Cuarto Reino

Cap. 18.1
Cap. 18 Ivana recorre los pasillos e instalaciones públicas del barco para calmarse, no sabía a ciencia cierta si su molestia era debido en no aceptar ser las teorías de Kiev o tener la vaga idea de saber que tenía razón, porque ¿Cómo se explicaba tener semejantes habilidades y sin tener idea de cómo hacerlas? Girando hacia la izquierda, se consigue una puerta que llevaba hacia las afueras, hacia la cubierta, los marineros y trabajadores aun proseguían los preparativos del barco y su salida, la brisa y el canto de las gaviotas, el olor del mar y su sonido le tranquilizaron un poco, colocando las manos sobre la barandilla, respira profundamente el delicioso aroma del mar, la mente de Ivana se le queda en blanco, no quería pensar, solo huir, tantas cosas vividas en tan poco tiempo y todas ellas mayormente desagradables, su mejor amigo un asesino, tres de ellos asesinados, sobre lo que pasó en la calle, tampoco quería pensar en ello, solo huir y no pensar; el legado de Mónica, ¿Quién coño es Mónica?, al parecer a los únicos quienes le importa es a Kiev y a su hermana. ─ Perdona… no queríamos abrumarte con tanto ─ Ivana se gira para encontrarse con Katherine ofreciendo una disculpa con mirada suplicante. ─ Está bien, no es tu culpa, guardan una esperanza en alguien que no sé si sea yo o, tal vez no quiera aparecer, porque si no recuerdo nada es porque deseo olvidar, ¿No es así? ─ Si me permite, señorita Ivana, en el diario… ─ Otra vez con el diario ─ protestó Ivana poniendo la mirada en blanco. ─ ¡Es verdad!, en los diarios… ─ ¿Los?, ¿Acabas de decir… los? ─ Mm, si ─ ¿Cuántos diarios son? ─ No lo sé… sé que mi hermano y yo tenemos uno, y cada familia posee un diario ─ Y… ¿Cuántas familias hay? ─ Mi hermano y yo conocemos alrededor de catorce familias ─ Y… ¿Cuántos hijos tuvo Mónica? ─ Mm, nueve… supongo, y a cada uno le entregó un diario y un entrenamiento mágico, no solo para defenderse, también, para defender el diario y a sus familias, también un artefacto como el de mi hermano para encontrarnos y encontrarte ─ ¿Y qué es lo que dice el diario referente a mi memoria? ─ Que es algo que no puedes controlar… o algo así ─ ¿Dónde tienen el diario de ustedes? ─ pregunta Ivana colocando las manos sobre los hombros de Katherine. ─ Lo carga mi hermano ─ Ivana asimila la información, luego le agradece a Katherine para retirarse nuevamente a los camerinos. Dando solo tres pasos, una voz le saluda, acercándose lentamente mientras se quitaba su sombrero, era un hombre vestido de etiqueta, muy elegante, alto, dientes blancos, cabello largo sujetado en una cola, ojos negros al igual que su cabello, colgaba un bastón en su brazo. ─ Buenas tardes, señorita, tiempo sin verla ─ Buenas tardes ─ saludó Ivana dubitativamente escrutando al hombre de arriba a abajo, luego estrechando la mirada sobre aquel extraño… ─ ¿Usted es? ─ Perdone, debí haberle confundido, ¿No nos conocemos? ─ No… no lo creo ─ Me llamo Dhaxos ─ Ivana ─ Ivana ─ repitió Dhaxos lentamente sopesando el nombre. ─ Disculpe usted, de verdad, que pena, (risa nerviosa), no fue mi intención, con su permiso ─ se despide el hombre, al pasar a un lado de ambas, Ivana siente una corriente extraña por su columna vertebral, como una sensación de escalofríos que la bañaba de cabeza a los pies, al paso que éste daba a su lado, la mira de soslayo dándole una carismática, pero maliciosa sonrisa, Ivana coloca detrás de si en gesto protector a Katherine. ─ Corre al camerino, ahora ─ ordenó Ivana en voz baja, la niña le hizo caso corriendo con todas sus fuerzas, el hombre desaparece al cruzar por una esquina de la cubierta, ya era el turno de correr de Ivana, se gira sobre sus talones, pero ya era demasiado tarde, Dhaxos yacía frente a ella, interponiéndose en su camino, le ofrece otra sonrisa algo apenado, mira hacia el suelo, luego vuelve a fijar sus ojos en ella, Ivana aterrada, traga saliva. ─ No hagamos esto más incómodo de lo que ya es, no es necesario hacer una escena en un barco lleno de inocentes ─ dijo Dhaxos abriendo apenas sus brazos para enfatizar el lugar. ─ Verás, es algo tedioso tener que lidiar con tanta gente que no sabe a lo que se enfrenta… o a lo que no ve, y no me gustan los esfuerzos innecesarios, así que es recomendable, a mi parecer, que dejemos las cosas tal como están, y te recomiendo que te esfuerces en recordar, sin memoria no nos sirves de nada ─ Dhaxos le limpia el abrigo a Ivana delicadamente, sacudiéndole polvo de los hombros, planchando y acomodando las solapas. ─ Así que… toma ese viaje a Portugal y recuerda, cuando hayas vuelto a ser tu, búscame ─ Y… y… ¿Cómo te encuentro? ─ Poco a poco, no te apresures, ¿Quién sabe?, a lo mejor te encuentro antes de que me… llames, con permiso ─ Dhaxos se despide con una sonrisa y un asentimiento sujetando el ala de su sombrero en su cabeza, el hombre no había dado ni cinco pasos cuando desaparece atenuando su imagen como en hondas de agua delante de ella. En ese instante aparece Kiev agitado en busca de Ivana. ─ ¡Ivana!, Katherine me contó lo que pasó ─ Ivana aun se encontraba perpleja con la mirada fija por donde se había ido Dhaxos. ─ Ivana, Ivana ¿Qué pasa? ─ Ivana espabila parpadeando varias veces. ─ Será mejor que regresemos rápido al camerino, ya ─ Pero… ─ Kiev quiso refutar. ─ ¡Ahora! ─ los dos se enfilan a los camerinos a toda prisa, cierran la puerta con seguro y… ─ ¿Qué fue lo que pasó? ─ exigió Kiev con el ceño fruncido y la incertidumbre en sus ojos. ─ Fue Dhaxos ─ Ya me lo dijiste, Katherine ─ Él… sabe a donde vamos ─ contestó Ivana totalmente asustada, se encontraba sentada en la cama. ─ ¿Qué? ─ Sabe a donde vamos, Kiev, no podemos escapar de ellos y ahora ustedes están involucrados y eso era lo que yo no quería. Involucrarlos ─ Ivana, ya estábamos involucrados desde el día que nacimos ─ objetó Kiev agachándose de cuclillas cerca de Ivana tomando sus manos. ─ No es tu culpa ─ agrega Katherine con una triste sonrisa. ─ Lo… lo lamento, pero es que ustedes se ven tan jóvenes y… ─ ¿Con una responsabilidad tan grande en nuestros hombros?, nosotros fuimos quienes elegimos llevar esa carga, Ivana, mi hermana y yo, nadie más y nuestros padres estuvieron de acuerdo, somos los únicos herederos de la familia Dietrich ─ ¡Ustedes deberían asistir a una escuela! ─ Pero estamos aquí, no podemos hacer nada al respecto, es lo que hubiera querido Mónica ─ ¡Me vale mierda lo que hubiera querido!, si yo fuera Mónica diría que vivieran sus vidas y se olvidaran de mi, así de simple, quizás ustedes interpretaron mal sus diarios ─ Quizás, pero aquí estamos y te encontramos, gracias a que lo interpretamos mal ─ Ivana suspira hondo para enterrar su paciencia que, por cierto, se estaba agotando, su estomago ruge recordando que no había comido en horas. ─ Pediré algo para la habitación ─ se ofrece Katherine levantándose de su silla. El barco ha zarpado y durante la comida, Katherine y Kiev le explican a Ivana quien es realmente Dhaxos, un demonio de alta jerarquía, por la tanto, tuvieron suerte de salir vivos del puerto, lo más extraños es el motivo por haberlos dejado ir, Ivana les explica la razón, motivo más que suficiente para andar con cuidado, si ya sabían de antemano de que viajarían a Portugal, lo más seguro es que allá los estén esperando, sin poder darle aviso a alguien para que los recibieran, solo podían confiar en su suerte y habilidades, sin embargo, Ivana les recuerda que Dhaxos le dijo que sin sus memorias no les serviría de nada, por lo tanto a Kiev le pareció algo absurdo en confiar en un demonio como Dhaxos, Katherine también le cuenta a Ivana que Dhaxos tiene un hermano llamado Arthax, aunque no son realmente hermanos, pertenecen al mismo tipo de circulo demoniaco, solo que Arthax carece de paciencia, le gustan los juegos y no escatima en asesinar cuando se aburre, sin embargo no fue ninguna buena suerte haberse topado con un demonio, se mire por donde se mire, solo tenían una certeza, los estaban esperando. El resto del viaje se mantuvo tranquilo, poco a poco inspeccionaron el barco hasta donde los limites se les permitía por si encontraban alguna compañía indeseada, en parte si, gente adinerada que los miraban de soslayo y desdén, otros cuchicheando tonterías a sus espaldas, eso era más tolerable que tener que confrontar a un demonio como Dhaxos o Arthax. Los días fueron pasando tranquilamente, nada fuera del otro mundo, al llegar a puerto, la tensión creció entre ellos, con el temor de toparse con algún demonio o poseído, sin embargo nada, no hubo inconvenientes, ni tampoco alguien que los recibiera, rápidamente al ver que todo era seguro, buscaron un cochero con urgencia, lo abordaron, Kiev le dio las indicaciones, sin embargo Katherine sabía de antemano que una vez llegado a su destino, tendría que hacer olvidar al cochero, el día se mostraba encapotado, solo cayendo una suave llovizna y la neblina abrigándolos. Al llegar a los pies de una alta colina, el camino sinuoso mostrado después de una gran reja y unos muros altos de piedra, árboles secos mostrando sus ramas como garras amenazadoras, se encontraban dispersos por todo el terreno, Katherine hizo su trabajo al despedir al cochero, Kiev suspira de alivio y Katherine saca una sombrilla para cubrirse de la llovizna, en cambio Ivana contempla todo el basto lugar con asombro y algo de incredulidad, ¿de verdad está el cuarto sagrado de Mónica?, no ver, no creer, fue todo lo que pensó Ivana. ─ ¿y ahora?, ¿Qué hacemos? ─ Kiev muestra una sonrisa cómplice mostrando el sendero. ─ Caminar ─ Caminar ─ repitió Ivana tentativamente, ─ ¿Tienes miedo? ─ pregunta Katherine con la misma sonrisa, Ivana respira profundamente con resignación estirando sus brazos para dejarlos caer tratando de sonreír. ─ Caminemos pues ─. La gran reja emite un chirrido por falta de lubricación, su camino hacia la cúspide de la colina inicia, la grava sonando bajo sus pasos y la llovizna cubriendo su cabello, Katherine la miraba con cierta admiración, ambos bajo una sombrilla menos Ivana, a pesar de todo, algunas dudas la carcomían, ¿de verdad era Paola?, solo lo sabrán en su debido momento, unos matorrales sonaron en la distancia, Ivana mira alerta en dirección a los matorrales colocando a ambos jóvenes detrás de ella en gesto protector. ─ Puedes estar tranquila, Mónica protegió éstas tierras con magia. Nadie, excepto la familia con vínculos mágicos pueden entrar ─ Ivana enarca una ceja. ─ Gracias por la información ─ unos árboles descubren la gran mansión en lo alto de la colina, luces encendidas indicando de que la casa estaba ya habitada, Ivana se detiene, se da media vuelta fulminando con la mirada a Kiev. ─ No me dijeron que la casa vivían personas ─ grita por lo bajo con los dientes apretado. ─ Es verdad, envié unas cartas informando de tu encuentro unos días antes de salir de Rusia, así que algunas familias se tomaron las molestias de asistir y conocerte ─ ¡Debiste consultarme primero! ─ Solo relájate, Ivana, todo estará bien ─ ¿Bien?, son unos fanáticos que adoran a una tal… Margaret ─ Mónica ─ corrige Katherine. ─ ¡Ya lo sé! ─ La tal “Margaret” como tu le llamas es nuestra ancestro ─ Eso se nota, veneran una mujer que está muerta por casi… ¿cuatrocientos años? ─ Solo camina, ¿okay?, todo irá bien ─ instó Kiev tranquilizándola. Llegan a la puerta, Katherine llama haciendo sonar la aldaba, una mujer alta y delgada con cara de pocos amigos les da la bienvenida, Ivana le saluda efusivamente llamándola prima en ruso, la mujer frunce aun más el ceño confundida al no entenderle nada, en cambio los hermanos tratan de contener la risa, Katherine coloca una mano sobre su hombro, Ivana la mira intrigada, Katherine le comienza a hablar a la mujer en portugués fluido, la mujer levanta la mirada recorriendo a Ivana de arriba a abajo, luego les hace señas para que la siguieran, Ivana le hace muecas y caras a espaldas de la señora, Katherine deja escapar una risita disimulada y nerviosa, la mujer los guía a sus habitaciones, les explica el itinerario a seguir, sugiriéndoles tomar un baño y bajar a la cena para empezar, Katherine y Kiev asienten, la mujer se retira mirando de soslayo a Ivana. ─ ¿Qué coño dijo?, no entendí ni mierda y ¿desde cuando hablan portugués? ─ Tuvimos clases y profesores particulares y privadas durante nuestra niñez, muchas cosas que están de más mencionar… solo… solo date un baño, relájate, te cambias y bajamos a comer, nosotros estaremos en la habitación de al lado, cualquier cosa que necesites nos llamas, ¿de acuerdo? ─ De acuerdo… pero… si esa señora con cara de perro no es mi prima o abuela… ¿Quién es? ─ (risitas) Es la señora del servicio ─ aclara Katherine, Ivana asiente comprendiendo con la boca abierta. ─ ¿Y por qué no me lo dijiste? ─ (risitas) No me diste tiempo ─ Ivana, mi hermana y yo vamos a prepararnos, tu solo… relájate, estamos al lado por si necesitas algo ─ al no tener más opciones, Ivana asiente en acuerdo.
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