Cuarto Reino

Cap. 20.1
Cap. 20 Las carrozas fueron llegando con las principales representantes de cada familia, sus abrigos recibidos por la ama de llaves y siendo escoltados por otro personal de la servidumbre hasta el salón de reuniones, los familiares se abrazan y se saludan, charlaban del tiempo que había transcurrido desde la última reunión y como había sido el viaje, solo temas triviales antes de entrar al asunto principal como tal, solo que ésta vez fue por la familia Lidell quien hizo su entrada preguntando sin la mas mínima cortesía por Ivana, todos asienten en gesto de saludo a Caroline, la cual, es seguida por su hermana Ashley. ─ Es bueno verte de nuevo, Caroline ─ Caroline ofrece una sonrisa fingida. ─ ¡Katherine!, creí que estarías detrás de Kiev como su rabito, como siempre lo estás ─ De hecho, él está ocupado atendiendo al resto de las familias con Silvia ─ ¿Dónde está Kiev? ─ pregunta Ashley con un suspiro de aburrimiento. ─ ¿Por qué no lo buscas tu misma? ─ Katherine ofrece una sonrisa socarrona. ─ Con permiso ─ Ashley le sujeta por el brazo a la altura del codo. ─ Por tu bien, espero que no se les haya ocurrido abrir esa cripta ─ susurra Ashley amenazadoramente. ─ ¿O si no qué? ─ Esa cripta debe ser abierta por una de nosotras, la familia Lidell ─ Estás herrada prima, solo tiene que abrirla Paola Doménico ─ ¿Acaso dudas de que nosotras podríamos ser la descendiente directa? ─ Todos somos descendientes de Mónica y Paola, pero es ella la que debe abrirla, no ustedes, si no la abrieron antes, menos ahora ─ Katherine aprieta los dientes de rabia. ─ Así que suéltame ─ Katherine se desprende del agarre de Ashley de un tirón, para luego darse la media vuelta mirándolas de soslayo. Se abren las puertas del salón de fiesta, permitiéndole el paso a las otras familias a reunirse con el resto, más saludos y abrazos, luego Kiev se para en el umbral, se aclara la garganta, se acomoda su corbatín, respira profundamente para tomar valor. ─ ¡Sean todos bienvenidos! ─ todos los presentes guardan silencio para prestarle atención a Kiev. ─ Gracias por su pronta asistencia y respuesta, como es tradición entre familias, el… hacer la presentación quien hace el descubrimiento, les agradecemos en lo profundo mi hermana y yo, ya que pronto se nos unirá otra persona, otro familiar que, debo admitir, fue un hallazgo inusual, muchos debieron haberlo leído en una de mis cartas, y con la colaboración de nuestra más experta evaluadora, la integrante más avanzada, Silvia Brigartti. La señorita Brigartti nos dio la aprobación de que es la posible ─ muchos entusiasmados murmullos comenzaron a resonar entre las familias, al igual que otros con dudas e incertidumbre. ─ ¿Cuántas veces han hecho esta “evaluación” y resultaron fallidas? ─ preguntó una voz femenina entre los presentes, Kiev frunce el ceño estrechando la mirada al ver la figura haciendo acto de presencia entre los presentes, Katherine aprieta el brazo de su hermano con la mandíbula tensa. ─ Hola, Ashley ─ saluda Kiev con una mascara inexpresiva tanto en su voz como en su rostro, todos se miran expectantes y luego se fijan en Kiev para ver si tiene una respuesta. ─ Quizás debería escoger a otro para que revisen a los candidatos ─ agrega Caroline. ─ ¿Estás herida porque aun la cripta no te elige? ─ pregunta Silvia apareciendo detrás de Kiev con un hermoso vestido de noche con lentejuelas en la falda, y unos guantes a juego hasta los codos, sosteniendo una copa de champán. ─ Quizás no eres sino una descendiente más ─ Voy a ser la que abra esa cripta, porque es mi deber como descendiente directa de Samara Staghorn, alguien que está por encima de Paola ─ ¿Y cómo estás tan segura? ─ se oyó la pregunta entrando al salón, todos quedan confundidos al ver a la nueva invitada no presentada con un vestido azul cielo con algunos brocados dorados en el borde en el cuello y a lo largo de la falda por los lados, el trenzado de plata en el escote de la espalda, en los dobladillos del vestido delicadamente cubriendo las zapatillas blanco perla. ─ Mi nombre es Ivana Pavlova, es un placer ver al resto de la gran familia de Mónica Farizzi aquí hoy ─ Kiev mira confundido con una mezcla de asombro a Ivana, ¿Dónde está la mujer grosera y tosca que conoció en Rusia?, y además hablando en un fluido portugués, Silvia cuadra sus hombros elevando su barbilla solemnemente, a cada paso que Ivana daba entre los presentes abriéndose paso sin mirar a nadie, Katherine se para a su lado para caminar erguida y señorial, Ivana se para delante de Silvia, ésta asiente en gesto de reverencia. Ivana se gira para confrontarlos a todos. ─ Supongo que eres la nueva, a la que prontamente la cripta va a rechazar ─ comentó Ashley con voz perezosa. ─ Eso lo veremos, no todo está dicho hasta que lo que tenga que suceder de su ultima palabra ─ contestó Ivana con una sonrisa ilegible, ─ Así como dijo Kiev, agradezco a todos ustedes por estar presentes, pero no nos hagamos esperar, por favor, pasemos al comedor, la cena se ve prometedora y de seguro muchos de ustedes tienen muchas preguntas y sería un buen momento para conocer a todos mis parientes ─ Ivana hace un gesto de invitación a todos los presentes en entrar al comedor, desde luego todos acceden de buena gana, una vez acomodados, comienza la plática de preguntas y respuestas sobre la procedencia de Ivana y todo lo concerniente a ella. ─ Veo que te has equivocado en una de tus cartas Kiev ─ comenta una mujer de piel oscura, delgada y de ojos ámbar de cabello rizado. ─ ¿Qué cartas? ─ pregunta Ivana intrigada apoyando los codos sobre la mesa mirando a Kiev con diversión, la mujer de piel oscura con una sonrisa socarrona contesta. ─ Una carta donde cuenta que había encontrado a una Ivana bastante tosca como un burro, grosera como un hombre ebrio, altiva y renuente, con un temple tan torpe e insistente como su orgullo ─ Kiev casi se ahoga con su bebida, en cambio Ivana suelta una carcajada. ─ Por cierto, ¿Cómo dijiste que te llamabas? ─ Esmeralda, y soy de España, gusto en conocerte, prima… ¿Puedo llamarte prima? ─ Desde luego ─ Y… ¿Por qué Pavlova, prima? ─ Por mis amigos, es la combinación de sus apellidos ─ Interesante ─ musitó una mujer al final de la mesa con una sonrisa y mirada expectante, su nombre es Alisa Truman y cuya procedencia es canadiense, así se presentó ante Ivana. ─ Chad Pascow, Krügger Vloinder y Zackaeff Vasilik. Se les ocurrió el día cuando tuvimos que salir a buscar mi primer trabajo temporal, como bien saben, he trabajado desde temprana edad ─ Que lindo ─ agrega con ironía Caroline. ─ Ivana ignorando su comentario, prosigue con su relato, todos se quedaron fascinados y absortos por cada palabra de Ivana. La velada se mantuvo interesante para muchos, sin embargo, Caroline aprovechaba cada momento para opacar a Kiev por el hallazgo de Ivana, obviamente, Ivana intercedía dejando en ridículo los comentarios mal fundados de Caroline o de Ashley haciéndolas enfurecer y tragarse sus palabras. Entrando en la habitación de Ivana, Katherine no paraba de reír por la velada tan intensa. ─ ¡Quedaron encantados! ─ ¿De verdad? ─ ¡Claro!, los dejaste a todos boquiabiertos ─ Y espera hasta mañana cuando entren a la cripta ─ Katherine muestra una sonrisa cómplice. ─ Y dime, Katherine, ¿Qué hay entre Ashley y tu hermano?… me fijé en que no dejaba de mirarlo ─ Katherine parpadea en asombro. ─ Nada, ¿Por qué? ─ Parece que gusta de tu hermano ─ No, eso es imposible ─ Katherine hace una mueca en desacuerdo. ─ ¿Por qué? ─ Caroline y Ashley solo piensan en ellas mismas ─ ¿A qué te refieres? ─ Ellas piensan que son las herederas y descendientes directas de Samara Staghorn ─ No entiendo, (bufido), ¿Es eso posible? ─ Yo tampoco entiendo… solo… no les hagas caso ─ la amena charla se ve interrumpida por un toque de la puerta. ─ Pase ─ la puerta se abre, Silvia haciendo acto de presencia con las manos entrelazadas al frente. ─ Buenas noches mi… ─ Nada de,“mi señora”, ¿De acuerdo?, no aun, recuérdalo ─ Perdone, usted ─ ¿Qué ocurre? ─ Solo… solo quería saber sobre lo de mañana y la cripta ─ Nada, no habrán cambios, todo seguirá como siempre lo han hecho ─ Como diga… ─ Silvia se aclara la garganta. ─ Katherine, deberías dejar descansar a la señorita Ivana ─ Katherine frunce el ceño en desacuerdo fulminando a Silvia con la mirada, pero su carácter no duró mucho tiempo debido a que Silvia tenía razón y por el respeto de ser la más avanzada de todos los descendientes de Mónica, Ivana sonríe con cariño acariciando el cabello de la joven. ─ Está bien, Silvia, se puede quedar un rato más, luego se va para su habitación ─ Como diga, buenas noches, con su permiso ─ Silvia, espera ─ ¿Dígame? ─ Pasa y cierra la puerta, por favor ─ Silvia obedece diligentemente, Ivana le hace un gesto con la mano para tomar asiento. ─ Ahora, Silvia, ¿Podrías mostrarme tu colgante? ─ ¿Señorita?, no entiendo… ─ Solo muéstramelo ─ Silvia se quita el colgante haciendo entrega, quedando fascinada por la forma en que brillaba en las manos de Ivana. ─ ¿Cuántos hijos tuvo mi hermana? ─ pregunta contemplando la joya. ─ Nueve, señorita Ivana ─ Mm, entiendo, supongo que la misma cantidad de diarios ─ Eso es correcto ─ después de contemplarlo un par de segundos, Ivana le devuelve el colgante a Silvia que brillaba intensamente en sus manos, en cuanto a Silvia, no podía dejar de mirar su propio colgante con la misma fascinación con la que la había entregado. ─ Mi señora… ─ nombró Silvia casi sin aliento, los ojos de Ivana brillan en plata. ─ Ya dije que nada de títulos ─ Perdone mi negligencia ─ Silvia agacha la mirada. ─ Por ahora solo llámame Ivana o señorita Ivana, pero no mi señora ─ Como usted diga ─ Ivana resopla con exasperación, ─ ¿Alguna otra cosa, señorita Ivana? ─ Si, presta atención ─ Ivana le explica lo planeado para el día siguiente después de la ceremonia de la cripta, Silvia no perdió detalle alguna de las palabras de Ivana, una vez finalizado, Silvia se despide formalmente como si nada hubiera ocurrido o nada importante hablado.
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