La Boda de mi Ex

Capítulo Cuarenta y Seis
Desde que nos estacionamos noté la carpa blanca lista para recibir a los invitados y a la pareja, me bajo no sin antes cambiarme los tacones por las sandalias y teniando que dejar los primeros en el coche junto con la cartera pero dándole el teléfono a Ethan, quién tendría que estar conmigo en todo momento hasta que Christian decidiera aparecer por lo que tuve que presentarlo con algunas de las personas que nos ayudarían. Me dieron una micrófono con audífono para controlar a las demás personas presentes. Las sillas de madera blanca estaban acomodadas dejando un pasillo entre ellas, al final del pasillo había un arco tambien de madera blanca rodeada con unas flores de tonos rosas que daba vista a la playa, también había una segunda carpa que de momento sería para el novio quien no tardaría en llegar. —El novio esta llegando y el coche ya fue a buscar a la novia —me avisan por el audífono. —Ethan, ¿sabes algo de Chris? —volteo a verlo. —Llegará, lo prometo —responde al ver mi nerviosismo—. En serio. Asiento confiando en él y comienzo a hacer una revisión de todo, al llegar la fotógrafa junto con su asistente les doy las indicaciones que faltaban mientras los invitados iban llegando llenando las sillas y dándome una que otra mirada furtiva que ignoré, entre los invitados veo a entrar a Christian vestido con un pantalón caqui, una camisa azul claro y un saco de azul oscuro, al verme sonríe acercándose a mí obligando a Ethan a dar unos pasos hacia atrás y retirarse lentamente. —Pensé que no llegarías —murmuro cubriendo el micrófono para saludarlo. —Te dije que estaría aquí y siempre cumplo mi palabra —responde—. Además, no te dejaría sola con él. —Hablando de él ya tendría que estar aquí. Le señalo un lugar a Christian pidiendo que me espere ahí, y noté al instante las miradas de varias mujeres sobre él, aunque estás parecían no ser de su interés en absoluto. Me acerco a la segunda carpa entrando y encontrando a Alexander en un traje moviendo las manos nerviosamente, de reojo noté a Ethan entrar detrás mío y pegándose hasta el borde que permitía la pequeña carpa. —Anne ya viene en camino —hablo haciendo notar mi presencia—. ¿Estás listo? —Estoy muy nervioso. En otro momento hubiese caído ante su sonrisa y sus ojos llenos de inseguridad, lo abría atraído a mí y lo habría arrullado como a un bebé hasta que se calmara pero cuando me imaginaba haciendo eso lo hacía con alguien de ojos grises que esperaba afuera de la carpa. —Tendrás que controlarlo porque es ahora o nunca. Me acerco a él empujándolo por la espalda haciendo que camine hacia su lugar, tuve que pedir que tomaran foto de Alexander al ver a Anne entrar. Los músicos ya estaban en su posición y en cuestión de minutos Anne llegaría así que tuve que pedir que tuvieran listos los ramos para ella y sus damas que fue lo último que hice antes de sentarme junto a Christian quitándome el audífono. —¿Todo bien? —Si, creo que sí, lo único que falta es que Anne llegué y listo. —Oye, lo hiciste bien —me felicita tomando mi mano y se acerca a mí oído—. Te ves hermosa. —Gracias, y gracias por cierto por los aretes y el collar —murmuro completamente sonrojada—. Aunque odio que ustedes dos hagan planes sin mí. —¿Lo dices por lo de la junta? Fue un problema con un desvío de fondos que no se quién lo hizo —comenta ligeramente molesto—. Tuvimos que indagar entre un montón de papeles y cuentas. —¿Qué tan grave? —Tan grave que podría perder unos cuantos millones. Volteo a verlo completamente sorprendida a la par de que la música de Canon en D de Pachelbel sonaba en los violines de los músicos haciendo entender que la novia estaba lista para iniciar camino. Me levanto tomando la mano de Christian, quienes entraron primero fuero las damas de honor con una sonrisa tomadas de la mano de los  padrinos de honor, me di cuenta de que eran chicos que conoció durante la universidad y detrás de ellos iba Anne tomada del brazo de su padre, parecía resplander en su vestido blanco donde no se notaba que estuviera embarazada. Sus rizos los habían adornado con pequeñas flores blancas mismas que adornaban el velo, cuando paso junto a la fila donde estábamos y nos ve sonríe amplio. Al llegar al final del pasillo su padre le da la mano de Anne a Alexander quién parecía resplander a su lado. Era genial ver cómo podías brillar cuando estabas con la persona indicada, incluso yo en este momento y estando junto a Christian sentía que brillaba también. Nos sentamos al momento en que inicia y en todo momento estuve vigilando cada cosa de la boda sin soltar la mano de Christian, hasta que al decir sus votos y ser al fin declarados marido y mujer. Al verlos besarse me sorprendí por unos instantes al no sentir ningún dolor o presión en el pecho, y entendí que al final había logrado superar todo ello. Miro a mi izquierda y sonrío en automático al ver a Christian viéndome quizá notando lo mismo que yo había notado. Le doy un pequeño empujón con el hombro y empiezo a aplaudir al ver a Anne y Alex voltear con una sonrisa brillante. Le pido a Christian que me espere en la camioneta pero en cambio se niega y se queda junto a mi viendo como organizaba el traslado de las personas a donde sería la recepción donde ya todos estaban listos esperando. Dejo a uno de los chicos encargados de arreglar todo lo de aquí mientras yo ya iba en camino a la camioneta tomada de la cintura por Christian. Fui una de las primeras personas en llegar al lugar dando una revisión rápida y confirmando que todo estaba en su lugar, tiro de la mano de Christian haciendo que se siente en nuestra mesa rodeada de no se quién familiares quienes al ver quien estaba sentado en su mesa se sorprendieron bastante y cuando entraron la pareja todos nos levantamos a aplaudir con alegría viendo como pasaban a sentarse en la mesa central que estaba por encima de la tarima. De momento todo parecía estar en orden, las bebidas se paseaban de un lado al otro al igual que los temas de conversación cuando el chico que cantaría me hizo levantarme para descubrir que la chica que era su compañera no llegaría por un incidente. —Debes de estar bromeando —reclamo un poco molesta—. ¿No llegará? —No, y el primer baile será en unos minutos. Miro a mí alrededor con nerviosismo pensando rápido, el chico frente a mí realmente estaba esperando una especie de milagro. —Bien, yo lo haré —hablo haciéndole gestos a una chica para que me quitara el micrófono—. Preparen todo. Me acerco hacía dónde están los músicos quienes me dicen la canción que tendríamos que cantar y dan el anuncio de que ya sería el primer baile y que por favor se despejara la pista. Christian se levanta de la mesa disculpándose con los invitados sentados en ella y se acerca a mí. —¿Quién no se presentó? —La chica que haría esta canción —murmuro molesta y al instante noto las miradas de la madre y hermana de Alexander. —¿Estarás bien? —pregunta siguiendo mi mirada. —Sólo es una canción y ya, estaré bien —respondo separándome de él—. Mejor invítame a bailar después de esta canción. Le guiño el ojo haciendo que se ría y se aparte unos pasos, en cuanto la pista queda despejada la música comienza a sonar. La canción se llamaba At Last de Etta James, pero era más la versión que una vez hizo Beyoncé. Respiro hondo y acerco el micrófono, era una canción que conocía ya que tenía un pequeño problema con las canciones que me dedicaban o viceversa porque no podía dejar de escucharlas sin olvidar quien me la dedicó o a quien se la dediqué así que miro a Christian unos segundos y comienzo a cantar: At last My love has come along My lonely days are over And life is like a song. Los nuevos esposos comienzan su baile lento pero Alexander al escuchar la canción sólo alza la mirada unos segundos para ver que era yo quien cantaba una canción que hace un tiempo bailamos. Le sonrío detrás del micrófono y el sólo asiente levemente, y eso era todo. A este momento me había llevado mi vida. Con la canción que empezó todo lo voy a terminar. Ambos se veían completamente felices mientras los invitados aplaudían hacía ellos. Respiro hondo y concluyo la canción, esperé unos momentos antes de darle el micrófono al chico quien me miró agradecido mientras bajaba de la tarima caminando hacía Christian cuando la segunda canción comenzo y sonreí al instante. —Señor Bornout, ¿me concede el honor de bailar conmigo? —hablo extendiendo mi mano hacia él. —Nada me haría más feliz, señorita Pryest. Ambos caminamos hacía la pista donde ya habían varias parejas formadas, me toma de la cintura y comenzamos a bailar siguiendo el ritmo de la música. Cada vez que estaba con Christian era como entrar en un pequeño mundo dónde sólo estuviese él y yo, nada más importaba más que eso. Parte de la boda siguió su rumbo sin problemas, pero fue hasta la parte en que llegó el brindis que no sabía realmente que esperar así tomé la mano de Christian mientras Alex se levantaba con una copa en una mano y un cuchillo en la otra atrayendo la atención de todos los que estábamos en la pista y en las mesas. —Su atención por favor —pide el con una sonrisa—. Quisiera hacer un brindis y agradecerles a todos ustedes por haber estado con nosotros en un día tan importante como este. Siempre les dije que no sería del tipo romántico cursi en mi vida o si quiera que me casaría en algún punto de mi vida. Muy a pesar de todo lo que les he dicho atrás, decidí casarme con Annelise porque es la mujer más maravillosa del mundo, porque se merece lo mejor y cada vez me hace sentir el hombre más afortunado. Sólo espero y deseo ser suficiente para hacerte feliz, amor, como sólo tú te mereces.  Gracias, muchísimas gracias a todos por acompañarnos. Todos alzamos nuestras copas de champagne para dar un sorbo y la que siguió fue Anne con los gestos dulces como de una muñeca se levanta alizando una hoja que parecía haber sido arrugada muchas veces. —Hola —saluda nerviosa con una sonrisa tímida—. Gracias nuevamente por ser parte de esta celebración —mira la hoja y respira hondo—. Para todo el mundo siempre fui de las chicas que soñaban con el día su boda aunque nunca imaginaba con quién lo haría. Mi madre siempre me decía que cuando dos personas estaban destinadas no había nada que lo impidiera. Hoy es el día en que sé que la persona aquí a mi lado es la persona que estaba destinada a encontrar aún con uno que otro tropiezo y problemas —voltea a ver a su marido tomado su mano—. Quiero darte las gracias por estar siempre para mí, por perdonarme cuando veía el capítulo siguiente de la serie sin tí, por apoyarme en cada paso y por compartir esta alegría que ahora todos ustedes serán parte —se detiene unos segundos—: ¡Vamos a ser padres! La ligera conmoción del momento cambio en un segundo por gritos de emoción, la mayoría camino hacia dónde estaban la pareja para recibir los halagos y buenos deseos. Miro a Christian quién esaba recargado en el barandal. —¿Es una costumbre tuya alejarte de las personas para recargarte en lugares así? —Es la única forma de atraer tu atención —voltea con una sonrisa en su rostro—. ¿Todavía quieres seguir aquí? —¡Eryn! Ambos volteamos al sonido de mi nombre en una voz y cuando volteo me quedo congelada al ver a Marie sonriendo de forma forzada ante mí. Marie era la hermana de Alexander y con quien me había llevado tan bien hasta que las mentiras sobre una infidelidad hecha según por mí la pusieron en mi contra. —Hola, Marie —saludo con más formalidad de la requerida. —No creí que te volvería a ver y menos en la boda de mi hermano. —Tuvo la fortuna de que ella organizó toda la boda y parece que hizo un buen trabajo —interrumpe Christian pasando su brazo por mi cintura—. Lamento interrumpir su reencuentro, Christian Bornout. Ella estrecha su mano con la de Chris mientras me mira con sospecha, era una psicóloga bastante buena pero un poco rara en cuanto a las relaciones sociales cercanas y por su mirada sabía que trataba de descubrir si era sexo o dinero lo que me tenía unida a Bornout. —Deja las miradas raras —hablo irritante—. Es mi novio. —¿Venir con tu novio actual a la boda de  tu ex novio? —Anne me invitó, además no creo que ahora te importe realmente lo que haga o no haga con mi vida —respondo y tomo el brazo de Christian—. Hay que felicitar a la pareja. Christian asentir y se mueve entre las personas abriéndose camino con facilidad hasta llegar frente a ellos aunque la única alegre por mi presencia era Anne como casi siempre. —Gracias por lo de la canción —comenta abrazándome—. Fue hermoso. —Felicidades por el anuncio aunque ya sabía ello —contesto en cambio devolviendo el abrazo por unos segundos. Ella sonríe con una disculpa escondida cuando otras personas se acercan a ella poro que me paro frente a Alexander. —Felicidades. —Gracias —responde y nos mira ambos—. Y gracias por venir hoy, fue un gesto agradable a Anne. —Se que Eryn ya te dijo esto pero si algo le pasa a esa chica —señala a Anne con la barbilla—. O al bebé en su vientre no tendre la misma piedad que Eryn te mostrará. Nos separamos para volver a tomar asiento pidiendo copas de vino, a pesar todo, realmente estaba disfrutando la boda. Aún con la presencia de varios que me conocieron y que saben la historia de vez en cuando volteaban a ver al escuchar mi risa o la de Christian no me pertubó en absoluto. Estaba cómoda, estaba alegre y eso era lo importante incluso cuando el pastel que tenía una sorpresa importante reveló que el sexo del bebé en camino sería una niña lo que alegró demasiado a todos, el pastel estaba bastante delicioso por cierto, mandaría una felicitación a la pastelería que hizo esto. —Muy bien chicas, reunanse todas porque la novia va a lanzar el ramo. —Deberías ir —comenta Christian. —¿Estás loco? —lo volteo a ver como si me hubiese pedido lanzarme a un volcan activo—. No tengo la habilidad para hacer algo como eso. —Sólo ve. Me da un empujón a la vez que yo gruño y camino hacía la multitud de chicas que ya se estaban amontonando esperando el ramo como si fuese alguna clase de joya preciosa así que contamos con ella hasta tres y deja ir el ramo. Lo miro con cuidado por unos segundos mientras unas brincaban por el pero no sabía si fue suerte o desgracia que aquel ramo de rosas blancas y rosas cayera en mis manos. Miro a Christian al instante notando su sonrisa amplia mientras levantaba un poco la copa como brindando por ello, un extraño cosquilleo me recorrió el vientre al ver su alegría aún cuando todas las chicas me miraban furiosas.
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