta de plata en uno de los extremos, pero Arlette no lo había notado, su padre caminó de vuelta a la sala - ¿Qué estás haciendo? - deja de mirar la punta y se dirige a donde el estaba - Estoy conectando la televisión - Ni bien llegamos y ya estás pensando en la televisión- hablo de manera burlona - La televisión es fundamental en una casa - decía mientras conectaba unos cables, Arlette iba a responderle cuando su mamá llega - ¿Qué es esto? - le quita el palo - Lo encontré en la playa, así que decidí quedármelo - Por supuesto que no, mira esa punta, puedes picarte el ojo y quedar ciega - ¿Qué?, eso no va a pasar - ¿Y si pasa? - Bueno yo..... - Vamos deja que se quede con eso, no creo que sea tan boba para picarse un ojo - hablo con una sonrisa - ¡Oye! - habló Arlette - De acuerdo, pero si ocurre algo será tú responsabilidad Oswald - este solo asintió con su atención en los cables, le devolvió el palo - Listo - se levantó - Ahora veamos si funciona - prendió la televisión y está dio en un canal de noticias - ¡Si! - dijo emocionado, pero toda esa emoción se evapora al observar la noticia que estaban pasando - Está es CNN transmitiendo en vivo desde la plaza de Piccadilly Circus, a las 2 a.m. ocurrió un atentado que dejó alrededor de 10 muertos, esos son por lo menos los cadáveres que encontró la policía, la búsqueda sigue............. - Ni bien llegamos y ya hay problemas - dijo Oswald, Arlette veía la noticia atenta Al otro lado de la ciudad en una mansión se encontraba una chica de cabello blanco, con unos ojos azules, sentada en un piano de media cola, tocaba la pieza de Comptine d’un autre été. Todo estaba en silencio, lo único que se escuchaba era la melodía de las teclas sonar, mientras más tocaba más fuerte sonaba, era una melodía tranquila pero a pesar de eso el ambiente se sentía tenso. Por un momento aleja su vista de las teclas y mira el televisor que se encontraba en una pared de la habitación con el volumen bajo, no le iba a prestar atención pero algo en el enunciado de la noticia le llamó la atención, se detiene, sin terminar la canción, toma el control que se encontraba encima del piano y sube el volumen. - No sabemos que fue lo que pasó, podríamos decir que se trata de dos bandas rivales que se encontraron y se enfrentaron, pero como vemos los daños no son solo en la carretera sino también en los edificios, asumimos que se trató de una emboscada, la policía está investigando cuál podría ser realmente la causa........ El periodista siguió hablando pero ella ya no le prestaba atención, el escuchar eso la dejó desconcertada, debería ser la primera en saber lo que hacían, tenía que haber una explicación del porqué no le dijeron nada. Cerró el piano, se levantó y camino hacia la puerta, la abrió y como siempre se encontró con Conall esperándola afuera, un chico alto y delgado. - ¿Qué pasó? ¿No vas a terminar de tocar? - ello lo miró, para después seguir de largo e ignorarlo, camino hasta salir de la mansión, Conall caminaba apresurado detrás de ella, apenas salió, un hombre vestido con traje negro y unas gafas del mismo color corrio y se subió aún Mercedes benz blanco, condujo y lo estaciono frente a la entrada, Conall se acerca y le abre la puerta, ella sube, y el la cierra, para después subirse a la parte de adelante, el auto arranca. Conduciron por unos 20 minutos por la ciudad, el vehículo se metió por un callejón, siguió de largo, pasaban casas en deterioro, personas tiradas en esquinas, las calles estaban sucias, la gente estaba alborotada por las aceras, habían puestos de comida, se veía como algunas personas se aprovechaban de los dueños distraídos para robarles, ella solo veía todo atraves del vidrio polarizado sin ninguna expresión, todas las personas de hay estaban armadas, eso era porque está era conocida cómo la zona más peligrosa de la ciudad. La mayoría de las personas se quedaron viendo el auto cruzar, ya sabían quién iba dentro de él. Después de un momento el carro se estacionó frente de un edificio, Conall salió y corrió abrirle la puerta, ella bajó y observó el lugar, era un hotel de 3 pisos, estaba en muy mal estado, entró al hotel, ignoró a la recepcionista y caminó directo al ascensor, al abrirse entró, Conall iba a entrar pero ella puso una mano en frente de él impidiéndole el paso - Tú te quedas aquí - el la miró para solo asentir, aplastó el botón y el ascensor se cerró, se detuvo en el 3cer piso, salió del ascensor, caminó por el pasillo hasta llegar a una de las habitaciones, afuera se encontraban dos hombres con sus ropas rasgadas y manchadas, ambos tenían tatuado un cuervo negro en sus cuellos y uno que otro piercing, fumaban y conversaban entre ellos, se detiene frente a ellos, al verla se paran rectos y tiran sus cigarrillos - Señorita, ¿Qué la trae por aquí? - habla uno de ellos - ¿Está Alice? - Por supuesto, está adentro - ella asiente, los dos hombres se hacen aún lado dejándola pasar, entra y camina hasta llegar a la sala, a diferencia del edificio la habitación estaba en buen estado, en la sala habían unos muebles de cuero y una mesita de cristal en el medio, al frente una gran ventana que daba vista a la calle, examinaba la habitación cuando se escucharon unos pasos. - Haci que viniste - de la otra habitación aparece una mujer de unos 60 años, su cabello estaba todo canoso, traía un vestido, y en sus manos un rosario negro, caminó hasta acercarse a la ventana - Dime ¿Qué te trae aquí, Diana? - voltea a verla, y la mira atentamente para luego hablar - Vi las noticias, al parecer hubo un ataque del cual no estuve enterada - Eso es cierto - ¿Puedo saber porqué? - está la observó con una sonrisa, caminó por la habitación hasta acercarse a ella - El ataque fue repentino, no tuvimos tiempo de decírtelo - Ese ataque ¿con qué motivo fue? - se quedó en silencio - Nuestros informantes nos dijeron que los Tabellarium iban a transportar el cetro a un lugar más....seguro, era nuestra oportunidad de tomarlo - eso la sorprendió - ¿Y lo consiguieron? - No, fue arrojado al mar antes de poder tomarlo - su mirada se volvió fría - Si me hubieras avisado ya lo tendrías en tus manos y lo sabes - Alice solo río - Hay Diana eso no lo dudo - camino alrededor de ella - Los Tabellarium fueron muy estúpidos al sacar el cetro de la iglesia, solo nos dieron la oportunidad de deshacernos de esa molestia, igual con o sin el cetro hubiéramos ganado de todas formas pues todos los portadores de la Glaive caerían ante tú mano - Diana colocó sus manos detrás de su espalda y caminó para acercarse a la ventana - Tienes razón, pero no estoy muy convencida....¿Qué pasará si encuentran el cetro? - Alice la sigue hasta quedar a unos centímetros de ella - Si el cetro aparece tú te encargarás de eso, además dudo que encuentren a un portador para liberar al Ángel, ellos solo buscan entre sus seguidores, esa es la razón por la cual nunca lo liberarán - Diana solo vio por la ventana, ella era una persona perfeccionista, le gustaba que las cosas salieran como ella quería, odiaba los errores y lo que había hecho Alice era un error que ella no podía tolerar, hizo una mueca al pensar en que alguien pudiera encontrar el cetro y de alguna forma romperlo.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Alma Inquebrantable: Parte 1

Populares

Populares

close 0/500