Cuarto Reino

Cap. 17.2
Zack acecha con la intención de acercarse a Ivana, ésta retrocede como un animalito indefenso llena de cautela, rodeando una de las mesas con sumo cuidado, lentamente, Zack, coloca las manos sobre la mesa, dando a mostrar el cuchillo empuñado lleno de sangre seca. ─ Insisto, creo que debiste quedarte con el cuchillo ─ ¿Por qué me mentiste? ─ ¿Por qué huyes? ─ ¡Me quieres muerta! ─ En realidad no ─ ¿Entonces? ─ la conversación se llevaba a cabo, uno delante del otro, solo con una mesa separándolos. ─ Solo quiero divertirme ─ ¿Y las vidas de inocentes es diversión? ─ En realidad eso depende… si luchan por vivir, no solo es diversión… es un reto ─ Estás enfermo ─ escupió Ivana con repudio en su voz. ─ El mundo está enfermo, yo solo lo limpio, alguien tiene que recoger la basura, ¿No es así? ─ la frase llega a la mente de Ivana como una epifanía. ─ Las personas buenas no merecen vivir en éste infierno ─ Zack comienza a rodear la mesa, Ivana trata de alejarse de él, pero Zack vuelca la mesa e Ivana se enfila a la carrera saliendo como alma que lleva el diablo por la puerta. Fuera del salón, mira a ambos lados del corredor, se percata de que Ivana se dirigía hacia la salida de la parte de atrás, Zack calcula el peso y el balance del cuchillo, toma un impulso y lo lanza con todas sus fuerzas asestando en la pierna de Ivana, ésta cae con estrépito al piso gruñendo de dolor. Con toda su calma se acerca hasta Ivana mientras ésta se busca de levantar para proseguir su huida, pero Zack retuerce un poco el cuchillo, Ivana grita de dolor cayendo otra vez al suelo. ─ Te daré crédito por la poca diversión que me has dado, pero como todo lo divertido que empieza tiene que acabar… ─ Zack se agacha en cuclillas para contemplar la furia de Ivana al tratar de arrastrarse y seguir luchando por sobrevivir. ─ Pero tu, Ivana, vienes conmigo y si hago la entrega, seré bien recompensado ─ el deleite por su premio se asomó en el rostro de Zack, pero cuando éste busca de tomarla por las manos, Ivana lucha para mantenerse lejos de él. La paciencia de Zack se estaba agotando, así que se levantó, pisó la herida de Ivana sacando otro grito de dolor, entonces, tomando a Ivana por el pie herido, la arrastra por el corredor hacia el vestíbulo del teatro. Las puertas de la salida trasera vuelan despegándose de sus goznes. ─ ¡¿Otra vez tu?! ─ exclama Zack frustrado ─ Kiev ─ nombró Ivana con alivio, casi perdiendo la conciencia. ─ Supongo que las cosas no salieron como esperabas ─ agrega Kiev sin despegar la mirada de Zack por un instante. ─ ¿Y que piensas hacer?, ¿Hacerme volar de nuevo? ─ No… ésta vez no ─ Sabes que estoy en desventaja, solo tengo un cuchillo y tu… puedes hacerme volar y no es nada justo ─ Lo sé, así que traje a alguien que lo hará más… “justo” ─ la hermana de Kiev hace acto de presencia detrás de su hermano, en el instante en que se acerca para ayudar a levantar a Ivana, Zack se abalanza contra él, pero de una manera extraña, es golpeado por una fuerza invisible, los dedos de Zack se vuelven un ovillo de dedos rotos, éste cae arrodillado gritando en agonía y mientras que Katherine seguía apretando su mano en el aire un poco más, los dedos de Zack se seguían partiendo, alcanzando su muñeca y su brazo. Saliendo del teatro, Kiev le dice a su hermana que ya basta de torturarlo, así que solo lo mandó a volar hasta el otro extremo del corredor. Una carroza les esperaba en la calle, lo abordan y Kiev le indica al cochero ir al hotel, éste, sin hacer preguntas, agita las riendas poniendo en marcha el carruaje. El cochero no tardó en llegar al hotel tomando atajos y calles por orden de Kiev para hacer perder el rastro de presuntos perseguidores; con mucho cuidado, bajan Ivana de la carroza, Kiev ordena al cochero esperar mientras ellos retiran sus cosas, Ivana es ayudada por Kiev hasta la habitación. ─ Tenemos que atenderte la herida, no puedes abordar el barco en ese estado ─ Ivana no se cansaba de balbucear y maldecir en voz baja con los dientes apretados, deseándole lo peor a Zack, cada movimiento era una agonía. Llegando a la habitación, Katherine se sienta al lado de Ivana para atender la herida mientras Kiev empaca lo necesario. ─ ¿Y cómo coño me sacarás de aquí? ─ pregunta Ivana más como un gruñido que otra cosa con los dientes apretados. ─ Por eso no te preocupes, tengo tus papeles listos, solo es abordar y ya ─ Suena fácil, ¿Cómo lo hiciste?, ¿Con magia? ─ No… le pagué a alguien para que los tramitara sin preguntar ─ Debes limpiarte el culo con billetes de otro país ─ Ivana… ─ No enderezaré mi forma de hablar porque tu quieras, ¿De acuerdo?, solo sácame de ésta maldita pocilga de una puta vez ─ Katherine ahoga una risa, Ivana gruñe otro montón de improperios, ésta vez en contra de Katherine que limpiaba la herida, ésta solo se disculpa con sonrisa traviesa y mitad apenada. ─ Para ser Paola te quejas demasiado ─ comenta Katherine sin dejar de atender la herida. ─ Ya te lo he dicho, no soy ninguna Paola ─ Eso lo veremos ─ refuta Kiev mirando por la ventana levantando levemente la cortina. ─ Toma ─ ofrece Katherine, Ivana olisquea frunciendo el ceño en desacuerdo y grima. ─ Bebe ─ instó Katherine. ─ ¡Ah!, no, no beberé ninguna mierda y menos si no sé lo que es ─ Solo pude detener el sangrado con magia y algunas hierbas, la herida debe cerrarse por si sola y esto, a parte de ayudarte a cerrar la herida un poco más rápido, reducirá el dolor y caminarás más normal, así pasarás desapercibida a la hora de abordar ─ ¿Ves?, hasta mi hermana es más madura y sensata que tu ─ ¡Cállate!, no me hagas que me arrepienta de ésta decisión ─ Solo apresúrate y bébelo ─ insistió Kiev. ─ No me digas que ésta cosa se la enseñé a… ¿Cómo es que se llama?, ¿Magnolia?, ¿María?... ─ Mónica ─ contestó Katherine dejando la mirada en blanco. ─ Mónica, si, lo sabía… estuve a punto de decirlo ─ ambos la miran con incredulidad, ─ ¡Guacala!, esto sabe a cloaca ─. Una vez empacado todo, salen de la habitación, pagan la cuenta, Kiev le indica a su hermana para que esperen dentro de la recepción mientras echaba un vistazo. Nada fuera de lo normal, Kiev hace una seña para que ambas salieran y abordaran la carroza rápidamente, Kiev le da las indicaciones y el cochero se pone en marcha nuevamente, al cruzar las primeras cuadras en dirección a los muelles, los tres se recuestan respirando con más alivio, ya faltaba poco para abordar el barco con destino a Portugal, Ivana mira el reloj de la catedral, las manecillas señalando las cuatro de la tarde, durante el trayecto tranquilo, Ivana reflexiona, recuerda y unas lágrimas corren por sus mejillas, varias imágenes de su infancia con Chad, Zackaeff y Krügger, toda una familia, Krügger con sus cuentos de viajes y obligando a Chad hacer las dramatizaciones, las veces que Chad le cantaba todo desafinado para dormir cuando nadie lo estaba mirando, y las locuras de Zack para robarle una sonrisa siendo un chico faltándole un diente y lleno de pecas, Zackaeff, ese nombre era uno de los que le causaba tanto dolor, ¿Cómo alguien que vivía con ellos podía ser semejante monstruo?, ser dos personas a la vez, y cuando aborde ese barco, dejará todo atrás, su pasado, su vida, todo. El viaje hacia el puerto, una corta travesía tranquila, o por lo menos eso fue lo que pensaron, un leve silbido del viento siseó por encima de sus cabezas. ─ ¿Escucharon eso? ─ pregunta Ivana intrigada. ─ Si, yo también lo escuché ─ contesta Kiev mirando a todas partes. ─ ¡Kiev! ─ grita Katherine horrorizada hacia el cochero, tanto Kiev como Ivana miran pasmados, ¿Dónde coño está su cabeza?, el cuerpo del cochero cae lánguidamente de la carroza, Kiev toma las riendas antes de que se perdiera el control sobre los caballos. ─ ¡NO TE IRÁS, IVANA! ─ se escucha entre las calles, Ivana mira a todas partes al igual que Katherine y cuando observan por la parte de atrás, se dan cuenta que era Zackaeff persiguiendo la carroza con una velocidad poco humana. ─ ¡Acelera, Kiev! ─ implora Katherine con horror. ─ ¡Eso hago! ─ las riendas daban ánimos a los caballos para correr más duro, pero Zackaeff se acercaba muy rápidamente, Katherine busca de partirle los huesos de las piernas, pero solo logró retrasarlo un minuto, porque eso fue lo que tardó en recuperar distancia. ─ ¡Hizo un trato! ─ aclara Kiev mirando sobre su hombro un segundo, Ivana pregunta sin comprender nada. ─ ¡¿Que?! ¡¿Cómo que un trato?! ─ ¡El demonio que lo contrató, hizo un trato con él!… ¡ya no es humano! ─ aclara Katherine. ─ Co, co, co… ¿Cómo que no es humano?, ¿Qué es eso de demonio? ─ ¡Luego te explicamos!, ¡Katherine toma las riendas! ─ ¡Pero, Kiev! ─ ¡Si no es humano, puedo enfrentarlo! ─ Pero… ─ ¡El diario de Mónica nos prohíbe matar humanos, pero no poseídos! ─ ¡¿Pero que coño…?!, si están poseídos pueden exorcizarse ¿No? ─ ¡No es tan fácil, Ivana! ─ responde Katherine tomando las riendas, Katherine acaricia la mejilla de su hermano susurrándole que se cuidara, éste asiente y salta de la carroza, Ivana mira atónita como Kiev cae como un gato sobre sus pies. ─ Esto es una maldita locura ─ farfulló Ivana. ─ ¡Detén el coche! ─ ¡¿Qué?!, ¡no! ─ ¡Solo detenlo, maldita sea! ─ Katherine detiene la carroza, Ivana se baja con cuidado y camina hacia Kiev, éste ya se encontraba enzarzado en una lucha a muerte con Zack, la cual, sostenía cuchillos invisibles, a cada paso que daba Ivana con la respiración acelerada, sus ojos comenzaron a dar un brillo intermitente de plata, hasta que se quedaron fijos en su amigo Zack como una presa, mira hacia el suelo como recordando y luego levanta otra vez su mirada. ─ Liberate, magiciante daemonium, liberate exinferis poderium ─ murmura Ivana levantando la mano y de su brazo le brillan runas antiguas. Zack se detiene en el acto jadeando, como si unas cadenas mágicas invisibles lo ataran. ─ ¿Qué me pasa?... ¡¿Por qué no puedo moverme?! ─ mirando sobre el hombro de Kiev, observa que Ivana movía sus labios con su mano extendida, Ivana coloca su palma boca arriba y aprieta un puño, de pronto Zack comienza a retorcerse en ángulos inhumanos gritando de dolor, de sus ojos oídos y boca salía una sustancia aceitosa y negra, incluyendo hasta de su propia piel, los humanos no podían ver lo que brotaba del cuerpo de Zack, pero Kiev y su hermana si, los ciudadanos comunes solo veían un cuerpo retorcerse sin razón; cuando el cuerpo de Zack ya estaba todo hecho un ovillo de huesos rotos y desarticulados, Ivana abre la mano de golpe, los ojos le brillan con más intensidad, y toda aquella sustancia oscura desaparece formándose en un fuego azul hasta volverse cenizas, tanto Zack como Ivana caen al suelo, laxos y sin fuerzas, Kiev se levanta y corre hasta Ivana, la mira con asombro mientras la toma entre sus brazos, la lleva hasta la carroza y… ─ ¡Ayúdame a subirla! ─ Insta Kiev a su hermana, ambos la suben a la carroza, Kiev toma las riendas y se enfilan hacia los muelles a toda velocidad. Ivana recupera la conciencia llegando a los muelles. ─ Que bien… ya era hora de que despertaras ─ saludó Kiev muy seriamente, en cambio Ivana se levanta sobresaltada. ─ ¿Dónde estoy?, ¿Qué pasó? ─ Eso mismo quisiéramos saber… ¿Qué coño pasó?, ¿Qué hiciste allá atrás? ─ ¿Qué hice?... bueno… yo… no lo sé… solo lo hice ─ contestó Ivana confundida. ─ ¡Eso fue… asombroso! ─ dijo Katherine con una amplia sonrisa y mirada llena admiración. ─ No me veas así que incomoda ─ Perdón, pero es que eres tu… no lo puedo creer… por fin te encontramos… es un honor tenerte delante de nosotros, mi señora, Paola Doménico ─ ¿No es que éramos parientes? ─ Katherine hizo una leve reverencia, Kiev la reprende en voz baja al hacerlo delante de todo el mundo, Ivana asiente estando de acuerdo con Kiev, ya que era algo extraño e incómodo hacerle una reverencia a una vagabunda. ─ ¿Puedes caminar? ─ pregunta Kiev. ─ Supongo ─ con la ayuda de Katherine colocan a Ivana de pie y entre los dos la llevan al barco; llegando al embarcadero… ─ Estoy bien, puedo caminar ─ ¿Segura? ─ pregunta Katherine. ─ Si, si, puedo caminar, es mejor así… ¿Tienen todo a la mano? ─ ambos hermanos se miran a la cara, luego asienten en dirección a Ivana. Ivana también asiente en confirmación prosiguiendo al abordaje del barco, habían dos hombres, uno recibiendo los boletos, otro haciendo las inspecciones pertinentes de equipaje y pasajeros, el viaje sería primera clase, uno de los hombres queda confuso al ver la apariencia y las fachas de Ivana al mostrar un pasaje de primera clase junto con sus papeles. ─ ¿Qué?, ¿No puedo darme el lujo? ─ Está bien, es una tía lejana, se crió en las granjas ─ se excusó Kiev, el hombre enarca una cesa dubitativamente aceptando el boleto, lo marca y se los devuelve dándole acceso al abordaje, Ivana le ofrece una sonrisa desdeñosa. Llegan al camerino, Kiev deja la maleta al lado de una de las camas, Ivana se tira sobre otra, disfrutando lo cómoda, lo acolchada y lo suave de sus sábanas gimiendo de gusto, Kiev escribe unos símbolos extraños en la entrada, Ivana con mirada curiosa se acerca y frunce el ceño ante curiosas marcas, solo que… ─ No, no, no, lo estás haciendo mal ─ Kiev queda atónito ante la reprehensión de Ivana. Ella se acerca y le quita el lápiz a Kiev, contempla sus marcas y luego comienza a escribirlas, una vez terminadas, las marcas brillan y desaparecen, Katherine y Kiev quedan atónitos, cuando Ivana repara en lo que hizo deja caer el lápiz y se sienta en la cama lanzando miradas nerviosas a la puerta. ─ ¿Cómo lo hiciste? ─ pregunta Katherine con los ojos bien abiertos, pero Ivana balbucea en no tener idea, Kiev observa detenidamente analizando que así debía ser el resultado de las marcas de protección, era por eso que cuando las escribía solo quedaban garabatos pintados y nada ocurría, era una suerte de estar vivos entonces; Katherine se sienta en una de las sillas del comedor, suspirando profundamente de alivio y agotamiento. ─ Ya estamos. Dentro… dentro de poco zarparemos para Portugal ─ Ivana comenta sentada en la cama acariciando las sábanas ya un poco más calmada y con más preguntas que respuestas. ─ Solo espero que no volvamos a ver a… ─ agrega Katherine interrumpiéndose a si misma con un deje de miedo en su voz. ─ ¿Zack? ─ finalizó Ivana con algo de tristeza en su mirada. ─ Si… ¿Cómo…? ¿Cómo lo hiciste? ─ pregunta Katherine con su voz llena de curiosidad, Ivana desvía la mirada a la nada, meditando alguna clase de respuesta, algo que le ayude no solo de calmar la curiosidad de Katherine, sino para ella misma también. ─ No… lo sé… solo lo hice, solo salió, solo vinieron a mi mente como una ensalada de ideas y ¡pum! ─ ¿Cómo no vas a saber? ─ Es verdad, Katherine, no lo sé, ¿Qué quieres que diga? ─ Kiev daba vueltas en la habitación reflexionando en lo acontecido. ─ En el diario de Mónica dice algo parecido, cosas que solo puedes hacer tu, tanto consciente como inconsciente, pero está en ti Ivana… ¿Necesitas alguna otra prueba para darte cuenta de que eres Paola Doménico? ─ Ivana se pone de pie con el ceño fruncido. ─ Esto no prueba nada… ustedes también pueden hacer… “cosas” con sus… (pantomima de magia) dedos ─ Es un punto a su favor Kiev, tanto tu como yo podemos hacer magia ─ Pero lo necesario, cosas que solo Mónica le enseñó a su descendencia, lo necesario para defenderse, nada más, en como reconocer, buscar y desarrollar varias habilidades, pero lo que hiciste, Ivana… ─ No prueba nada, Kiev, lo creeré cuando tenga acceso a ese lugar que tanto hablan, y te apuesto una botella del mejor vodka que tampoco podré ─ Kiev se acerca a Ivana colocando sus manos sobre los hombros con su barbilla en alto, desafiante. ─ Eres Paola Doménico, estoy seguro de ello ─ No soy ninguna puta Paola… ¡y ya dejen de pensarlo!, me confunden con alguien… que seguramente no soy ─ Ivana sale del camerino a zancadas cojeando, Kiev observa a su hermana, ésta enarca una ceja encogiéndose de hombros, veían más oportunidad en enseñarle a un burro a caminar en dos patas que hacer a Ivana entrar en razón.
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