Cuarto Reino

Cap. 17.1
Cap. 17 Par de horas más tardes, llega Krügger con Zackaeff discutiendo por la irresponsabilidad y el descuido de haber dejado salir a Ivana a tan altas horas de la noche, desde luego Krügger trataba de excusarse a su manera, no obstante, en el corazón de Ivana, sintió un alivio al escuchar las voces de sus amigos que tanto quería como una familia. ─ ¿Ves?, te dije que nada le había pasado ─ señaló Krügger con las manos extendidas hacia Ivana. ─ Esa no es excusa, Krügger, era de noche y fue peligroso, pudo haberle pasado algo ─ Pero no me pasó nada ─ refuta Ivana en respuesta abrazándolos a ambos con cariño, Zack le frunce el ceño. ─ Pero pudo haberte pasado… ¿Y ese golpe? ─ No es nada, me caí… estoy bien, ya pueden estar tranquilos ─ contestó Ivana enmarcando el rostro de Zackaeff y el de Krügger en sus manos como si fueran niños pequeños. Una vez todo un poco más calmado, Ivana se le antoja por preguntar tirándose sobre el sofá levantando una nube de polvo. ─ ¿Qué hay para comer?, muero de hambre ─ todos se miran a las caras, perplejos. En un restaurante cerca del gran hotel, Kiev se encontraba reunido con una chica de ojos ámbar, cabello rubio, piel blanca y mejillas sonrosadas, de edad comprendida entre los dieciséis años. ─ ¡¿La has encontrado?! ─ pregunta la joven con entusiasmo, en cambio Kiev sisea para acallarla. ─ Habla más bajo ─ Perdón ─ No importa y si, la encontré, y es como dice el diario de Mónica, no recuerda nada ─ pobre Paola, debe ser difícil no recordar… pero… ¿Dónde está?, ¿Por qué no está contigo?, quiero conocerla ─ Tenemos que andar con cuidado, me costó convencerla, pero al fin accedió, nos encontraremos pasado mañana en el puerto, abordaremos el barco esa misma mañana ─ Tengo miedo ─ Yo igual, pero… ─ ¿Y si no es ella? ─ Tiene que serlo ─ Es que nuestra familia es demasiado grande, no sabemos cuantos parientes lejanos tenemos, ¿Cuántos descendientes de Mónica hay en el mundo? ─ No lo sé, pero tenemos que arriesgarnos, no podemos permitir que los Lidell de Gran Bretaña se quieran hacer con el legado de Paola ─ ¿Aun Caroline piensa que es la reencarnación de Paola? ─ Sin duda está loca, si de verdad ellas poseen uno de los diarios de Mónica, lo debieron interpretar mal ─ Y muy mal ─ Vamos, Katherine, se hace tarde ─ Kiev paga la cuenta, salen del restaurante, a solo un par de calles entran al hotel mirando a todos lados. Llegando a la habitación, Kiev revisa unas marcas extrañas plasmadas en la puerta y ventanas, revisa detrás de la cortina y el baño, después de estar satisfecho con la inspección, se deja caer suspirando de alivio sobre un sillón, Katherine en la cama, boca arriba con los brazos abiertos, dejando que un corto silencio los abrace. ─ ¿Por qué siempre tenemos que estar aquí antes del anochecer? ─ Es más seguro así, no sabemos cuando o donde atacarán estos seres, solo sabemos por medio del diario, que usan a las personas para que hagan el trabajo sucio, por eso es vital que debamos sacar a Ivana de aquí lo más pronto posible ─ ¿En ésta época se llama Ivana? ─ Así parece ─ Hay muchas cosas que no entiendo ─ Yo tampoco, pero es necesario para que ella esté completa y por fin Mónica descanse en paz… o algo parecido ─ ¿Por qué arriesgarse en dar semejante información? ─ Solo Paola responderá a esas preguntas ─ Pero no sabemos si es ella ─ Estoy seguro de que si lo es, tiene que ser ella, supongo que cuando lleguemos a Portugal lo sabremos ─ ¿Les enviamos las cartas a las otras familias? ─ No, aun no, no es seguro, esperemos llegar a Portugal con los Silveira, luego decidiremos… ¿Tienes hambre? ─ pregunta Kiev con una sonrisa plasmada en sus labios al ver que con la pregunta había captado toda la atención de su hermana. Durante la comida, Ivana sentía una punzada en su pecho, y en su conciencia una voz gritándole que debía contarles, pero no podía, no quería destrozar sus corazones, y ya habían hecho planes para mañana en buscar trabajo en el muelle y así tener con que comer, por tal razón, Ivana se mantuvo en silencio escuchando las conversaciones sin sentido de sus amigos, sobre política, acerca de una presunta guerra que se avecinaba, los conflictos internos del país, la delincuencia y el asesino, la cual, aun la policía no había podido dar, los malos chistes de Krügger sobre su país de procedencia, Alemania, cosa que Zack no dejaba de destacar durante las cenas, todos reunidos como una familia sobre una mesa improvisada. La noche se mostró apacible, serena, sin embargo, el frío implacable azotaba por la noche, pero todos durmieron con el estomago lleno, inclusive esa noche, Ivana logró dormir, no tuvo sueños pesados, ni mucho menos sonidos extraños sonando en su cabeza como en advertencia, quizás haya sido un milagro gracias a la botella de brandy. Bien temprano por la mañana, unas botas despiertan a Ivana. ─ Párate dormilona, es hora de salir a buscar trabajo ─ llamaba la voz desde lo alto, ésta frunce el ceño y le hace un gesto grosero con el dedo del medio. ─ Si, yo también te quiero ─ Jódete, Zack ─ replica Ivana con voz somnolienta. ─ Vamos. Arriba o llegaremos tarde al albergue para desayunar ─ animó una vez más a Ivana. Pesadamente se levanta para lavarse la cara con una cubeta de agua fría recolectada de la noche anterior gracias a la nevada, agua fría que le espantó el sueño en un santiamén. Caminado por las calles, deleitándose de la bulliciosa ciudad, Ivana pensaba en lo que le había dicho Kiev el día anterior, su silencioso caminar decía que aun le costaba procesar todo aquello, ¿de qué estaba hecho ese colgante?, sus pies la impulsaban solo por instinto hacia el albergue, solo dando paso tras paso, meditabunda, sopesaba cada posibilidad de cómo les daría la noticia de que pronto viajaría a otro país, claro, a pesar de todo sonaba a locura, ¿Cómo viajar sin contar con nada de dinero?, ¿de verdad eran parientes?, Ivana vuelve a la realidad al escuchar la voz de Zack indicando de que era su turno en tomar su bandeja de comida. ─ Tuvimos suerte de llegar a tiempo ─ decía Zack tomando asiento frente a Chad y Krügger. ─ ¿Qué los retrasó tanto? ─ pregunta Chad señalándolos con el tenedor y mirada estrecha. ─ Nada en particular, solo una pereza que no se quería… mover de su lugar ─ respondió Zack con una sonrisa socarrona. ─ ¡Oye! ─ protesta Ivana. ─ La culpa no es toda mía, tu caminas lento ─ Si, gracias a ti ─. Ambos ríen como tontos, Ivana lo empuja juguetonamente mientras que Zack protesta a cambio aun riendo. ─ Ya basta los dos, comamos rápido y vayamos a los muelles para ver si tienen algo de trabajo para nosotros ─ reprende Krügger como todo un papá gruñón, Ivana concentra su atención en el plato aun con la sonrisa plasmada en sus labios. La mañana se mostraba radiante y fresca a pesar de todo, la nieve había dejado su firma a lo largo de las calles, gente apresurada caminando a todas partes a sus destinos, si, un día como cualquier otro. Zack e Ivana esperan sentados sobre una ruma de carga tapada con lona en los muelles mientras que Chad y Krügger discutían con un hombre en una oficina de trabajos temporales. ─ ¿De que tanto estarán hablando? ─ pregunta Ivana con la mirada de una niña curiosa. ─ Negocios… supongo ─ contesta Zack con un ligero encogimiento de hombros. ─ ¿Por qué tardan tanto?, Lilian no tardaba ─ Es por eso que tardan, Lilian era mujer ─ ¿Y eso que tiene que ver? ─ La sonrisa de una mujer tiene más poder que miles de palabras de un hombre y sobre todo si cuenta con una par de buenas razones en su pecho y lindas piernas ─ Que patético eres ─ refuta Ivana juguetonamente empujado a Zack, en ese momento algo se le cae del bolsillo de su abrigo, Ivana frunce ligeramente el ceño al ver tal curioso objeto envuelto en un retazo de trapo. ─ ¿Qué es eso? ─ pregunta Ivana tomando el objeto, Zack trata de quitárselo de las manos. ─ He… no es nada, es algo que encontré ─ Ivana desenvuelve el objeto, intrigada, asustada y molesta, eran una mezcla en ese momento al descubrir que el curioso objeto era un cuchillo, su cuchillo, el cuchillo que usó para defenderse del atacante. ─ ¿Dónde lo conseguiste? ─ Lo encontré por allí tirado mientras te buscábamos ─ Ivana traga saliva buscando de mantener la calma. ─ ¿sabes de quien es? ─ No ─ Y aun así lo tomaste… ¿Por qué? ─ No lo sé ─ ¿Cómo que no lo sabes? ─ Ivana mira hacia la oficina, aun sus dos amigos discutían con el hombre sobre quien sabe que, mira a Zack, éste mostraba una expresión impasible en su rostro. ─ Si lo quieres es tuyo, quédatelo ─ por fin dijo Zack tratando de romper el incomodo silencio. ─ He… no… no gracias, tu te lo encontraste es tuyo, es como tu dices, el que se lo encuentra se lo queda… ¿Sabes que?, voy a buscar un lugar donde orinar, ese jugo de mango llenó mi vejiga ─ No tardes ─. Ivana se baja de un brinco de la ruma y camina hacia la sección de comercios portuarios, Zack no despegó ni por un instante la mirada de Ivana mientras envolvía el cuchillo, se lo guarda nuevamente en su bolsillo, en ese momento, Chad y Krügger salen de la oficina. ─ ¿Y bien?, ¿Qué dijo? ─ Tienen trabajo para nosotros ésta tarde, un carguero de peces llega a las tres, nos quieren a esa hora en el muelle de carga veintitrés ─ informa Krügger. ─ Y… ¿Qué hay para Ivana? ─ Nada, muchacho ─ responde Chad y añadió. ─ Tendrá que conformarse con lo que hagamos nosotros ─ Sabes que a ella no le gustará la idea, si trabajamos, trabajamos todos ─ refuta Zack. ─ ¿Y donde está ella? ─ pregunta Chad percatándose de la ausencia de Ivana, Zack encogiéndose de hombros con las manos en los bolsillos de su abrigo, trata de dar una explicación. ─ Bueno… he… verán, ella… ─. Ivana corre entre las calles, angustiada, pensando como hacer para buscar las pocas cosas en el teatro, sus pertenencias, sobre todo ahora le comía el cerebro otra pieza de su rompecabezas, no solo era despedirse de sus amigos, ¿Cómo decirles que Zackaeff, prácticamente un miembro de su extraña familia, era el asesino en serie? Caminando en zancadas, Ivana se pasa una mano por el cabello, se tropieza con varias personas en su camino sin siquiera disculparse; una nota, si, les dejaría una nota y saldría corriendo de allí, pero ¿Qué hacer con Zack?, Chad y Krügger corren peligro, su única opción posible para no correr riesgos era encontrar a Kiev ahora que ya lo tenía todo claro y salvar a sus amigos antes de que fuera tarde. Ivana nunca se sintió agotada, a pesar de haber caminado varias cuadras, demasiadas para lo que realmente estaba ella acostumbrada, se detiene nuevamente a pensar sobre el asunto, ¿y si es verdad lo que Zack dijo?, ¿y qué si realmente encontró su cuchillo?, ella conocía a Zack desde hace tiempo, es imposible que él sea el asesino en serie, debe haber una explicación, ella hablaría con Zack y pedirle disculpas por pensar de esa manera, ¿y si realmente era el asesino?, ¿Qué debería hacer al respecto?, ¿Cómo advertir o poner en aviso a Chad y a Krügger?, Ivana se detiene otra vez, sin saber que hacer, se pasa los dedos por su cabello mirando a todos lados sin poder disimular su preocupación o su angustia. ─ ¿Necesitas ayuda? ─ pregunta alguien sorprendiendo a Ivana, causándole un respingo que por poco la hizo perder el equilibrio. Momentos más tarde, en el teatro, Ivana hace acto de presencia, moviendo algunos tablones para poder pasar; llegando a la sala, se topa con Zack sentado en el sofá. ─ ¿Dónde has estado? ─ pregunta Zack con una expresión ilegible. ─ Oye… Zack… yo… ─ Todos estábamos preocupados ─ ¿Dónde están Chad y Krügger? ─ ¿Dónde crees? ─ Zack… (suspiro de frustración), maldición esto es incómodo ─ Ivana… sé lo que pensaste en cuanto viste el cuchillo ─ Interrumpió Zack levantándose del sofá. ─ ¿En serio? ─ Ivana ladea la cabeza confundida. ─ Si ─ Oye, Zack, yo quisiera pedirte disculpas… por… tu sabes… yo no quería… ─ No tienes porqué pedir disculpas, y lo entiendo ─ (resoplido) Gracias, me quitas un peso de encima ─ comenta Ivana con una sonrisa apenada y llena de alivio, sintiéndose como toda una idiota. Zack comienza a acercarse sopesando cada paso hacia Ivana con las manos en los bolsillos. ─ Si, si, no… te preocupes, es todo éste asunto, las muertes, el asesino y… es absurdo ya que todo éste tiempo conociéndonos y llegar a pensar en que tal vez yo… sea… ─ Zack… no tienes… ─ Déjame terminar por favor, lo que quiero decir es que tienes razón ─ finalizó Zack lo suficientemente cerca de Ivana. ─ ¿Qué quieres decir? ─ pregunta confundida, sintiendo como el terror le va subiendo y enredando en su estomago. ─ ¡Ah! por favor Ivana, ahora te haces la ¿Qué?, ¿Despistada?, si fue lo primero que pensaste… reflexiona, no puedes ser tan lenta ─ Es imposible ─ negó Ivana tapándose la boca con horror dando un par de pasos hacia atrás, Zack sisea en desacuerdo frotándose la parte trasera de su cuello. ─ De hecho, nada es imposible… deberías confiar más ¡en tus instintos! ─ Zack lanza una estocada con el cuchillo de Ivana cortando el aire. Ivana, con buenos reflejos, se echa hacia atrás casi de un salto, esquivando el mortal golpe rasgando a duras penas su abrigo, ésta comienza a correr para escapar de Zack, en cambio éste se queja con una mueca desdeñosa por la acción tomada por Ivana. ─ ¡Ah!, vamos, Ivana, ¿Es enserio?... fuiste más creativa en el callejón, esa noche diste más pelea… ¡¿Me vas hacer perseguirte?! ─. La persecución inicia, Ivana corriendo entre las escaleras en dirección a los pasillos que comunican a los palcos superiores. ─ ¡Ivana, no seas tan obvia! ─ gritó Zack resonando entre los pasillos su voz, entrando en uno de los salones de fumadores, se topa con la horrenda imagen de Chad muerto, su estomago abierto como un pez, tumbado sobre una de las mesas, y al final del salón, Krügger atado, con la garganta rebanada en varios cortes, Ivana se tapa la boca, horrorizada, tratando con todas sus fuerzas no solo de no gritar, sino de no vomitar, cuando quiso regresar sobre sus pasos, la presencia de Zack irrumpe en el salón. ─ ¡Ivana!, no sabias que fumabas ─ Zack mira sobre el hombro de Ivana. ─ Veo que los has encontrado ─ dijo Zack muy sonriente, señalando con el cuchillo a Chad y a Krügger. ─ ¿Cómo pudiste hacerles eso? ─ pregunta Ivana con los dientes apretados, el repudio en el rostro, con las lágrimas brotando de sus ojos, en cambio Zack parpadea, levanta a duras penas las manos, restándole importancia al asunto, como si lo que hiciera fuera de lo más normal del día a día con una media sonrisa. ─ Simple, a uno le abrí el estomago y al otro lo degollé… dos veces, debo admitir que es un viejo duro de pelar… bueno era… ya está muerto ─ Ivana traga saliva con dificultad, haciendo de tripas corazón para no vomitar.
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