Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Se ha dicho todo lo que se tenía que decir
Liu Meng estaba horrorizada. Estuvo a punto de decir algo, pero cuando entró en contacto con los ojos aparentemente sonrientes de Bai Yunfei, se quedó en silencio de repente. Caminó muy despacio de regreso a la mesa y se sentó en su silla. Vio a Bai Yunfei con una expresión compleja, y preguntó en voz baja: "¿Cuándo lo... descubriste?" "¿Eso importa?" Las comisuras de la boca de Bai Yunfei se torcieron y sacudió la cabeza suavemente, como si estuviera hablando consigo mismo, aunque a su vez se dirigía también a la chica. "Desde el principio, todo fue un desarrollo muy anormal, ¿verdad? ¿Cómo podría la jovencita de una familia rica, cultivadora de alma, mostrar interés por un chico ordinario…?" "Pero, aun así creí en ti. ¿Tal vez se debió a ese sentimiento de gratitud o admiración que escondía en mi corazón? Ya no lo sé. Puede que tus mentiras hayan sido lo que disipó las sospechas que inicialmente tenia de ti…" "Aquella vez que enfermaste en el callejón, definitivamente fue algo real. Eso fue lo único diferente de todo lo demás; no se trataba de algo planeado. Sin embargo, luego de eso, simplemente utilizaste la excusa de tu enfermedad para que las cosas transcurrieran a la perfección; una oportunidad que no podías dejar pasar. Al día siguiente, en la Montaña Primaveral, lo que dijiste no fue del todo una mentira, ¿cierto? Ese tipo de confesiones son capaces de engañar con mayor facilidad a la gente..." "No tengo ninguna duda de lo que pasó después: te reuniste con los hermanos Long Tao para que nos molestaran por segunda vez. El propósito era probar mis fuerzas, ¿correcto? También serviría para preparar un mejor escenario con el que pasar a la acción por completo. Con solo dos días paseando y jugando, la semilla que plantaste en mi corazón brotó y creció… Ja, Ja… ¿No crees que son muy baratos mis sentimientos?" "Se suponía que todo iba a avanzar lentamente, ese era tu plan, ¿no es así? Esperarías diez días, un mes, lo poco que fuera necesario para que ese ‘afecto’ entre nosotros dos creciera lentamente y se desarrollara de manera ‘natural’. Así finalmente podrías engañarme para conseguir de mi la información que necesitabas". "Sin embargo, algo que no esperabas ocurrió en el segundo día, porque me encontré con Qiu Liliu de la secta Sauce Verde. Esa mañana, ya te encontrabas cerca de la posada, esperándome, ¿verdad? Me viste hablando con ella, por lo que no apareciste hasta que se marchara". "En la tercera mañana, fuiste a buscarme sin previo aviso. En realidad, querías asegurarte de mí situación, ¿no? Entonces, te diste cuenta de mi brazalete. Dijiste que te gustaba, por lo que te lo di aunque estuviese relacionado con mi secreto… Luego de eso, cuando supiste que Qiu Liliu vendría a verme, cambiaste repentinamente de actitud y te marchaste para hacerme creer que estabas ‘celosa’, siendo la verdad que estabas asustada con que ella te reconociera, después de todo, debido a tu identidad, es probable que ya te hubieras encontrado con ella en anteriores ocasiones... " "Cuando fui a la sede de la secta Sauce Verde, descubriste que ya no podrías disponer de más tiempo para continuar con tu plan original, así que ideaste el evento del secuestro antes de lo previsto, usando de nuevo a los hombres de la familia Long; disté un paso más para probar mi poder y a la vez ‘profundizar’ nuestra relación. Oh, el romance después de un rescate heroico, Ja, Ja. ¡Qué mejor forma de fortalecer los lazos entre dos personas!" "Pero fue debido a todo este juego muy apresurado que encontré un pequeño fallo y empecé a sospechar de ti otra vez". Bai Yunfei miró a Liu Meng, sonriendo ligeramente antes de continuar: "¿Recuerdas lo primero que dijo Long Taogu cuando me vio? El preguntó si yo era el mocoso ‘Bai Yunfei’, y que era realmente digno de tu confianza. Él sabía mi nombre. Tú se lo dijiste". "Dime, ¿cuándo te dije yo mi apellido?" La gentil pregunta del joven causó que la mirada desconcertada de Liu Meng cambiara a una de sorpresa y después de decepción. Bai Yunfei ignoró el cambio en la chica y continuó diciéndose: "Fue esa vez cuando nos conocimos. Me pediste que te dijera Meng'er para ser íntimos y acercarte a mí lo más pronto posible. Entonces, cuando preguntaste mi nombre, te dije que podías llamarme ‘Yunfei’. No recuerdo haber mencionado que mi apellido era ‘Bai’, ¿cierto?" "Por supuesto que, también existía la posibilidad en la que solo les hubieras dicho mi nombre a los de la familia Long y que ellos supieran de alguna forma mi apellido. De hecho, estuve tratando de convencerme con que ese era el caso. Sin embargo, algo no tenía sentido... Se supone que ese tipo, Long Tao, te quería porque codiciaba tu belleza, pero llegué dos horas después de que te secuestraran y no te habían hecho nada... Me sentí muy aliviado en ese momento, pero más tarde, tras pensarlo detenidamente, concluí que no era algo razonable. Dos horas es tiempo suficiente para que se ‘divirtiera’ contigo. Además, cuando esos tres Long se enfrentaron mí, no usaron ningún tipo de arma. Es porque tenían miedo que muriera durante el combate o resultara herido de gravedad, haciendo que fuera algo antinatural el hecho de dejarme ir al final de cuentas". "Más tarde, tu actitud hacia mí también cambió bastante, por lo que yo debía sentirme feliz por ello. No obstante, mientras pensaba las cosas lógicamente, no pude calmarme al descubrir tantas irracionalidades. Volví a la posada y medité la situación. No quería creer en mis sospechas, no quería creer que todo era una mentira..." "¡Pero algo que descubrí con lo del incidente de hoy al medio día destruyó por completo mis vagas esperanzas!" "Fue debido a la aparición de ese arrogante domador de bestias, al cual debo darle las gracias, por cierto, que pude ver tus mentiras. Anteriormente, pensé que fue algo organizado por ti, pero ese no fue el caso". "¿Recuerdas el primer ataque de ese lobo de trueno? Ya que nunca antes me había encontrado en una situación así, estaba un poco asustado. Elegí esquivarlo cuando saltó hacia mí, olvidándome que tú y Xiao Ning estaban a mis espaldas. Afortunadamente, evitaste las garras del lobo en el último instante, y yo me sentí profundamente aliviado. Pero… también comprendí que la forma en la que esquivaste fue obra de una técnica de alma. Inconscientemente, ya que te encontrabas en peligro, la usaste para mantenerte a salvo. ¡Se trataba de la misma técnica para maniobras corporales que usó Zhang Zhenshan aquella vez que se enfrentó conmigo!" "¿Qué quiere decir esto? ¡Que estás relacionada con la secta Glacial, lo cual no concuerda con lo que me dijiste antes sobre ti! Dijiste que una anciana te ayudó a despertar tu Fuerza de Alma y desde entonces te estuviste concentrado solamente en el cultivo, por lo que apenas podías luchar y no tenías tiempo para aprender ninguna técnica de alma... ¡Esto bastaba para comprobar que estabas mintiendo!" "Y, después de todo eso… me ofreciste venir a conocer a tu padre... Je, je, ¿no crees que todo avanzaba demasiado rápido? Pero, aun así lo intentaste; querías llevar a cabo un último intento..." "Lo sé, e igual vine. Aunque todo hasta ahora fuese tan poco natural, estúpidamente todavía deseaba que fuera una ilusión, que lo adivinado estuviera mal... pero cuando llegué aquí, el acto seguía lleno de contradicciones, conversaciones poco convincentes, temas sugeridos de la nada". "De hecho, tu también descubriste que yo empezaba a sospechar, ¿no? Pero seguiste de todas formas. ¿Era una apuesta? ¿Apostabas a que mi amor por ti fuese lo suficientemente profundo? ¿Apostabas a que yo fuera lo bastante estúpido como para que mis sentimientos me cegaran?" "A tus ojos, solo he sido un chico tonto que perdió la cabeza por ti desde el principio, ¿verdad?" Bai Yunfei dijo todo muy seguido, sin darle a ella oportunidad de pronunciarse. Parecía haber terminado y también se notaba un poco cansado luego de tanto hablar. Alzó la mirada para comprobar que Liu Meng, al otro lado de la mesa, tenía un semblante cubierto totalmente de asombro. Se rio ligeramente para sí mismo, sacudió la cabeza y observó a ‘Liu Yan’, que permanecía sentado sin decir una palabra. Con un toque de desdén en su voz, Yunfei agregó: "Y esta persona no es más que alguien que trajiste improvisadamente para que ayudara con esta actuación..." "En cuanto a tu verdadera identidad, debía ser cierto que eras la prometida de Zhang Yang, el hijo de uno de los ancianos de la secta Glacial. Incluso una vez dijiste que dentro de la secta había una persona de apellido Liu, ¿recuerdas? Por lo tanto… supongo que eres su hija… ¿o me equivoco?" Posteriormente, Bai Yunfei se giró hacia la puerta de la habitación, que llevaba rato cerrada. Levantó la voz y dijo: "¿Debo agradecerle por esperar pacientemente a que terminara de hablar, señor Liu?" Hubo silencio fuera de la puerta por un breve momento. Luego, se abrió lentamente y un hombre de mediana edad con expresión sombría acompañado de otros dos sujetos aguardó en la entrada. Parecía que muchos otros vigilaban al exterior de la habitación. El primero en entrar fue naturalmente Liu Cheng. Se detuvo frente a la puerta y escrutó a Bai Yunfei, contestando con voz fría: "Vaya, tienes algo de cerebro, pero, ¿y qué? Ya que fuiste tan tonto como para venir aquí solo, ¿piensas que podrás escapar?" "Bueno, bueno, ¿ahora que el engaño del señor Liu ha fallado, decide usar la fuerza? Has llegado tan lejos solo por la Espina de Hielo que se llevó Zhang Zhenshan, ¿verdad? ¿Crees que al capturarme, conocerás sus secretos?" Bai Yunfei entrecerró los ojos, sin miedo alguno por la situación. Su actitud relajada hizo que Liu Cheng frunciera el ceño un poco. ¿Cómo podía actuar tan tranquilo? Aunque el plan original falló, sus enemigos le sacaban gran ventaja. Liu Cheng miró a la joven y dijo: "Meng'er, sal de aquí. Hiciste lo que debías hacer, no tienes que preocuparte por el resto". "Padre, dijiste..." La expresión en el rostro de Liu Meng era muy complicada. ¿Decepción? ¿Culpa? ¿Confusión? Las esquinas de su boca temblaban. Bai Yunfei sacudió la cabeza suavemente. "¡Ya te dije que hiciste lo necesario, sal ahora mismo!" Liu Cheng la reprendió con voz gélida. Con el cuerpo temblándole ligeramente, Liu Meng no se atrevió a decir nada. Se puso de pie, miró a Bai Yunfei una vez más, y dejó escapar un casi imperceptible suspiro antes de finalmente salir de la habitación. Bai Yunfei la vio marcharse con indiferencia en su mirada. Sintió amargura en su corazón cuando su figura desapareció tras la puerta, a su vez que ese falso afecto también abandonaba su pecho. Al retirar la mirada, inhaló y exhaló suavemente. Sus ojos destellaron con firmeza y serenidad. Miró a Liu Cheng y a sus dos hombres. Extendió la mano derecha, haciendo aparecer su lanza Punta de Fuego; una ardiente ola de energía se propagó instantáneamente por todo el lugar. "Se ha dicho todo lo que se tenía que decir..." "¡Acabemos con esto!"
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