Cuarto Reino

Cap. 20.2
Con el sol saliendo entre las montañas espantando la noche, la señora del servicio toca a la puerta del cuarto de Ivana, ésta se encontraba sumida en una lectura de las noticias en los diarios de la ciudad cerca del balcón, la señora le deja el carrito donde siempre, hace una reverencia y en el instante de que toma el picaporte para cerrar la puerta, la mano de Ivana le sujeta por la muñeca, la mujer jadea de asombro dejando los ojos como platos, ¿en qué momento se movió? ─ Pase y cierre la puerta ─. Katherine disfruta de una caminata matinal, disfrutando del cielo parcialmente nublado y los sonidos de la naturaleza abrumando sus oídos, desde luego un pariente de su edad caminando a su lado permitiendo que Katherine se prendiera de su brazo. ─ Veo que tu y la señorita Ivana son muy cercanas ─ opinó el joven para romper el silencio. ─ ¿Perdón? ─ Tu y la señorita Ivana, veo que son muy buenas amigas ─ (sonrisa solemne) Si ─ ¿Siempre hablas con ella? ─ Siempre ─ Y… ¿Qué me puedes contar de ella que no haya mencionado en la cena? ─ Nada en particular, es muy inteligente, y muy buena dando consejos ─ ¿Es verdad que vivió en un teatro abandonado?─ Si, ¿Por qué? ─ La forma de hablar y comportarse dice lo contrario ─ (suspiro de aburrimiento) ¿Qué insinúas, Heytan? ─ pregunta Katherine enarcando una delicada ceja. Una señora de la servidumbre pasa a un lado con escoba en mano después de haber barrido los jardines. ─ Nada, es que lo que dicen y lo que veo no concuerdan ─ Katherine ya se comenzaba a sentirse incómoda estando al lado de su compañero. ─ ¿Acaso esperas a alguien más a la altura de alguien que vive en los suburbios? ─ el joven se tensa al oír la voz detrás de ellos, en cambio Katherine amplía su sonrisa. ─ ¡Ivana! ─ ¡señorita Ivana! ─ Buenos días chicos ─ saluda Ivana vestida de la servidumbre con una amplia sonrisa. ─ ¿Tienes alguna duda sobre mi, Heytan? ─ No, señorita, para nada ─ No mientas, sé que si ─ No quisiera ser grosero pero… ─ ¡Que educado! ─ dijo Ivana con sorna y una sonrisa. ─ Puedes ver mis manos callosas por el trabajo duro en los muelles de San Petersburgo si lo deseas ─ Ivana le muestra las manos al joven, en cambio éste desvía la vista a otro lado. ─ Gracias por compartir el desayuno conmigo ─ De nada, Ivana, cuando quieras ─ Por cierto, Katherine, tengo entendido que la visita a la cripta será en el atardecer, ¿es verdad? ─ pregunta Ivana. ─ Si, ¿Vendrás Heytan? ─ pregunta Katherine con entusiasmo, el joven asiente. ─ Si… si me lo permiten ─ ¿Por qué solo las mujeres tienen acceso a la cripta?, o sea, las candidatas a tocar la puerta sellada bajo vigilancia de los observadores ─ pregunta Ivana ladeando la cabeza mostrando curiosidad hacia Heytan, el muchacho se aclara la garganta. ─ Mis padres dicen que el diario de Mónica enseña que solo una mujer puede acceder a ella, pero no una mujer cualquiera, sino una descendiente directa ─ ¿Descendiente directa? ─ Si, señorita ─ ¿Quiénes son tus padres? ─ Los Gilbert, también venimos de Estados Unidos ─ ¿Y que papel tocan los hombres en las familias? ─ No lo sé, pero de todas maneras soy un descendiente y heredero, solo me dicen que tengo una gran responsabilidad en mis manos y que debería aprender lo más que pueda del diario de Mónica ─ Ivana sopesa las respuestas del joven. ─ Entiendo, gracias por su tiempo chicos, que disfruten del día ─ Hasta luego, Ivana ─ Hasta luego, señorita ─ Que dulce eres chico, a lo mejor tus padres tienen razón, por una parte, tienes un potencial y tu te subestimas. Hasta luego ─. Katherine y su acompañante miran como Ivana se aleja hacia la casa. ─ Cuanta confianza ─ Es mi amiga ─ espetó Katherine con una sonrisa solemne. ─ Si me lo permites, ella tiene algo que… no sé como explicar ─ ¿Algo como que? ─ Intimida, sus ojos intimidan, la forma en que te mira, hasta su sola presencia… es… extraño ─ Si, un poco, tal vez, pero después te acostumbras ─ Katherine muestra una expresión inescrutable. ─ ¿Proseguimos? ─ pregunta Katherine cambiando a una amplia sonrisa. Ivana camina por los pasillos de la casa; pasando por la biblioteca, escucha la voz de Caroline conspirando con alguien más. ─ Hoy será el día que abra esa maldita cripta ─ ¿Y como harás? ─ (risa maliciosa) He estudiado más magia de otros lugares, no solo magia de la que enseña Mónica ─ (voz perturbada) ¡No debiste hacerlo!, ¡el diario de Mónica es explicito! ─ Y ¿Por qué hay que obedecerle, papá? ─ Baja la voz, Carol ─ ¿Por qué Mónica encierra todo ese conocimiento solo para una persona cuando puede darla a toda su descendencia?, seriamos poderosos, además, yo soy la descendiente de la casta de Samara ─ ¿Cómo estás tan segura? ─ Es obvio, antes, ella era Samara Staghorn, y nació en Inglaterra, y ¿Quién más sino yo para abrirla?, y nuestros linajes se cruzan ─ Pero lo has intentado varias veces y nada, ya basta de insistir ─ No, papá, hoy será diferente, ya verás, haré que todo el mundo se traguen sus palabras y humillaciones ─ Ivana se retira en silencio del lugar, deseando que el padre de Caroline tuviera suficiente poder de convencimiento para persuadir a Caroline, pero con lo poco que la conocía, dudaba mucho de ello. De regreso a su habitación, Ivana se sienta en el escritorio a meditar, pero a los pocos minutos interrumpen su pensar tocando a la puerta. ─ Pase ─ un hombre alto con barba oscura al igual que sus ojos, bien peinado y mirada profunda, entra a la habitación, removiéndole recuerdos a Ivana sobre Krügger, los ojos de Ivana se vuelven sombríos escrutando al hombre, le invita a pasar y tomar asiento. ─ ¿Qué desea? ─ Solo compartir unas palabras con usted antes de la ceremonia ─ Usted dirá ─ Seguramente habrá escuchado a las otras familias lo que esperan de usted ─ Otro fracaso me imagino ─ (suspiro profundo por la nariz) Escuche, no quiero darle farsas esperanzas de… que usted pueda abrir la cripta ─ Ivana estrecha la mirada. ─ Usted duda ─ Tengo mis motivos ─ espetó acomodando su fino saco de lino. ─ Nómbreme uno ─ Esa cripta está vacía, solo contiene el cuerpo de Mónica como un chiste retorcido de su locura ─ ¿Piensa que se volvió loca? ─ Por supuesto ─ Prosiga ─ Ivana apoya su barbilla en un puño mostrando interés. ─ ¿Quiere que… prosiga? ─ Desde luego, soy nueva en esto, y quiero… quiero no, necesito saber a lo que me enfrento ─ En ese caso, señorita Ivana, no pierda su tiempo en esto, si le soy franco, esa cripta ha estado sellada por muchos siglos, a decir verdad… ─ el hombre se estruja los ojos con el índice y el pulgar. ─ No creo que esa persona exista, son delirios de su locura por haber perdido a un ser querido ─ ¿Usted piensa eso? ─ No solo yo, algunos parientes comparten mi idea ─ Y… ¿Qué piensa de lo que dejó Mónica en sus diarios?, quiero decir, su magia, el como hacerlas, ¿No cree que pueda haber conocimiento dentro de esa cripta? ─ Ciertamente… no creo que exista tal conocimiento y si existiera, el tiempo que se ha mantenido sellado, ya se debió haber borrado ─ Y… ¿Qué tan profundo es el conocimiento que hay en esos diarios?, digo, para que le tengan tanto fanatismo y respeto ─ Usted es una mujer de mente abierta, eso me agrada, pero no es bueno dejarse llevar por la fantasía de otros, se lo dice un psiquiatra que lleva muchos años ejerciendo ésta carrera ─ ¿Piensa que es una fantasía? ─ ¿Qué otra cosa puede ser? ─ Solo creeré lo que mis ojos puedan ver ─ Bien… es… aceptable, es sensata su respuesta, me disculpo, no le quitaré más de su tiempo, con permiso ─ ¿Usted es? ─ Jeremías, Jeremías Yibran, vengo de Israel ─ Es islámico ─ Si, aunque prefiero el termino israelita ─ Es extraño que la familia de… Mónica se haya extendido tanto ─ Cuatrocientos años es mucho tiempo para extenderse ─ Tiene razón, esperemos que nos depara ésta tarde si es o no otro intento fallido ─ Con su permiso, señorita Ivana, como dije, no quitaré más de su tiempo ─ Descuide es bueno contar con diversas opiniones, uno se da cuenta de las cosas que nos oculta el mundo ─ Ya sabe lo que dicen, no todo es verdad y no todo lo que brilla es oro ─ Sabias palabras ─ Le ruego que me disculpe, con su permiso ─. En el instante de que Jeremías sale de la habitación, Silvia se encontraba detrás de la puerta esperando su turno para entrar, Jeremías asiente en gesto de saludo prosiguiendo su camino, Silvia le corresponde. ─ ¿Deseas algo, Silvia? ─ Si me permite unos minutos de su tiempo ─ Silvia entra en la habitación cerrando la puerta detrás de ella, toma asiento. ─ Supongo que ha oído los rumores de las familias ─ Si, y es molesto (suspiro de aburrimiento), hacen apuestas, otros conspiran, incluso dudan ─ ¿Qué piensa hacer? ─ Como te dije, nada… es solo que… ─ Dígame y se hará de inmediato ─ Ivana se frota el tabique con sus dedos. ─ No, hasta después de la ceremonia ─ Perfecto ─ Después de la ceremonia necesitaré hablar contigo, con Kiev y Katherine ─ Desde luego ─ Hasta entonces, todo seguirá igual ─ Como usted diga, ¿Algo más? ─ No ─ Con su permiso ─ Silvia se retira dejando a Ivana sumirse en sus pensamientos nuevamente. ─ ¿Qué has hecho, hermana? ─ se pregunta Ivana después de un triste suspirar. El sol ya se está poniendo en el horizonte, todos preparándose para bajar, organizando todo lo referente a los preparativos de la ceremonia y una silueta encapuchada se cuela entre las sombras de los árboles, verificando constantemente sobre sus hombros para ver si nadie le seguía, a pasos rápidos se enfila hacia la cripta, empuja la verja de la entrada, baja las escaleras de caracol, toma una antorcha iluminando el oscuro corredor, la capa, aun con la capucha levantada sobre su cabeza, ondeaba al son de los raudos pasos del extraño, los ojos brillantes en triunfo se van encendiendo a cada paso que daba, acercándose, saboreando el momento, cuando de pronto, su brillo de triunfo se apaga en el instante que mira la puerta de la cripta abierta, la silueta susurra vociferando improperios con los dientes apretados, preguntándose quien rayos tuvo la osadía de abrirla. Con la antorcha busca de iluminar lo que hay adentro, observa una vieja cama con dosel, un escritorio polvoriento y los estantes de libros con unos cuantos libros desperdigados por el suelo, entre otros adornos mugrientos y telarañas, inmuebles y cuadros, al intentar dar un paso más cerca hacia la cripta, una voz se escucha proveniente dentro de las sombras, advirtiendo, la silueta da un respingo jadeando del susto, alumbra nuevamente hacia el sillón frente al escritorio para encontrarse con Ivana sentada con las piernas cruzadas, con sus ojos plateados brillando y una gran sonrisa socarrona. ─ ¿Decías algo de abrir la cripta? ─ Ivana se pone de pie. ─ ¿Con qué clase de magia planeabas abrirla? ─ Caroline, confundida y entre jadeos con la boca abierta, buscaba una explicación mirando a ambos lados del corredor. ─ ¿Cómo es posible? ─ pregunta Caroline aun sorprendida. ─ Si yo debería abrir ésta cripta, era mi destino, ¡es mi destino!, ¡yo soy descendiente de Samara Staghorn! ─ ¿Cómo estás tan segura? ─ pregunta una voz detrás de Caroline, ésta se gira con un respingo, Ivana con un vestido de la época siendo Samara. ─ ¿Tu?... pero… ¿Cómo? ─ Caroline mira ambas partes confundida, su mente vuelta un caos con su corazón martillando a mil por segundo. ─ ¿Qué te hace pensar de que soy yo? ─ ¿O yo? ─ Quizás yo ─ otra mujer aparece al lado de Ivana con el vestido de Paola. ─ La familia Staghorn dejó de existir hace mucho tiempo, Caroline ─ señaló Samara con sorna. ─ ¡Es mentira! ─ Cree lo que quieras… ─ refuta Samara nuevamente. ─ Yo estuve allí y vi como los masacraban a todos, y para que te enteres, aunque seas descendiente, no te garantiza magia o poder alguno, el vínculo de poder solo lo puedo otorgar yo, y yo se lo otorgué a Mónica Farizzi, sin embargo, ella solo creó los sellos para que solamente yo pueda abrirla, muy lista mi hermana ¿No? ─ Eres una… ─ No me odies, Caroline, y una cosa te diré, la magia que hayas aprendido fuera de ésta, no es la correcta, ni mucho menos sana ni para ti ni para nadie… esa magia, trae un precio ─ ¿Y la tuya no? (resoplido) ─ Honestamente no, no tiene precio… te daré dos opciones, si sales, te quedas callada y renuncias a todo lo que aprendiste, y si decides pelear por algo que no es tuyo, morirás aquí y ahora ─ mientras que Ivana daba su explicación y sus términos las otras dobles de ella misma se fueron reuniendo a su lado, fusionándose en una sola otra vez, los ojos de Caroline no podían creer lo que presenciaba. Caroline se da media vuelta y con lágrimas en sus ojos y se retira dando zancadas con su barbilla en alto, frente a las escaleras se topa con Ivana, sentada en uno de los escalones. ─ ¡Deja de… acosarme¡ ─ Escucha, Caroline, no quiero que seamos enemigas ─ ¿A no?, me has quitado ¡mi derecho!, ¡me has amenazado con matarme!, ¿Cómo llamas a eso? ─ Ivana con un gran suspiro se inclina hacia delante. ─ Te vuelvo y te lo repito, no es tu derecho, si solo supieras la responsabilidad que implica todo esto, éste poder… ─ No me creas tan estúpida para no entender, ya tu lo sabias desde el principio, todos lo sabían y no dijeron nada ─ Yo di la orden ─ ¿Tu?, ¿Por qué?, ¿Quién te crees que eres? ─ Es… complicado ─ Inténtalo ─ refuta Caroline colocando sus manos en las caderas apoyado su peso en una pierna y elevando su barbilla en gesto desafiante. Ivana suspira. ─ Tienes el fuego de ella ─ ¿De quien? ─ De Mónica ─ No me compares ─ No lo hago ─ Si no vas a explicar nada, será mejor que te quites ─ ¿Puedo contar con que mantendrás la boca cerrada? ─ No lo sé… ¿Puedo pensarlo? ─ Lo que se acerca, no es de pensar, Caroline, lo que se acerca nos amenaza a todos por igual, esto no es un juego ─ ¿Acaso lo era para mi abrir la cripta? ─ Y si lo lograbas, ¿Después que? ─ Yo… ─ Sé lo que harás, callarles la boca a todos por la humillación, pero ¿Cómo?, ¿Aterrorizándolos?, ¿Sometiéndolos? ─ Es lo menos que se merecen ─ Para ser una descendiente de los Staghorn no actúas como tal ─ ¿Qué quieres decir? ─ Yo era Samara Staghorn, y la forma en que me crió esa familia no es lo que tu quieres aplicar, además, si, eres descendiente de los Staghorn… ¿Será por parte de quien?, por más que le doy vueltas no atino en que parte de la rama familiar desciendes ─ No trates de engatusarme ─ No lo hago, siento su sangre correr en ti, sin embargo, a pesar de que los Staghorn nunca tuvieron vínculos con la magia, siento en ti algo extraño, hay poder en ti, pero no es mío ─ Ivana suspira hondo. ─ Pero la familia Staghorn fue una familia numerosa, uno de ellos pudo tener un descendiente antes de que los mataran a todos ─ minuto de silencio. ─ ¿Y qué harás cuando todos descubran tu farsa? ─ ¿Cuál farsa?, y si lo descubren, en ese momento comenzará la verdadera prueba ─ ¿Qué insinúas? ─ Ya lo verás ─ la imagen de Ivana se evapora por los aires dejando vía libre, Caroline se sobresalta al darse cuenta de que Ivana solo era una ilusión, luego sube las escaleras a toda prisa. Los encargados de llevar a cabo la ceremonia partieron hacia la cripta, Caroline, con suerte pudo ocultarse entre algunos matorrales, observando con la rabia corroyendo sus venas, ¿Cómo pudo una extraña entrar y abrir la cripta sin que nadie se diera cuenta? Ya todos reunidos en las afueras del mausoleo familiar, muchos se preguntaron acerca de la ausencia de Ivana, Silvia solo les dijo que tuvieran paciencia, les invita a entrar, desde luego, Silvia fue la última, echando un vistazo sobre su hombro mientras cerraba la verja, todos bajaron al corredor, fueron guiados por Silvia hasta la entrada de la cripta. La sorpresa que se llevaron todos al ver la cripta abierta, fue digna de retratarse, algunos mostraron miradas de disgustos, otros de desconcierto y otros en desacuerdo e indignación, pero todos tenían una en común, sorpresa. ─ ¡¿Qué significa ésta burla?! ─ Significa lo que ves, y no es ninguna burla ─ contestó la voz desde las oscuras profundidades de la habitación circular, uno de los testigos acerca la antorcha para iluminar su interior, pero unos ojos platas se encienden en la oscuridad haciendo que en un respingo la antorcha cayera al suelo, todos retroceden aterrorizados, los ojos plateados se van acercando lentamente, hasta que la luz de la antorcha del suelo va iluminando la silueta de Ivana que iba avanzando a pasos lentos y felinos, todos sin alientos, abren sus ojos dejándolos como platos, Silvia fue la primera en avanzar hacia la entrada quedando frente a frente de Ivana, recoge la antorcha colocándola en su lugar para luego postrarse delante de ella con la mirada fija al suelo, muchos la miraron como si estuviera demente o poseída, luego entra Katherine y hace lo mismo. ─ Ya veo el porqué seleccionó a éstas personas como observadores, mi señora, son los no-creyentes ─ comentó Silvia aun con la mirada fija al suelo. ─ Levántate, Silvia, no hace falta que te postres ante mi, ni tu, Katherine ─ Ivana les tiende la mano aun con la vista puesta en los rostros de aquellos que habían palidecido por la aparición, la cual, éstas aceptan gustosamente, ambas se paran al lado de Ivana, erguidas y solemnes. ─ ¿Alguien más… a dudado de mi? ─. Ivana comienza a caminar por el corredor hacia los presentes, los testigos se van apartando cediéndole paso, pero no por respeto sino por pánico, desde luego, Ivana iba seguida por Katherine y Silvia. ─ Ya sabes que tienes que hacer, Silvia ─ musitó Ivana con la mirada siempre al frente, ésta gustosamente asiente, hace una reverencia para luego confrontar a los testigos, algunos miran como Ivana desaparece con Katherine por el corredor mientras que otros miran a Silvia con respeto y temor. Silvia les sonríe sin mostrar alguna cosa, ni mucho menos intención. ─ Mi señora los estará esperando para una reunión “familiar”, espera su pronta puntualidad y presencia, lleven sus respectivos colgantes mágicos, no falten ─ con aquella sonrisa filosa, Silvia se da media vuelta para salir de la cripta, dejándolos asimilando lo que había pasado, ¿Qué pasó?, ¿Quién es Ivana Pavlova?, ¿Qué pasará ahora?, entre éstas y otras interrogantes les carcomían la conciencia y la mente, por lo tanto, les llenaban de terror, una aparición como la que acababan de presenciar no era de éste mundo. Y ahora con más razón temían por ellos, ¿Qué pasará con ellos de ahora en adelante?, cada uno se fue recomponiendo y fueron saliendo de la cripta uno por uno con sus rostros drenados de color.
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