los 9 tripulantes

Segundo día
Desperté horas después, Al escuchar los ladrillos de un perro Yorkshire terrier, un tipo de perro pequeño, pero con más pelo que los Chihuahuas. Una de mis compañeras, lo tenía al lado de su cama. Y en mi mente me preguntan ¿Cómo lo habría escondido?. Me levanté y preferí no decirle nada, e ir al baño. La gente cada vez es más extraña y extravagante, de igual manera irresponsable con sus mascotas, ese perro se podría estresar y morir en este lugar, que va en contra de su metabolismo, deje de pensar y me dirigí hacia los baños y me encontré a un pequeño astronauta, como la estatura de un niño. Otro había traído algo que no debía a este lugar, como se los habían permitido a ellos. Yo habría traído a mi gato, si me hubieran dicho. Pero será que este aire no le hacía daño a los animales. Mientras pensaba el verde se acercó a mí. —A veo que y a viste a mi hijo. Me costó meterlo en la nave, por favor si nos comunicamos con la nave no les digan nada. Yo solo quise darle una experiencia única, como regalo de cumpleaños, nunca un niño había venido al espacio, el es el primero. En mis pensamientos me preguntaba porque los padres llegaban hasta este punto para mimar a alguien. Era una experiencia única, pero de un experimento que no estábamos seguros como terminaría. En fin, lo mejor que hice fue no decir nada más, todo lo que pase aquí, debe quedar entre nosotros. Seguía pensando y el volvió a hablar. —Ya convencí al resto, y estas de acuerdo, ¿cuento contigo?. —Claro, yo no diré nada—le respondí yo. El se alejó de mi, y camino hasta la cafetería. Ya había hablado con dos de mis compañeros, y mis sospechas por si todavía estaba el asesino vivo habían parado, pero los observaría a todos por si acaso. Me reuní con el resto y las nuevas noticias habían llegado. —Bueno, ya nos pudimos comunicar con la base, les explicamos lo que sucedió. El cuerpo de la persona asesinada será metido en un congelador que está cerca del reactor y volveremos a la tierra gracias a una nave Norteaméricana que se encuentra por aquí, misión fue un fracaso, así que regresaremos los más rápido a la tierra. —Café, yo me pregunto, quien te nombró a ti de líder—comento el verde. —Yo decidí tomar la vocería, pero si alguien más quiere hacerlo, no le veo problema—respondió el café. —Ok, ¿algo más que agregar líder?. —La misión ha sido cancelada, debido a que se dañó la comunicación con la nave no se puede hacer nada desde la base, así debemos realizar las tareas manualmente aquí, tal vez en dos días vengan por nosotros. Mientras el hablaba vi al azul y al amarillo sentados juntos, y tomándose de las manos, pensé en las películas de terror y lo que pasaba después con la pareja, lo bueno para ellos, es que el supuesto asesino no estaba, o si no ellos serían los siguientes en morir, por enamorados. Me perdí en mis pensamientos, y el café me habló. —Ey, rosa, escuchaste lo que te dije?. —Si…eh yo…si lo escuché. —Bueno a ti te tocaron dos tareas en electricidad, una en el reactor, dos en seguridad y una en navegación y botar la basura. Como ocho misiones, pensé, que eran fáciles y las terminaría en un solo día. Y fui la primera en levantarme al ir a hacerlas. El resto me miraban, pero yo estaba dispuesta a terminar todo y regresar a la tierra con mis diez mil dólares. Al llegar allí, me toco conectar cuatro cables, no sé para qué hacíamos esto, pero bueno. Poco después llegó Carlos el rojo. El, al parecer esperaba que yo conectara la electricidad para poder desviar la energía hacia un lugar, y después llegó también el negro y el azul que ya no andaba con su novia….era raro como habrían podido venir a este experimento los dos. No vi que tarea realizaban, me concentro solo en la mía. Y de pronto sonó la alarma. Parece que el aire ha sido saboteado, dijo el negro. —Vamos rápido. Todos salimos hacia ese sitio, dejando nuestras tareas atrás. Las luces cada vez eran más intensas, la mayoría estábamos allí en ese lugar, introducimos el código de desbloqueo pero la alarma no paraba de sonar. —Creo que hay otro sitio, donde debemos introducir el código, vamos por el pasillo de navegación—comento el café Que locura, quien habría sido el loco que puso dos puntos de desbloqueo, Ash… Realmente no podría decir quiénes estaban ese momento, los colores se mezclaron con el rojo intenso que nos daba la alarma, y se hacían irreconocible, todos eran rojos para mí, pero seguí a ese grupo, y a antes de llegar la alarma se detuvo, pero decidimos llegar hacia ese lugar para conocer mejor la nave. Allí encontramos otro cuerpo, este se encontraba apoyado contra la máquina con la que desactivábamos la alarma, está totalmente llena a sangre. La cabeza de la persona fallecida parecía haber sido perforada por algo metálico, o afiliado. El astronauta muerto era una chica, ella era la anaranjada, la que trajo el perro. Todos nos miramos mutuamente confundidos, ninguno de ellos tenía sangre en el traje, lo cual hacia mas difícil saber quién era. No habían pruebas para acusar a nadie, todo había sido bien calculado, que llegue a pensar que no era un psicópata sino, dos, pero que los habría impulsado a arriesgarse a morir con nosotros si el oxígeno se acabará. Que pensamiento enfermo los tenían para llegar hasta este punto de matarnos a todos por qué si. El café se puso las manos en la cabeza y hablo. —Dejemos el cuerpo allí, vamos a la cafetería a discutir. Todos obedientemente le hicimos caso. Ante la situación nadie quería ser sospechoso y terminar deambulando por el espacio. El perro se quedó junto a su ama. Y nosotros nos fuimos hacia la cafetería.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
los 9 tripulantes

Populares

Populares

close 0/500