Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 4
Entro a mi clase, por fortuna el profesor aún no ha aparecido, a pesar de eso llego con cinco minutos de retraso. Las clases pasan sin novedad alguna, a excepción de que en algunos pasillos pude ver a Danilo y a Bastiam. Por fin puedo ir al segundo descanso, me encuentro con Bradley y vamos al comedor. Atravesamos las puertas de la cafetería, al igual que hoy por la mañana, muchas miradas se clavan en nosotros. Maldita popularidad. Cuando iba al instituto yo jamás fui de esa Élite, yo siempre fui de los marginados, los que no se adaptaban y a los que les hacían bullying. Sin embargo aquí todo es diferente y justo por eso es que odio las atenciones. –Sabes que tienes que arreglarlo lo más pronto posible, aunque te ayudaré en lo que pueda –dice Bradley sacándome de mi ensoñación. –De acuerdo –contesto rápidamente. Recorro con la mirada toda la estancia, tal como me han dicho los chicos, las mesas están ocupadas por diferentes grupos. Veo a los más populares, dónde está André con una chica en sus piernas. Maldita sea, esto será más complicado de lo que supuse. Más allá veo a los intelectuales, dónde logro ver la melena platinada de Vladimir, luego están los asociales, dónde una muy buena imitación de un marginado, hecha por Danilo. Veo a los deportistas, desde donde destaca Mateus, con todo y su ego. Están los rockeros, dónde por supuesto está Thiago y finalmente se encuentran los que no pertenecen a ningún grupo pero tampoco son asociales ni nada por el estilo, ahí está Bastiam. Reparo en que desde ahí todos ellos destacan, incluído el chico que camina a mi lado, todos sin dejar a uno fuera tienen ese aire rudo, al menos para mí, porque siendo sincera lo disimulan a la perfección. Llegamos hasta la mesa, de inmediato Bradley se sienta, yo tomo asiento a su lado. Desde mi posición puedo ver a André, de hecho estamos frente a frente. Él sigue con la chica. –Pensé que no vendrían –dice mientras pone su mano en el muslo de ella. Aún no entiendo cómo es que hay chicas lo suficientemente bajas de autoestima como para dejar que las toquen de esa forma, si fuera mi caso, ya estaría tirado en el suelo con una buena dotación de moretones, sin descendencia y hasta con ganas de salir huyendo de tan solo verme, la verdad es que puedo hasta ser muy ruda. Si tan solo supieras, querido Bastiam lo que soy capaz de hacer, estoy segura dirías que soy todo menos delicada. Sonrío para mis adentros. –Nate, te estoy hablando –dice Bradley. –¿Qué? –pregunto anonadada. –Le decía a André que te pensabas disculpar con él por lo de en la mañana –aclara. –Eh, si –digo incómoda. La verdad es que pienso hacerlo, pero que solo estemos los tres, pero con esa chica presente pues no lo quiero, ni lo voy a hacer. Tengo un orgullo y una reputación que mantener. –¿Entonces? –inquiere André. –Pensaba hacerlo, pero creo que pasaré de ello. –¿Entonces no lo harás? –Evidentemente no –digo mordaz. Recibo un golpe disimulado de parte de Bradley. –Digo, tengo una reputación que mantener, ¿sabes? Miro a Bradley, está que echa fuego por los ojos, me da por querer reírme en su cara pero no lo hago porque eso podría dejarnos en evidencia. André manosea otra vez a la chica y luego le dice algo al oído, lo cual al poco rato termina en la chica poniéndose de pie y dejándonos a los tres solos. Empiezo a tener una ligera idea de por dónde va esto. André se sienta recto en su asiento, dejando de ver esa postura tan arrogante y egocéntrica. Le borraría esa sonrisa con mucho gusto, se inclina sobre la mesa y junta sus manos. –¿Y bien? –dice interrogante. –¿El qué? –pregunto haciendo a la tonta. –Mi disculpa. Le doy mi mejor sonrisa inocente. Si que soy buena en esto de la actuación. Aunque realmente no sé cómo salga ésto mi instinto me dicta hacerlo. –Ya se me quitaron las ganas –dije aún con ese aire de inocencia. Aprieta la mandíbula, me mira echando humo. Giro en dirección a Bradley quien está del mismo modo. Mierda. Hasta yo estaría así. Se supone que lo voy a arreglar y hasta el más tonto estaría seguro que lo he jodido más. ¿Que clase de imbécil arrogante hace eso? Kaylee Bell, o mejor dicho, Natalie Evans. Pero debo seguir el guión, un guión que no existe. Me levanto de mi asiento siguiendo mi instinto. Empiezo a salir rumbo a la puerta, aún no he comido nada pero ya habrá tiempo para eso. Cruzo la puerta, salgo a los pasillos que van a los salones de clases. Aún tengo tiempo antes ir a mi siguiente clase, pero voy a mi taquilla para sacar otras cosas, la cierro de nuevo. –Pensé que te disculparías –dice en tono molesto André a mi lado. –¿Por qué habría de hacerlo? –digo aún renuente a arreglar las cosas. –Me estás haciendo ver como un gran tonto. –¿En serio? Doy un paso al frente quedando justo a la altura de su barbilla, levanto la mirada y él se estremece de verme tan cerca. –Por supuesto –responde aparentando seguridad. –Entonces, ¿una disculpa? Trato de susurrarle, quiero que caiga en mis redes. Estoy dispuesta a usar la seducción a mi favor, tiene que caer. Me muerdo el labio. –Mmmmm, y-yo, eh –tartamudea. Ya cayó. –¿Si? –Y-yo... –¿Me disculpas? –miro sus ojos los cuales al instante se clavan en los míos. Abre los ojos enormemente y me mira confundido, se queda callado sin saber que decir o hacer. –¿André? –susurro. Sigue sin responder, se empieza a acercar más a mi, sé sus intenciones, ahora le da por querer besarme. Me separo de forma abrupta, dejándolo esperando. Reacciona y me mira sorprendido, yo trato de mostrarme tan inocente como puedo. –¿Y bien? –pregunto. –De acuerdo –dice mirándome con intensidad. –Que quede claro que es por el bien de mi primo y el mío –aclaro. Asiente repetidamente aturdido aún por lo de hace rato, estoy jugando con su mente y eso lo descoloca. Me giro sobre mis talones y avanzo hacía mi siguiente clase, todo este teatro ya me ha tomado tiempo por lo que tal vez ya voy un poco retrasada. Camino a toda velocidad por el pasillo y entro a mi salón de clases. Dos horas más tarde por fin se ha terminado esto de estar en la escuela, serán como las tres o cuatro de la tarde, no sabría decirlo. Salgo con rumbo a donde quedé de encontrarme con Bradley. Lo veo venir con André quien no me quita la mirada de encima a pesar de la distancia y de que viene hablando con Brad, sé que se debe a lo de hace rato pero no reparo en ello. –Nos vemos mañana André –le dice Bradley. Comenzamos a caminar, de pronto escucho como gritan su nombre y finje no escuchar. –Te llaman –digo. Cierra los ojos con cansancio y niega. –Sigue caminando –sisea. No digo más y hago lo que me pide. Bradley suelta un bufido. –Estoy metido también en esas mierdas que hace –suelta rápidamente, solo le volteó a ver para que continúe –claro que lo hago como encubierto, aún así no es agradable hacerlo. Va a querer que vaya con él. No puedo negarme. –¿Y? –pregunto. –Vete a casa –dice –trataré que esto sea lo más rápido posible. Si me niego sospechara y no podemos darle rienda a eso. –Zed –vuelven a gritar y sé que es André. Se supone que hace un momento que lo vió y ya lo está llamando, ésta vez si se detiene, se voltea a ver a André. Aunque sé que no está contento de tener que hacerlo. André viene corriendo a nosotros. –Surgió un asunto por resolver. Sé a qué clase de asuntos se refiere. –Debo ir con él –me dice –ve a casa. Ten las llaves del auto. Toma la misma ruta de hoy por la mañana. Asiento sin pensar. Me giró y empiezo avanzar, por instinto volteó a verlos, ellos van en sentido contrario bromeando sobre cualquier cosa como grandes amigos, sin embargo veo la tensión en los hombros de Brad. No lo pienso y grito. –Zed –llamo. Ambos se detienen, no muy lejos de mí, voy hasta ellos y esperan hasta que estoy frente a si. –Voy con ustedes –digo rápidamente. André dibuja una pequeña sonrisa, en cambio Bradley está que saca fuego por los ojos. Desobedecí y está furioso, eso ya lo sé. –No –dice. Miro a André en busca de ayuda, espero que sí me ayude como quiero. –¿Tan malo es que vaya? –digo sin más. Me mira como queriendo matarme y enterrarme aquí mismo. ¿Y quién no? En lo personal odio cuando no hacen lo que digo por proteger a los cercanos a mi. –Vamos hermano –dice André y pasa un brazo por su hombro –dejemos que venga con nosotros. Sabes que no nos hará mal que venga, con que calle todo lo que vea está perfecto. Bradley aprieta la mandíbula. –Está bien –dice en un gruñido. Perfecto. Está será mi oportunidad para poder indagar más y acercarme al chico. Lo quiero a mis pies lo antes posible. André camina delante de nosotros, llega al auto cuando aún nos falta llegar a él. –¿Qué mierda te pasa? –grita silenciosamente. –Cállate –digo –que esto nos conviene a ambos, así que mejor cambia tu cara. Me mira indignado y me deja sola. Que se pudra. Avanzo hasta el auto, me subo al asiento trasero, solo hasta ese momento reparo en que es un Porsche Panamera del año, en color rojo. Es el auto más precioso que mis ojos han visto. –¿Y a dónde iremos? –pregunto. Ambos me miran como si estuviera mal de la cabeza. –Ok, no me miren así –digo cruzándome de brazos. –Conformate con saber que es un sitio –dice Bradley aún molesto. Por un rato nos quedamos callados. André maneja sacándonos del aparcamiento de la universidad, se introduce en una autopista, Bradley teclea a toda velocidad en su móvil, seguro está hablando con Vladimir, guarda su celular en su chamarra y luego de eso mi celular suena, no sé quién es pero quizá sea alguien a quien dejé en Estados Unidos, tal vez mamá, papá o Lawrence, podría contestar después pero vuelve a sonar avisando que un mensaje ha llegado. Lo saco, es un número desconocido. Lo que estás haciendo es una locura. Mejor pide que te dejen por ahí y voy por ti. V. Es Vladimir, no sé cómo consiguió mi número, mejor dicho si lo sé, el moreno de ojos verdes. Gracias por la oferta pero no. Estoy bien, nos vemos en casa. K. Está loco si cree que perderé la oportunidad de buscar algo que sea de mucha ayuda para que me sirva como prueba. –¿Entonces inglesa? –dice de pronto André. –¿Qué? –digo atontada. Él se ríe y lo miro extrañada. –Pregunté si eres inglesa –repite. –Oh, claro. Mi padre es inglés, mi madre es portuguesa, y es la hermana del padre del tonto a tu lado. Bradley se voltea y me fulmina con la mirada. –¿Y entonces por qué estás aquí? –inquiere curioso. –Oh, eso. Problemas –digo. Su mirada sé torna curiosa, tengo que jugar bien mis cartas. –No sé puede huir por problemas –dice vagamente. –Cuando son legales si se puede –respondo. Miro a Bradley quien me da una mirada que decifro como. ¿Qué mierda haces? No le hago caso y me centro en André. –¿Una chica mala? –pregunta para si mismo –interesante. –No soy una chica mala, si eso quieres saber –digo neutra –en Inglaterra tuve un novio que estaba en negocios ilegales, yo iba a todos lados con él, me quería tanto que pensaba dejar ese mundo, así que declaró en contra de los que eran sus jefes. Ellos lo supieron y lo mataron, hicieron lo mismo con su familia, pensaban ir por mí pero huí. Su estupidez me jodió la vida, porque estoy segura que no descansarán hasta verme muerta. Él me mira sorprendido por todo lo que he dicho, porque es cierto, esto ha sido algo que no pensaba decir pero realmente esa chica si existe, solo que está bajo protección de testigos, así que no le harán daño, y no hace mal que me haga pasar por ella. Sus ojos brillan con algo que no había visto, yo en cambio sonrío para mis adentros. Cada vez estoy más cerca de lograr mi objetivo.
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Entre tú y yo (TúYo #1)

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