Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 6
Las primeras dos clases pasan de forma normal, así que al término de estas es hora de vernos en la sala secreta que tienen los chicos. En verdad espero que ellos hayan reunido algo de información, eso sí que nos ayudaría mucho. Hoy quedé con Brad de que yo iría sola pues lo que menos queremos es levantar sospechas las cuales he pensado que pueden desembocar en lo siguiente: • Brad y yo no somos realmente primos y estamos manteniendo algún tipo de relación amorosa - sexual. • Brad y yo en realidad si somos primos pero practicamos el incesto. Eso sería asqueroso si fuera el caso. Lo bueno en todo esto es que ya tengo las claves así que no hay problema en que yo no pueda ingresar. Camino por los pasillos yendo en sentido contrario a dónde se supone debería de ir, tengo que ser lista a la hora de ir a ese sitio porque si ven a Brad irse y a mí pero en otra dirección pues será más fácil despistarlos. Simple, fácil. Aprieto los libros en mi brazo, sigo mi camino, una vez afuera rodeo el lugar y está vez si voy en la dirección que deseo. Llego a la tan conocida puerta, tecleo la primera clave y acceso al túnel, ojalá que ya estén esperando. Me detengo frente a la segunda puerta mientras enciendo la lámpara de mi móvil, busco la pantalla y de nuevo dígito la contraseña. La puerta se abre y finalmente entro. Thiago, Bastiam y Danilo ya están esperándome, así que solo faltan los mellizos y Mateus. Que no tarden mucho pido. Me acerco a ellos y los miro. –Hola, me alegra ya verlos aquí –le digo. –Lo mismo digo Kaylee –responde Thiago. Los otros dos chicos asienten mientras Danilo me da una sonrisa un tanto coqueta. –¿Qué avances hay? –les pregunto en general. Tomo asiento en la cabecera al igual que ayer. Thiago saca una carpeta que no había visto que tiene, la abre y la pone frente a mí. –Ésta es toda la información de André –dice. Tomo lo que me muestra y empiezo a leer, lo primero que veo es una foto de André, está posando como si se tratara de una identificación oficial. Nombre: André Joao Silva Pinho. Edad: 22 años. –Vive con un primo y sus dos hermanas, la dirección que me diste es correcta, como ya lo suponíamos en ese lugar vive. Es huérfano desde los trece años, ha estado en prisión cuatro veces. Dos veces por carreras ilegales, una más por robar y otra por ser atrapado vendiendo drogas cuando solo tenía quince años. En todas esas veces fue detenido antes de la mayoría de edad por lo que no fue a un reclusorio. Sigo repasando el expediente, mientras más información entra a mi cabeza y también una pregunta de repente se hace presente. –¿Dices que es huérfano desde los quince? –pregunto un tanto aturdida por todo lo que me ha dicho. Asiente como respuesta. –Entonces si ya era huérfano, ¿quién lo sacaba de sus líos donde terminaba en prisión? ¿Quién pagaba las fianzas? Me mira curioso. –Digo, ya se que se quedó huérfano, cuidó de sus hermanas y de él mismo, empezó a trabajar en cosas ilegales y fue a prisión, la pregunta es ¿quien iba a sacarlo? Obviamente sus hermanas no podían hacerlo. Asiente de nuevo. –Encontré que un tío estaba peleando por hacerse cargo de él y sus hermanas, el problema es que ese tío suyo y su padre no eran hermanos de sangre, por lo que según las leyes de Portugal él no podía así como así hacerse cargo de ellos, sumado a eso está el hecho de que se le empezaron a descubrir negocios ilicitos de los que al final no se comprobó nada, salvo la posibilidad de que existiera pero nada más, por eso el proceso se fue postergando. Cuando él cumplió los dieciocho años, el proceso ya llevaba cierto avance, sin embargo todo se detuvo y después se disolvió tras la muerte de su tío y su esposa. Al final quedaron desamparados. Bueno no tanto, porque después su primo Bartolomeu los llevó con él, este chico heredó la fortuna de sus padres al morir, y ahora tiene a André trabajando para si mismo. Es mucha información para procesar pero también estoy segura que hay más por indagar. La puerta es abierta, veo entrar seguidamente a los mellizos y después a Mateus. Los tres vienen apresurados, al verme se tensan. Seguro piensan que les reprenderé por llegar tarde, pero no pienso hacerlo. Se quedan de pie y ese hecho me frustra. –Solo siéntense y ya –ordeno. Los tres chicos solo acatan mi orden y toman su respectivo lugar. Suelto un suspiro. –¿Que hay de los nombres de los tíos de André? –pregunto sin prestar más atención. Thiago asiente. –Duarte y Mirari Silva –comienza –murieron en un accidente de avión el 14 de Julio de 2016. Desde entonces Bartolomeu tomó el control de todo y es lo que es. Al parecer el avión perdió el control al iniciar el aterrizaje por lo que se estrelló. Tenía un destino de Lisboa a Denver, hubo varios muertos. Proceso todo lo que me ha dicho, pero no recuerdo haber oído de ese accidente pues sucedió justo en mi ciudad, pero claro que no lo voy a recordar dado que en esos días los padres de él estaban fuera de casa, así que en esos días, recuerdo cómo nos la pasamos todo el día juntos, al menos hasta aquel día en que se fue. Sucedió justo un día antes de que pasara lo de su abandono y no recuerdo haber visto la televisión por causa de él mismo. Desecho la idea de inmediato. –¿Alguna fotografía? –pregunto. –Ninguna, al parecer es como si estuvieran protegidos por la ley y no se supiera más. Pero investigaré más. Algo que sepa te haré saber. –Perfecto. –Kaylee –llama Vladimir. Le doy toda mi atención y asiento para que continúe. –Ayer hablé con el jefe de la agencia policial sobre lo que pediste –empieza a decir –solo debemos acordar cuando será el operativo y todo estará listo para nosotros. –Bien - dije –¿qué más tienen de información? –Encontré cuentas bancarias a nombre André Silva, Bartolomeu Silva y a nombre de otras dos mujeres las cuales están vinculadas a estas dos anteriores. Hallé que las cuentas bancarias han tenido actividad hasta hace dos semanas, se han realizado tranferencias por millones de euros, rastree las tranferencias y empecé a dar con nombres los cuales poco a poco he ido investigando. Aparece un tal Robert Cox, Immanuel Müller y más personas que pienso averiguar todo de su vida –finaliza Bastiam. Asiento. –Necesito que averigüen que es lo que hay en unos de los edificios abandonados a las afueras de la ciudad. Bradley tiene la dirección. Lo voltea a mirar, tiene la mirada llena de asombro. No entiendo en absoluto su reacción. –Kaylee eso es muy arriesgado –me dice –estás demente si crees que dejaré que alguno de los chicos o tú vayan a ese lugar para que les suceda algo. Lo miro mal. –¿Cuál es la dirección? –le pregunto aniquilandolo con la mirada. Me enoja que se quiera interponer en la misión. –Ni pienses que te la daré, porque evidentemente no lo haré. Me mira triunfal. –Perfecto –digo dando una palmada –entonces iré por mi cuenta. –No –dice enojado –ni sueñes con que irás a buscar en el lugar. Mucho menos creas que alguien te acompañará a realizar tus locuras. Suelto un bufido molesta por su estúpida actitud. –Pues no pienso involucrar a nadie más si es que eso es lo que te preocupa –digo lo más serena posible –pero no pretendas que voy a detenerme por no querer darme la jodida dirección. Mucho menos quieras hacer que obedezca lo que quieres. Bradley está que echa humo por las orejas, está furioso y no me importa ser la ocasionante de ello. En este momento lo que menos quiero es hablar con él, por eso prefiero ignorarlo. –¿Piensas ir? –pregunta Danilo no dejando ir el tema tan fácil. Asiento tratando de calmarme. –Si –contesto –aunque dado que no tengo un auto tendré que recurrir a qué alguien me presenté su auto. ¿Alguien que quiera prestarme su auto? Los seis chicos me miran con asombro, están seguros que es una broma pero no bromeo en lo absoluto. Todos siguen sin decir nada. –¿Ahora? –interroga Bastiam. –Claro –contesto –no quiero perder tiempo entre más pronto se haga esto mejor. Thiago se remueve con evidente incomodidad, pareciera que quisiera decir algo pero simplemente no se atreve a decirlo. Después de lo que se siente como horas aunque más bien son solo segundos veo a Thiago meter sus manos entre las bolsas de su chaqueta y saca algo de ellas, me tiende a través de la mesa unas llaves, las desliza sobre la mesa. Me sorprende su acción pero lo agradezco. –Puedes llevar mi auto –me dice –es un Vento azul marino. Asiento aún un poco aturdida. –Me encantaría ir contigo pero tengo un examen y no me gustaría faltar, eso me podría poner en evidencia. –Lo entiendo –digo –no te preocupes, ya haces mucho con esto. Bradley le mira con ojos asesinos, estoy segura que si sus ojos fueran dagas Thiago ya tendría el aspecto de un colador. Me río internamente por mi tonto pensamiento. –Me tengo que ir –les anuncio a todos –mañana les aviso lo que pasa. Llegaré antes de las cuatro –le prometo está vez a Thiago. Bradley sigue con la mirada asesina y veo a Vladimir que tiene tensa la mandíbula por algo que parece ser enojo. Me pongo de pie y avanzo a la puerta. –Eres un imbécil –le dice Bradley enojado a quien supongo que se trata de Thiago. Escucho como la silla se arrastra con fuerza, ya casi me lo puedo imaginar con tan solo escuchar. Puedo jurar que Bradley se le piensa lanzar a golpes a Thiago. –Yo a diferencia de ti no la voy a obligar a que no lo haga –responde éste –ella sabe cuidarse, por algo está aquí. Por algo es ella quien nos dirige. –Aún así Thiago –interfiere Vladimir –la estás arriesgando al apoyar su locura. –Ella sabe lo que hace –les dice Danilo a todos  –pero eres un estúpido Thiago, al menos debiste ofrecerte a llevarla. Puedo percibir como Bradley se le acerca a Thiago dispuesto a golpearlo, la tensión está en el aire, tan latente como cualquier otra cosa. Entonces reacciono. A grandes pasos voy hasta ambos, ese par de idiotas, en este momento lo que menos necesito es que me causen problemas. Ambos están frente a frente mirándose con tanta rivalidad y enojo, Bradley tiene las manos hechas puños y Thiago por su parte está con esa pose defensiva, dispuesto a atacar. Me posiciono a lado de ambos y llevo mis manos al cuello de cada uno, justo al nervio que sé, en el cual con solo mover uno de mis dedos podrían quedar inconscientes al instante. Los dos chicos se miran con sorpresa y luego me miran de la misma forma. No se lo esperaban, eso está claro por sus caras. –En este preciso instante se separan - les digo con la voz autoritaria –un solo movimiento y me encargo de que queden fuera de combate al instante. Tragan saliva y se les ve un poco asustados. Thiago da un paso lejos de mí, después Bradley retrocede uno y así hasta que están lo suficientemente alejados el uno del otro. –Ni se les ocurra agarrarse a golpes –les ordeno. Todos están tensos y a la espera de que diga algo más. –Los veo golpeados a alguno de los dos –empiezo a decir –y créanme que les patearé el trasero que estoy segura les bajara la jodida testosterona que traen. Me doy la vuelta lista para irme. –¿Y aún así piensas ir? –interrumpe Bradley. –Por supuesto, eso no lo cambio. Es una oportunidad de oro. –Ya viste tu estupidez gran imbécil –le ataca Bradley a Thiago. Los escucho a mis espaldas que se van acercando. Estoy esperando por sonido del primer golpe. –Ya les advertí –le vuelvo a decir –no quiero peleas. Son mis decisiones y se respetan. Un solo golpe y sabrán lo que sucede. No me ando con rodeos así que no se atrevan a desafiarme. Yo cumplo lo que prometo así que no se quejen cuando vean mi promesa hecha acciones. Y con eso salgo finalmente de ahí.
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