Cuarto Reino

Cap. 19.2
Ivana entra a la cripta dubitativamente apartando unas telarañas y ramitas secas, un escalofrío le recorrió por la espina dorsal, apartó más telarañas y adaptando la visión a la penumbra, se topa con dos urnas hechas de mármol pulido, una con el nombre de Paola y el otro con Mónica, cada uno con sus respectivas fechas de nacimiento, pero no de fallecimientos, sin epitafios, ni palabras celebres, Ivana busca por todos lados la presencia de Katherine, ¿Dónde se ha metido?, Ivana llama a lo jovencita resonando su voz con el eco en el inquietante silencio de la cripta, de pronto una voz en la lejanía corresponde al llamado, Ivana vuelve a buscar y se percata que detrás del sarcófago de Mónica, en el suelo, se hallaba una escalera de caracol conduciendo a una planta subterránea, Ivana baja con cuidado. Llegando abajo, Katherine esperaba de pie con las manos entrelazadas en su espalda con una sonrisa juguetona e inocente, lo cual fue algo inquietante para Ivana verle con esa expresión debajo de una cripta, solo algunas antorchas iluminaban el sendero, de pronto una sensación de mareo comenzó a invadir la mente de Ivana, un susurro de millones de voces llamándola en la nada, su visión se comenzó a nublar. Katherine, preocupada se acerca para comprobarla. ─ ¿Estás bien? ─ Katherine toca el brazo de Ivana, encontrándola sobrehumanamente fría. ─ Estoy… bien ─ contesta Ivana con la respiración entrecortada. ─ Creo que iré por Kiev ─ No te preocupes, estoy bien ─ repitió Ivana ofreciendo una sonrisa tranquilizadora, Katherine no se creyó mucho su respuesta, sin embargo, caminó detrás de ella muy atenta. Ivana cae de rodillas a unos cuantos pasos. ─ ¡Ivana! ─ Katherine se acerca otra vez para corroborar su estado. ─ ¡Te dije que estoy bien! ─ Katherine se queda paralizada al ver que Ivana se gira hacia ella con brusquedad, pero lo que más le aterró fue ver sus ojos plateados, ¡ojos plateados!, sin duda es Paola, Katherine sale corriendo fuera de la cripta, Ivana chasquea la lengua al ver como la niña huía. ─ Niños, no se puede confiar en ellos ─. Katherine llega hasta su hermano Kiev que mantenía conversación con algunas de las familias en el salón, entre ellas, Silvia y Christina. Todos miran interrogantes a Katherine que llega con la respiración agitada y su cara expresando el pánico puro, solo fue necesario decir el nombre de Ivana y la dirección donde había señalado para que todos se enfilaran a la carrera en tropel. Llegando al lago, Katherine les había explicado lo que había pasado, Kiev no reparó en reprenderla, sin embargo Silvia la excusó ya que no era su culpa, había sido Ivana quien instó a la niña para llevarla, llegando a la cripta todo cambió, las aves cesaron su cantar, el cielo comenzó a nublarse repentinamente, el viento azotaba cada vez más con fuerza. Bajaron las escaleras, corrieron por el largo corredor hasta encontrarse con Ivana de pie, delante de la puerta sellada. Kiev se acerca para pedirle a Ivana para que no se acercara, aun no era el momento, pero Ivana no respondía, aun mantenía la mirada fija en la puerta de la cripta. ─ Creo que no te oye ─ murmuró Christina con la respiración agitada a la expectativa, Ivana mira sobre su hombro. ─ Si los oigo… y perfectamente ─ todos quedan atónitos, boquiabiertos, conteniendo un jadeo al ver aquellos ojos plateados recorrerlos a todos, Ivana escurre la manga para descubrir su mano, lo coloca en la pared y en ese instante, la piedra brilló con runas antiguas, runas que ninguno de ellos habían visto en sus vidas. Golpes, cadenas y metal crujieron junto con sonidos de pesadas piedras deslizándose comenzó a sentirse por todo el corredor. La tumba fue abierta, dejando al descubierto una habitación totalmente a oscuras, un viento fuerte se precipito en dirección a la cripta, succionándolos, pero fue por poco tiempo, las antorchas de aquella habitación se encendieron una detrás de otra, automáticamente en secuencia, mostrando una enorme habitación circular. Los corazones de los presentes martilleaban desbocados, respiraciones aceleradas y jadeos de asombro, Kiev vuelve a llamar evitando que Ivana diera un paso hacia la habitación, pero éste fue ignorado. Una vez dentro de aquella habitación, la piedra volvió a sellar la cripta automáticamente, todos quedaron a la expectativa, esperando por si volvía a salir. Y allí se encontraba Ivana, sus ojos volvieron a la normalidad. Girando sobre sus pasos, recorrió con la mirada aquel gran salón circular, estantes y estantes de libros, todos ellos repletos de conocimientos de su vida, Ivana se sintió aturdida al ver que Mónica reposaba sobre una cama con dosel muy antiguo, su cuerpo momificado prácticamente, en ella, entre sus brazos, yacía un libro, ella se acerca tentativamente, sopesando cada paso acercándose a la cama, la estudia una vez que yace delante. ─ Así que tu debes ser Mónica ─ con mucho cuidado Ivana toma el libro de los brazos del cuerpo, se sienta en un polvoriento escritorio cerca, se cruza de piernas abriendo una pagina al azar, solo descubrió un montó de garabatos y símbolos que jamás había visto en su vida, se mofa, por que a pesar de todo, lo vio absurdo haber desperdiciado toda su vida escribiendo garabatos ilegibles. Colocando una mano en la pagina, ésta brilló, enviando un fuerte golpe de poder por todo el cuerpo de Ivana, dando un jadeo, mas un fuerte espasmo, dejando sus ojos blanquecinos, las letras comenzaros a brillar hasta desaparecer, Ivana recobra la compostura resollando, lo que había visto fue la vida de Mónica, se levanta, se acerca a los libreros, lentamente con mucho temor. Su mano temblando, toca los lomos de los libros y en ese instante, los estantes de libros comenzaron a agitarse. Las familias, aun esperando que la presencia de Ivana saliera de la cripta, sintieron como todo comenzaba a temblar ligeramente. ─ ¿Qué está pasando? ─ jadeó Silvia. ─ Es Ivana ─ contestó Katherine con el terror inyectado en sus ojos, tierra y polvo empezó a caer sobre sus cabezas, Kiev sugiere salir de la cripta, todos de acuerdo salieron en tropel, la situación afuera no era el paisaje lleno de armonía que se imaginaron como sería, afuera el ambiente continuaba turbio, el cielo amenazando con una gran tormenta, rayos cruzando los cielos, cayendo por doquier, las nubes formando un remolino sobre la cripta, un rayo en particular cayó sobre el pararrayos de la cúpula quedándose estacionada allí, los presentes, algunos se cubren tirándose al suelo, otros se caen al suelo sobre sus traseros, espantados y empalidecidos, solo fue cuestión de minutos que todo se hubo calmado, sin embargo el cielo continuaba encapotado, todos se miran a las caras con interrogantes en sus cabezas, luchando por salir de sus bocas, pero nadie se atrevía ya que nadie podía responder, sino solamente Ivana. Hubo una pausa de silencio, solo el viento entre ellos y las gotas de una suave lluvia, Katherine se dispone a entrar a la cripta, pero es detenida por Kiev sujetándole por le brazo, éste le reclama que debería esperar, sin embargo, Katherine se suelta de su agarre de un tirón, Silvia espeta que no es seguro entrar en estos momentos ya que no se sabe como reaccionará Ivana al verlos, o en su defecto no fuera la cripta a colapsar, Katherine hizo caso omiso corriendo hacia la cripta, ignorando a su vez los gritos y llamados del resto de las otras familias. Todos se enfilaron en tropel nuevamente detrás de Katherine para detenerla, pero cuando llegaron a la cripta, ya era demasiado tarde, la niña había bajado al interior, todos se quedaron expectantes y meditabundos, considerando si era seguro entrar, pero Kiev a la final no titubeó, era su hermana y debía protegerla sin importar nada, el resto de los familiares esperaron otro par de minutos, al ver, ni sentir nada fuera de lo normal, sino un profundo silencio, decidieron bajar, también. Todos surcaron las escaleras lentamente, cautelosos por cualquier indicio de peligro, caminaron el largo corredor en silencio, solo para llevarse la sorpresa de encontrarse con Katherine delante de aquella habitación de pie, frente a la puerta de la cripta sin abrir, de pronto un sonido de piedras deslizándose se siente por el corredor, los presentes jadean dando un respingo, la puerta de piedra sólida de la cripta se estaba abriendo, todos quedan sin aliento al ver a Ivana de pie delante de todos con sus ojos plateados, refulgentes como el brillo de la luna llena en un cielo despejado, Katherine fue la primera en postrarse delante de Ivana. Posando los ojos en Katherine, la mira con ternura, se agacha para tomarla de la mano, sujeta de su barbilla para que ella la mirase a los ojos. ─ Pido… pido perdón, por, por favor, no me siento digna de mirarle a la cara ─ ¿Por qué?, eres tan humana como lo fui una vez, eso quiere decir que eres tan digna como cualquier ser humano ─ la niña levanta los ojos lentamente para encontrarse unos ojos marrones llenos de paz. ─ Bienvenida sea, mi señora Paola Doménico ─ dice la niña con reverencia agachando la cara nuevamente. ─ Ese no es mi nombre verdadero ─ la niña levanta la cara con asombro. ─ Pero si te hace sentir mejor llamarme Paola, por mi está bien ─ Ivana levanta la mirada al resto de los presentes, las cuales se encontraban postrados delante de ella como fieles súbditos, Ivana, frunciendo el ceño. Sintiéndose incómoda al respecto, les ordena a todos ponerse de pie. ─ ¿Kiev? ─ ¿Si, mi señora? ─ ¿Cuántas familias faltan por llegar? ─ Solo faltan ocho familias, mi señora ─ ¿Y cuántas tenemos aquí? ─ Cuatro sin contar conmigo y mi hermana ─ Bien, infórmenme cuando lleguen, del resto no quiero ser perturbada, ¿Queda claro? ─ Si, mi señora ─ contestaron todos al unísono haciendo la reverencia. ─ Katherine, escóltalos a la salida por favor ─ Si, mi señora ─ Katherine, solo llámame Ivana o Paola, como tu quieras, pero no mi señora, no me gusta ─ Como usted diga, mi señora ─ Ivana enarca las cejas, sonriendo por tanta inocencia, Katherine escolta a los presentes tal cual como se le había indicado. Ivana se retira nuevamente hasta estar frente a la cama de Mónica, le contempla y comienza a recordar por todo lo que habían pasado juntas, con su dedo acaricia su reseco cabello, contemplando lo que quedaba de la que una vez fue de ella, de su amiga, su hermana, las palabras absorbidas del diario de Mónica le hicieron revivir lo que ella había pasado instantes antes de su muerte, el como ella hubo cargado su cuerpo hasta la barcaza, zarpando en mitad del alba solo con el cantar de algunas aves de la mañana, ni un alma paseando por los muelles de Venecia. Una vez en mar abierto, Mónica le había despojado de sus brazales, la daga y su espada, abrazó el cuerpo inerte de Paola, le dio un beso en la frente con sus ojos hinchados de tanto llorar, le aparta un mechón de cabello, para luego tirar el cuerpo de Paola al agua, Mónica observa como el cuerpo de su amiga desaparece en las profundidades del mar; el pecho de Ivana se siente cada vez más pesado, una presión cortándole la respiración, sobre todo las noches las cuales aun en la barcaza, navegando a la deriva, hablando con una alucinación de ella, brindando, comiendo, cotilleando de las cosas del día a día y planificando una vez que pisaran tierra, sin importar el lugar o país, la gente que conocerán y los lugares que verán, viendo como su amiga abraza a la nada Ivana suelta un sollozo involuntario, ya las lágrimas surcando por sus mejillas se aferra a una de las astas del dosel de la cama para no perder el equilibrio, trastabillando busca un sillón para sentarse, pero en vez de ello, sus rodillas desfallecieron dejándose caer al suelo pidiéndole perdón a Mónica una y otra y otra y otra y otra vez, llorando desconsoladamente por haberla involucrado en algo que solo ella debía cargar. Tomando fuerzas, vuelve a ponerse de pie, aun con sus piernas sintiéndose como gelatina, con sus labios temblorosos le da un beso en la frente a su amiga pidiéndole perdón una vez más. ─ Sé lo mucho que te hubiera gustado hablar conmigo una vez más, volver a estar juntas… solo una cosa te diré… (sorbe por la nariz), estuviste totalmente loca al fundar una familia como ésta ─ Ivana dibuja una triste sonrisa en sus labios mirando a su amiga con tristeza y añoranza, sorbe nuevamente por la nariz, cuando de pronto es sorprendida por alguien aclarándose la garganta, Ivana se limpia las lágrimas con su suéter mirando con asombro a su inesperada visita. ─ ¿Qué haces aquí?, dejé muy en claro que no quería ser molestada ─ Katherine agacha la mirada. ─ Creí que necesitaba algo más ─ Por ahora estoy bien, gracias ─ Katherine se da media vuelta sobre sus talones, cuando apenas dio su tercer paso. ─ Espera ─ Katherine se detiene en el acto, se da otra vez la vuelta aun con la mirada fija en el suelo, Ivana abre la boca como queriendo decir algo, luego la cierra, hasta que finalmente decide a hablar. ─ Avísame cuando hayan llegado el resto de las familias ─ Katherine asiente en silencio, cuando estuvo a punto de retirarse Ivana le detiene nuevamente. ─ ¿Qué me puedes decir acerca de éstas “familias”? ─ Solo que son la descendencia de la señora Mónica y de usted, compartimos un vinculo mágico de sangre, gracias más que todo a usted y… ─ Basta, eso ya lo sé ─ Katherine levanta la mirada lentamente hacia Ivana, la cual, ésta la contemplaba con una expresión ilegible, sus ojos inescrutables le recorrían de arriba a abajo, Katherine se sintió algo incómoda, con miedo y algo honrada a la vez al estar frente a Ivana. ─ Usted… usted… ¿Puede resucitar a la señora Mónica verdad? ─ Quizás… pero… ─ Katherine la miraba de manera interrogante y expectante, con una pregunta en su mente que le aterraba soltar. ─ Su cuerpo está demasiado dañado, tiene mucho tiempo… ─ Ivana se humedece los labios. ─ Muerta, pero es… posible ─ Katherine vuelve asentir, sin embargo su curiosidad le quemaba por dentro, ella quería saber, mordiéndose el labio inferior se aclara la garganta otra vez. ─ ¿Usted nos odia? ─ Ivana ladea la cabeza por la interrogante de Katherine, suspira profundamente mientras respondía. ─ No, no los odio, es solo que me incomodan sus hipocresías y sus altivos egos de lo que realmente quería enseñar mi hermana ─ Eso quiere decir… ─ Que lo entendieron todo mal ─ Katherine asiente haciendo un mohín. ─ ¿Puedo hacer otra pregunta? ─ Claro, adelante ─ ¿Por qué no recuerda su pasado? ─ (suspiro profundo) Es complicado, niña, por tal razón debo almacenar mi conocimiento de alguna manera, si lo perdiera sería más difícil el recordar, tardaría más tiempo y un cuerpo humano no posee ese tiempo y mucho menos la condición de soportar tanto poder como el que manejo ─ Mm, ¿Puedo entrar? ─ No… si das solo un paso dentro de ésta cripta, morirás calcinada desde dentro hasta solo quedar cenizas, éste cuarto está aun sellado por Mónica para protegerlo hasta de los humanos ─ ¿Por qué? ─ Los seres humanos son fáciles de corromper ─ los ojos de Katherine caen en desilusión. ─ Lamento decirlo pero es la verdad, raros son los casos, como el tuyo y el de mi hermana por ejemplo ─ Gracias, me honra en saber que soy considerada algo especial ─ Katherine hizo una leve reverencia. ─ ¿Alguna otra pregunta? ─ Tengo muchas, pero no quiero quitar de su tiempo ─ Está bien ─ ¿Desea alguna cosa? ─ Si, trátame como siempre me trataste antes de… recordar ─ ¿Se me permite? ─ Yo lo autorizo y si alguien quiere decirte lo contrario responderá ante mi ─ los ojos de Katherine se iluminaron de alegría. ─ Muchas gracias, la… ─ Katherine se muerde el labio inferior conteniendo la sonrisa. ─ Perdón, te abrazaría pero no quiero morir ─ Descuida ─ contesta Ivana con una sonrisa. ─ Regresa con los demás y diles que cuando lleguen las otras familias no digan nada acerca de la cripta ─ Está bien, con permiso ─ Katherine se despide agitando su mano, enfilándose a la carrera para dar la noticia.
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