Alma Inquebrantable: Parte 1

Capítulo III
Era una tarde soleada los pájaros cantaban, la brisa era cálida, un perfecto día para mudarse. Arlette una chica de 17 años, cabello castaño y una resplandeciente sonrisa bajaba una enorme caja del camión de mudanza, tratando de no perder el equilibrio camino por el no tan grande jardín, se adentró a la casa, está era pequeña de dos pisos y acogedora, una vez a dentro se topó con su madre Acacia - ¿Donde pongo esto? - intento verla pero la caja al ser grande cubría su rostro - Colócala en la sala - tomo su brazo y dirigió su cuerpo hacia la sala - Cuidado te tropiezas - ¡De acuerdo!! - le gritó, caminó por el pasillo hasta llegar a la sala, habían bajado los muebles del camión de mudanza, estaban en la sala pero aún estaban forrados en plástico, dejó la caja en el suelo, miro el lugar, era algo pequeño pero perfecto para los tres, camino de vuelta a la puerta principal - Seguiré bajando las cosas - dijo caminando de vuelta al camión pero su madre la toma del brazo - Esas cajas son más pesadas, eso ya se encargará tú padre, porque no vas a dar una vuelta y explorar un poco la ciudad - ¡En serio! - dijo emocionada - Si, pero no te alejes y lleva tú teléfono - sin más salió de su casa y corrió hacia el auto, metió su brazo por la ventana trasera para agarrar su teléfono, no pudo alcanzarlo, se impulso hacia adelante y metió medio cuerpo por la ventana, dejando sus pies en el aire, hasta que logró alcanzarlo, retrocedió rápido tratando de salir, dio un movimiento brusco y golpeó su cabeza con el techo del auto, gimió de dolor, sacó su cuerpo de la ventana pero resbaló y calló sentada en el suelo, sostuvo su cabeza con sus manos, ella pudo haber abierto la puerta y evitarse ese dolor, pero ella no pensaba mucho las cosas, solo hacía lo primero que se le venía a la mente. Caminaba por las calles de la ciudad, miraba todo emocionada, era la primera vez que se encontraba en esa ciudad, se mudaron por el nuevo trabajo de su padre, al decirle que se mudarian se emocionó mucho, a pesar de que tendría que dejar a sus amigos, eso la hizo sentirse triste, pero no era alguien que se lamentaba por las cosas, ella veía el lado positivo de todo eso, por fin podrá visitar a su abuela. Camino por un rato viendo todo, hasta que se topó con unas personas en trajes de baño, miro hacia donde se dirigían y vio una playa a unas calles de ella, con una enorme sonrisa corrio hacia haya. Al llegar abrió sus brazos y respiró profundamente, se agachó y sacó sus zapatos, no esperó más y corrió para meter sus pies al agua, pero al correr se tropezó con algo y calló al suelo, su rodilla comenzó a dolerle, se voltea para ver la causa de su caída, se encuentra con un palo enterrado en la arena, con curiosidad lo toma y lo saca a la luz, era grande, casi del tamaño de su cuerpo, plateado, se veía nuevo, lo onservo detenidamente, no podía quitar su vista de ese palo, tenerlo entre sus manos la hizo sentir extraña, negó con la cabeza, no sabía que era pero no quiso darle importancia, lo tira de vuelta al suelo, siguió su camino por la playa, metió los pies al agua, caminó por un rato, habían algunas personas metidas al agua, otras estaban tomando sol, el clima era cálido, podía sacarse cientos de fotos en ese momento pero no dejaba de pensar en ese palo, esa extraña sensación, era como si se sintiera segura por un momento, hasta que lo soltó, ella era una persona segura, pero al momento en que lo sostuvo se sintió aún más segura y protegida, se detuvo, no sabía porque pero sentía que debía coger ese palo, no debía dejarlo ahí, algo dentro de ella le decía que tenía que ir por el, volteó su cabeza, a pesar de la distancia podía verlo tirado en el suelo, era como si la llamara - ¿Porqué me siento así? - se habló así misma, era extraño, sentía una ansía por ir a recogerlo, no debería sentirse así solo por un simple palo, no era relevante, es obvio que no la está llamando, suspiró fuertemente - Es obvio que no voy a poder seguir con mi paseo - camino por la playa hacia el palo, al llegar a el, se agacho y lo tomo, lo miro por un momento, esa seguridad volvió y la inundó. - De acuerdo, te llevaré, pero es algo estúpido de mi parte- no sabía lo que hacía pero al sentirse segura decidió caminar de vuelta a su casa con el palo en su mano.
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