Cuarto Reino

Cap. 14.1
Cap. 14 A la mañana siguiente, Paola se llega al estudio de Dragnan, éste hojeaba algunos papeles, levanta la mirada y Paola cierra la puerta con cuidado. ─ Es bueno volverte a ver ─ saludó Dragnan esbozando una sonrisa; Paola avanzaba a pasos lentos con las manos entrelazadas a su espalda. ─ Sé que quieres ser… diferente, pero sonreír no es definitivamente lo tuyo ─ correspondió Paola tomando asiento delante de Dragnan. ─ ¿Cuántas veces tendré que repetir esto? ─ pregunta Paola frotándose las sienes. ─ ¿Repetir qué? ─ pregunta Dragnan frunciendo el ceño. ─ El tener que olvidar, es odioso tener que vivir así, o morir así, ¿Cómo suena mejor? ─ Es lo que elegiste y te recuerdo… ─ inició Dragnan señalándola con pluma en mano. ─ Si, si, ya sé lo que me vas a decir ─ interrumpió Paola dejando la mirada en blanco. ─ Y entiendo que fue lo que elegí, y de verdad lo acepto y no me arrepiento, Dragnan, si me pasara millones de veces, millones de veces lo aceptaría gustosa de verdad, es solo que a veces es… frustrante ─ aclaró Paola colocando una mano sobre la de Dragnan. ─ ¿Y qué harás con Mónica? ─ Nada por ahora ─ Espero que no te estés encariñando con la humana, no podemos arrastrar a más humanos en éste asunto ─ ¿Cómo que arrastrar más humanos?, Y los que murieron en ésta guerra ¿Qué?, ¿Cómo llamas a eso?, ¡familias que debían tener una vida normal, con hijos normales!, ¿Cómo han terminado?, ¿Eso no es arrastrarlos de igual manera? ─ puntualizó Paola con su dedo sobre el escritorio. ─ Yo diría daño colateral, eso suceden en las guerras ─ Y si tus hijos estuvieran involucrados o afectados… ¿Lo seguirías llamando daño colateral?, ¿Lo aceptarías del mismo modo?, ¿Acaso no lo ves, Dragnan?, son vidas, independientemente de quien sea, son vidas y están siendo arrastradas a todo éste caos, además, ¿No es mi deber guiar a todas éstas personas al verdadero libre albedrío? ─ Veo que te estás arrepintiendo… ─ Veo que aun te falta mucho por aprender ─ refutó Paola levantándose de su puesto haciendo ver que era el final de la conversación. Dirigiéndose a la salida del estudio, Paola mira sobre su hombro. ─ Y para que te quede en claro, Mónica puede ser útil en muchos aspectos ─ añadió Paola con tal frialdad demostrándolo con sus ojos plateados; abriendo la puerta, se topa con Mónica que había escuchado parte de lo que dijo, sus ojos platas se apagaron como velas volviendo a su tonalidad normal, mostrando en ambas su sorpresa inesperada, en el rostro de Mónica se refleja la desilusión, decepción y tristeza. Mónica busca de decir algo, pero era tal su dolor que no logró por más que luchó en articular alguna palabra, no pudo, en cambio sale corriendo sujetando su vestido, por un instante Paola mira nuevamente sobre su hombro a Dragnan, ambos de manera impasibles, luego se va corriendo detrás de Mónica. Mónica corría y corría, no sabía a donde, no le importaba tampoco, solo quería estar lejos, lo más lejos posible. Se detiene cerca de las puertas del jardín, sollozando, ¿Cómo su amiga, su mejor amiga, la cual, quería como una hermana fuera tan fría?, entonces, ¿todas sus palabras, sus añoranzas y dulces recuerdos todo fue una mentira? ─ ¡Mónica! ─ Mónica se sobresalta, era Paola llamándola, sin mirar atrás vuelve a correr, adentrándose al espeso jardín. Paola no supo cuanto tiempo transcurrió buscando a su amiga, la preocupación de no encontrarla comenzó a galopar dentro de su corazón y su mente, ¿Dónde estaba Mónica?, afinando sus oídos caminó lentamente por los laberínticos pasillos del jardín, de pronto comenzó a escuchar sollozos en la distancia. ─ Mónica ─ susurró enfilándose a la carrera y en efecto, era su mejor amiga; Mónica se encontraba sentada en uno de los banquitos con las manos tapando su rostro tratando de ocultar el sonido de sus sollozos. ─ ¿Mónica? ─ llama tentativamente. Ella levanta la cara con sus ojos hinchados y rojos por llorar, se pone en pie apretando sus labios y sus puños. ─ Mónica… déjame explicarte ─ suplicaba Paola tendiendo la mano hacia su amiga. ─ ¡Mentirosa!, ¡hipócrita!, ¡déjame sola! ─ Déjame explicarte… ─ ¿Cómo puedes ser…? (gruñido de rabia), ¡me odio por ser tan… estúpida! ─ Las cosas no son así… solo escúchame, ¿Okay? ─ ¿Para que?, ¿Para oír más de tus mentiras?, ¿Qué otra mierda me vas a decir? ─ Mónica, no lo entiendes, esto está más allá de ti y de mi, esto es más… grande de lo que te puedas imaginar… y es complicado ─ A ver, (traga saliva), ¿Qué es tan complicado?, ¿Eres una mártir?, ¿La elegida de algo?, ¿Es verdad que reencarnas? ─ Mónica deja caer los hombros en derrota. ─ ¿Qué es verdad y que es mentira contigo?, solo quiero saber, ¿Por qué eres tan amable y de pronto eres… así?, ¿Cómo puedes vivir así? ─ cada pregunta que provenía de los labios de Mónica venían acompañados de tristeza, dolor y desdén. ─ Tienes razón… (suspiro profundo), esto no es vida para nadie, ni mucho menos para ti, si quieres, si deseas puedo hablar con Dragnan para enviarte a ti y a tu familia lo más lejos posible, otro país si lo desean, junto con… mis padres ─ Ellos no son tus padres ─ Lo sé, pero no soy quien para quitarles eso… ya les han quitado mucho, no puedo quitarles eso también ─ ¿Les han o les has quitado? ─ Les he quitado… sé que soy culpable de muchas cosas… pero tienes que entender que detrás de todo esto tengo mis razones, razones que pueden pesar más de lo que te imaginas, sabes perfectamente eso, ya lo habíamos hablado ─ Y… ¿Por qué dijiste lo que dijiste? ─ Es la verdad. Eres muy importante, y útil, eso equivale a valiosa, no solo porque eres humana, eres mi amiga, y sabes lo que eso significa, ¿Verdad? ─ No ─ Que los que me están buscando te buscarán a ti para hacerme daño. Hacernos daño ─ ¿Incluyendo a nuestras familias? ─ pregunta Mónica reflexivamente. ─ Solo puedo pedir… ─ ¡¿Cómo puedes ser así?!, ¡¿Qué te hemos hecho?!, ¿Cómo puedes meterte en nuestras vidas y…? ─ las exigencias por respuestas por parte de Mónica solo tuvieron un final. Romperse en llanto. Dejando que sus piernas flaquearan, cayendo al suelo inevitablemente. ─ Mónica ─ inició Paola dulcemente. ─ Esto es más grande que tu y yo juntas, y si de algo sirve, te necesito, te necesito a mi lado… eres la única que puede estar a mi lado con la fuerza suficiente para enfrentar esto conmigo ─ dijo finalmente Paola sentándose a un lado de Mónica mientras tomaba sus manos. El rostro de Mónica se muestra interrogante al cruzarse de miradas con Paola, en cambio Paola, en silencio con mirada expectante, esperaba comprensión por parte de su mejor amiga. ─ Pero si estás dispuesta a estar conmigo y luchar por salvar cuantas vidas puedas, tendrás que sacrificar algo ─ solo hubo silencio por parte de Mónica como respuesta por un par de latidos. ─ ¿Y como podemos hacer para poner a nuestras familias a salvo? ─ pregunta Mónica para romper el silencio reflexivo. ─ ¿Qué estás dispuesta a sacrificar para cumplirlo? ─ ¿Qué clase de pregunta es esa? ─ Ya sabes que tanto he sacrificado por los que quiero y ya ves las consecuencias, ahora, si quieres salvar a tu familia es necesario que sacrifiques algo a cambio ─ ¿Qué sacrificaste tu? ─ segundos de silencio. ─ Ya lo sabes ─ la expresión inescrutable de Paola le hizo ver a Mónica el gran peso que recaía sobre sus hombros, Mónica traga saliva con dificultad y… ─ Lo que sea por mi familia ─ ¿Así signifique que tengas que renunciar a ellos? ─ segundos de silencio ─ Si ─ Bien… éste fin de semana haremos una celebración, haremos una fiesta, luego les daremos la noticia ─ ¿Y el señor Dragnan? ─ Yo me encargo de él. ─ ¿Tu crees que les guste la idea? ─ Tendrá que ser suficiente, es por protegerlos ─ ¿De verdad estás haciendo esto?, ¿Por mi? ─ Solo quiero evitar derramamientos de sangre sin necesidad, sangre inocente y una vez que estén nuestras familias a salvo voy a pedirte otra cosa, pero será lo más delicado y peligroso, y en ese momento será donde dependeré más de ti ─ los ojos de Mónica se abren con sorpresa y temor. ─ No… no entiendo ─ Por ahora vamos a enfocarnos en poner a salvo a nuestras familias, luego saltamos al otro plan ─ De…de… de acuerdo ─. Después de días de planificación, llegó el fin de semana, todo fue como había sido fijado, Paola logró convencer sin mucho esfuerzo a Dragnan de enviar lejos a sus padres, inclusive, le sorprendió que el demonio haya accedido de buena gana al primer intento. ─ Con tus padres y los de Mónica lejos, te podrás concentrar en tus obligaciones ─ fue la respuesta que recibió Paola. Disfrutando de las compras para la celebración, Mónica y Paola corrían de tienda en tienda recogiendo los encargos. Los padres de las jovencitas, en espera por la sorpresa que ambas les preparaban, intrigados, fueron enviados a un día de paseo al cuidado de Dragnan. Llegan a la casa y comienzan a hacer los preparativos, emocionadas, riendo en complicidad, Paola nunca había visto a su amiga reír con una mirada tan brillante y llena de entusiasmo, se notaba que lo disfrutaba al máximo, quería disfrutarlo, aprovechar cada segundo, por lo tanto, Paola, aunque llena de cierta tristeza por su amiga, siente una punzada de culpa en su pecho por obligar a su mejor amiga a desprenderse de su familia, no quería quitarle ese momento, la última celebración con su familia. La celebración seria un éxito, pensaban ambas, Mónica y Paola cuchicheaban sobre las cosas que harían o agregarían para la gran cena, desde luego con la ayuda de algunos sirvientes, todo era alegría en la cocina, horneando pavo, cordero y asando verduras para preparar cuantas delicias pudieron inventar, inclusive, platos de Paola que ni Mónica se imaginaba. ─ ¿Esto lo comían ustedes? ─ pregunta Mónica sonriendo con asombro ante uno de los platos de Paola, vegetales asados, trinchados en una vara y algunos trocitos de pollo condimentados con sal y orégano, con un estofado aderezado únicamente con sal, laurel, orégano, algunas verduras y más vegetales. ─ Está delicioso… Mm pero le hace falta algo ─ Mónica toma una botella de vino y lo vierte en el estofado, prueba una cucharada y le da de probar a Paola. ─ ¡Está buenísimo!… si hubieran existido ese tipo cosas en mi época, créeme que lo hubiera hecho, aunque si te soy honesta, había algo parecido, pero no tan bueno como los de hoy ─ Iré a preparar la mesa ─ canturreó Mónica saliendo de la cocina a toda prisa, Paola suelta una leve risa prosiguiendo con las preparaciones. La cena está lista, la mesa preparada, ambas contemplan con satisfacción y aprobación su gran esfuerzo, manteles blancos con bordados de melocotón, candelabros dorados con sus velas listas, adornos florales sobre la mesa, cortinas blancas haciendo juego con la iluminada sala, únicamente hacía falta la presencia de los invitados de honor, sus padres y los padres de Mónica, solo era cuestión de tiempo para la hora de la cena y ambas debían lucir radiantes; se cruzan de miradas sonriendo con complicidad, luego se enfilan a la carrera a sus habitaciones a alistarse para la noche. Claudia preguntaba incontables veces sobre lo que pasaba, sin embargo Dragnan, tratando de ser su mejor anfitrión, les daba respuestas vagas sobre una sorpresa, comprando algunas ropas y vestidos, pinturas y algunos regalos para sus hijas, Dragnan mira la hora en su reloj de bolsillo, Mario y Pietro miran fascinados el curioso objeto, Dragnan les explica los usos de aquel interesante artefacto y su procedencia, Pietro se imaginó como todo un snob portando uno en el bolsillo de su chaqueta. ─ Ya es hora. Volvamos a casa ─ instó Dragnan mostrando una sonrisa amena, los Farizzi y los Doménico se miran confundidos por el cambio tan repentino sobre la decisión de regresar, toman una carroza que les esperaba al final de la calle cruzando el puente de Rialto, el lacayo hace un asentimiento en gesto de reverencia abriendo la puerta para Dragnan y los padres de Mónica y Paola, cerrada la puerta con todos abordo, la carroza inicia su viaje de regreso.
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