Entre tú y yo (TúYo #1)

Capítulo 3
La clase termina y salgo al encuentro de Bradley, una suerte que pude llegar antes que él. Cuando nos encontramos me regala una sonrisa. –¿Cómo va todo Nate? –Genial –digo –me agrada más que Inglaterra. Pero aún así extraño estar en casa. Y aunque estoy hablando sobre un país del que no soy, todo lo demás es cierto. –Eso si –responde –por mucho que no te guste estar en casa siempre vas a desear estar ahí. Después de todo es casa. Asiento dándole la razón. –Estoy muy ansiosa –digo –la curiosidad me está matando. Él suelta una risa ligera. –No te rías Zed. –Estoy seguro que les agradarás –dice convencido. En verdad espero que así sea. Seguimos caminando entre los universitarios hasta que nos vamos alejando más y más, cada vez los edificios están más lejos. –Empiezo a creer que me vas a asesinar y arrojarás mi cuerpo al rio. –No seas paranoica Nate –me reprende –es por seguridad. –Lo sé – digo –¿A dónde vamos? –A unas bodegas que están en esa dirección, es el lugar más seguro que tenemos. Veo el lugar que me señala, en verdad que sí está muy alejado de todo, realmente si creía en aquello de que es por seguridad su ubicación. Seguimos avanzando en esa dirección hasta que llegamos a una puerta blanca la cual parece estar hecha de acero. Luce tan normal como podría lucir una puerta, con la diferencia de que si alguien trata entrar simplemente está no cede, pero con ese aspecto de estar abandonado y mugriento estaba segura que nadie querrá entrar y ver qué hay detrás. Brad se acerca a la puerta, toma la manija y luego de algunas maniobras con esta veo aparecer a un lado de la puerta una pequeña pantalla que muestra un teclado en el que se debe digitar alguna clave para poder abrir. Hizo lo que me imaginé que haría, luego la puerta se abre. Se revela ante nosotros un pasillo oscuro de las mismas dimensiones que la puerta. Entramos y empezamos a seguir el camino, después de lo que parece mucho tiempo se detiene de nuevo frente a otra puerta, enciende la lámpara de su celular y le veo teclear un código en otra pantalla que abre finalmente el acceso a lo que hay detrás de esa puerta. La puerta se abre, muestra un sitio muy bien iluminado, hay varios estantes con documentos y hasta libros, pero en el centro del lugar está una mesa, muy grande. En ella fácilmente pueden caber hasta doce personas, pero solo hay cinco chicos según lo que mis ojos vieron. Distingo a Vladimir, quien estaba hablando con un chico que me parece muy conocido, de ahí están tres chicos más que jamás he visto. Nos acercamos hasta ellos. –Ya estamos aquí –anuncia Brad. Todos los presentes se giran a vernos y los que están de frente levantan la mirada para centrarla en nosotros, o mejor dicho la clavan en mi siendo más específicos. –Vaya, ¿es ella? –pregunta el chico que se me hizo conocido al entrar. Entonces lo reconozco. Ronaldo. Sonrío para mis adentros, enserio que tengo un buen instinto. Así que es cierto lo que pensé cuando le ví en la clase de Cálculo. Bradley avanza y se sienta a un lado de Vladimir, quienes nos estaban dando la espalda al entrar, yo solo me quedo viendo a todos desde la cabecera más cercana de la mesa. A mi izquierda está Ronaldo, a la izquierda de éste está Vladimir y a su lado Bradley. A mi derecha hay tres chicos a los que desconozco. El qué está frente a Ronaldo era un castaño de ojos azules, un azul más oscuro que los de Vladimir, tenía la misma complexión que los mellizos y Ronaldo, su piel era morena clara, de cara redonda y nariz definida, labios carnosos, pestañas largas y debo decirlo, era guapo. A la derecha de éste está otro chico él a diferencia del otro tiene el cabello negro, los ojos cafés, la misma complexión que los demás, la piel clara, labios delgados, nariz perfilada, pómulos altos y cejas gruesas. Finalmente hay otro chico, él es de cabello castaño rojizo, lacio y largo, al menos lo suficiente para que le caiga sobre los ojos. Sus ojos son de un color verde claro, no oscuros como los de Bradley, igualmente se le ve la misma complexión. Es bueno que admita que todos los chicos son lindos. Suelto un suspiro. ¿Acaso nadie tiene planeado presentarnos? Cierro los ojos y decido volver a mi actitud segura que siempre he usado estando con los infiltrados. –¿Se supone que solo vamos a vernos? –interrogo con seguridad. –Brad eres un imbécil –le reclama Vladimir. –Soy Kaylee Bell –me presento –supongo que ya saben porque estoy aquí. Todos me miran atentos, la sorpresa también se dibuja en cada una de sus facciones. Podría decir que no se esperaban que fue así de... ¿Decidida? ¿Atrevida? Lo que sea. –Ronaldo –le digo –sabía que el instinto no me fallaba al decirme que algo grande ocultas. –Lo mismo digo Kay –me responde tendiendome la mano –aunque mi verdadero nombre es Thiago Albuquerque, Ronaldo Almeira es el falso. –Un gusto en ese caso Thiago. Me sonríe y me dirijo a los demás, los miro de forma interrogante. Espero que se presenten pronto, debemos avanzar a lo importante. Aunque esto también es importante, después de todo trabajaremos juntos. –Soy Bastiam Barbosa –me tiende la mano el castaño de ojos azules –hace mucho te esperábamos, aunque me sorprende tu apariencia. Alzo una ceja a que continúe. –No te ofendas –me dice –pero imaginaba alguien más ruda. –Ok –digo con una sonrisa –pensaré que quisiste decir que parezco delicada, y decidiré que lo tomaré como un cumplido. Le sonrío de nuevo. –Bastiam ese, ¿es tu verdadero nombre? Asiente. –Mi nombre en cubierto es Videl Botelho –responde. –Yo soy Danilo Palmeiro –está vez habla el pelinegro de ojos cafés, me da una sonrisa ladina y coqueta. Este chico si que tiene idea de cómo puede conquistar a una chica, una lastima que yo no fuera cualquiera. –Aunque soy conocido como Benjamim Ferreira. De nuevo me da esa sonrisa coqueta que se está haciendo tan suya. –Creo que solo falto yo –llama mi atención el último de los chicos. Le doy una sonrisa como animándole a que hable. –Mateus Madeiros –se presenta. Le tiendo la mano esperando que la estreche pero en lugar de eso la toma, se inclina de forma elegante y la lleva a sus labios. No sin antes clavar su vista en la mía. Dios. Eso ha sido algo de lo más sensual que ha hecho alguien a mi persona. ¿Es que acaso todos los portugueses son así de pasionales y sensuales? –Un placer hermosa –dice –aunque para el resto del mundo soy Bernardino Estéves. Abro la boca por la sorpresa de sus actos. –Deja el coqueteo Mateus –reprende Thiago –no agobies más a Kaylee. –Uno no puede pasar por alto la belleza de una mujer y más si la tienes al frente y sabes que estarás con ella por mucho tiempo. Siento si te incomodé hermosa Kaylee. Sonríe y no sin antes dar un último beso en mi mano la suelta. Vaya. Trabajar con unos portugueses tan sensuales y tan persuasivos será toda una hazaña. –Creo que lo mejor es tomar asiento –les digo a todos. Todos nos sentamos y nos miramos un rato sin saber que decir. Ya sé que debo empezar a organizarlos pero no puedo ser tan mandona en solo dar órdenes a diestra y siniestra. –¿Qué es lo que haremos Kaylee? –me pregunta Vladimir. Me alivia que tome la iniciativa al preguntarme, en tanto medito un rato una respuesta. –¿Qué información tienen de André? –interrogo. –Solo sabemos su nombre, edad y fecha de nacimiento –enumera Thiago con cierta vergüenza –aún no logro terminar de acceder a la base de datos de la universidad por ello no he podido investigar más, no hemos querido seguirlo para no llamar su atención. Traga saliva esperando por mi respuesta. –Es inteligente no haberlo seguido –le respondo –pero creo que hay que resolver lo de entrar a su historial académico e información que pueda tener la universidad sobre él. –¿Cómo podemos ayudar? –pregunta Mateus tomando una actitud sería. Me sorprende que su faceta coqueta no sea un impedimento para hacer de nuestro trabajo algo perfecto. –Necesito un ordenador ahora mismo y entonces sabremos que más hacer –pido. Danilo asiente y se levanta para después ir, minutos más tarde reaparece con un ordenador entre sus manos. Lo analizo rápidamente y sé que si podrá ser de ayuda, su potencia me servirá mucho. Por suerte ya está prendido por lo que me es más fácil acceder. Primero entro al sistema que se ocupa para este tipo de trabajos, después voy a la base de datos central desde donde busco la que pertenece a la Universidad de Lisboa. Luego de hallarla empiezo a decifrar el código de acceso, realmente esto no es muy complicado, dado que en mi entrenamiento con los infiltrados hice este tipo de cosas, incluso algunas más complicadas, ya que acceder a las bases de datos de universidades como Harvard y Yale no es trabajo fácil así que esto no tiene más complejidad que todo eso. Pasado lo que parecien horas, los cuales realmente solo son minutos pude entrar a la base de la universidad. Con una sonrisa en el rostro comienzo a buscar en los expedientes académicos el que estoy ansiosa por ver. Bingo. André Silva. Por fin sabré todo lo que necesito para poder encerrar a este chico, saco un pequeño bloc de notas, anoto su dirección y algunos datos que también me ayudarán con todo esto. –Para mañana quiero que alguien me investigue está dirección –señalo el papel donde estoy anotado lo que quiero que investiguen –quiero también que lo investiguen a fondo, con quién vive y los lugares que frecuenta. Quiero saber también que hay de las personas que frecuenta. Me refiero a que hacen y a qué se dedican. Me llevo una mano al pelo y suelto un suspiro de frustración. –¿Algo más en lo que te podamos ser de ayuda? –quiere saber Bastiam. Niego con la cabeza, esto sin duda me toca a mí. –Lo más complicado es lo que solo yo puedo resolver. –¿Segura Kay? –pregunta Vladimir. –Si Vlad, es que pasa que la jodí a lo grande y pues debo repararlo yo sola. –¿Qué fue lo que pasó? –Llamó imbécil a André, no sé que más le dijo pero él estaba furioso –cuenta Bradley. Una carcajada sale de la garganta de Thiago. –No lo puedo creer –dice aún con la risa. –Genial, así que nuestra chica es peleona –menciona Mateus. Me mira y me guiña el ojo. Suelto un bufido y todos ellos me miran con orgullo. –Moriría por ver algo como eso –dice Thiago –digo, si estás dispuesta a volver a repetir el show. –Nada me daría más gusto que verte gritarle todo eso pero necesitas arreglar todo eso para poder continuar con todo, no hay que bajar la guardia por nada. En eso si que tiene razón Danilo. –Si. Por eso debo arreglarlo en el siguiente descanso. Reviso mi reloj, me doy cuenta que solo tengo cinco minutos para volver y que mi siguiente clase empiece. –Debo irme –les digo a todos en general. –Ok, solo procura que nadie te vea venir y mucho menos salir –advierte Bradley. –Éstas son las claves de acceso –me tiende Bastiam un papel con dos series de números y letras escritos en tinta negra. –Cuando las memorices estás quema el pedazo de hoja –pide Thiago. –En ese caso nos vemos mañana –les hablo a todos –necesito también que se pongan en contacto con quiénes nos proporcionará el equipo necesario para el operativo. –Eso se hace directamente con la agencia policial –interviene Vladimir. –No más, lo que menos quiero es que cada uno de ustedes se exponga. Todos asienten en acuerdo. –Nos vemos en el segundo descanso Kay –me avisa Bradley. Yo también asiento. Me pongo de pie y avanzo hacia la puerta, digito la primera clave y luego de caminar por el pasillo la segunda. Cierro la segunda puerta y me preparo para lo que venga.
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Entre tú y yo (TúYo #1)

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